Ni peaje, ni camino ecológico
Camino a Paraíso nos sorprendió la espectacular vista del cañón por donde baja el río Bregue, hacia el cual nos dirigimos por un empedrado camino, y atravesamos un puente colgante que recuerda una película de aventura
Hace más de tres años, en plena efervescencia del debate en torno a la propuesta de construcción de la carretera Boquete-Cerro Punta, a través del Parque Nacional Volcán Barú, junto a un grupo de periodistas recorrí a pie varios tramos de la denominada Ruta Sur, la alternativa que proponían los ambientalistas al primer proyecto.
Fue un viernes por la tarde cuando llegamos a la comunidad de Santa Rita, donde nos recibieron con un sancocho preparado por la comunidad, como reconocimiento a la labor que habían realizado los periodistas a favor de la campaña contra la construcción del mal denominado camino ecológico.

Llegamos casi a las 3:00 de la tarde, dispuestos a realizar largas caminatas por la Ruta Sur y por el sendero Los Quetzales, con el fin de conocer en el terreno la viabilidad de abrir una carretera a través del parque por donde vive poquísima gente o rehabilitar la Ruta Sur, donde habitan unas 10 mil personas.
Caminamos hasta Paraíso, y en el trayecto conversamos con ganaderos, tenderos y productores que clamaban porque le rehabilitaran las vías de acceso para poder sacar sus mercancías. A todo lo largo de la Ruta Sur se había desarrollado una intensa campaña de concienciación, sobre la necesidad de unir por carretera a todas las comunidades ubicadas entre Cuesta de Piedra y Palmira Centro, tal como lo decía una volante pegada en la pared de una tienda.
Víctor Carrera, un ganadero de la Finca Santa Rita, que produce 650 mil litros de leche al año, reveló que en esta área existen cinco productores de leche grado A, pero que hay una gran cantidad de pequeños lecheros que, al igual que ellos, enfrentan dificultades para sacar su producto a las plantas procesadoras.
Camino a Paraíso nos sorprendió la espectacular vista del cañón por donde baja el río Bregue, hacia el cual nos dirigimos por un empedrado camino, y atravesamos un puente colgante que recuerda una película de aventura y que constituyó un pasaje divertido dentro de la extensa caminata que se extendería hasta la noche.
Pero lo que más llama la atención entre las comunidades de Santa Rita es la gran cantidad de pequeños productores, que se las ven a gatas para llevar sus productos al mercado, debido al mal estado de los caminos. Tal es el caso de Marcel Bonilla, quien se dedica a la producción de panela desde hace 12 años y que tiene un moderno trapiche con el cual produce 700 pacas de panela al día. Bonilla manifestó su preocupación por los bajos precios que le pagan por su producto, amén de las malas condiciones del camino, que si bien en plena estación seca es transitable, en la temporada lluviosa resulta un verdadero suplicio llevar su producción a Bugaba o David.
Son personas humildes que desarrollan actividades de subsistencia y que clamaban porque las autoridades construyan una vía que les permita acceder al desarrollo y así mejorar su nivel de vida. Llegamos a Paraíso tras dos horas de caminata acompañado de las sombras de la noche; y de ahí, vía Cuesta de Piedra, viajamos a Volcán y luego a Cerro Punta, listo para iniciar al día siguiente una caminata por el sendero Los Quetzales; hasta Boquete. Aquella noche, en una charla en Cerro Punta percibimos las muchas razones que los pobladores, grupos ambientalistas y demás, de la sociedad civil, tenían para rechazar la carretera Boquete-Cerro Punta, pero sobre todo el derecho de más de 10 mil personas para que, en vez de este proyecto, se construyera la Ruta Sur. Derecho y razones que ya no son utopías, pues con el inicio de la construcción de la primera etapa de la Ruta Sur, se traza el sendero que borrará lo que en 1992 se intentó maquillar como peaje ecológico y que diez años después se quiso presentar como camino ecológico. Los quetzales, los ambientalistas y los miles de turistas que cada año recorren el sendero Los Quetzales pueden estar tranquilos, pues la Ruta Sur, cuyas cuatro etapas se terminarán en unos dos años, ha borrado el peaje y el camino ecológico.
El autor es periodista
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