Van a acabar con la Isla Taboga

Van a acabar con Taboga

La construcción de nefastas instalaciones de petróleo, que anularán el presente y el futuro del turismo en el lugar, no se puede permitir.

Raúl Leis R.

SOCIOLOGO, ESCRITOR Y EDUCADOR

ASÍ ME LO DIJO, temblándole la voz, un tabogano de rostro curtido por el salitre y las manos callosas. Pero cuando conocí más del proyecto de marras, mis preocupaciones aumentaron, pues no sólo se afectará esta isla que es Refugio de Vida Silvestre, sino también áreas como Parque Nacional Soberanía, lago Gatún, Barro Colorado, Veracruz, María Chiquita, y otros más. El recuerdo de los cinco mil barriles de crudo derramado en la región de Chiriquí Grande, en Bocas del Toro el pasado 4 de febrero, me vino de golpe a la mente.

Según la información relacionada con el Estudio de Impacto Ambiental-Categoría III, se trata de la creación del Refining & Petrochemical Industrial Park promovido por el Centro Energético de Las Américas, S.A. con una inversión de mil millones de balboas, contando con instalaciones marinas y sitios para refinerías y plantas de producción petroquímicas en María Chiquita, provincia de Colón. Instalaciones de recibo, almacenamiento y despacho de crudo en la antigua base de Howard e Isla Taboga. El oleoducto y tuberías de transporte de crudo y líneas para gas, se extenderá por aproximadamente 75 Km. desde María Chiquita hasta Howard y de allí otros 12 Km. hasta la Isla de Taboga. La ruta prevista del oleoducto afectarán área de jurisdicción del Canal de Panamá (desde Limón hasta Loma Coba) y se alterarán áreas naturales protegidas.

 

El oleoducto y tuberías de transporte de crudo y líneas para gas, se extenderá por aproximadamente 75 Km. desde María Chiquita hasta Howard y de allí otros 12 Km. hasta la Isla de Taboga.

El parque ha sido concebido para albergar capacidad de refinación de hasta dos millones de barriles por día. Complejo con capacidad de producción petroquímica de hasta tres millones de toneladas por año. Dos terminales de petróleo y productos químicos con las instalaciones para acomodar una gama de embarcaderos y de tanques de recepción de crudo, productos de petróleo y productos químicos. Una terminal con capacidad total de almacenaje de aproximadamente 70 millones de barriles de petróleo crudo y de productos refinados, con una refinería y un parque industrial de producción petroquímica localizado en la costa atlántica; y una segunda terminal, con capacidad total de almacenaje de unos 20 millones de barriles de petróleo crudo y de productos refinados, consistente en el almacenaje en la antigua base aérea de Howard e instalaciones de atracadero y almacenamiento en la Isla de Taboga.

En total, esta empresa ocupará un área de 1,648 hectáreas En el área de María Chiquita, este proyecto se localiza en 1500 hectáreas de terreno costero sin desarrollar, entre el río Viejo y María Chiquita; e incluye dos islas Naranjo Arriba y Naranjo Abajo, separadas por aguas superficiales. Se hace alusión a la existencia de mangle y arrecifes de coral.

Por su lado, en el Pacífico, se estima la construcción de un muelle en la Isla de Taboga con dos puertos de atraque para carga/descarga de buques tipo VLCC y otros de menor tonelaje. El oleoducto, además, invadirá áreas protegidas en el 36.7% de su recorrido y durante su camino, en el que unirá los dos océanos, las tuberías afectarán los manglares ubicados entre la desembocadura del río Viejo hasta María Chiquita, así como también los manglares situados al final del río Venado, en la comunidad de Veracruz (Panamá).

Entre los impactos negativos previstos se encuentran: movimientos de tierras, cortes y rellenos en áreas terrestres y marinas, alteraciones forestales, deforestación, modificación de topografía, compactación del suelo, degradación de la geomorfología litoral, posibles alteraciones a comunidades coralinas, posibles alteraciones a sitios u objetos históricos o arqueológicos, alteración de la agricultura, afectación de drenajes subterráneos, sedimentación de cauces, incremento en el consumo de agua dulce y salada, problemas con la recolección de desechos sólidos, desechos rocosos, incremento de tráfico, riesgo de incendios, alteración de la zona comercial e industrial, afectaciones a manglares, comunidades coralinas y organismos ventónicos, descargas al mar. Para colmo, el 13 de marzo el Centro Energético de las Américas y el Gobierno firmaron un acuerdo de entendimiento, en el cual el Estado se compromete a “realizar sus mejores esfuerzos para asistir en las actividades desarrolladas” por esta empresa.

De inmediato la comunidad tabogana, la población, expresó su desacuerdo a través de una campaña de recolección de cientos de firmas, letreros, y próximamente se realizará un cabildo abierto en relación al tema.

La Asociación Cívica de Taboga ubicó que el proyecto va en detrimento de la esencia fundamental de estas dos islas: Taboga se basa en el turismo y Urabá es una reserva natural que complementa el desarrollo turístico de Taboga. Anotó que el distrito de Taboga fue declarado por ley Zona Turística Especial, y gran parte de la Isla de Taboga y la Isla de Urabá fueron declaradas Refugio de Vida Silvestre con reconocimiento nacional e internacional por su importancia a la vida silvestre. Afirma que Taboga, por su belleza natural e historia, reúne las condiciones especiales para la retención y atracción del turismo. La construcción de estas nefastas instalaciones de petróleo, que contaminarán las aguas de las playas de Taboga y anularán el presente y el futuro de turismo de estas islas, no se puede permitir bajo ninguna circunstancia.

Creo que lo que quieren hacer con la Isla de las Flores y las áreas mencionadas es inconcebible e inaceptable, por lo que exigimos al Gobierno Nacional detener su apoyo a esos planes, y a la ciudadanía rechazar este proyecto de depredación ambiental.

raulleisr@hotmail.com

Corrupción en el Canal de Panamá

transparencia.

ACP define conflicto de intereses


 

Wilfredo Jordán Serrano
deportes@prensa.com

El Reglamento de Ética y Conducta de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) permite que un director de la entidad esté vinculado a una empresa que ofrece servicios al Canal, siempre y cuando no tenga más del 10% de las acciones.

El Artículo 8 del mencionado reglamento establece que “existe conflicto de intereses cuando un director tiene más del 10% de participación o bien el control administrativo o la representación de una empresa que pretenda contratar con la Autoridad”.

Consultado al respecto, el ministro para Asuntos del Canal y presidente de la junta directiva de la ACP, Dani Kuzniecky, dijo desconocer si alguno de los directores tiene participación accionaria en alguna empresa que ofrece servicios a la vía acuática. “Tendría que hacer una investigación más profunda o preguntarle a cada uno de ellos si tiene menos del 10% de las acciones en alguna de las empresas que participa en licitaciones”, precisó.

El reglamento ético de la ACP ha sido modificado en varias ocasiones mediante acuerdos aprobados por la junta directiva.

En este sentido, Kuzniecky comentó que los reglamentos se revisan eventualmente, ya que siempre se están actualizando para adaptarlos a los nuevos tiempos y exigencias.

El Artículo 9 de la norma referida establece que “el administrador deberá informar a la junta directiva de los casos en que una negociación o contrato puede producir un conflicto de interés real o aparente en relación con un miembro de la junta”.

En caso de que se proponga una modificación a este reglamento ante la junta directiva “no creo que haya problema en discutirlo”, añadió el ministro.

El reglamento de contrataciones de la ACP también contempla que el personal que intervenga en la celebración de actos públicos de contratación y en la adjudicación de contratos deberá declarar el estado de sus finanzas personales, de acuerdo con lo dispuesto en el Reglamento de Ética. Este último establece que los ex empleados de la ACP que hayan manejado información de contrataciones no podrán representar a empresa alguna, al menos dos años después de salir de la entidad canalera.

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Qué descarados estos ciudadanos! Son verdaderos pillos!

Burica Press

Siguen destapando a los estafadores inmobiliarios

CUESTIONAN PROMOCIÓN DE EDIFICIOS.

Asociación española se queja por ‘publicidad engañosa’

Se están mercadeando edificios con playas limpias y océanos azules, cuando hay contaminación.

 
 

Mario A. Muñoz
andresm@prensa.com

Las turbulencias en el mercado inmobiliario no cesan a pesar de que la construcción de edificios sigue siendo uno de los puntales de la economía nacional.

La Asociación de Usuarios de Servicios Financieros de España, en su página de internet http://www.ausbanc.com, critica la publicidad de los proyectos inmobiliarios panameños por considerar que no se corresponde con la realidad.

Esta asociación señala a Panamá como “una gran mentira inmobiliaria mundial” y cuestiona que se estén promocionando edificios junto a playas limpias y océanos azules, cuando en realidad hay problemas de contaminación en las adyacencias, a un nivel tal que “nadie se baña”.

“Se venden propiedades con el mismo aspecto, en su publicidad, que las de Marbella, Miami o Dubai, a un precio muy inferior, muchísimo menos de la mitad, con un fondo de paisaje idílico en Panamá City“, reclaman.

El presidente de la Asociación Panameña de Corredores y Promotores de Bienes Raíces (Acobir), Iván Carlucci, se abstuvo de hacer comentarios.

Mientras surgen esas críticas, la Dirección de Ventanilla del Ministerio de Vivienda acaba de reportar que en el primer semestre de 2007 se realizaron 558 trámites para la construcción de nuevos proyectos de urbanizaciones en el territorio nacional.

Mary Carmen Rodríguez, directora de la Ventanilla, explicó que los proyectos tramitados de enero a junio ofrecen unas 30 mil 24 soluciones habitacionales. Los trámites para la aprobación de estos proyectos cumplieron con las cuatro etapas exigidas: anteproyecto, planos de construcción, visto bueno de lote e inscripción de venta.

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Burica Press, desde hace seis meses denunció que todo este negocio se basaba en especuladores.

Estatutos de una ciudad decente

CÓMO EDIFICAR LA NUEVA METRÓPOLI.

Los estatutos de la ciudad

Magela Cabrera Arias

Anoche me detuve a contemplar un curioso espectáculo en el Parque Metropolitano. Un polvoriento ciudadano exhibía a un político amaestrado, quien con su discurso mantenía embelesada a una muchedumbre incrédula.

Si me eligen -decía-, aprobaré un Estatuto de la Ciudad que establecerá, en 10 artículos, cómo edificaremos la nueva metrópoli.

Artículo I. Queda decretado que, a partir de ahora, las ciudades valen para la vida, valen las plazas, la música y las bibliotecas; el aire limpio, los jardines y las esculturas valen más que las chimeneas industriales y las vallas publicitarias.

Artículo II. Por decreto irrevocable se establece que todos los ciudadanos – inclusive los más pobres y humildes- , tienen derecho a disfrutar de los árboles, de los parques, de las bancas y del paisaje; y que la salud, la educación, la vivienda y el trabajo dejarán de ser un lujo para unos pocos, para ser un regalo cotidiano para todos.

Artículo III. Queda decretado que, desde este momento, crecerán flores en todas las ventanas, y que ellas permanecerán siempre abiertas para que el verde entre a insuflar la vida y las estrellas a estimular los sueños.

Artículo IV. Queda decretado que ninguna barriada tendrá que esperar por agua porque el líquido limpio y abundante saldrá del grifo tenazmente; y todas las calles tendrán un nombre que los niños y los viejos recordarán con facilidad.

Artículo V. Queda decretado que los ciudadanos no tendrán que dudar nunca más de las autoridades de la ciudad ya que ellas ofrecerán seguridad y cobijo incansablemente, así como calles limpias, amplias e iluminadas y autopistas seguras y con señales; y que construirán una ciudad para el peatón y no para el automóvil.

Artículo VI. Queda decretado que los ciudadanos estarán libres del yugo de individuos sin escrúpulos y ya no se dirá que el bien individual prima sobre el bien colectivo; nunca más se doblegarán las casas, los parques y los sitios históricos, ni la cultura que -vive en los lugares públicos-, ante las torres de 100 pisos.

Artículo VII. Queda decretado que el capital ya no podrá comprar el sol, ni los árboles, ni la historia; que nunca más los seres humanos y la naturaleza serán tratados como mercancías para ser negociadas en el mercado ni decidido su destino exclusivamente por su rentabilidad.

Artículo VIII. Queda decretado el reinado permanente de la cultura que se expandirá infatigablemente en los parques y en las plazas; y en ellos los niños -de todos los colores y clases- olvidarán la intolerancia y sembrarán la amistad, la alegría reinará y se brindará siempre una sonrisa y una mano al vecino.

Artículo IX. Parágrafo único. Queda decretado, a partir de este instante, que a la ciudad la cuidaremos todos, como corresponde a la casa de los niños.

Artículo Final. Sólo una cosa queda prohibida: Habitar la ciudad sin amarla.

Me despertó el aplauso entusiasta de la muchedumbre y el golpe seco que hizo el libro de Thiago de Mello -con su poema Los estatutos del Estatutos del Hombre- al resbalarse de mis manos y caer al piso.

Los panameños hemos perdido el orgullo por la ciudad de Panamá porque no apoya a la cultura popular, es insegura y agresiva, está sucia, deteriorada, intransitable -en automóvil o a pie-, contaminada visual y ambientalmente. Pero todo puede revertirse. Necesitamos una firme decisión política para intervenir urbanísticamente, e introducir cultura en los lugares públicos, el consenso de la ciudadanía y la contribución de los empresarios.

Mi sueño puede ser el de todos. Si podemos construir otro tipo de ciudad bajo consideraciones éticas y de justicia social, donde desaparezca la exclusión, las desigualdades, la pobreza y el desastre ecológico hacia el que parece se mueven las ciudades panameñas y tener, al fin, ciudades donde florezca la vida.

 

 

La autora es arquitecta

La Prensa, 25 de julio de 2007

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