Contaminación y la limpieza de la bahía de Panamá

UNA BUENA GUÍA.

Contaminación y la limpieza de la bahía de Panamá

Karl Kaufmann

En 1960 la bahía de San Francisco, en California, estaba más contaminada y en peor estado que la bahía de Panamá, pero el proceso que la cambió de un pozo séptico a un recurso natural de gran valor puede servir como guía a Panamá y como un ejemplo perfecto de qué no hacer con los recursos marinos costeros.

Hace más de 40 años la ciudad de San Francisco inició un programa para sanear su bahía. En un proceso similar al que se está iniciando en la ciudad de Panamá, se instaló un sistema nuevo de manejo de aguas servidas y se regularon cuidadosamente las fuentes identificables de contaminación. Pero en 1999 se descubrió que aunque las aguas de la bahía de San Francisco tenían niveles mucho más bajos de aguas servidas y que se veían y olían mejor, las poblaciones de peces y otros organismos habían disminuido notablemente. Estas poblaciones estaban siendo envenenadas por los contaminantes en la escorrentía urbana. ¿Por qué se había incrementado este problema desde los primeros años del proceso de saneo de la bahía? A medida que San Francisco creció, una proporción cada vez mayor de su superficie fue cubierta con pavimento, y el agua de lluvia que solía ser absorbida por el suelo era ahora canalizada en tuberías y expulsada hacia la bahía. En el camino, dichas aguas recogían todos esos contaminantes que son el producto de la civilización: partículas desprendidas de llantas y frenos, aceite de motor, gasolina, herbicidas y pesticidas de vegetación urbana, excremento de mascotas, hojas y recortes de grama, y toda la basura que los ciudadanos inescrupulosos arrojaban en calles y aceras o dentro de los desagües pluviales. Se sabe que los químicos tóxicos en esta escorrentía, incluso en concentraciones bajas, producen problemas reproductivos y de crecimiento en peces, camarones y otros animales. Algunos se concentran en los niveles superiores de la cadena alimenticia y pueden producir problemas de salud entre la población. En Estados Unidos, la escorrentía de áreas urbanas es una de las principales fuentes de polución costera, por lo que la Agencia de Protección Ambiental tiene un amplio programa para reducir su impacto en el ambiente.

Los suelos de los manglares y las áreas inundables adyacentes proveen un excelente filtro para atrapar los contaminantes que las aguas de tormentas acarrean debido a que la mayoría de los contaminantes presentes son atraídos por las partículas de arcilla o cieno en el agua y se asientan en el fondo de los lodos. Panamá es afortunada de tener una barrera casi ininterrumpida de manglares, ciénagas y otras áreas inundables que separan la bahía de las áreas urbanizadas del este de la ciudad, entre Costa del Este y Pacora.

La ciudad de Panamá está iniciando un proceso de crecimiento que potencialmente puede causar los mismos problemas de calidad de agua a los que se enfrentó San Francisco. Algunos promotores están planeando rellenar las áreas inundables y parte del manglar que aún existe entre Costa del Este y el aeropuerto para construir casas, campos de golf y parques industriales. En estos momentos se está revaluando la zonificación del área, la cual actualmente protege los manglares y áreas inundables, para permitir el desarrollo en los humedales costeros. A pesar de que se espera que los manglares permanezcan protegidos, si los ríos que recorren las áreas inundables y que continúan su paso por los manglares son canalizados, las aguas de tormentas acarrearán contaminantes directamente a la bahía en vez de ser filtrados por los humedales existentes.

Estos humedales han estado filtrando contaminantes, controlando inundaciones, y ofreciendo otros beneficios tales como servir de área de cría para peces y camarones, desde mucho antes que los presentes dueños poseyeran la tierra. El valor de estos servicios para Panamá es sustancial, y no deberían ser eliminados o alterados sin una cuidadosa evaluación del costo a largo plazo para la ciudad y el ambiente. Aprender de los errores de San Francisco es muy preferible a repetirlos.

Sería una lástima que Panamá invirtiera 300 millones de balboas saneando la bahía, solo para descubrir, como en San Francisco, que la bahía estaba más contaminada y tenía menos vida sil

El autor es miembro de la Sociedad Audubon de Panamá y maneja el programa de Monitoreo Ambiental Físico del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales

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5 comentarios

  1. me encaznta su pagina ya q encuentro algunas cosas q me manda a investigar la escuela. bye besos

  2. y las fotos??????

  3. hola me llamo agustina mi maestra me mando a ser un trabajo practico de panama esta re bueno estoy encontrando todo !!! besos de argentina ….

  4. hola y las fotos y mas informacion

  5. Perfecto, gracias desde Panamá

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