Medio ambiente frente a desarrollo
LA PRENSA/Carlos Lemos
El rechazo de los ambientalistas de Colón a la expansión del puerto de Manzanillo cayó en saco roto. Durante un recorrido de este diario, se constató el avance en la devastación de 18.3 hectáreas de mangle en ese sector. La acción fue legalizada cuando el Gobierno, la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá y la empresa Manzanillo International Terminal firmaron un acuerdo –con el aval del Instituto Smithsonian– que permitió tumbar mangle de áreas que fueron medianamente intervenidas.
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El Smithsonian no es el único administrador del área Protegida de Galeta. Tal decisión de avalar una destrucción semejante debió incluir muchas partes.
Además, no es correcto que una institución que no es panameña, avala este tipo de hechos.
En fin esto demuestra que las autoridades ambientales están divorciados de la realidad ambiental de este país y tanto la ANAM como la ARAP son ecotíteres colgados en una pared y que hacen reír a los desarrollistas que sólo le interesa de Panamá el vil metal.
Burica Press
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