Cinta costera es una falla urbanística

ENTREVISTA

Un urbanismo lleno de fallas

Un consultor del BID da una mirada al desarrollo urbano del distrito capital. Cuestiona algunos proyectos públicos.

PROYECCIÓN. Arturo Samper diseñó el primer ‘Plan de espacio público’ de Bogotá, Colombia. CORTESÍA/Arturo Samper
Perfil
TRAYECTORIA.

Arquitecto, diseñador y planificador urbano. Arturo Samper obtuvo su título de arquitecto en la Universidad de los Andes, en Bogotá.

Adquirió una maestría en planeación urbana y una maestría en arquitectura con especialización en diseño urbano de la Universidad de Pennsylvania en Philadelphia.

Desde 2006 asesora al Gobierno panameño en materia de urbanismo y en el programa nacional de administración de tierras.

JOSÉ ARCIA
jarcia@prensa.com

Arturo Samper, un colombiano naturalizado canadiense, ha asesorado a las autoridades gubernamentales panameñas en materia de urbanismo en los últimos tres años, como consultor del Banco Interamericano de Desarrollo.

Desde Estados Unidos nos ofrece, por correo electrónico, sus perspectivas de la ciudad de Panamá, en las que considera la cinta costera como una falla urbanística, los buses articulados como una mejor opción de transporte para la ciudad capital –en vez del metro– y aboga por una transformación del Ministerio de Vivienda. La propuesta está en la Asamblea Nacional.

La ciudad de Panamá ha experimentado un desarrollo urbano en los últimos años. Se han dado cambios de zonificación que la ciudadanía ha salido a cuestionar. ¿Qué piensa usted de todo esto?

Según datos de la Junta de Planificación de Panamá, parecería que son muy pocos los cambios de zonificación que esta ha aprobado desde que se constituyó en 2006.

Por lo tanto, muchos de los grandes edificios que hoy se ven, están sobre propiedades que ya tenían un uso del suelo y densidad.

Lo que sí es claro, sin embargo, es que el código de zonificación que se aplica es vetusto. Fue concebido en una época en la que “alta densidad” era lo que reflejaba una edificación de 12 pisos (Vía Argentina, Vía Brasil, por ejemplo) y no las torres de 60 pisos de hoy.

Por esto, lo que la ciudad de Panamá necesita es un nuevo código de zonificación.

Según su experiencia internacional, ¿cuáles son las fallas en cuanto a diseño urbano de la ciudad de Panamá?

Personalmente veo la cinta costera como una falla, pues cuando la mayoría de las ciudades del mundo están desmontando sus autopistas del borde del mar para reclamar el espacio exclusivamente para el peatón, Panamá está instalándola.

También veo las concesiones de playa y/o fondo de mar como una gran falla, pues representan la toma del espacio y patrimonio colectivo para el beneficio directo de unos pocos, es decir, los que pueden pagar.

Me disculparán algunos, pero siempre he visto el hotel Miramar más bien como el “Mírame” o el “Solo yo miro”.

La ciudad de Panamá (Arraiján y San Miguelito incluidas) lo que tiene es un potencial impresionante: tres aeropuertos, las instalaciones de las antiguas bases, el Canal, los parques Metropolitano y Soberanía, los conjuntos históricos, Ancón, los corredores turísticos de Amador, y su geografía. Estos son hitos a partir de los cuales se puede construir o reconstruir una ciudad de impresionante valor urbanístico. El reto, para mí, está en tres frentes: primero, en estructurar operaciones urbanas y rurales de escala (en vez de ir predio a predio), analizando en cada caso la manera en que los promotores asuman muchos más costos sociales y de infraestructura que los que actualmente asumen.

¿Qué cosas se pueden rescatar del urbanismo panameño?

La ciudad de Panamá tiene su propia historia y carácter, y es sobre ellas que se debe construir. Vea los ejemplos de La Exposición, o los barrios de los años 50, ó los conjuntos de la antigua Zona del Canal. Con estos ejemplos basta para tomar referencias y darles continuidad sobre el espacio urbano, el medio ambiente y la arquitectura. Una calle, como la Vía Argentina o la Vía Brasil, es motivo de orgullo en cualquier ciudad del mundo. Desafortunadamente, muchos de los proyectos de hoy están orientados al mercado de consumo externo. Por eso, hay que buscar promotores, proyectos y proyectistas que piensen más en el mercado interno.

¿Qué piensa sobre las políticas de ordenamiento territorial de Panamá?

Las políticas de ordenamiento territorial de Panamá están muy bien expresadas en diversas leyes, entre las que se destacan la Ley 21 de 1997, la Ley General del Ambiente (Ley 41 de 1998), la Ley de Cuencas (Ley 44 de 2002), la Ley 6 de 2006, la Ley 44 de 2006, y los decretos ejecutivos 283 de 2006, 209 de 2006 y 23 de 2007, entre otros.

En su conjunto, bien podría decirse que estos documentos cubren las principales áreas de actuación de los distintos actores, a través de cuya acción se transforma y por consiguiente se ordena o reordena el territorio.

Por esto, creo que el reto hacia el futuro está más en el marco institucional para el ordenamiento territorial, que en las políticas que definen el tema.

¿Cuáles son las nuevas tendencias en materia urbanística para construir una ciudad más justa?

La principal respuesta a esta compleja pregunta está en el artículo 3 de la Ley 6 de 2006, que señala que el desarrollo territorial se hará garantizando la propiedad privada, pero también haciendo cumplir la función social y ecológica de esta. Debe prevalecer del interés general sobre el particular, así como el reparto equitativo de cargas y beneficios.

Añadiría que entre los asuntos más urgentes está poner en marcha un programa sólido de formación humana en estos temas del desarrollo, con el fin de lograr ordenamiento e institucionalidad para la gestión territorial.

Hay que controlar las operaciones liberales en el mercado de las tierras y en el inmobiliario para permitir un desarrollo más equitativo, y esto solo se logrará con la formación de mentes jóvenes en estos temas.

Ventanilla única para Estudios de Impacto Ambiental

Gobierno modifica evaluación de Estudios de Impacto Ambiental

La ventanilla única agilizará trámites. El esquema aglutina competencias

PANAMÁ. Los trámites para obtener un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) se agilizarán con la creación de la ventanilla única dijo el director de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), Javier Arias.

El recurso creado mediante la implementación del Decreto Ejecutivo No. 122 del 14 de agosto de 2009 obedece a la mora de más de 600 expedientes, que dejó la administración anterior, que esperan por una evaluación. Además, de la necesidad de facilitar los trámites.

La nueva ley establece períodos relativamente cortos para la aprobar o negar las solicitudes. En el caso de los EIA categoría 1, que indican que no conllevan riesgos ambientales significativos, se constituirán a través de una declaración jurada notariada y son cinco los días establecidos para su aprobación o negación.

Mientras que los EIA dos y tres necesitarán de la presentación de documentos aplicables a los proyectos, obras o actividades. La documentación podrá presentarse digitalizada a través del sitio web de ANAM.

Con la iniciativa ANAM pretende desburocratizar el sistema anterior y optimizar, a través de un sólo despacho, la aprobación de los EIA.

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Es más fácil decir “sí” que decir “no”

‘DESARROLLO’

El derecho de los fundadores

Carlos Eduardo Galán Ponce
opinion@prensa.com

Ese pedazo de mi provincia llamado Boquete, es producto del tesón y el esfuerzo de hombres y mujeres de diferentes culturas que vinieron hace más de cien años, de todos los confines del universo.

Llegaron atraídos por el clima placentero de la región, su tranquilidad, su exuberante vegetación, sus montañas y paisajes, las cristalinas aguas de sus ríos, la fertilidad de unos suelos que esperaban ansiosos la mano que los hiciera producir.

Fueron cautivados por sus bellezas naturales y el amistoso recibimiento de aquellos que los habían precedido y que por los escasos medios de comunicación de la época, habían llevado lentamente al mundo la grata noticia de la existencia de este paraíso.

Y hubo un denominador común que los caracterizó a todos; vinieron a trabajar, a formar una familia, a utilizar su ingenio para hacer la vida más llevadera y más factible el procesamiento de los productos de la tierra. Especialmente el beneficio de los granos de café.

Domaron las laderas, construyeron caminos rudimentarios, cultivaron la tierra, talaron los árboles necesarios para construir viviendas y almacenes y encauzaron las corrientes de agua para obtener de ellas la energía para cubrir las necesidades del entorno, guardando el debido respeto por todos los recursos naturales de la región. Trajeron y plantaron árboles de especies exóticas que hoy se yerguen centenarios en mayor número de los que derribaron para subsistir. Aquí habían encontrado su hogar y llevados por ese cariño que el ser humano consciente brinda a su entorno, conservaron el encanto que los había atraído y que los hizo quedarse aquí para siempre.

Sería interminable tratar de hacer mención de los apellidos de aquellos pioneros y siempre quedarían faltando demasiados. Para saber de ellos, tendríamos que referirnos la excelente obra de Milagros Sánchez Pinzón, Boquete, Rasgos de su Historia. Pero como hoy parece que el oro se ha convertido en el Dios que priva sobre todos los demás valores, este hermoso lugar no ha escapado a los efectos de ese materialismo insensible. Al contrario. Fue descubierto por “inversionistas”, como sitio fácil de trastornar, con regulaciones benévolas, diseñadas por foráneos y poco preparadas para lidiar con invasiones masivas. Y habitantes sencillos a quienes les fue fácil seducir para que entregaran sus tierras a cambio de monedas en cantidades que fueron una tentación irresistible, pero que cada día que pasa representan menos.

Ya a muchos no les quedan ni tierras ni monedas. Los pobladores originales, muchos de una vida modesta y una formación sencilla, que con orgullo traspasaron por generaciones sus tierras a sus descendientes para verlos seguir viviendo en el sitio que cuidaron y que los vio crecer, hoy las ven convertidas en un frío objeto de subasta internacional, muy lejos del alcance de los suyos. Las manos curtidas por la intemperie de aquellos colonizadores han sido desplazadas por otras especializadas en contar dinero.

Y además, rostros totalmente ajenos al área, aprovechan sus facilidades de comunicación para, en un monólogo distorsionado, despreciar y lanzar términos ofensivos contra aquellos que salen a defender, por considerarlo correcto y sin ningún interés oscuro ni comercial, los recursos naturales que Dios tuvo a bien plantar en esta provincia. Hay que haber vivido aquí para conocer los orígenes autóctonos de las personas que con grandes sacrificios lideran actualmente los movimientos ecologistas de esta provincia. Verdaderos y verdaderas chiricanas, nacidos en esta tierra, producto de hogares de pioneros de esta hermosa región, a quienes nadie les puede disputar su derecho de opinar sobre el tema. Cualquiera puede discrepar, emitir conceptos diferentes, aunque errados, pero se debe tener la suficiente educación para hacerlo sin recurrir a la ofensa personal.

Es más fácil decir “sí” que decir “no”. En lo alto de una montaña en la antigua Yugoslavia, hay pintado un enorme “no”, que lo renuevan constantemente. Es el recuerdo eterno a toda una población que durante la II Guerra Mundial, supo decirle “no” al invasor, a pesar de todos los sufrimientos a que fueron sometidos. No sé qué sería del planeta si bajo una interpretación caprichosa del término “desarrollo”, se permitiera a empresarios insaciables, para quienes todo el dinero del mundo no les sería suficiente, disponer de los recursos naturales como su botín particular, especialmente en países más débiles, sin que los pobladores originales, salieran a defenderlos. Especialmente de extraños, que, con una golosa complicidad local, vienen a llevarse todo lo que vale algo, dejando atrás sus residuos tóxicos y la devastación de una tierra y de ríos por los que no sienten el menor apego, porque sencillamente, no los une a ellos ningún sentimiento humano.

Respeto al pueblo Naso!

Respeto al pueblo Naso!.

Raisa Banfield*

Terminó la primera jornada del regreso de los Naso a la Catedral, su aire hacía falta en la plaza.  El aplomo, rebeldía y suavidad al tiempo de este pueblo maravilloso, enriquecen una plaza que solo puede narrar historias de luchas, derrotas y victorias.

Actos heroicos como el de hoy día, son de aquellos por los que quisiera vivir lo suficiente,  para poder narrarlos incontables veces.  Luego de 10 horas de viaje, nuestro pueblo Naso se emplaza frente a los portones, de los portones, del portón de la puerta de la presidencia; primero a puro pulmón, luego ayudados por megáfono recitan sus derechos, gritan sus agravios y  exigen que se les respete.

La dignidad de un pueblo y la humillación que experimentan, se fundieron en un solo acto:  Encadenados y parados en una pila de estiércol, se bañaron con él mientras sus carteles gritaban:  “Nos tratan como a la mierda de vaca”, ¿quién vale más: las vacas de los Guardia o el pueblo Naso? “Nos sentimos presos de la indiferencia de los gobiernos”.

Entre vergüenza y orgullo, cual testigo mudo, presencié ese acto de indignación de un pueblo excluido y despojado de su tierra, pero no de su valor, ni de su dignidad.  Sin embargo, lo más hermoso estaba todavía por suceder, hermanos gnobes y kunas se sumaron a la vigilia nocturna, que entre cantos, oraciones, palabras de solidaridad espontáneas en todas las lenguas presentes, pero a una sola voz y como  un solo pueblo pedía:  Respeto al pueblo Naso!.

*Directora del CIAM de Panamá

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Campamento de indígenas vuelve a la plaza Catedral

Unos 15 nasos protestaron ayer frente a la Presidencia para exigir una solución al conflicto de tierras que tienen en Bocas del Toro.

RECLAMO. El grupo llegó de Bocas del Toro. LA PRENSA/Carlos Lemos

josé arcia
jarcia@prensa.com

Los indígenas nasos volvieron a la plaza de La Independencia (Catedral) en el Casco Antiguo de San Felipe. Desde ayer instalaron su campamento para demandar del Gobierno una solución al conflicto de tierras que tienen con la empresa Ganadera Bocas, en Changuinola, Bocas del Toro.

El grupo retomó sus protestas un día después de que el viceministro de Gobierno y Justicia, Jorge Ricardo Fábrega, manifestara que el Gobierno deberá tomar una decisión en este tema y que la solución no es invadir propiedad privada.

Ayer, frente a la Presidencia de la República, los nasos derramaron estiércol de vaca y se encadenaron. De esta manera, llegan a seis meses de protestas por los desalojos que el pasado gobierno realizó en las comunidades de San San y San San Druy y en los que los agentes antimotines destruyeron casas e infraestructura comunitaria.

Eliseo Vargas, dirigente de los nasos, dijo que no han visto voluntad de los gobiernos en resolver este conflicto que tiene cuatro décadas.

Los indígenas reclaman las tierras por considerarse dueños ancestrales, mientras que Ganadera Bocas tiene un título de propiedad desde 1962, por lo que pide el desalojo de los nasos.

El sacerdote Félix De Lama cuestionó el hecho de que en el país se hable mucho de seguridad jurídica, sin embargo, los pueblos indígenas nunca han tenido esa seguridad que garantice la tenencia de la tierra.

Los nasos enviaron ayer una carta al presidente de la República, Ricardo Martinelli, en la que le piden una reunión para plantearle los detalles del problema.

Se llamó a la oficina de Relaciones Públicas del ministerio para obtener una declaración y allí indicaron que debía llamarse al viceministro directamente. Se llamó dos veces a su celular, pero no contestó y el buzón no permitía dejar mensajes.

Entre ingenuidades de unos y advertencias de otros sigue la ampliación

Advertencias sobre lo que sucede en el canal

Eduardo A. Esquivel R. ing.
consultor agroforestal

La Prensa, 1 de septiembre de 2009

Ya se han vertido muchos comentarios sobre la reciente “licitación” de la ampliación del Canal, llamada “el premio gordo de la ampliación”, por algunos medios. Leo con interés el artículo del Lic. Mora Rangel en la “Página del Lector”( La Prensa , 28/8/2009), donde expresa que “le asaltan nuevas preocupaciones” sobre esta adjudicación. Le diré que, desde el año pasado, cuando se supo que CUSA, la empresa de la familia Alemán, participaba en la licitación, a través de una empresa formada ad hoc para este negocio, llamada “Grupo Unidos por el Canal”, aposté a mis colegas que esta empresa sería la ganadora sin ninguna duda.

Por supuesto: ¡Nadie me aceptó la apuesta! Era la crónica anticipada de una licitación ganada. Hemos visto que la ACP se ha preocupado mucho, antes y después de la licitación, en “explicar” la transparencia de la licitación, en espacios pagados en los medios. La propia insistencia en esta “explicación” pública es sospechosa, ya que si todos e hizo con honestidad y transparencia no hay nada que explicar. Pero, humildemente creo que la transparencia de esta licitación no es más que un hábil truco de ilusionista de salón. Hay indicios alarmantes en este sentido. Uno de ellos, quizás el más importante del proceso, es la participación de las otras empresas rivales de Unidos por el Canal. Una vez, un empresario conocido mío, supo de una licitación pública importante.

Lo primero que hizo fue ponerse de acuerdo con el funcionario clave que manejaba el asunto para que se seleccionaran otras dos empresas específicas para la licitación final. Segundo, se puso de acuerdo con estas empresas rivales, para que participaran de “relleno” en la licitación, pero ofreciendo un precio ligeramente mayor. A cambio les dio una compensación monetaria importante. Veo con asombro que la ACP va a pagar, graciosamente, a las empresas que participaron de la licitación y perdieron, cerca de 15 millones de dólares. Si la ACP consideró que el proyecto presentado por estas empresas no le servía ¿Por qué les va a pagar por algo que no sirve? Otra cosa importante es, como dice el Lic. Mora Rangel.

“Licitar lo más bajo posible, para poder emparejar las cargas durante la ejecución del proyecto, sería ni más ni menos una vulgar estafa”. De hecho: ¿Para qué se hace la licitación si después vienen las famosas adendas? Es importante que el Estado panameño, y la ACP , exija que no se dará ninguna clase de adendas ni compensaciones aparte de la suma original pactada. Sobre las empresas miembros de “Unidos por el Canal”, bueno, tienen un currículo espeluznante: una debe 16 mil millones de dólares en España; otra, en Estados Unidos, licitó un proyecto por 5 mil millones y terminó costando 15 mil millones con las adendas. La otra nunca ha construido nada parecido. Recordemos que el Canal de Panamá no pertenece a la ACP , sino al Estado panameño. Y es el Estado panameño el aval de todos los financiamientos que se hagan, y todos nosotros seremos los que pagaremos si este proyecto se maneja mal.


Otra vez sobre el Canal…

Marcos A. Mora Rangel
economista

La Prensa, 28 de agosto de 2009

En dos ocasiones anteriores, por este mismo diario, me he referido al tema del Canal. De ambos escritos “Sigámosle la pista al Canal” y “Procuremos el consenso”, el último me mereció la llamada y felicitación de un distinguido miembro de la familia Fidanque. A raíz del artículo “ La ACP debe ser más precavida”, del Ing. Carlos Rangel ( La Prensa , 22/8/2009), me asaltan nuevas preocupaciones.

Si bien no me asustan las voces que hablan de conflictos de intereses, sí me pone a temblar las posibilidades de que este magno y necesario proyecto se convierta en el dolor de cabeza para las presentes y futuras generaciones de panameños. La situación financiera de las empresas líderes del consorcio ganador, aunado a las debilidades técnicas que han señalado algunos de los concursantes luego de concluidos los actos, debe poner al más osado de todos los mortales con la carne de gallina. Las aseveraciones del Ing.

Alemán, de que al primer semestre de este año Sacyr y Vallehermoso han reportado 600 millones de utilidad y han comenzado a saldar su deuda de 16 mil millones de dólares con la venta de activos, por el nivel de sus compromisos y el tipo de empresa, no me tranquilizan para nada. Recomiendo al Gobierno en general, y a la ACP , en particular, que este tema sea analizado y coordinado por un equipo interdisciplinario del más alto nivel que incluya entre otros a la SPIA , a los colegios de abogados y economistas, técnicos y especialistas jubilados del Canal, etc.

La ampliación del Canal es la obra de la cual dependerá el país para los próximos años y la responsabilidad por la situación que hoy se afronta no puede recaer en el sentimiento y en el olfato de un determinado funcionario. Los que sin ser ingenieros, por cierto tiempo hemos estado ligado a proyectos de esta disciplina, sabemos que operan como anteproyectos de ley, llevados al Legislativo. Sabemos cómo entran, pero no podemos asegurar cómo terminan, aparte de los consabidos “camarones”.

Es necesario que se sepa de antemano cuál sería el límite máximo al que se puede extender el contrato suscrito y por qué tipo de consideraciones. Hay un riesgo que debe ser asumido por la ACP y otro por el consorcio ganador. Licitar lo más bajo posible, para esperar emparejar las cargas durante la ejecución del proyecto, sería ni más ni menos una vulgar estafa. En Panamá tenemos ejemplos de este tipo. En el Proyecto de Laguna Alta se licitó la compra de un volumen dado de agua y en el proceso de suscripción del contrato se aumentó dicho volumen, con lo cual, por economía de escala, le disminuyó el costo de producción al ganador, afectando al resto de los participantes. Todos, absolutamente todos, debemos apoyar a que la ACP conduzca a buen puerto el proyecto de ampliación del Canal.

Fuente: Panamá Profundo

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Comienzan los ingenuos ciudadanos panameños como el señor Rangel a percatarse que pudiera haber hechos raros, sospechosos o mentiras en el proceso de licitaciones de las obras del Proyecto de Ampliación del Canal de Panamá.  Por su parte el ciudadano Esquivel parece estar más claro que el agua de tinaja.

Seguiremos viendo más bellezas. Eso no hay que dudarlo, sólo hay que esperarlo.

Véase además: Ampliación erosiona ingresos del Canal al fisco.

Burica Press

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