Cambio climático, “irreversible”

Cambio climático, “irreversible”

BBC Ciencia

Muchos de los efectos dañinos que ha causado el cambio climático en el planeta son irreversibles.

Emisiones de carbono

Muchos de los efectos del cambio climático serán irreversibles durante 1.000 años.

Éste es el pesimista mensaje de un equipo internacional de científicos que afirma que aún si logramos de alguna forma reducir las emisiones de carbono las temperaturas en el mundo seguirán altas durante 1.000 años.

El informe fue llevado a cabo por el Laboratorio de Investigación del Sistema de la Tierra de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que depende del Departamento de Energía.

Y fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (Actas de la Academia Nacional de Ciencias).

Los científicos advierten que si los niveles de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera continúan aumentando, habrá cada vez menos precipitaciones en áreas que ya están secas.

Agregan que actualmente los océanos están retrasando el calentamiento global al absorber calor, pero eventualmente liberarán ese calor en la atmósfera.

El futuro, peor

Según los científicos, éste es el momento en que los políticos deben compensar los daños medioambientales que han sido causados por la contaminación causada por el hombre.

Sequia

El principal impacto será en la precipitación de lluvia en áreas que ya están secas.

Porque de lo contrario, lo peor está por venir, expresan.

“Este informe no nos dice que todo está perdido” dijo a la BBC Susan Solomon, principal autora del estudio.

“Lo que afirma es que parte de lo que ya hemos causado es irreversible, pero ahora es el momento de tomar mejores decisiones para el futuro. Porque es en el futuro cuando ocurrirán los mayores cambios en el clima”, expresa la científica.

El estudio analiza las consecuencias de permitir que el CO2 continúe concentrándose en distintos niveles más altos del actual (concentraciones de 385 partes por millón, ppm).

Los científicos descubrieron que aún si logramos detener completamente hoy las emisiones de carbono, los cambios en las temperaturas de la superficie, las precipitaciones, y el aumento en los niveles del mar serán en gran parte irreversibles durante 1.000 años.

El aumento en el nivel de los mares causarán cambios irreversibles futuros en la geografía de la Tierra ya que muchas costas e islas eventualmente quedarán sumergidas”
Dra. Susan Solomon

Pero si permitimos que el CO2 continúe aumentando a entre 450 y 600 ppm, los resultados serán persistentes disminuciones en las precipitaciones de lluvia, particularmente en zonas ya secas del sur de Europa, el norte de África, el suroeste de Norteamérica y partes de Australia.

“El calentamiento que ya estamos viendo es de 0,75 grados centígrados” dice Susan Solomon.

“Pero si seguimos produciendo emisiones a la tasa actual será muy fácil que aumente a 1,5 grados centígrados y esto causará enormes cambios, particularmente en las precipitaciones de lluvia”, agrega.

La reducción en las precipitaciones de lluvia, dicen los autores, no sólo durarán unas cuantas décadas sino que se cree que permanecen así durante siglos y tendrán una serie de impactos distintos en cada región.

Por ejemplo, una disminución en los abastecimientos de agua para uso humano, aumento en la frecuencia de incendios, cambios en los ecosistemas y expansión de los desiertos.

Y también resultará afectada la agricultura de trigo y maíz en regiones que dependen de la lluvia para la alimentación, como África.

Cambios geográficos

Según los científicos, sólo tomando en cuenta el aumento en la temperatura de las aguas oceánicas, el estudio muestra que para el año 3000 el nivel de mar promedio aumentará entre 0,4 y 1 metros si el CO2 se mantiene a 600 ppm.

Nivel de mar

El aumento en el nivel del mar causará cambios en la geografía del planeta.

Pero si las concentraciones de CO2 llegan a 1.000 ppm, esas cifras se duplicarán.

“Y el aumento en el nivel de los mares causarán cambios irreversibles futuros en la geografía de la Tierra -dicen los autores- ya que muchas costas e islas eventualmente quedarán sumergidas”.

¿Hay algo entonces que se pueda hacer para prevenir estos cambios? o ¿nos espera solamente la catástrofe?

Según Susan Solomon, “los seres humanos somos muy adaptables y sin duda nos adaptaremos a los cambios”.

“Pero debemos preguntarnos cuánto daño queremos realmente que sufra el planeta, cuánto cambio climático debemos permitir y cuánto tendremos que aceptar como alimento suficiente para la humanidad”.

“Creo que éste el momento de plantearnos estas preguntas, de hacer algo para evitar estos cambios, y no sólo sentarnos a esperar que ocurran”, expresa la investigadora.

Las conclusiones de la NOAA surgen al mismo tiempo en que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ordenó a su Agencia de Protección del Medio Ambiente revisar las normativas sobre emisiones de carbono para vehículos particulares.

Especies invasoras, cambio climático y Panamá

Especies invasoras, cambio climático y Panamá

BURICA PRESS –Ciencia

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Jessica Hellmann del Departmento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Notre Dame y otros tres colaboradores de otras universidades de Estados Unidos han publicado recientemente en la revista Conservation Biology cinco consecuencias potenciales del Cambio Climático para especies invasoras.

Una especie invasora es cualquiera forma de vida animal o vegetal que no es nativa de un área o región y luego que coloniza los ecosistemas de la nueva región donde ha sido llevado o transportada, domina de manera numérica y ecológica a las especies nativas, que usualmente no están adaptadas para competir con la especie foránea.

Hellmann y sus colaboradores indican que los enigmas científicos y sociales dificultan la predicción de los efectos de los cambios ambientales globales, como el cambio climático y las invasiones biológicas, sobre los sistemas ecológicos. En el largo plazo, estos cambios pueden tener efectos que interactúen y componen la incertidumbre asociada con cada factor individual. Sin embargo, es probable que las especies invasoras respondan de maneras que serían pronosticables cualitativamente, y algunas de esas respuestas serán distintas a las de sus contrapartes nativas.

Ellos utilizaron las etapas de invasión conocidas como la “vía de invasión” para identificar 5 consecuencias no exclusivas del cambio climático sobre especies invasoras: (1) mecanismos de transporte e introducción alterados; (2) establecimiento de especies invasoras nuevas; (3) alteración en el impacto de las especies invasoras existentes; (4) alteración en la distribución de especies invasoras existentes; y (5) alteración en la efectividad de las estrategias de control. Posteriormente utilizaron estas consecuencias para identificar hipótesis comprobables sobre las respuestas de especies invasoras al cambio climático y aportar sugerencias para planes de manejo de especies invasoras. Las cinco consecuencias también enfatizan la necesidad de un monitoreo ambiental mejorado y la expansión de la coordinación entre entidades involucradas en el manejo de especies invasoras.

En el caso de Panamá se ha introducido muchas especies invasoras animales y plantas que han causado profundas consecuencias ambientales, sociales y económicas, quizás el caso más conocido es el de la paja canalera o paja gringa, Saccharum spontaneum, que fue introducida en la zona canalera de Panamá por el ejército de Estados Unidos para simular escenarios de guerra del sudeste asiático en la década de 1960. La semilla de esta especie fue lanzada por toneladas desde helicópteros militares en la mayoría de los polígonos de tiro que utilizaba el ejército norteamericano en Panamá. Hoy esta plaga vegetal amenaza con extender sus dominios invasores a todo el país y avanza rápidamente sin que exista hasta el momento una política o proyecto de estado que contrarreste las especies invasoras peligrosas en Panamá.

Paja canalera, paja elefante originaria del sudeste de Asia fue introducida en la década de 1960 a Panamá por el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos

Paja canalera, paja elefante originaria del sudeste de Asia fue introducida en la década de 1960 a Panamá por el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos. Esta foto es en su hábitat natural en Indochina.

El caso animal más emblemático de una especie invasora en los ecosistemas acuáticos de Panamá fue el pez sargento, Cichla monoculus, que se introdujo hace varias décadas en las aguas del Canl de Panamá desde la cuenca del Amazonas, junto con otras especies como el “Oscar” (Astronauts ocellaris). Según los registros científicos el sargento es un depredador agresivo y prolífico que en poco tiempo dominó las aguas de los lagos y ríos conexos del Canal de Panamá, desplazando a las especies nativas. Una de las especies más desplazadas fue el pez llamado “vieja”. Un pez muy común en los trópicos, aunque es muy raro ver un ejemplar grande en esta región. Hoy luego de muchas décadas el pez ha dado indicios de ser menos dominante en el Lago Gatún, pero esto no ha sido confirmado científicamente.

“!Cuidado VIEJAS, que allá van los pescadores intrépidos. ! “A todo esto, hoy las VIEJAS ya no dominan por el CANAL… están extintas, ni por el Canal, ni el Chagres, ni por el lago Gatún. Ahora predomina asuntos de “rango”: ahora están los “seargents”, todos, toditos son “sargentos”. Y curiosamente, son más rápidos de pescar y en cantidades. Vaya, esas “VIEJAS ” “sabían más por viejas que por rangos”.

Extracto del cuento de La Vieja en el sitio SOMOS PANAMA

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Más información sobre la Paja Canalera o Paja Elefante

Saccharum spontaneum (Wild sugarcane)

El costo ambiental de usar Google

El costo ambiental de “googlear”

Greg Morsbach
BBC

Página de Google

Una búsqueda estándar en Google produce 7 gramos de CO2, según Wissner-Gross.

Realizar dos búsquedas en el sitio de internet Google produce tanto dióxido de carbono (CO2) como calentar agua para preparar un café instantáneo, según asegura un investigador de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

Haciéndose eco de la preocupación de los especialistas en ciencias ambientales por el impacto de las tecnologías de la información en el medio ambiente, Alex Wissner-Gross llevó a cabo un estudio sobre el impacto de “googlear” en la emisión de gases con efecto invernadero.

Una investigación reciente señaló que este sector genera tantas emisiones como todas las aerolíneas del mundo juntas.

Wissner-Gross descubrió que una búsqueda estándar en Google produce 7 gramos de CO2.

En caso de que se hagan dos búsquedas, esa cantidad se multiplica por dos, lo que equivale a calentar agua para hacerse un café.

El investigador de Harvard afirma que estas emisiones provienen de la electricidad utilizada por el computador y de la energía que consumen los enormes bancos de datos que Google tiene alrededor del mundo.

200 millones de búsquedas

Mujer utilizando computador

Cada segundo que pasamos conectados a internet producimos 0,02 gramos de CO2.

Pese a que al famoso buscador se le conoce por la rapidez de sus resultados, según Wissner-Gross, ello sólo es posible porque utiliza varios bancos de datos al mismo tiempo, produciendo más CO2 que alguno de sus competidores.

Según el investigador, cada segundo que pasamos conectados a internet producimos 0,02 gramos de CO2.

Puede que no parezca mucho, pero cada día se llevan a cabo en el mundo unos 200 millones de búsquedas en internet.

En un comunicado, Google reconoció que los computadores se han convertido en un elemento más de la vida diaria de las personas que cada vez consume más energía, “un hecho que la compañía se toma muy serio”.

Google afirma haber diseñado y construido los “bancos de datos más eficientes del mundo”.

“De hecho, en el tiempo que toma realizar una búsqueda en Google, su computador personal utilizará más energía que la que gastamos nosotros para responder a su búsqueda”, señaló la compañía.

“Mandato global” sobre cambio climático

“Mandato global” sobre cambio climático

Redacción BBC Mundo

Un sondeo de opinión en 11 países ha generado lo que sus organizadores describen como un “mandato global” para llevar a cabo acciones para combatir en cambio climático.

Panel solar en el Vaticano

En el Vaticano están usando energía renovable.

Cerca de la mitad de los consultados quiere que los gobiernos jueguen un rol más importante en la disminución de las emisiones de gases contaminantes y sólo un cuarto aseguró que sus líderes estaban haciendo lo suficiente.

En países en vías de desarrollo la mayoría de las personas estaban preparadas para hacer “cambios en su estilo de vida” con el fin de reducir el cambio climático.

La encuesta fue comisionada por el HSBC Climate Partnership, que incluye empresas y grupos defensores del medio ambiente.

Lord Nicholas Stern, consejero especial de esa institución, afirmó que estos resultados deben traducirse en un mandato global para acciones más contundentes. Stern lideró el equipo que elaboró en 2006 el llamado “Informe Stern”, un estudio sobre el impacto económico del cambio climático.

“Muestra que la gente en el mundo espera que sus gobiernos tomen acciones más fuertes (…) y esperan que trabajarán con otros gobiernos para actuar”, dijo a la BBC.

El sondeo está siendo publicado apenas a cinco días de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Clima que este año se lleva a cabo en la ciudad de Poznan, en Polonia.

Más que dinero

La consulta reveló que 43% de la gente a la que se le pidió su opinión puso al cambio climático antes que la inestabilidad financiera mundial como un tema de preocupación actual, pese a que el sondeo se llevó a cabo en septiembre y octubre, los peores meses de la crisis.

Lord Nicholas Stern

Lord Stern dice que la encuesta es un “mandato global”.

“Pese a que esta investigación se llevó a cabo en momentos en que la crisis financiera estaba despegando, el cambio climático estaba muy presente en las mentes de la opinión del público como un tema de preocupación”, comentó Francis Sullivan, consejero para el medio ambiente de HSBC y ex director de conservación del grupo Fondo Mundial para la Naturaleza.

Sin embargo, los números indican que quienes están dispuestos a cambiar su estilo de vida se han reducido entre la última encuesta realizada en 2007 y la actual.

En todo caso, es importante el hecho de que es una mayoría representativa el número de personas en países en desarrollo como Brasil, India, Malasia y México que están dispuestos a hacer cambios.

En China fue casi la mitad, así como aquellos que participaron en el sondeo en países industrializados como Australia, Canadá, Francia, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.

Los hallazgos concuerdan ampliamente con el sondeo comisionado a la BBC el año pasado que encontró que dos tercios de las personas encuestadas en 21 países apoyaron acciones urgentes en el tema del cambio climático.

La encuesta de HSBC entrevistó a 1.000 personas en los 11 países nombrados en esta nota.

¿Quiénes están realmente luchando para disminuir el avance del cambio climático?

El cambio climático como marco para la unificación de las luchas

Para los pueblos que luchan por sus derechos en las zonas de bosque, el cambio climático parece algo muy alejado de sus preocupaciones inmediatas. Sin embargo, aun sin saberlo, esos pueblos figuran entre los protagonistas principales y más comprometidos en la protección del clima de la Tierra.

Por ejemplo, los que se oponen a las operaciones madereras industriales en sus territorios quizás piensen que están luchando sólo por sus derechos y medios de vida. Y de eso se trata, por supuesto. Pero al detener las actividades madereras, también están evitando la emisión de grandes cantidades de dióxido de carbono – el principal de los gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global – almacenado en la biomasa del bosque.

Las poblaciones indígenas y otras comunidades dependientes del bosque que se oponen a los planes gubernamentales o empresariales de “conversión” (destrucción) de bosques para agricultura industrial y ganadería, plantaciones de árboles para madera o celulosa o de palma aceitera, cría industrial de camarones o minería, de hecho están protegiendo el clima del mundo al evitar la liberación de enormes cantidades de CO2 y de otros gases de efecto invernadero.

También las comunidades que luchan contra las grandes represas hidroeléctricas están impidiendo la liberación de enormes cantidades de gases de efecto invernadero, como el metano, el CO2 y el óxido nitroso desde el agua de los reservorios, así como la liberación de dióxido de carbono de los bosques que serían destruidos y de muchas otras fuentes relacionadas con la construcción de represas.

Las poblaciones indígenas y otras comunidades dependientes del bosque que se oponen a los planes gubernamentales o empresariales de “conversión” (destrucción) de bosques para agricultura industrial y ganadería, plantaciones de árboles para madera o celulosa o de palma aceitera, cría industrial de camarones o minería, de hecho están protegiendo el clima del mundo al evitar la liberación de enormes cantidades de CO2 y de otros gases de efecto invernadero.

Las comunidades del bosque que se enfrentan a la exploración y la explotación petrolera en sus territorios están aun más directamente vinculadas a la lucha contra el cambio climático, porque hacen exactamente lo que hay que hacer: evitar la extracción, y por ende la quema, de combustibles fósiles, la fuente principal y, en lo que respecta al clima, la más grave, de las emisiones de CO2 relacionadas con el calentamiento global.

Por todo ello se vuelve evidente, para cualquiera que tenga un conocimiento mínimo de las causas del cambio climático, que las luchas de esos pueblos están impidiendo un cambio climático aún mayor. Sin embargo, la mayoría de esa luchas son reprimidas y criminalizadas por gobiernos que firmaron y ratificaron la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992. Del mismo modo, las empresas directa o indirectamente implicadas en esas inversiones tienen su sede en países, mayormente del Norte, que también firmaron y ratificaron la Convención.

La conclusión es obvia: al reprimir esas luchas, o al apoyar a las empresas implicadas en el problema, los gobiernos violan no sólo los derechos de los pobladores locales sino la Convención de las Naciones Unidas creada para conjurar el peligro más grave al que se haya enfrentado la humanidad: el cambio climático.

Además, muchas de las “soluciones” propuestas por los gobiernos para combatir el cambio climático suelen tener otros impactos ambientales y sociales que provocan resistencia a nivel local. Por ejemplo, como medio para evitar los cortes necesarios en sus propias emisiones, los países norteños fomentaron la creación de mecanismos para “compensarlas”. Uno de ellos promueve la creación de grandes plantaciones de árboles para que funcionen como “sumideros de carbono”. Esto equivale a promover el mismo tipo de plantaciones al que ya se oponen incontables comunidades del mundo entero. Otra “solución” para evitar los cambios necesarios en las formas de producción y de consumo que llevan al cambio climático, ha sido la promoción de los agrocombustibles – de maíz, de soja, de palma aceitera o de eucalipto – que también han demostrado ser social y ambientalmente destructivos y han provocado la oposición organizada a nivel local.

Si bien no es fácil determinar si esas “soluciones” – y muchas otras igualmente absurdas – provienen de los delegados gubernamentales ante la Convención sobre el Cambio Climático o de los grupos de presión empresariales, desde su país o presentes en la Convención, sí resulta claro que numerosas empresas y empresarios se están beneficiando con ellas o planean que así sea.

En cuanto al clima, la situación actual es prueba de que quienes tienen el poder de cambiar las cosas – los gobiernos – no tienen la intención de hacer lo necesario.

En cambio, hay muchísimas personas que están oponiendo diversas formas de resistencia a escala local, originadas en diversos temas aparentemente ajenos al clima, como la reforma agraria, la agricultura en pequeña escala, la soberanía alimentaria, los derechos indígenas y tradicionales, la igualdad de género, los derechos humanos, la contaminación, el consumo y muchos otros.

La mayoría de esas luchas, si no todas, tienen algún tipo de relación con el clima y, por consiguiente, todos esos procesos de resistencia podrían ser parte de una lucha mucho más amplia para evitar el cambio climático. Ése puede ser el eslabón que una los movimientos locales, regionales e internacionales dentro de un marco común, con el fin de lograr los grandes cambios económicos y sociales necesarios para alcanzar ese objetivo.

Mientras los gobiernos tocan el violín – para regocijo de las empresas – el futuro de la humanidad está en manos de los pueblos.

Fuente: Boletín WRM 136, 19 de noviembre de 2008

La farsa de la disminución de emisiones de gases de invernadero

Metas incumplidas

Roger Harrabin
BBC

Las emisiones de gases contaminantes provenientes de países industrializados se incrementaron 2,3% entre el 2000 y el 2006 de acuerdo a nuevas cifras dadas a conocer por Naciones Unidas.

Chimeneas

Las emisiones de gases contaminantes han aumentado desde el 2000 pese a promesas de recortes.

Los aumentos más importantes se produjeron en países de la antigua Unión Soviética y Canadá.

Un portavoz de la ONU afirmó que los países deben trabajar más rápido para evitar la posibilidad de un peligroso cambio climático.

El mes próximo líderes del planeta se reúnen en Polonia para las negociaciones anuales sobre cambio climático.

Nada bueno

Las nuevas cifras no dan mucho optimismo.

Pese a que indican que en realidad las emisiones de gases invernadero disminuyeron en 2006 un 0,1%, el secretariado sobre cambio climático de la ONU aseveró que esta pequeña caída era estadísticamente insignificante.

La tendencia desde el 2000 es al alza a pesar de que los países en cuestión prometieron recortar sus emisiones.

El peor comportamiento lo experimentó Canadá. Sus emisiones desde 1990 han aumentado 21,3%, pese a que debieron haber disminuido 6%.

Recientemente el mayor aumento fue registrado en Europa Oriental con un 7,4% desde que se inició este siglo.

El Reino Unido es uno de los pocos países que han cumplido con sus metas de reducción.

Pero un reciente informe del gobierno británico sugiere que incluso las emisiones del país podrían estar aumentando si se cuenta la contaminación proveniente de los barcos y aviones y el carbono presente en bienes importados.

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Lamentablemente todo el tema del calentamiento global se ha convertido en un negociado de los zopilotes que pululan en  las instituciones de nuestros países subdesarrollados, que están pescando billetes en planeta revuelto, como método hipócrita de compensar las grandes emisiones de los países industrializados que de manera inmoral han diseñado estas gafas oscuras para no ver la polución que causan en el planeta.

El calentamiento global si realmente se debe en parte a estas emisiones, ha entrado en un callejón sin salida que será de alto costo humano y ambiental.

Eso ocurre por seguir modelos mercantilistas y consumistas que lo único que han provocado es comerse el planeta, sus riquezas y sus bellezas. Por ejemplo: los chinos hasta hace pocas  décadas generaban  pocos gases de invernadero, pero ahora que han entrado a la vorágine consumista e industrializada, ya hace sentir sus mordizcos por todos partes del mundo.  O sea se terminarán de comer al planeta, junto a los países industrializados de occidente, más India y Australia.  La gula es un gran pecado capital y esto se ve hace cada día más evidente.

A nadie que esté sumido generando dinero por dinero con el estilo de vida consumista que se promueve ,le interesa el futuro del planeta. Por eso el planeta como sistema viviente se retorcerá e intentará encausar los males que le han causado.  Aunado a esto están las enormes emisiones de metano y otros gases que de manera natural libera la propia geósfera y que nadie dice nada con tal de hacer ver que realmente existen opciones reales de reducir de manera significativa las emisiones gaseosas a la atmósfera terrestre.

La humanidad en el mejor de los casos, suponiendo que no haya grandes calamidades, no podrá por sí misma disminuir sus emisiones, ya que mientras la humanidad siga aumentando su población y su consumo, el apocalipsis estará cada día más cerca, por lo menos para millones de personas a nivel global.

Crecimiento, crecimiento, crecimiento económico quieren todos los días todo el mundo,  incluso los que estamos supuestamente enterados de lo que esto significa, pero cada día que pasa se hace más evidente que a nadie le importa realmente la secuela que esto representa, de lo contrario no haríamos lo que haríamos, ni votaríamos por nadie que promueva los antivalores en la política que se ciñen a crecimiento económico, pero que nadie se pregunta a costa de qué?

Entonces de qué estamos hablando?

Hasta donde se podrá llegar con las fuentes alternativas al uso de petróleo o al daño y enajenación de los ríos y selvas que causan las fuentes usuales de producción de energía eléctrica.  Evitará esto que el planeta se siga consumiendo sus propias entrañas con el consumismo y el tan preciado crecimiento económico.  Es el crecimiento económico una panacea de sostenibilidad. La pregunta queda abierta.

Qué nos queda hacer a todos?

Burica Press

Hielo ártico cada vez más fino

El hielo del Ártico cada vez más fino

BBC Ciencia

Hielo del mar Ártico

En algunas regiones el hielo disminuyó hasta 49 centímetros.

El grosor del hielo que cubre al mar Ártico se redujo hasta 49 centímetros en algunas regiones durante el invierno pasado, tal como revelaron datos obtenidos por satélite.

Según un estudio llevado a cabo por científicos británicos y publicados en la revista Geophysical Research Letters (Letras de Investigación Geofísica), el grosor del hielo se había mantenido constante durante los pasados cinco inviernos.

Pero los nuevos datos ofrecen una prueba definitiva de que el volumen del hielo del Ártico está disminuyendo, afirmaron los investigadores del Centro de Observación y Modelado Polar de la Universidad de Londres, que forma parte del Centro Nacional de Observación de la Tierra del Reino Unido.

Los científicos encontraron que en el invierno pasado el hielo se adelgazó en promedio unos 26 centímetros por debajo del promedio invernal de 2002 a 2008.

Pero no se trata solamente de una cuestión de grosor. Katherine Giles, principal autora del estudio, dijo a la BBC que en septiembre de 2007 la superficie de hielo del mar Ártico se redujo a 4,13 millones de kilómetros cuadrados.

El nivel más bajo que se había registrado previamente era de 5,32 millones de kilómetros cuadrados.

Amplia cobertura

Hielo del mar Ártico

Es la primera prueba de que el volumen de hielo Ártico ha disminuido.

La doctora Giles explicó que estos últimos registros fueron obtenidos vía satélite, lo que permite “obtener información de todo el océano Ártico y continuamente”.

“Todas las otras técnicas, como perforaciones, submarinos o aviones, están limitadas tanto por el tiempo como el espacio”, señaló.

“Con éstas solamente podemos obtener muestras de áreas relativamente pequeñas y no podemos tener una serie continua en el tiempo. Éste es un ambiente muy inhóspito, así que los experimentos de campo en invierno son logísticamente muy difíciles”.

Las mediciones fueron registradas por medio de un radioaltímetro abordo del satélite Envisat de la Agencia Espacial Europea. Este aparato dispara pulsos de ondas electromagnéticas hacia el hielo, que a su vez las refleja hacia un receptor en el satélite.

El tiempo que tardan las ondas en completar este viaje de ida y vuelta es registrado en el altímetro y con un cálculo relativamente sencillo se puede obtener la altura de la capa de hielo sobre la superficie marina.

Debido a que una décima parte del hielo queda sobre el nivel del agua, esto permite calcular el volumen total y el grosor del hielo en esa ubicación específica.

¿Hasta cuándo habrá hielo?

Tal como señaló el doctor Seymour Laxon, co-autor del estudio, los resultados del proyecto están siendo utilizados en los estudios de modelos de clima para delinear las proyecciones de lo que ocurrirá en el futuro.

Satélite Envisat (ESA)

Los datos fueron obtenidos por el satélite Envisat de la ESA.

“Todavía hay muchos debates sobre cuándo podría desaparecer el hielo marino del Ártico” explicó el investigador. Hace unos cinco años, las proyecciones promedio indicaban que podría desaparecer en el año 2080″.

“Con esta última evidencia de derretimiento podríamos pensar que los modelos más acertados son los que indican que el hielo desaparecerá entre el 2030 y el 2040″.

“Pero todavía hay mucha incertidumbre”, concluyó Laxon.

La investigación satelital del Ártico está siendo financiada por la Unión Europea y el Consejo de Investigación del Medio Ambiente.

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