Nuevas especies registradas en la Reserva Forestal La Tronosa

A pesar de la deforestación, este paraíso terrenal sigue ofreciendo bellezas al visitante

Detectan nuevas especies en la reserva La Tronosa

El puerco de monte, saíno y conejo son las especies más amenazadas en esta zona, según estudio realizado por la Universidad de Panamá con apoyo de la JICA.

EXÓTICA. Orquídeas de rara belleza nacen en esta reserva de gran feracidad. ESPECIAL PARA LA PRENSA/Alcibiades Cortez

ALCIBIADES CORTEZ
LA TRONOSA, LOS SANTOS

nacionales@prensa.com

Una evaluación de la biodiversidad en la Reserva Forestal La Tronosa, en la provincia de Los Santos, revela la existencia de nuevas especies de fauna y registra nuevos sitios de petroglifos en Panamá.

Además, se advierte que el mono aullador de Azuero (Alouatta coibenisis), endémico en el área, es la especie en mayor riesgo de extinción en la península de Azuero.

La citada evaluación recopila investigaciones biológicas, ecológicas, socioeconómicas y culturales realizadas por el Proyecto de Estudio y Valoración para promover la Conservación de la Biodiversidad (Probio), en dicha reserva.

Las investigaciones fueron realizados por la Universidad de Panamá (UP), durante 2006 a 2008, con fondos aportados por el Gobierno nacional y la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA).

Esta reserva fue creada el 2 de diciembre de 1977. Su extensión original era de 22 mil hectáreas. A partir de 2007, sus limites fueron reducidos a una superficie de 16 mil 181 hectáreas, de las cuales 15 mil han sido taladas y el resto son bosques.

La principal amenaza de esta zona son la quema y tala, mientras que sus zonas más elevadas se han transformado paulatinamente en áreas deforestadas.

El inventario de flora y fauna muestra la existencia de 179 especies arbóreas, 140 de aves, 54 de mamíferos, 42 de anfibios y reptiles, 24 de escarabajos, 18 de abejas, 15 de peces y 173 de avispas, de las cuales tres especies son nuevas para la ciencia.

También se ampliaron sus registros arqueológicos, al identificarse 26 lugares, de los cuales 15 corresponden a sitios de asentamiento precolombino, y se descubrieron 13 nuevos petroglifos.

Mario Arosemena, coordinador de investigaciones de fauna de la UP, y quien participó en la investigación, afirmó que la densidad de abejas y otros insectos es baja frente a la densidad de aves y mamíferos que registran de media a una alta biodiversidad, pese a la intensa deforestación en la zona.

Añadió que en la investigación se detectaron guacamayas azules, jaguares, pumas, saínos, y en algunos reductos boscosos, en potreros, se escucha al mono aullador de Azuero (Alouatta coibenisis), una especie endémica en la región.

El objetivo de la investigación es determinar qué hay y qué se puede hacer para evitar la desaparición de algunas especies que son exclusivas de Panamá y otras únicas a nivel mundial.

Amable Gutiérrez, jefe regional de Áreas Protegidas de Vida Silvestre de la Autoridad Nacional del Ambiente (Los Santos), coincidió con Arosemena en que desde que fue creada la Reserva, ha registrado variaciones negativas, pero aun así, el estudio demuestra que mantiene una rica biodiversidad.

Cristina Garibaldi, coordinadora del proyecto Probio, explicó que tras esta evaluación se hallaron especies de plantas y animales que están en peligro de extinción.

En el caso de la reserva La Tronosa, lo que resta son fragmentos de bosques en las partes más altas.

En la zona baja, su abundante vegetación ha sido eliminada por las quemas, talas y el avance de la ganadería extensiva, las tres actividades que más inciden negativamente en su contra.

Aclaran datos sobre reportaje de Camino de Cruces

Aclaran datos de reportaje

25 DE ENERO.

Por este medio me permito aclarar que la ley que creó el Parque Nacional Camino de Cruces es la Ley 30 de 1992, la que redefinió sus límites es la Ley 29 de junio de 1995 y la Ley 21 de 1997, que ordena la incorporación como parte del parque de los bosques de rica biodiversidad de lo que fue la antigua base militar de Clayton. La Ley 29 definió los límites del Parque Camino de Cruces utilizando coordenadas geográficas y puntos referenciales en campo, que permite con nuevas tecnologías ubicar los límites de una manera más certera.

Gallinazos en el Parque Nacional Camino de Cruces

Gallinazos en el Parque Nacional Camino de Cruces. Foto: A. Rodríguez

La información contenida en el reportaje del domingo 25 de enero de 2009 titulado: “Se pierden bosques urbanos”, indicó erróneamente que los límites mostrados en la infografía fueron definidos con la Ley 30 de 1992. Igualmente, indica que nosotros [Alianza para la Conservación y el Desarrollo] interpusimos una denuncia por delito ambiental ante el Ministerio Público, cuando lo que pedimos es una investigación que deslinde las responsabilidades del porqué estas tierras, que tienen bosques del Parque Camino de Cruces, pueden ser utilizadas para hacer urbanizaciones, cuando el área es forestal y debe estar protegida con la Ley Forestal, y bajo qué figuras estas tierras han quedado en manos privadas.

Con la noticia se aclara un poco quién detenta la titularidad de la tierra en disputa, mas eso no exime a la Caja de Ahorros o a sus “fideicomitantes” de la responsabilidad de proteger el estatus jurídico y ecológico del área, dado que esta parte del parque y la zona contigua es de amortiguamiento, donde una urbanización que desnaturaliza el área es contraria a estos fines supremos de conservación.

El Gobierno y sus funcionarios están obligados a cumplir el régimen ecológico de la Constitución Nacional, la Ley Forestal, las leyes que configuran el Parque Nacional Camino de Cruces, el Código Penal, de lo contrario se atienen a ser demandados administrativa y penalmente. La seguridad jurídica debe ser para la defensa del patrimonio nacional como lo son estos bosques urbanos y los que están dentro de los linderos del parque. Debe buscarse a todos los funcionarios responsables que han incumplido u omitido las leyes para permitir la enajenación y mal uso de estas tierras en los últimos 13 años.

Ariel Rodríguez Vargas
Alianza para la Conservación y el Desarrollo


Biólogo alemán pronostica grave afectación a la biota en el valle del Rio Changuinola por represas

Biólogo alemán pronostica grave afectación a la biota en el valle del Río Changuinola por represas

En el contexto de la construcción de plantas de generación eléctrica en la cuenca media del Río Changuinola en el noroeste de Panamá, se realizó un estudio que documentó la diversidad de especies en la región. Estos estudios bióticos son la línea base que nunca fue realizada en los supuestos estudios de impacto ambiental que fueron presentados y aprobados por los promotores iniciales de los proyectos hidroléctricos Chan 75, Chan 140 y Chan 220. Una cuarta represa denominada Chan 500 también está siendo evaluada su construcción en la zona.

El científico Stephen Laube del Departamento de Biología y Ciencias Ambientales de la Universidad Car Von Ossietzky de Oldenburg, Alemania ha indicado que el represamiento del río Changuinola cambiará las condiciones ecológicas para plantas y animales en el río y en las inmediaciones y se espera que dichos cambios sean grandes. Las condiciones actuales del ecosistema y los efectos de la congestión planeada del río ha sido examinada por un grupo de investigadores en Limnología, Zoología y Botánica bajo el auspicio científico del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales que fungió como entidad subcontratista para la compañía consultora ambiental Montgomery, Watson y Harza (MWH).

Valle en la cuenca media del Rio Changuinola, en medio de la Reserva de la Biósfera La Amistad, NW de Panamá

Valle en la cuenca media del Río Changuinola, en medio de la Reserva de la Biósfera La Amistad, NW de Panamá

De acuerdo a biólogos panameños consultados, indican que este estudio si bien es importante para la ciencia no ha sido completo, especialmente es deficiente el estudio de peces, invertebrados y artrópodos, donde los muestreos por temporada con técnicas, métodos y cantidad de colecta parecen ser insuficientes para tener un acercamiento adecuado a la riqueza y abundancia de la zona, por lo cual no pudieron localizar varias especies que son comunes en toda esta cuenca, pero según estos especialistas, el principal problema radica en que ahora si se sabe con mayor certeza que el área a inundar en su primera fase incluye poco menos de dos mil hectáreas, pero que en fases posteriores el daño ecológico a esta rica y frágil zona será impresionante y que no existe ninguna medida real que evite este daño, más que la no construcción de estos artefactos.

Se da por descontado que miles de especies y millones de individuos de peces en diferentes estadios de vida, vertebrados terrestres e invertebrados serán erradicados de las áreas a ser inundadas, por lo que se espera un gran impacto sobre este reservorio de biodiversidad, declarado en el año 2003 como Reserva de la Biosfera y su área contigua inmediata es el Sitio de Patrimonio Mundial de la Humanidad La Amistad Panamá.

AES Corporation con su filial en Panamá AES Panama/Changuinola en consorcio con el gobierno panameño desean construir una serie de tres proyectos hidroeléctricos dentro de esta prístina área protegida de Panamá. Grupos ecologistas han enfrentado con sendas demandas antea la Corte de Panamá y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos estos proyectos, pero el gobierno no se da por vencido e insiste en hacer dichos proyectos a como de lugar.

En peligro Reserva Hidrológica de Majé

ÁREA PROTEGIDA.

Majé perdió 6 mil 412 hectáreas de bosques

La reserva proporciona el 11% de agua para el funcionamiento de la hidroeléctrica de Bayano.

A PRENSA/Carlos Lemos
ambiente. Es una de las reservas naturales más importantes y está en serio peligro por la devastación.

José Somarriba Hernández
jsomarriba@prensa.com

Los efectos de la tala indiscriminada de bosques en la Reserva Hidrológica de Majé, en el distrito de Chepo, empiezan a verse con más claridad.

La zona – en 1986, cuando fue creada, contaba con 17 mil 34 hectáreas de bosque– hoy tiene 10 mil 597.1 hectáreas de área boscosa, o sea que ha perdido unas 291.4 hectáreas por año.

En la región, la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) cuenta con tan solo tres guardaparques para evitar la tala e invasiones, que han causado la devastación de 64.1 kilómetros cuadrados de bosque. Esto representa más que el área total de San Miguelito, que posee 50.1 kilómetros cuadrados de superficie.

La reserva de Majé provee agua a la hidroeléctrica de Bayano, que a su vez proporciona el 10% de la electricidad que consume el país.

DEforestación. EN 22 AÑOS SE HAN PERDIDO 6 MIL 412 HECTÁREAS DE BOSQUE.

En peligro reserva hídrica de Majé

Ninguno de los 800 pobladores de la zona protegida de Majé tiene título de propiedad.

Para llegar a Pavita se toman cuatro horas: 45 minutos en el río Bayano y varias horas a pie.

La Prensa /Carlos Lemos
DESNUDAS. Las montañas están perdiendo su cubierta boscosa, en una zona declarada como reserva hidrológica.

José Somarriba Hernández
jsomarriba@prensa.com

La reserva hidrológica del río Majé, uno de los principales afluentes del río Bayano, se encuentra en peligro de desaparecer debido a la deforestación indiscriminada en esa zona protegida.

Según estudios de AES Panamá, empresa que administra la hidroeléctrica localizada en el lago Bayano, en 1986 la reserva tenía 98.9% de su superficie cubierta con árboles (17 mil 34 hectáreas de las 17 mil 220.3 que tiene en total).

En 2008, 22 años después, la superficie boscosa cubre apenas el 61.5% de la reserva: 10 mil 597.1 hectáreas. Seis mil 412.8 hectáreas o 64.1 kilómetros cuadrados han sido deforestados, una superficie mayor que la del distrito de San Miguelito, que tiene 50.1 kilómetros cuadrados.

Un equipo periodístico de La Prensa recorrió el lugar y pudo comprobar que grandes extensiones de montañas, que antes eran zonas selváticas, hoy están invadidas de la llamada “paja canalera”, luego de ser deforestadas hace algunos años.

Otros sectores han sido cortados recientemente por campesinos que residen en la zona o por nuevos colonos que invaden las tierras en busca de zonas de cultivo , para la ganadería o, sencillamente, para vender.

La situación fue confirmada por Abdiel Delgado, jefe de Áreas Protegidas de la Regional de Panamá Este de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam).

De hecho, dijo Delgado, la tala de árboles sin permiso de la Anam propició la apertura de ocho procesos administrativos contra moradores que han cortado en zonas boscosas de sectores como Pava y Majé Cordillera.

La Anam ha puesto en conocimiento de la Fiscalía Undécima, especializada en delitos ambientales, de cuatro casos ocurridos en 2007 y de otros cuatro este año.

Sin embargo, el funcionario se quejó por la poca ayuda que reciben de la Corregiduría de El Llano, pues “hemos enviado notas y pedido apoyo para sacar a los nuevos invasores y, en los últimos dos años, no hemos recibido respuesta”.

El asunto es delicado, argumentó Delgado, señalando la ribera del río Majé, en donde se nota una marca de agua de vieja data en las paredes de un acantilado que bordea el afluente. Ahora, la corriente corre cuatro pies por debajo de esa marca. “Esa es señal de sedimentación; eso es lo que queremos evitar”, dijo el funcionario.

El río Majé provee el 11% del agua que usa la hidroeléctrica Ascanio Villalaz. La planta, por su parte, aporta el 10% de la electricidad que se usa en el país.

SIN TÍTULOS DE PROPIEDAD

Creada en 1996, la reserva hidrológica tiene dentro de sus límites varios poblados que existían antes: además de Pava y Majé Cordillera estaban Pavita y Unión Emberá.

Pero luego fueron creándose otros asentamientos como Quebrada Flecha, Quebrada Agua Fría y Pedregoso, contó Delgado.

Por eso es que, además de un problema ambiental, la situación en la reserva es también un problema humano.

Ninguno de los moradores del área –unos 800– tiene título de propiedad o derecho posesorio, por ejemplo, y todos ven en la Anam la entidad enemiga que los quiere despojar de sus tierras.

“No queremos sacar a nadie, menos a los pobladores viejos, pero buscamos evitar la deforestación y que no hayan más invasiones, pues hemos recibido quejas de que en Pava hay ganaderos que pagan a personas para que les hagan potreros”, explicó Delgado.

De acuerdo con el funcionario, la relación se ha vuelto tan tirante que es difícil recorrer la zona a pie y sin la compañía de agentes de la Policía Nacional, pues algunos compañeros han sido amenazados por taladores o por cazadores furtivos.

Los residentes, además, se oponen a que la Anam construya un puesto de vigilancia dentro de la reserva, lo que dificulta aún más el trabajo de inspección.

Para rematar, en Pava y Majé –según se quejaron los funcionarios de la Anam– fueron construidas dos “escuelas dignas” que antes eran “escuelas rancho”.

El problema con esto es que, como explicó Álvaro Castillo, trabajador de la regional de Panamá Este de la entidad, “esto permitirá que más personas se asienten en la zona y deforesten más”.

Un lugar lejos de todo

Para llegar a Pavita –después de 45 minutos de navegación por el río Bayano– hay que caminar durante tres horas. Eso si no ha llovido recientemente, porque los caminos en la región son trochas de fango.

Si se quiere ir hasta Pava, por su parte, hay que invertir hora y media más de camino; y para Majé, dos horas más.

Nelly Sánchez tiene 20 años de residir en Pavita y ella depende del jengibre, el ñame, el arroz, el maíz y el culantro que su esposo cosecha para la venta, aun cuando tienen una “tiendita” con la que logran algunos otros ingresos.

Es que vivir en Pavita no es fácil, ni barato. Un tanque de gas de 25 libras, por ejemplo, cuesta siete dólares, mientras que en la capital vale 4.37 dólares. “Es que nos cuesta transportarlo por el río, por el precio de la gasolina, y luego traerlo a caballo. Todo eso nos sale en más de seis dólares”, explicó Sánchez.

Según contó, no han podido tramitar la titulación de sus tierras –20 hectáreas– porque están dentro de la reserva hidrológica. Su hijo mayor, Irving, fue uno de los sancionados por talar parte de esa zona protegida, en Majé Cordillera.

“Tenemos algunas vaquitas [20], pero ¿cómo aumentamos la cantidad de animales si ningún banco nos presta? No tenemos título de propiedad y ahora la Anam nos multa ”, se quejó Sánchez.

Dioselina Ojo, por su parte, se queja del abandono. “Aquí está prohibido enfermarse. Eso es difícil porque no hay agua potable, ni centros de salud, ni medicinas. Un solo resfriado nos puede complicar”, contó.

Hace poco, su padre sufrió un derrame cerebral y hubo que sacarlo en hamaca hasta la desembocadura del río Majé. Una lancha cobró 35 dólares por trasladarlo al puente del río Bayano. “Ha mejorado, pero sigue enfermo. Está en Chepo, que es más céntrico por si recae”, dijo Ojo.

Para ella, de nada vale tener 30 ó 40 hectáreas si no las puede trabajar. Justifica, además, los cortes en las montañas que, después de un par de años, ya no sirven porque las tierras se desgastan y hay que buscar entonces nuevos predios para sembrar.

Dioselina se quejó además porque la Anam demora para dar los permisos para cortar la madera que cae por efecto de la erosión de los ríos o por un rayo o por derrumbes. “Aquí no hay devastación [en Pavita], pero vaya a ver en Majé Cordillera; allá sí se nota la diferencia”, destacó.

Así, mientras la Anam denuncia el peligro para la reserva, los moradores se sienten amenazados y han formado un comité para luchar por sus tierras. De hecho, se reunirán el próximo 15 de octubre y allí, ojalá con la presencia de periodistas, denunciarán “los atropellos de la Anam”, aseguró Gualdestrudis Mata.

EFECTOS DE LA DEFORESTACIÓN

.CREACIÓN: La Reserva Hidrológica de Majé fue creada el 10 de julio de 1996.

.1986: La zona tenía 17 mil 34 hectáreas de bosque. Los matorrales densos ocupaban unas 104.1 hectáreas, y los pastizales, 82.2 hectáreas.

.2008: La superficie boscosa es de 10 mil 597 hectáreas. Los matorrales densos ocupan ahora 2 mil 604.7 hectáreas, y los pastizales, 4 mil 18.5 hectáreas.

Doce años de creación de Majé

La Reserva Hidrológica de Majé fue creada mediante Resolución 08-96 de la Junta Directiva del antiguo Instituto de Recursos Naturales Renovables (Inrenare), el 10 de julio de 1996.

Entre los principales objetivos de su creación estaban: mantener la capacidad hídrica de la cuenca para generar energía eléctrica; controlar la erosión y sedimentación de los cursos de agua; y mejorar la calidad de vida del área apoyando el desarrollo rural a través del uso racional de los recursos naturales renovables.

También señala la resolución, la elaboración de un plan de manejo de la zona protegida que propondría acciones de corto, mediano y largo plazo para su ejecución.

Además, el documento señala de forma clara el carácter inadjudicable –establecido en la Ley No. 93 de 1976– de las tierras dentro de la reserva.

No obstante, el jefe de áreas protegidas de la Regional de Panamá Este de la Autoridad Nacional del Ambiente, Abdiel Delgado, explicó que la resolución –tal como está– solo podría ser cambiada a solicitud de los pobladores más antiguos de la zona.

“Para que obtengan sus títulos de propiedad, habría que hacer una nueva resolución que modifique la anterior. Pero deben comprometerse a no talar más selva y a cuidar los recursos”, añadió el funcionario.

Indígenas Nasos atacados por Empresas Públicas de Medellín

INCURSIÓN ARMADA DE EMPRESARIOS EN RESERVA INDÍGENA

Burica Press, Bocas del Toro, 20 de mayo de 2008.

El dirigente indígena y varios informante adicionales han denunciado de manera formal ante la Autoridad Nacional del Ambiente de Bocas del Toro (región noroccidental del Istmo de Panamá) a la Empresas Públicas de Medellín (EPM) por estar patrocinando una intervención armada y poner en conflicto la comunidad Naso que se mantiene firme en “una lucha en contra de la hidroléctrica en Bonyic” sic.
El dirigente ha denunciado que el día 18 de mayo en horas de la noche un grupo de aproximadamente 100 personas invadieron el lugar denominado –la trinchera– que no es más que un campamento de vigilia permanente que lleva varios meses de operación para evitar que trabajadores de la empresa EPM no ingresen a la fuerza a territorio Naso a realizar trabajos de construir de vías de acceso al proyecto hidroeléctrico Bonyic en el sector sureste del la Reserva Indígena Naso Tjer Di.

Rey Valent�n Santa

Rey Naso Teribe, Valentín Santana. Imagen editada del video Mother Earth publicado por el Miami Herald

En la carta de denuncia ante la ANAM se indica que los invasores del campamento trinchera hicieron varias detonaciones con tal de amedrentar a los Nasos que en ese momento se encontraban en el lugar, quienes en efecto tuvieron que huir hacia otro sector de la selva que custodian ante la amenaza a sus vidas por este contingente de empleados enviado por la empresa EPM para desmembrar el movimiento de resistencia al ingreso ilegal de esta empresa a esta área que además de ser tierras indígenas, es parte del área protegida denominada el Bosque Protector de Palo Seco.
“No debemos permitir que esta empresa arruine y destruya nuestra naturaleza y nuestra cultura del Pueblo Naso” indicó el dirigente Naso.
Los Nasos están solicitando que la ANAM tome control de esta situación para que custodie el parque (área protegida) que los Nasos por centenios han sabido conservar.

Además los Nasos acusan a la empresa EPM de no contar con los requerimientos necesarios para lo que pretenden y que con ello están violando la Ley General de Ambiente. La ANAM hasta el momento no se ha pronunciado de manera oficial con respecto a esta denuncia.

Objeciones legales a concesión adicional en Bosque Protector de Palo Seco

OBJECIÓN A CONCESIÓN DE ADMINISTRACIÓN Y MANEJO DEL BOSQUE PROTECTOR DE PALO SECO, RESERVA DE LA BIÓSFERA A LA EMPRESA HIDROECOLÓGICA DEL TERIBE PARA PROYECTOS DE CONSTRUCCIÓN, OPERACIÓN Y ADMINISTRACIÓN DE UNA CENTRAL HIDROELÉCTRICA

Dra. Ligia Castro de Doens
Administradora General
Autoridad Nacional del Ambiente
República de Panamá

CONSIDERANDO

Que la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) ha anunciado a través de un edicto el interés de concederle mil doscientas hectáreas (1200 ha) (12,000,000 m2) a la Empresa Hidroecológica del Teribe (HET), afiliada con Empresas Públicas de Medellín (EEPPMM) para el desarrollo de una represa para un complejo de generación eléctrica denominada Bonyic, y ubicada en la quebrada del mismo nombre en la subcuenca del Río Teribe, Cuenca del Río Changuinola.

SOLICITAMOS LA DENEGACIÓN DE DICHA SOLICITUD DE CONCESIÓN DEBIDO A LAS CONSIDERACIONES SIGUIENTES:

PRIMERO: Que el Parque Internacional la Amistad (PILA), es una de las regiones con mayor endemismo y biodiversidad del Planeta, reconocido a nivel internacional como área núcleo de la Reserva de la Biosfera La Amistad, es parte del Corredor Biológico Mesoamericano y Patrimonio de la Humanidad por UNESCO.

Comarca Naso Teribe, Bosque Protector de Palo Seco, al Fondo el PILA

Río Teribe, tributario del Río Changuinola. Bosque Protector de Palo Seco. Comarca Naso Teribe, Provincia de Bocas del Toro. Foto: S. Atencio (Cortesía de ACD)

SEGUNDO: Que las áreas protegidas son la piedra angular de la conservación in situ de la diversidad biológica. Su importancia, que abarca la conservación de la biodiversidad, el almacenamiento de material genético, el suministro de servicios esenciales de los ecosistemas a favor del bienestar humano y la contribución al desarrollo sostenible, ha sido reconocida en distintos ámbitos, desde los organismos internacionales y gobiernos nacionales hasta las agrupaciones locales y las comunidades.

TERCERO: Que el Corredor Biológico Mesoamericano (CBM), del cual el Parque Internacional La Amistad (PILA) es un eslabón de importancia, “constituye un concepto de desarrollo, que parte de un sistema territorial, y un concepto de ordenamiento, que incluye las áreas naturales protegidas entre el sur de México y la península del Darién en Panamá en donde se alberga una enorme diversidad biológica y cultural. El concepto del CBM integra conservación y uso sostenible de la biodiversidad, manteniendo o restableciendo la función de conectividad de los ecosistemas”.

CUARTO: Que actualmente esta frágil zona de inmensa riqueza biológica, sufre la embestida de proyectos hidroeléctricos e infraestructuras en territorios Naso y Ngobe ubicados en el Bosque Protector Palo Seco, quienes son poseedores de culturas muy complejas, en violación a los más elementales principios de respeto a la vida, la equidad y la libre determinación de los pueblos. De allí que es urgente adoptar medidas que mejoren la cobertura, representatividad y gestión de las áreas protegidas a escala nacional, regional y global.

QUINTO: Que el proceso progresivo de cambios en el uso de la tierra, acompañado de la fragmentación de los hábitat y paisajes, el aislamiento de poblaciones vegetales y animales, la extinción de especies, y la amenaza de hacer desaparecer una de las muestras de biodiversidad más ricas del Planeta, son factores que reducen la posibilidad de alcanzar un desarrollo humano sostenible.

SEXTO: Que los Teribe, Naso o Tjer-di son un grupo indígena localizado al noroeste de Panamá, específicamente al oeste de la provincia de Bocas del Toro, en un área de 1,300 km². Este territorio abarca gran parte de la cuenca del Teribe y del río San San. Existen alrededor de 3,500 habitantes.

Rey Naso Valentin Santana, la tierra no debe ser vendida ni regalada

“La tierra de nuestra gente no puede ser vendida, ni regalada”: Rey Naso Valentín Santana. Foto: Holly Pickett y Benjamin Shors. Publicado como multimedia en el Miami Herald bajo título Mother River.

SÉPTIMO: Que actualmente existe una enorme presión tanto en esta área protegida por diferentes proyectos hidroeléctricos que tienen serias implicaciones en lo ambiental, cultural y social, especialmente en comunidades indígenas altamente vulnerables, como los Naso y Ngobes.

OCTAVO: Que la creciente invasión de proyectos de represas que vienen imponiendo las grandes transnacionales y organismos multilaterales en alianza con los gobiernos de la Región Mesoamericana atentan contra la sobrevivencia e idiosincrasia de nuestros pueblos ante la expulsión indiscriminada de sus territorios.

NOVENO: Que los Teribe, Naso o Tjer-di viven ancestralmente en estos territorios y áreas protegidas, ahora son blanco de persecución y hostigamiento institucional, para favorecer intereses lucrativos y particulares y por ello se oponen a la construcción del proyecto hidroeléctrico de Bonyic, en defensa del ambiente y su territorio.

DÉCIMO: Que la proliferación de los proyectos hidroeléctricos no obedece a las necesidades energéticas de los pueblos, sino que responde a la necesidad de crear infraestructura para desarrollar un modelo económico que prioriza la rentabilidad económica sobre la conservación ambiental.

UNDÉCIMO: Que la Red Internacional de Ríos, con sede en los Estados Unidos, plantea que los impactos sociales y ambientales de la construcción de represas son cuantiosos, pues según el Informe de la Comisión Mundial de Represas, en el mundo han sido desplazadas unas 80 millones de personas y destruido numerosos hábitats naturales.

DUODÉCIMO: Que “los beneficios en la generación y utilización de energía son especialmente para las grandes corporaciones que la necesitan en grandes cantidades, para la banca internacional que financia los proyectos y para las compañías consultoras y constructoras de las represas; pero los costos medioambientales y sociales sólo son para los pobladores que son desplazados de sus tierras y que sufren los efectos medioambientales”.

DÉCIMO TERCERO: Que la Constitución Política de la República de Panamá de 1972, establece en el artículo 114 lo siguiente:
ARTÍCULO 114. Es deber fundamental del Estado garantizar que la población viva en un ambiente sano y libre de contaminación, en donde el aire, el agua y los alimentos satisfagan los requerimientos del desarrollo adecuado de la vida humana…”.
Por tanto, el Estado tiene la obligación de garantizar un ambiente sano y libre de contaminación para beneficio de la población.

DÉCIMO CUARTO: Que la Constitución Política de la República de Panamá de 1972, con relación al tema de las concesiones, se inspira en principios que atienden al interés público y el bienestar social:
Artículo 259. Las concesiones para la explotación del suelo, del subsuelo, de los bosques y para la utilización de agua, de medios de comunicación o transporte y de otras empresas de servicio público, se inspirarán en el bienestar social y el interés público.
La norma constitucional en cita se enfoca en el desarrollo humano y la importancia que ello comporta en la calidad de vida de las comunidades, en la promoción de actividades, en este caso, las concesiones deben orientarse en un sano principio de equilibrio entre las metas sociales y económicas de la nación, y que no sólo se basen en argumentos estrictamente económicos, generando injusticias sociales.

DÉCIMO QUINTO: Que la Ley General del Ambiente, en el Capítulo II del Título I, artículo 2 de las definiciones básicas, define Concesión de Administración en los siguientes términos:

Concesión de Administración: Contrato mediante el cual se otorga a un municipio, gobierno provincial, patronato, fundación o empresa privada, la faculta de realizar actividades de manejo, conservación, protección y desarrollo de un área protegida, en forma autónoma.

De acuerdo al concepto citado, se entiende que las concesiones administrativas tienen el objetivo primordial de coadyuvar en las tareas de conservación ambiental para consolidar de esta forma, el manejo del área protegida con actividades que sean congruentes con los fines de protección y desarrollo sostenible de la zona, en donde la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), desempeña un papel importante como autoridad rectora en materia ambiental.

DÉCIMO SEXTO: Que adjudicar una concesión de administración para la construcción de un Proyecto Hidroeléctrico en el Bosque Protector Palo Seco (Bonyic), se estaría avalando una actividad incompatible con los fines de conservación ambiental, por su alto impacto ambiental y la construcción de infraestructura que las obras conllevan. Además, se atentaría contra el modo de vida, cultura, costumbres, patrones de subsistencia y el desarrollo social de la población Naso que allí habita.

DÉCIMO SÉPTIMO: Que el espíritu de la Ley General de Ambiente y la Política Ambiental en este país es el de brindarle una protección especial a las áreas protegidas a través de un enfoque holístico que atienda a una verdadera visión de desarrollo para la comunidad, que proteja los corredores de conservación, las cuencas hidrográficas, la promoción de prácticas para la mejor utilización de la tierra y la educación ambiental que fortalezca los valores y las prácticas culturales de los pueblos.

DÉCIMO OCTAVO: Que Panamá ha ratificado el Convenio sobre Diversidad Biológica, el cual tiene como objetivo la conservación de la biodiversidad, el uso sostenible de los recursos naturales y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven del uso de los recursos naturales. El artículo 8j del Convenio establece también que los Estados, con arreglo a su legislación, respetarán, preservarán y mantendrán, los conocimientos, las innovaciones y las prácticas de los pueblos indígenas en materia de uso de los recursos naturales que se encuentran en sus territorios. Esto significa que los Estados deben respetar el principio de la espiritualidad y de lo sagrado, que practican los pueblos indígenas en materia del uso de los recursos naturales que les rodean.

DÉCIMO NOVENO: Que la Ley General de Ambiente en el artículo 99 señala que:

Artículo 99. Los estudios de exploración, explotación y aprovechamiento de los recursos naturales que se autoricen en tierras ocupadas por comarcas o pueblos indígenas, no deben causar detrimento a su integridad cultural, social, económica y valores espirituales.

Por lo tanto, otorgar una concesión administrativa en esta zona de rica biodiversidad y de gran valor cultural y étnico para construir esta represa, sería un craso error que fomentaría la promoción de una política de desarrollo descontrolado y de gran impacto, lo cual atenta contra la fragilidad ecosistémica que caracteriza a esa zona y atenta contra la integridad cultura, social, económica y los valores espirituales del pueblo Naso.

VIGÉSIMO: Que existe el Principio de Precaución o Indubio Pro Natura que debe tenerse presente y el cual establece que: “Cuando hay amenaza de un daño serio o irreversible, la incertidumbre científica no puede utilizarse para posponer medidas efectivas de prevención de la degradación ambiental”. Por esto, los elementos mencionados deben tenerse en cuenta, no porque produzcan resultados exactos del valor de medio ambiente, sino porque aportan criterios para la evaluación cualitativa, que finalmente habrá que realizar para avanzar hacia la integración de las consideraciones ambientales en la toma de decisiones.

VIGÉSIMO PRIMERO: Que el rol del Estado debe orientarse a incrementar el apoyo de la sociedad civil a la conservación de la herencia natural y cultural contenida en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, siempre que prime el interés de conservación sobre cualquier otro, evitando los conflictos sociales y fortaleciendo la participación comunitaria plena en los asuntos de su interés.

Comarca Naso Teribe, Bosque Protector de Palo Seco, al Fondo el PILA

Río Teribe. Comarca Naso Teribe. Los nasos han convivido en esta área por más de 500 años y aún está en excelente estado de conservación toda la biodiversidad del Bosque Protector de Palo Seco y el Parque Internacional La Amistad (al fondo). Foto: S. Atencio (Cortesía de ACD).

VIGÉSIMO SEGUNDO: Que la magnitud y el impacto de las operaciones que allí se realizarían no son consecuentes con los principios de biología de la conservación y el régimen legal vigente, al favorecer un interés particular privado, frente al supremo principio del interés colectivo, pues se desvirtúa la naturaleza jurídica de la figura de la concesión, en contra de lo que establecen la Constitución y las leyes de la República.

VIGÉSIMO TERCERO: Que los parámetros adoptados por las metodologías para evaluar los impactos ambientales, EIA, prescriben que las intervenciones humanas en los sistemas naturales deben guiarse por el conocimiento de los límites de resiliencia. El concepto de resiliencia es estrictamente ecológico y se refiere a la facultad que tienen los sistemas naturales para asimilar tanto las intervenciones externas como los cambios en sus procesos internos, sin perder su identidad. Cada sistema natural tiene sus propias fronteras de resiliencia más allá de las cuales cualquier intervención humana puede inducir no solamente la recesión del sistema, sino el colapso.

CONSIDERACIONES DE IMPORTANCIA:

En virtud de todas las consideraciones científicas y legales expuestas, teniendo presente que para mitigar la extinción de las especies silvestres y reducir la pérdida de biodiversidad se requiere prevenir y reducir la fragmentación excesiva de esta importante área protegida, consideramos que el proyecto hidroeléctrico Bonyic, no es factible por ser contrario a las leyes vigentes que rigen la materia, por sus graves e irreversibles impactos tanto al ambiente como a la forma de vida de estas comunidades indígenas Naso que debe ser respetada.

Proteger la diversidad biológica, es una compleja tarea que implica no sólo la conservación de estos hábitats, sino también asegurar un nivel suficiente de interconexión. Este proceso implica también el respeto a la integridad étnica y cultural del pueblo Naso, así como el fortalecimiento y la plena participación ciudadana.

SOLICITUDES ESPECIALES:

Exigimos a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), buscar formas alternativas a la generación de energía eléctrica, impulsar verdaderos programas de ahorro de energía y de mejoramiento de las represas existentes y no permitir la construcción de proyectos hidroeléctricos en áreas protegidas, por ser contrario a los fines de conservación y mejoramiento ambiental para los cuales fueron creadas.

Exigimos al Gobierno y a las Corporaciones involucradas que respeten los derechos de los pueblos indígenas, particularmente al pueblo Naso, que ha manifestado de manera pública y firme su rechazo a este proyecto hidroeléctrico Bonyic, mediante protestas pacíficas, mientras que autoridades locales de la Provincia de Bocas del Toro y empresarios, con el uso de represión policial y abuso de poder, violan sus Derechos Humanos persiguiéndolos, acosándolos y encarcelándolos ilegalmente para “sanear” el área, anteponiendo el interés particular sobre el interés colectivo.

En vista del enorme riesgo, el daño ambiental y a las poblaciones indígenas que allí habitan, invocamos el respeto al Principio Indubio Pro Natura y con base en los argumentos científicos y de derecho expuestos, solicitamos de la manera más firme y enérgica que la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), cumpla su rol como la entidad autónoma rectora del Estado en materia de recursos naturales y del ambiente, y no adjudique esta Concesión de Administración y Manejo del Bosque Protector de Palo Seco, Reserva de la Biósfera a la Empresa Hidroecológica del Teribe para proyectos de construcción, operación y administración de una Central Hidroeléctrica (Bonyic), toda vez prioriza la rentabilidad económica sobre la conservación ambiental en áreas protegidas y atenta contra la cultura, modo de vida, costumbres y autodeterminación del pueblo Naso decidido a defender su tierra y su agua.

FUNDAMENTO DE DERECHO:

Artículo 259 de la Constitución Política de la República de Panamá de 1972.
Artículos 2 y 99 de la Ley 41 de 1998.
Convenio de Diversidad Biológica.

Panamá a la fecha de presentación.

Atentamente,

Licda. Susana A. Serracín Lezcano
Abogada ambientalista
Tel. (507) 66212122

CC:

Administrador — ANAM Bocas del Toro
Director– Asesoría Legal de ANAM
Director—Áreas Prot
egidas

Panamá: Dam Nation (Panamá: una nación represa)

DAM NATION

Panama is on a development spree, determined to get its share of the energy market by building hydroelectric projects across the country. Unfortunately, those projects don’t just dam the rivers; they damn the indigenous peoples living alongside.

Bosque Protector de Palo Seco, Amistad Biophere Reserve

Isabel Becker is a tiny but tough Ngobe woman from the village of Charco la Pava in the Changuinola River valley in western Panama. She’s lived there all her life. At the age of 59, she has nine children and a multitude of grandchildren and great grandchildren. Isabel never had the opportunity to learn to read or write, and she speaks only her native Ngobe language. Until last year, she had only fleeting contact with Panama’s dominant society when she visited relatives in nearby Changuinola, the Panamanian headquarters for Chiquita Banana.

The Ngobe, who number about 170,000 people, are the largest indigenous group in Panama. The vast majority still live traditionally in Bocas del Toro, Chiriquí, and Veraguas provinces, where they sustain themselves through subsistence agriculture and fishing. They also grow cacao as a cash crop, which they sell to get basic necessities they do not produce, including sugar, clothing, and school supplies. Charco la Pava is home to about 367 people. The only ways in or out are on foot, by dugout canoe, or by helicopter.

Isabel’s wooden house was raised on pillars about six feet off the ground. It had curtained windows, a gently sloping tin roof, and generous eaves to shield the open-air living space below from the rain. Her large yard was cradled between the mountains and the Chanquinola River, and she had a fine view of the village on the other side. All in all, it was a handsomeand comfortable home. But that was before the bulldozers came. An American corporation is developing a hydroelectric dam in Charco la Pava in partnership with the Panamanian government, and Isabel’s house stood in the way. So the government and the company pressured her into putting her thumbprint on a document she couldn’t read, and as soon as she did so they brought in a bulldozer to demolish her home.

The Chan 75 dam is being built by an affiliate of the Virginia-based AES Corporation, which received a concession from the government of Panama to build two hydroelectric dams along the Changuinola River in Bocas del Toro province. The river is in the buffer zone for the international La Amistad Biosphere Reserve, a UNESCO protected world heritage site that Panama shares with Costa Rica. It also is at the heart of Palo Seco Park, a national environmentally protected area.

Electricity from the dams will supply the ever-expanding appetite of Panama City, which today is a modern first-world city. About 3,500 indigenous people will be affected by the dams. AES Changuinola says that 1,005 people from four villages will need to move as a result of the inundation the dam will cause. For some the ensuing lake will swallow up their lands and homes. Others will be isolated by it. The dam will destroy their transportation routes and interfere with their food supply, preventing the migration of several fish species on which the people depend. But the government is eager to reap the economic rewards, and the company has already spent millions of dollars on the project. As illustrated by their treatment of Isabel Becker, they see indigenous people as a roadblock to be removed as quickly as possible.

Isabel’s story started in January 2007, when AESChanguinola flew her and some family members to the company’s offices in Panama City. She thought she was going for a paseo (a holiday). They took her on a city tour and then to AES’ offices on the 25th floor of an office tower. Isabel, having never been in a city before, had no idea how to use the elevator. Once inside their offices, Humberto Gonzalez, the company’s chairman, and Celia Bonilla, a Ngobe woman who works for AES, told her that they needed to get her agreement to sell them her land that same day. Isabel understood them to mean that she could not leave their offices unless she signed. With no money for the return flight, she was dependent on the company for transportation. After 10 hours

Isabel Becker with her family

Isabel Becker (in the purple dress) and her children and grandchildren stand in front of her house before it was destroyed. Photo here and facing page by Florencio Quintero

She was totally unprepared when the police came one morning and made her leave with nothing but the clothes on her back.

Isabel Becker house remains

The remains of Isabel’s house, demolished with all her posessions still inside, including this flip flop. Photo by Lucia Lasso

in the office she finally put her thumbprint on a prepared Spanish-language document she could not read so that she could go home. The company knew, of course, that the circumstances of her signing were questionable, so, between January and October, they took a carrot-and-stick approach to convincing her to leave. Somebody would come to her house and threaten that the police were about to move her off the land. A day later, someone else would come with food for the entire family and promises about their bright future after she moved. The mayor of Changuinola tried to convince her to agree, as did the governor of Bocas del Toro province. They assured her that they were looking after her interests by making sure she got the best deal possible, but that she had to leave.

On July 20, representatives from the Changuinola mayor’s office and a bulldozer pulled up to the edge of her house. Isabel, who then was sick in bed, fainted. The mayor’s representatives took her to the hospital in Changuinola to be checked out, and then to the house that AES had built for her. Thinking the bulldozer was knocking her house down right then and there (they weren’t; it was just intended to scare her), she begged them to let her go home right away, but the mayor’s representative said she had to stay in town. She stayed up all night crying.

In August and September the company persuaded two of Isabel’s nearby daughters to sign and knocked down their houses. The intimidation then intensified to the point that in late October Isabel gave in. She “signed” a second document of sale of her land (again in unreadable Spanish) that increased the amount of money she was offered. Isabel still doesn’t understand what she sold, but it is clear that AES believes it now owns all of Isabel’s and her family members’ land.

The chain of events after she signed is still not clear. One of her daughters said that they made her leave the next day, but by other accounts she was given a week to abandon her home. Either way, she was totally unprepared when the police came one morning and made her leave with nothing but the clothes on her back. Then the bulldozers came in and crushed her house into splinters, while other workers burned her outbuilding to the ground. Her family came back later to retrieve as many of her animals as they could find, but she lost all of her possessions, one of her pigs, and some of her chickens.

The morality of the company’s action is clearly bankrupt, but its legal standing is also questionable. The lands Isabel “sold” did not belong exclusively to her. Rather they belonged collectively to all the members of her family who had rights to use them. According to Philip Young, a University of Oregon professor of anthropology who has worked with the Ngobe for many years, the ownership

of the land depends on several things, most importantly, where family members live, their relationship to other family members, and the availability of land. Isabel’s granddaughter and her husband have recognized use rights to several parcels that AES is now holding, and they have filed a claim against AES to regain their rights to that land.

But whatever happens in a court of law, for now AES has the upper hand in Panama’s court of public opinion. The company has been publishing fullpage ads in La Prensa and other Panamanian newspapers showing all the benefits the new dam will bring to the country and to the Ngobe people. One ad shows a picture of a traditional Ngobe home followed by a more Western-looking house, as if to suggest how much better off Ngobe people will be. Another ad shows Isabel Becker in her new house in a poor suburb of Changuinola. The company maintains she is now happy; her family says she is traumatized and depressed and has no sense of what the future will bring.

As that public relations campaign indicates, the company and the government have virtually unlimited resources on their side; the Ngobe have no resources at all and no experience in defending their rights. For that matter, they are largely unaware of what their rights are in this situation. To help offset that deficit, I traveled to Panama to work with Lucia Lasso, an anthropologist working for the Panamanian NGO the Alliance for Conservation and Development (ACD), which opposes the dam. On November 7, Lucia and I hiked into Charco la Pava to meet the Ngobe families affected by the dam, to reinforce their understanding of their rights, and to offer legal help. That night, long after Lucia and I had settled into our hammocks, village leaders sat up preparing for a meeting the next day with government officials.

The following morning, Panama’s National Authority for the Environment (ANAM) flew in seven or eight of its highest officials by helicopter to meet with the community. ANAM ostensibly is responsible for the environmental impact of the dam and the relocation of indigenous peoples, but is acting more like a handmaiden to the hydroelectric company and the political interests that back it. The official delegation was joined by two representatives from the Defensoria del Pueblo (an ombudsman office that is supposed to guard against violations of human rights), AES-Changuinola chair Humberto Gonzalez, the governor of Bocas del Toro, a priest, and a high-ranking police officer.

The villagers’ organization was an amazing thing to see. Ernesto Lopez (a Ngobe village teacher) took the lead role: he began by rejecting the government’s agenda, which was printed in Spanish, and insisting that as the government was in the casa de los Ngobe, the Ngobe should set the agenda. Their agenda was to present ANAM with a community petition to stop the dam. Some negotiation ensued, and the community agreed to listen to what Gonzalez had to say as long as ANAM listened respectfully to them.

Ellin Abrego

Elin Abrego and her children look through Cultural Survival Quarterly, where they learn how other indigenous groups stood up to companies invading their land. Photo by Lucia Lasso

Using a portable generator (the village has no electricity), a digital projector, a laptop, and a screen, Gonzalez gave his standard, prepackaged Power- Point presentation to explain how hydroelectric dams are built and how they work. For the local people the presentation was an absurdity, both in form and in timing. Gomez spoke only in Spanish, which many Ngobe do not understand, and his presentation addressed none of their concerns. Moreover, AES had already plowed the roads and was digging the foundation for one side of the dam on Isabel’s land, even though Francisco Santos, the head of the family that lives on the opposite bank, has not caved into pressure to sell and leave their land. When Gonzalez finished, one after another of the community members stood up to declare his or her opposition to construction going forward until the Ngobe had a chance to fully understand what was happening and decide upon a collective response. A woman named Elin Abrego said, “I have a finca [farm plot] on the other side of the river that I will not be able to get to. I won’t have water for my animals or the ability to move about freely. They are eroding the soil so my crops won’t be able to grow. Before the dam, ANAM never came. Once the dam project started being built, they came, but only to support the dam.”

no hydroelectric in my home

Señora Silvia, who had never stood up to anyone before, took the floor at the community meeting in Charco la Pava and announced her opposition to the dam. Photo by Lucia Lasso

She was followed by Alejandro Jimenez, who said, “The company offered our family money to conduct studies on our land.Now look: the company has dug away all the earth right up to the edge of my house. The company said it only wanted to negotiate with one member of the family, so my brother told them he was the spokesperson for our family. He signed a contract to allow them to conduct the studies, and he took their money. [The contract was for $1,005.] I have lived here for 50 years. I have asked the government for some form of pension, but they tell me I’m not entitled to a pension. But they have no problem pushing me off of my land.”

Of about 24 speakers from 6 communities (the 4 that will be inundated, plus Nance de Riscó and Guayacán), only 3 people spoke in favor of the project. The applause for those who opposed the dam was thunderous. There was no applause for those in favor of the dam.

At the end of the meeting, Eduardo Reyes, subadministrator for ANAM, stood up and promoted the dam’s benefits to the people. He said the communities would be given similar land to what they have. These lands, he said, would be in parts of Palo Seco Park that are not under the highest levels of environmental protection, but he could not identify which lands those would be. He claimed that the dam would give them opportunities for training for jobs in ecotourism and would improve their opportunities for education and health care. When it was her turn to speak, the governor of Bocos del Toro repeated ANAM’s claims. She was particularly insulting when it came to Isabel Becker, who was not present. The governor claimed Isabel was “clearly happy with the outcome of her negotiations,” and that no one in the community had the right to speak for her. The government’s presentations were pure paternalism. It was as if they had not heard a word of what the Ngobe people had said. I got the sense from some of the ANAM group that they genuinely want to “help the poor Indians,” but others appeared to be in bed with AES, which is now behind schedule and in a hurry to get the construction back on track.

After the meeting, Lucia and I, along with several other ACD team members who had hiked in that morning, met with the leaders from all the Ngobe communities. They were jubilant. This was the most resistance the Ngobe had ever offered to anything, and they were clearly proud of what they had accomplished. Susana Serracín, an environmental lawyer working with ACD, got signed affidavits from a sufficient number of the community leaders to present a case before the country’s constitutional court—an action that Cultural Survival and ACD have now taken. We also got signed affidavits from community representatives to bring a petition to the Inter-American Commission on Human Rights if we do not have success in Panama’s courts.

The Ngobe were jubilant. This was the most resistance they had ever offered to anything

The Ngobe aren’t the only indigenous people affected by hydroelectric dam development in Panama. In neighboring Chiriquí province where many Ngobe, Buglé, and other indigenous communities live, 47 hydroelectric projects have been proposed, of which 22 have already been approved by ANAM. Indigenous communities in eastern Panama are facing similar pressure.

Protected areas of Panama Endangered

Rows of earth-moving equipment wait to remove the forest and the Ngobe to make room for the dam. Photo by Florencio Quintero

Closer to Changuinola, the 3,800 Naso people who have lived along the nearby Teribe River for more than a century are in the same predicament as the Ngobe, and we offered them similar support. A two-hour boat ride up the Teribe River brought Lucia, Susana, and me to Siey Yic, the Naso capital. Representatives of all 11 Naso villages had walked asmuch as four hours to attend the first-ever meeting with a representative of the president of Panama. Unfortunately, the representative’s father died on the eve of the planned meeting, and without any means of communicating throughout the region, there was no way to notify all the people that the meeting was cancelled. So, instead, our small delegation became the focus of the meeting.

The Naso communities are facing the destruction of their way of life by the Bonyik hydroelectric dam, which is being built by a Colombian company called Empresas Publicas de Medellin. The dam has caused a huge division within the community. Members who no longer maintain their traditional culture and who live in the towns surrounding Changuinola are in favor of the project because they believe it will provide them financial gain and other benefits. But the Naso who still live in their traditional territory vehemently oppose the dam. Their lives revolve around the river, which they use for fishing and transportation. The biggest issue for them is the government’s failure to demarcate their territory and give them a comarca (similar to a reservation). Building the dam before their lands are even recognized is clearly wrong, and they are committed to resisting it until their lands are protected by the law.

The dam project has also divided the community with respect to its leadership. The Naso have the only king in the Americas. A former king, Tito Santana, negotiated with the government without informing his people, and allegedly accepted a lot of money for doing so. In response, the community deposed him and named a new king, Rey Valentin Santana. The people who live in the traditional territory now recognize him, while those who have moved to Changuinola remain loyal to Tito Santana. (While we were attending the meeting in Siey Yic, the Naso community living in El Silencio on the outskirts of Changuinola held its own demonstration in favor of the Bonyik dam.)

At the start of our meeting, the people were summoned to order with the traditional blowing of the conch shell. King Valentine Santana offered opening remarks in Naso, saying that he particularly was happy about the opportunity for the Naso community to come together, and that he welcomed our delegation as “gente grande”—people with the capacity to help. He urged his people to remain united in this cause to stop the dam and to retain the Naso way of life. Aldolfo Villagra, president of the Naso People’s Council, then explained that the Naso have been fighting against the government over the dam since 2004. They have already achieved a lot by opening up space for negotiation.

Naso community members then testified about their concerns. One pointed out that in 1968 Kuna and Embera peoples gave up land for the Bayano dam in Panama province in exchange for promises of comparable lands and other forms of compensation. What they actually received was far less than what was promised.

Valentin Santana Rey Naso escucha a su pueblo

Valentin Santana, the king of the Naso, listens as villagers discuss the impact of the dam on their community. Photo by Lucia Lasso.

Others were offended that the president of the republic, Martin Torrijos, came to Bonyik to overturn the dam project’s first stone.Wilma Aguilar said that road workers came onto her property on Rancho Quemado to clear land for the road. When she asked them who had given them permission to enter her land, they told her the land was untitled and she had no control over it. Alicia Quintero said that in June, seven people came onto her land one afternoon and told her they were going to build the road there. She told them it was her land, and she would not allow it. Three days later, they came back and cut down all her trees and crops. She wanted to know who was going to pay for the damage.

Charco La Pava in danger

The village of Charco la Pava. Photo by Lucia Lasso

Meanwhile, recognizing the rapacious nature of the opposition, the Naso have started blockading the movement of construction vehicles into the dam site. They drafted a petition signed by 600 Naso calling for the creation of a Naso comarca, a halt to dam construction, an end to the expansion of a private cattle ranch that has been moving into Naso territory, and the government’s recognition of Valentine Santana as the leader of the Naso people. They sent the petition to the government on October 28. The meeting we witnessed was supposed to be the government’s response; in the absence of the government’s representative, it was unclear what would happen next. But just as we were leaving Changuinola the police rounded up six Naso men who had been observed at the blockades and threw them in jail, where they were held over a long holiday weekend.

The Naso are comfortable with conflict and are accustomed to standing up to the government. For the Ngobe, on the other hand, asserting their rights does not come easily. They are used to dealing with the government through avoidance. Yet both communities are gaining greater awareness of the consequences of inaction and of their rights to their lands, which were recently upheld in the new United Nations Declaration on the Rights of Indigenous Peoples as well as in the case law of the Inter-American Court of Human Rights (whose decisions are binding on Panama).With that knowledge, they are becoming more determined to gain control over their futures. Panama’s indigenous communities are tired of promises and deception, and they are increasingly finding their voice.

For Cultural Survival, the next steps are to continue monitoring the situation, while providing all the support we can to our ACD colleagues as they pursue legal remedies in Panama’s courts. And, if necessary, we will ensure that the cases of the Ngobe and Naso peoples are heard by the human rights bodies of the Organization of American States.

Ellen L. Lutz is the executive director of Cultural Survival.

Original version in Pdf: Dam Nation Panama

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La Amistad Panamá Biosphere Reserve Map. In the northeast corner of pink area are planned these dams.

La Amistad Biosphere Reserva Panama Costa Rica and World Heritage Site

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