El planeta y los alimentos

El planeta y los alimentos

“Planeta bajo presión” es una serie de seis entregas producida por la BBC que investiga algunos de los temas ambientales más acuciantes del siglo XXI.

Alex Kirby
BBC, Especialista en Medio Ambiente


Cada vez es más la gente que come más y mejor, como nunca antes se había hecho.

Cola para recibir ayuda alimentaria

No toda la gente tiene dinero para comprar la comida necesaria.

El consumo de cereales ha aumentado más del doble desde 1970, y el de carne se ha triplicado desde 1961.

Lo mismo ocurre con los pescados. Entre 1950 y 1997, aumentó seis veces la cantidad de peces capturados por el hombre.

Pero nada de esto ocurrió por arte de magia, sino gracias a una ayuda especial que se le dio a la naturaleza.

El Instituto de Recursos Mundial dijo, en 1999, que el uso de fertilizantes aumentó de modo muy significativo a partir del 1984.

Una de las grandes preguntas es si el mundo puede multiplicar sus cosechas para proveer de alimentos a los 75 millones de habitantes extras que se incorporan cada año al planeta.

Crecimiento de cultivos

Los logros recientes son impresionantes. Mientras la población global se duplicó hasta alcanzar los 6.000 millones de personas, entre 1960 y 2000, la producción de alimentos aumentó por encima de esa proporción.

La cantidad de personas con malnutrición cayó de un 37% a un 18%, entre la década del 60 y mediados de los 90. Pero podríamos tener problemas para mantener esta tendencia.

Para comenzar, la mayoría de las tierras más fértiles para cultivos están en uso, con lo cual muchos agricultores tienen que recurrir a tierras marginales.

Además, los terrenos más ricos reciben un fuerte escarmiento: la degradación de sus propiedades, que ya ha provocado una reducción de la productividad agrícola del 13%, en los últimos 50 años.

Por otro lado, muchos de los pesticidas de los que ha dependido el aumento de los cultivos, están perdiendo su efectividad, a medida que las plagas se hacen más resistentes.

Otra limitación clave es el agua. El 17% de las tierras irrigadas producen entre el 30% y el 40% de los cultivos, pero en muchos países irá disminuyendo progresivamente la cantidad de agua disponible para la agricultura.

La biotecnología, en principio, puede ofrecerle al mundo cambios revolucionarios, como producir plantas resistentes a sequías o variedades que resistan los ataques de pestes.

Pero, a la vez, despierta preocupación por el debilitamiento de recursos genéticos de miles de variedades tradicionales que crecen en pequeñas comunidades en distintos lugares del mundo.

Nadie sabe cuáles pueden ser los posibles impactos del cambio climático en la provisión de alimentos.

Pequeños aumentos de temperatura podrían resultar beneficiosos para el clima de países ricos, pero dejarían a las cosechas de los países de la zona de los trópicos en una situación aún más precaria.

Muy poco espacio

Otro de los interrogantes concierne al alto costo para otras formas de vida afectadas por lo que hemos hecho para asegurar nuestra propia provisión de comida.

Sepa cuáles son los países con mayor nivel de desnutrición.

La cantidad de nitrógeno disponible para las plantas es mucho más alto que su nivel natural. De hecho, se ha duplicado, desde 1940.

El exceso de nitrógeno proviene de los fertilizantes utilizados en tierras cultivadas, de los excrementos de ganado y de otras actividades que lleva a cabo el hombre.

La consecuencia es que está cambiando la composición de especies de los ecosistemas, reduciendo la fertilidad de la tierra, intensificando el cambio climático y creando zonas en el Golfo de México y otras áreas cercanas a la costa, donde la vida se vuelve más difícil.

La magnitud de la porción de la Tierra que necesitamos para producir nuestros alimentos está teniendo un impacto de importantes proporciones.

Ya hemos tomado cerca del 26% de la superficie del planeta (unos 3.300 millones de hectáreas) para desarrollar actividades de agricultura y ganadería.

Otros 500 millones de hectáreas se destinaron a urbanizaciones.

Las pérdidas del hábitat por la transformación de las características naturales de los ecosistemas es la principal razón por las cual otras especies están llegando al borde de la extinción.

Se está pagando un pecio alto para garantizar la provisión de alimentos, aunque no todos tienen asegurado su acceso a un plato de comida.

El aumento del hambre

Manos muestran semillas de trigo

La producción de alimentos superó el ritmo de crecimiento de la población.

Por el momento, no estamos camino a reducir a la mitad el hambre en el mundo, para 2015, objetivo fijado en las llamadas “Metas de Desarrollo del Milenio”, acordadas en el marco de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Aunque la proporción de gente hambrienta está disminuyendo, el aumento de la población hace que se incremente la cantidad de personas sin acceso a una alimentación balanceada.

En la década del 90, la pobreza global bajó un 20%, pero el nivel de hambre creció y se incorporaron 18 millones de personas al mundo de los que no pueden alimentarse de modo apropiado.

De acuerdo a la Organización para la Alimentación y la Agricultura (OAA), de la ONU, en 2003, cerca de 842 millones de niños y adultos no tenían suficiente para comer. Un tercio de ellos vivía en África subsahariana.

El hambre y la malnutrición matan a 10 millones de personas por año y 25 mil por día. Eso equivale a la pérdida de una vida cada 5 segundos.

El mundo produce lo suficiente para alimentar a toda la población. Pero, muchas veces, la comida no está en el lugar apropiado, no puede almacenarse por mucho tiempo, o bien, la gente que la necesita no dispone de los recursos necesarios para comprarla.

Por eso, garantizar comida para todos es más un tema político que científico.

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El calentamiento global: antecedentes y perspectivas

El calentamiento global: antecedentes y perspectivas

por Gonzalo Menéndez G.


ANTECEDENTES

La superficie de la Tierra se ha estado calentando de manera anormal durante los últimos años, como producto del incremento de los llamados Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Estos gases incluyen dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido de nitrógeno (N2O), Hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6).

Desde 1750 las concentraciones atmosféricas de estos gases se han incrementado en 30, 145 y 15 por ciento respectivamente para los tres primeros gases de la lista . Este aumento se traduce en un aumento de la temperatura global, mayor a lo ocurrido en los últimos 10,000 años.

Como todos percibimos, este aumento de temperatura causa cambios en los regímenes climáticos, modificando los patrones atmosféricos, lo que a su vez genera consecuencias de todo tipo: sequías y lluvias torrenciales. Una de las consecuencias físicas directas, es la relacionada al aumento del nivel del mar por derretimiento en los polos. Esto significa que el nivel del mar podría elevarse hasta 80 centímetros, lo cual amenazaría la supervivencia de numerosas zonas costeras e incluso de algunos países isleños del Océano Pacífico.

LA VERACIDAD CIENTÍFICA DEL IPCC

El Panel Intergubernamental deI Cambio Climático (en inglés, IPCC) es un organismo constituido desde 1988 bajo los auspicios de la Organización Mundial de Meteorología (en inglés, WMO) y el Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUMA). Reúne a más de 2,000 científicos de alto nivel.

Su tarea es dar respuestas objetivas y veraces a lo relativo al cambio climático global y esto lo logra a través de tres grupos de trabajo: Grupo I, que evalúa los aspectos científicos del sistema climático y del cambio global; Grupo II, que investiga los aspectos de la vulnerabilidad (económica, social, técnica y científica) y la sensitividad, las consecuencias positivas y negativas en los sistemas ecológicos, socioeconómicos y de salud humana, con énfasis en asuntos regionales y transectoriales; Grupo III, que investiga lo relativo a la mitigación técnica, socioeconómica y ambiental del cambio climático global, desarrollo, equidad y sustentabilidad, así como asuntos metodológicos relativos a los costos.

A solicitud especial de los órganos subsidiarios de la Convención de Cambio Climático (SBSTA y SBI), el IPCC preparó sendos informes y documentos técnicos sobre tópicos específicos. Este organismo ha presentado cinco reportes de manera anual, los cuales concluyen que de acuerdo a la base científica actual, “el balance de evidencias sugiere que existe una influencia humana sobre el cambio climático global.” Algunos científicos argumentan que las conclusiones del IPCC son más políticas que científicas y están basadas sobre modelos poco realistas. En la actualidad, el debate científico indica que existen encuentros en cuanto a lo relativo a las emisiones de los GEI, pero desacuerdos en lo relativo a las absorciones de los sumideros (bosques o plantaciones forestales donde se captura el CO2) y los impactos que estas absorciones tendrían en la mitigación.

El Panel de Científicos de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (en inglés, IPCC) ha señalado en sus reportes, que la temperatura global aumentará entre 1,4 y 5,8 grados centígrados (°C) en los próximos 100 años. Las consecuencias derivadas de este aumento sobre los sistemas de vida que actualmente conocemos, se visualizan catastróficas.

Es importante notar que el Segundo Informe de Evaluación del IPCC, publicado en 1995, permitió el conocimiento clave para que se adoptara el Protocolo de Kyoto de la Convención de Cambio Climático, en 1997.

¿QUÉ IMPACTOS SE ESPERAN DEL CAMBIO GLOBAL?

Los impactos potenciales derivados del cambio climático se esperan particulares de acuerdo al grado de vulnerabilidad de los países afectados. Sin embargo, los modelos señalan y las evidencias comienzan a respaldarlos, que se espera que para Panamá , y muchos países, los eventos sean extremos, es decir, temporadas de verano cada vez más secas, y temporadas de lluvias, cada vez más torrenciales.

En términos de sistemas de vida, se espera que los rápidos cambios atmosféricos no permitan la rápida adaptación de los ecosistemas más frágiles, por lo que los procesos de producción de alimentos podrían verse transtornados, y la disponibilidad de agua segura, podría verse afectada también.

Las zonas costeras y las poblaciones que residen en ellas, podrían sufrir fuertemente. También se consideran áreas particularmente vulnerables, las zonas áridas, semi áridas y zonas de ciclones. Las regiones tropicales y subtropicales se encuentran en un alto riesgo, de enfermedades reincidentes y tensiones derivadas de olas de calor. Se piensa que tal como lo plantea el postulado de Darwin, sobrevivirán aquellas sociedades que se adapten más rápidamente a los cambios, lo cual se traduce en costos y presupuestos para enfrentar los cambios. Los países con mayores recursos financieros y tecnologías adaptadas a los cambios, estarán en mejor posición que aquellos países con recursos limitados.

LA CONVENCIÓN MARCO DE LAS NACIONES UNIDAS (UNFCCC)

El objetivo principal de la Convención es que los países logren la estabilización de las concentraciones de los GEI en la atmósfera, de forma tal que se permita un plazo de tiempo suficiente para que los ecosistemas se adapten de manera natural a los cambios generados.

Esta estabilización no debe permitir interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático y por el contrario, debe permitir la producción de alimentos sin amenazas y un desarrollo económico de manera sostenible.

La Convención establece los compromisos de los países, tanto del Anexo I como los No Anexo I y los países de economías en transición, en el Artículo tercero (Art. 3.1) que todos los países tienen responsabilidades comunes pero diferenciadas. Existe un sentido de solidaridad en el texto adoptado en la Convención, ya que se reconoce que los países más vulnerables deben ser ayudados por las partes o países desarrollados. De tal manera lo establece textualmente cuando se cita “las partes que son países desarrollados y las demás partes desarrolladas que figuran en el Anexo II, proporcionarán recursos financieros nuevos y adicionales para cubrir la totalidad de los gastos convenidos en virtud del párrafo 1 del artículo 12.” Del mismo modo otros artículos señalan los compromisos de las partes desarrolladas para con los más vulnerables, en términos de transferencia de tecnologías, y apoyo a las capacidades nacionales para atender lo relativo a la disminución de la vulnerabilidad y la adaptación al cambio climático.

EL PROTOCOLO DE KYOTO Y EL MERCADO DEL CARBONO

El Protocolo de Kioro exige a los países industrializados reducir la emisión de seis gases, especialmente el bióxido de carbono (CO2), aproximadamente en un 5,2 por ciento sobre la base de los niveles vigentes en 1990 y con un plazo de hasta enero del 2012. La Unión Europea debe reducir un 8 por ciento estas emisiones y los Estados Unidos un 7 por ciento.

El futuro del Protocolo había quedado en entredicho en la Conferencia de las Partes V de las Naciones Unidas, celebrada en La Haya en noviembre de 2000, como consecuencia de las discrepancias suscitadas entre los diversos países desarrollados acerca de cómo fijar los métodos de reducción de emisión de gases de efecto invernadero por parte de cada Gobierno.

En ese entonces el gobierno estadounidense comunicó públicamente su retiro del Protocolo de Kyoto, argumentando la poca información acerca del fenómeno y la escasa viabilidad de mantener el régimen de reducciones de GEI, sin embargo, propone una revisión del mismo y asegura que como país parte de la Convención, mantendrá una participación activa dentro del marco de la misma.

El Protocolo de Kyoto establece tres mecanismos de flexibilidad. Uno de ellos es el llamado Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), el cual busca desarrollar oportunidades para reducir los costos de mitigación de emisiones de gases invernadero que enfrentan los países industrializados para cumplir con la meta de reducción comprometida en el marco del Protocolo de Kioto, firmado en 1997 y ratificado por Panamá en marzo de 1999 por la Asamblea Legislativa.

EL MDL Y PANAMÁ COMO DESTINO DE INVERSIONES

En Panamá, el MDL se ha convertido en una realidad en al menos tres proyectos energéticos: Proyecto hidroeléctrico Fortuna, Bayano y Estí. Estos tres proyectos alcanzaron cerca de 18 millones de balboas en venta de Certificados de Reducción de Emisiones (CER’s). Estos CER’s fueron vendidos al gobierno holandés en 4,40 euros por tonelada de CO2 equivalente. En el caso de Fortuna, la reducción de emisiones es del orden de 261,000 ton CO2 equiv., logrados por el incremento en la producción de energía hidroeléctrica, lo cual lo hace calificar dentro del renglón de proyectos de eficiencia o reconversión energética.

El contrato con el gobierno holandés se basó en un período de diez años de producción.

De acuerdo a la revista especializada Carbon Market Indicator, el precio de mercado para la primera semana de diciembre 2004 es de 8.4 euros por tonelada de CO2 equivalente. Existe una relación empírica y aproximada para los proyectos energéticos que indica que por cada un (1) MW de energía renovable producida, se ahorran o “evitan” 30,000 toneladas de CO2 equivalente, lo cual al precio de mercado actual rondaría los 252,000 euros por cada MW producido.

En el 2002, Panamá logró diseñar un portafolio de 27 proyectos MDL, con especial énfasis en proyectos de energías renovables. Aunque ese portafolio requiere actualización, es una excelente aproximación para el inversionista extranjero.

Entre las actividades que plantea el MDL para su ejecución se encuentran, reforestación, reconversiones energéticas, energías limpias, transportes con menos contaminantes (GEI), cambio en el uso de los suelos, aprovechamiento de metano en rellenos sanitarios, y otros muchos.

EEUU Y EL PROTOCOLO DE KYOTO

La administración del actual Presidente George W. Bush ha rechazado la participación de Estados Unidos en el Protocolo de Kyoto, argumentando que el mismo ha fallado al establecer metas a largo plazo, basadas de forma científica, al excluir a países emisores de GEI. Se desprende de las declaraciones del Bush, que se tratan de países en vías de desarrollo (No Anexo I) como India, China y Brazil.

Los países en desarrollo abogan por la voluntad política de los anexo I, para que se eviten los errores del pasado en cuanto al desarrollo y se defina mejor lo relativo al desarrollo sostenible, para ello se requiere que se establezcan claramente los mecanismos de cooperación que permitirán las transferencias de tecnologías, las asistencias financieras y el fortalecimiento de las capacidades nacionales para atender lo relativo a la vulnerabilidad y la adaptación al cambio climático.

Este mes de diciembre se lleva a cabo la llamada COP 10, es decir, la Conferencia de las Partes 10 de la UNFCCC, en Buenos Aires, Argentina. Allí se discuten los asuntos de interés para los países, con especial énfasis en la organización de las próximas negociaciones del período 2008-2012 o como se le conoce: después de Kyoto, qué?

Dado que hace unos días atrás el gobierno ruso ratificó a través de su Congreso Legislativo, la Duma, dicho Protocolo, éste entrará en vigencia 90 días después de que sea depositada la ratificación en las Naciones Unidas en New York. Por lo tanto, los mecanismos de flexibilidad se convertirán, especialmente el MDL, en una opción real de tipo económico para Panamá, es decir, inversiones de países Anexo I, en un proceso rentable y de desarrollo amigable al ambiente.

El autor es ex-director de ANAM

Fuente: The Panama News, vol. 10, no. 23, 5 – 18 dic. 2004

La energía y el aumento de demanda

La energía y el aumento de demanda

“Planeta bajo presión” es una serie de seis entregas producida por la BBC que investiga algunos de los temas ambientales más acuciantes del siglo XXI.

Alex Kirby
BBC, Especialista en Medio Ambiente


El principal problema en relación a la energía es que comienza a haber escasez en las fuentes tradicionales de suministro.

Precios de la gasolina, en China.

Dependemos del petróleo para el funcionamiento del 90% del transporte.

El Agencia Internacional de Energía (AIE) dice que la demanda de energía en el mundo va a aumentar casi un 60% para 2030, en relación a los parámetros de 2002, y que la mayoría del suministro aún dependerá de las reservas de hidrocarburos.

El 90% del transporte, además del acceso a la fabricación de alimentos, medicamentos, químicos y toda la base de la vida moderna depende del petróleo.

Expertos de la industria petrolera estiman que las reservas actuales sólo servirán para cubrir las necesidades de los próximos 40 años.

Las opiniones sobre las perspectivas de encontrar más yacimientos, que puedan ser explotados, son variadas.

Los pesimistas pronostican una caída en la producción dentro de los próximos 15 años, mientras que los optimistas creen que los problemas llegarán luego de que transcurran unos 100 años.

Creen, de todos modos, que la suba de los precios puede estimular el desarrollo de fuentes alternativas de generación de energía.

El gas, una de las variables más frecuentes para reemplazar al petróleo, tampoco perdurará de modo indefinido.

Aún hay una importante disponibilidad de carbón pero, por el momento, no se conoce ningún modo de utilizarlo no que provoque altos niveles de contaminación.

Señales de alarma

No todas las personas, sin embargo, dependen del gas, petróleo o carbón. Cerca de un tercio del total de la población mundial -que supera los 6.000 millones- no tienen electricidad u otra fuente de energía moderna y otro tercio sólo tiene acceso limitado.

Cerca de 2,5 millones de personas disponen sólo de leña u otro tipo de biomasa para producir energía, que en general afecta al medioambiente y a la salud.

Ese es el segundo problema, más allá de que sea comprensible que quieran usar los beneficios de una fuente de energía barata para mejorar sus vidas.

Si cada habitante de un país en vías de desarrollo usara una cantidad de energía similar promedio en países ricos, el consumo de las naciones en desarrollo aumentaría ocho veces para 2050.

Ya hay señales en ese sentido. En la primera mitad de 2003, la venta de automóviles en China creció un 82% en relación a los niveles de 2002. Eso implica el aumento del consumo de energía, que se espera que se duplique para 2024.

En la última década, el uso de petróleo en Estados Unidos aumentó a cerca de 2,7 millones de barriles diarios, lo que supera el consumo de India y Pakistán juntos.

Cruzando continentes

El lugar de donde proviene la energía es el tercer problema, ya que las fuentes suelen estar lejos de los lugares de consumo.

Carbón

Hay gran disponibilidad de carbón pero su uso contamina el medioambiente.

Un par de siglos atrás, se dependía del combustible que se pudiera encontrar a una corta distancia del lugar de asentamiento.

Pero, ahora, la energía viaja largas distancias y llega a cruzar continentes enteros, además de fronteras políticas y culturales.

Estas distancias crean una variedad de desafíos, desde la inestabilidad política que se pueda desprender a raíz de asuntos relacionados con el petróleo, hasta los riesgos para el medioambiente que implica la existencia de oleoductos de gran longitud.

Pero aún si hubiera energía suficiente para abastecer a todos los que la requieran, seguiríamos frente a otro problema: cómo usarla sin dañar el medioambiente.

Evaluando el costo

La amenaza más obvia es que la combustión de hidrocarburos está alentando el cambio climático y el calentamiento de la Tierra.

En la lista de costos hay que agregar la contaminación del aire y el agua, los perjuicios a la salud, las lluvias ácidas, la deforestación y la alteración de estilos de vida.

El fenómeno envuelve a uno de los máximos círculos viciosos del planeta.

El acceso general a energía barata es esencial para acabar con la pobreza. Pero las perspectivas de que eso sea posible no son muy alentadoras y no debería ser así.

Lo que debemos hacer es decidir que vamos a llegar a la meta y diseñar un plan.

Eso seguramente incluirá incrementar el uso de energías renovables y de fuentes naturales inagotables, como el Sol y los mares.

¿Energía nuclear?

Smog en el cielo de Kuala Lumpur, Malasia.

La contaminación del aire es uno de los mayores problemas, asociado al consumo de energía.

Una alternativa clave para los vehículos, que no genera contaminación, puede ser el hidrógeno, del cual hay gran disponibilidad, ya que es uno de los componentes del agua.

Pero se necesita mucha energía para producir hidrógeno a partir del agua, por lo cual no se va a convertir en una alternativa por sí mismo hasta que se disponga de una gran infraestructura de fuentes de energía renovables para desarrollar el proceso.

Algunos analistas consideran que se va a necesitar energía nuclear para cubrir el paso de la situación actual hasta el inicio del reino de las fuentes renovables.

Un grupo de ambientalistas no ven con mucho agrado esta posibilidad porque le temen a los peligros del desecho de basura radioactiva y los riesgos de accidentes.

La fusión nuclear -un nuevo método para lograr energía basado en la combinación de átomos más que en su separación- podría estar disponible para 2040, pero ése es un plazo muy lejano.

Sin embargo, podemos hacer un uso más eficiente de la energía. Por ejemplo, se la puede usar para dos tareas a la vez, como calefaccionar y hacer funcionar una planta industrial.

Podemos instalar generadores de energía en los techos de nuestras propias casas, con paneles solares o turbinas sensibles al viento del tamaño de una antena satelital.

Casi se puede decir que la crisis energética es solucionable. Pero la salida requiere de un cambio muy significativo de mentalidad, tanto en quienes se encargan del diseño de la políticas, como de los consumidores.

Biodiversidad: la sexta ola

Biodiversidad: la sexta ola

“Planeta bajo presión” es una serie de seis entregas producida por la BBC que investiga algunos de los temas ambientales más acuciantes del siglo XXI.

En este capítulo Alex Kirby, investiga el aumento creciente de los índices de extinción de las especies.

Alex Kirby
Alex Kirby
BBC, Especialista en Medio Ambiente


Tigres

Un cuarto de los mamíferos se enfrenta con serios riesgos de extinción.

Todas las criaturas con las que compartimos este planeta son importantes, más allá de lo insignificantes que puedan parecer a simple vista. Tanto ellas como nosotros formamos parte del tejido de la vida.

Desde el inicio de los tiempos, la extinción ha progresado a un ritmo que los científicos llaman natural. Actualmente, ese ritmo es mucho más veloz.

Muchos científicos creen que ésta es la sexta gran ola: la sexta extinción en masa que afecta la vida en la Tierra.

Nosotros no estuvimos presentes en ninguna de las olas de extinción previas, pero ahora nuestra mera preponderancia hace que la ola actual pase casi desapercibida.

En medio siglo hemos más que duplicado nuestra población y ésta es una de las razones más obvias por las que hay menos sitio para cualquier otra especie.

Estamos tomando sus hábitats para cultivar alimentos, sus alimentos para comerlos nosotros.

Los estamos explotando, comerciando, empujándolos a los márgenes de su existencia y más allá.

La elección es difícil: conservar las especies o alimentar a la comunidad, los dólares de los turistas o los refugios de las tortugas.

En 2003, el catálogo oficial de la Unión Mundial para la Naturaleza (llamado Lista Roja) que enumera las especies de flora y fauna a punto de desaparecer de nuestro planeta, señaló que más 12.000 especies (de 40.000 evaluadas) se encuentran de algún modo en riesgo de extinción, incluyendo:

  • 1 pájaro de cada 8
  • 13% de las plantas con flores
  • un cuarto de todos los mamíferos

Nuestra destrucción del mundo natural ha sido comparada con la quema de las bibliotecas medievales de Europa, antes de haber siquiera, catalogado sus contenidos.

Muchas especies nos mantienen vivos, purificando el agua, reciclando nutrientes y desperdicios y polinizando cultivos.

Las plantas y las bacterias llevan a cabo la fotosíntesis, que produce el oxígeno que respiramos. Los árboles absorben dióxido de carbono, el principal gas generado por la actividad humana que produce el efecto invernadero.

Pandas y microbios

Una especie de caracol tropical contiene toxinas prometedoras para tratar algunas formas de cáncer e irregularidades cardíacas. Para aliviar el dolor, una toxina puede ser mil veces más potente que la morfina.

Pero cada año millones de estos caracoles son recolectados por sus caparazones y sus hábitat están en peligro.

5 EXTINCIONES MASIVAS
Cretáceo (hace 65 millones de años)
Triásico (hace 208 millones de años)
Permiano (hace 245 millones de años
Devoniano (hace 360 millones de años
Ordoviciano (hace 438 millones de años

Esta discusión pone en el tapete el tema de la utilidad. Pero las criaturas que podemos ver y aquellas que podemos utilizar directamente, son sólo la punta del iceberg.

Lord May, presidente de la Sociedad Real (la academia nacional de ciencias del Reino Unido) dijo: “La mayoría de los esfuerzos conservacionistas se concentran en los pájaros y los mamíferos, pero son las pequeñas cosas las que manejan el mundo, cosas pequeñas como los microbios del suelo. Ésas son las especies menos conocidas del mundo”.

Red compleja

Las recolección de castañas amazónicas constituyen un negocio lucrativo en el Amazonas. Pero cuando se intentó cultivarlas, el experimento no resultó exitoso porque los castaños producen una buena cosecha en el bosque pero no producen nada cuando están aislados.

Mariposa

El 71% de las mariposas de Gran Bretaña corre peligro.

En los próximos 15 años, alrededor de un quinto de los bosques de África Central habrá desaparecido, mientras que los bosques de Indonesia están en continuo retroceso.

Sin embargo algunas especies parecen no sólo no extinguirse sino que muestran exactamente la tendencia contraria. En 1953 la población mundial era de alrededor de 2.500 millones de personas, actualmente es de 6.000 millones.

Asegurarse de que otras especies conserven sus hábitat no es una cuestión sentimental. Es la única manera en la que podremos sobrevivir.