Nuestra Tierra, templo de la Patria –Salvemos nuestros bosques

Estimada periodista Elizabeth González: 

La felicito por su excelente y oportuno reportaje, publicado el domingo 24 de abril, el cual está muy a tono con las celebraciones del Día de la Tierra. 

Alguien dijo que “nuestra tierra es el templo de la Patria”. La deforestación de nuestros bosques –y la probable condena a muerte a la fauna que la habita- se hace repetida y sostenidamente, predio por predio, hectárea por hectárea. No puede decirse que no importan unas pocas deforestadas por alguno. Todas importan, y todas deben impedirse. 

Es importante distinguir cuando un indígena o un campesino deforesta por su supervivencia, porque conlleva unos atenuantes y un mensaje al resto de los panameños que nos obliga a reflexionar porque claman por nuestra preocupación, nuestra atención y acción.
Problema muy distinto es cuando la deforestación la hacen exitosos profesionales animados por el afán de superar su enriquecimiento, muchas veces valiéndose de un gordo presupuesto publicitario y de relaciones públicas, a las que se le suman unas excelentes conexiones políticas. 

Esta descripción podría calzarle a los tristemente célebres casos de las urbanizaciones proyectadas en los bosques de
Clayton
, que cuentan con la justificación y el respaldo públicamente desplegado por todas las “instancias superiores” de los entes públicos pertinentes, quienes finalmente lo hacen de manera coordinada. 

Preocupa, particularmente, la vehemencia del apoyo de los ejecutivos de aquellas entidades legalmente establecidos para que velen por la preservación de nuestros recursos naturales y nuestros bienes patrimoniales históricos.
Entre otros, se esgrime el argumento de la seguridad jurídica del inversionista, que ya pagó por los prístinos bosques. Pero la realidad es que los que realmente la padecemos somos el resto del pueblo que con abrumadora mayoría se opone y que no ha podido encontrar a nadie en el sistema público en ninguno en los tres poderes -salvo hasta ahora, quizás, nuestro Alcalde, aunque no así su Consejo Municipal- a quien acudir para que no se nos prive de esta riqueza que pertenece a todos los panameños. 

Parece haber un conjuro de los tres poderes –¡qué poder!- para dejarnos desamparados jurídicamente.
¡Así las cosas, el país no tiene ningún derecho a impedir la depredación por los primeros mientras no se atajen a los últimos! Es una situación que –por el desconsuelo- le pone a uno el corazón chiquito, pues todo esto suena a que los poderes se han desconectado de ambos: la inteligencia y la buena voluntad.

Algo tenemos que poder hacer. No podemos dejar para nuestros hijos, por templo de su Patria, un gran desierto. De repente cerrar calles como los chiricanos. 

Saludos, 

Luis E. Varela-Clément 

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Preservemos los bosques urbanos 

Entendemos por Estudio de Impacto Ambiental (EIA) un conjunto de reportes técnico-científicos, sistemáticos, interrelacionados entre sí, cuyo objetivo es la identificación, predicción y evaluación de los efectos positivos o negativos que pueda producir una o un conjunto de acciones de origen antrópico sobre el medio ambiente físico, biológico y humano. 

Además, constituyen la fuente de la información primordial para aquellas instituciones que deberán pronunciarse acerca de una acción propuesta.
La mejor política ambiental se sustenta en combatir desde su origen la contaminación y las perturbaciones al ambiente, más que en luchar posteriormente contra sus efectos. 

Por lo tanto, los EIA no deben constituirse en una mera recopilación de información, en gran medida irrelevante a los efectos que se pretenden, lo que naturalmente deriva en una baja calidad de los mismos, subordinada a otros tipos de intereses ajenos a la protección ambiental. 

Nos preocupa la amenaza que se cierne a los bosques de Clayton, debido a la inminente construcción de proyectos de desarrollo habitacional. Cuando se promulgó la Ley No. 30 de 1992 del Parque Nacional Camino de Cruces, el espíritu de ésta y otras normas ambientales ha sido que la zona boscosa de Clayton pasaría a formar parte del Parque una vez los terrenos fueran revertidos a Panamá, pero a la fecha no han sido incorporados. 

El área de Clayton es una zona en la cual no puede desarrollarse actividades que contaminen el ambiente, destruyan el paisaje natural o de alguna forma afecte el área, de acuerdo a las Zonas de Desarrollo Turístico de Interés Nacional.
Todos sabemos que los espacios verdes urbanos tienen una función esencial en la salud del ser humano. 

Los escenarios panorámicos, su importancia histórica, las oportunidades de recreación, la calidad del aire de nuestra ciudad, el descenso de la temperatura del aire gracias a la sombra que proyectan los bosques que reduce la cantidad de energía solar absorbida almacenada e irradiada por las superficies de los edificios, y en el caso específico de los bosques de Clayton, se suma la protección de los recursos hídricos dada la cercanía a la Cuenca Hidrográfica del Canal. 

Todos esos aspectos y muchos más tienen un valor fundamental por encima de los intereses de unos pocos y eso es algo que la ANAM debe estar clara en todo momento, principalmente desde que en un promotor se acerca a la institución para presentar un EIA.
Los problemas ambientales que enfrentamos ponen en tela de juicio no solamente la actividad humana frente a la naturaleza y los recursos que ésta nos brinda, sino también la sustentabilidad de los modelos económicos que rigen el quehacer humano en la época actual. 

Todas las personas tenemos derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Por lo tanto, estamos legitimados para denunciar los actos que infrinjan ese derecho, amparados en la Constitución, los convenios y tratados internacionales en los que Panamá ha asumido un compromiso de estricta observancia. 

Los Estudios de Impacto Ambiental son fundamentales como medida preventiva y precautoria para evitar daños ambientales de imposible o difícil reparación.
Así, el Convenio de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo, desarrolla la importancia y trascendencia de los Estudios de Impacto Ambiental, como la forma más precisa y científica para evitar daños al ambiente. 

Corresponde al Estado, y por ende a la ANAM, verificar responsablemente que esos estudios cumplan con todos los requisitos previamente establecidos y que cuando dichos requisitos no son cumplidos a cabalidad no proceda su aprobación.
Ante tal responsabilidad de la ANAM, la comunidad y los grupos ambientalistas esperamos transparencia, las fortalezas técnicas y administrativas necesarias y además una labor de control y verificaciones constantes y efectivas por parte de dicha institución. 

Es nuestra responsabilidad histórica velar por nuestro patrimonio natural, cultural e histórico.
Esperamos que nuestros argumentos sean atendidos con la máxima brevedad posible y se tomen las medidas urgentes para evitar perjuicios innecesarios a nuestro ambiente. 

Susana Serracín 

Abogada de Ecored Internacional

 
susana_serracin5@hotmail.com

 

Ambas cartas originales fueron publicadas en el Panamá América del día 2 de mayo de 2005 en la sección USTED DECIDE.

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