Otro periodismo ¡es posible!

Otro periodismo ¡es posible!

Los cinco años que tengo como directora ejecutiva del Centro Latinoamericano de Periodismo (CELAP), institución dedicada a la capacitación de periodistas en América Latina, me han permitido escuchar a los maestros del periodismo de excelencia del continente, alertarnos sobre las amenazas de la libertad de expresión, el acceso a la información y la calidad del ejercicio del periodismo que hoy se practica en la región.
Durante este lapso, he enriquecido mi visión a través de la variada y profusa información que sobre este importante tema se hace en el mundo entero. Para nadie con criterio analítico, independiente, honesto y firme en sus convicciones democráticas, es una sorpresa que, el periodismo que hoy se ejerce desde muchas de las redacciones de las corporaciones mediáticas, es profundamente criticado y rechazado por los ciudadanos que entienden cuán alejada está esa profesión de su valiosa misión. Los grandes y verdaderos periodistas intelectuales del mundo no rehuyen la discusión sobre la severa crítica que se le señala al ejercicio del periodismo de hoy. Quienes no tienen ni su palabra, ni su pluma, ni su voz y mucho menos su bolsillo empeñado para, por y en beneficio de los poderes económicos o políticos de su país, han planteado con firmeza, en la agenda mundial, la discusión abierta y descarnada sobre el periodismo que hoy se ejerce en el mundo y que atenta contra la propia democracia, contra la libertad de expresión, contra el derecho a la información y contra el propio ciudadano.
¿Cuánto y por qué se ha alejado el periodismo de hoy de su función de informar en forma veraz y oportuna? ¿Por qué evita entregar la información necesaria que cree opinión para controlar a los poderes? ¿Qué matices se introducen en el contenido informativo para complacer a los poderes económicos y políticos y engañar al ciudadano? ¿Cuáles son los mecanismos aceptados por el periodismo para encubrir la información? ¿A qué papel juegan los gremios periodísticos? ¿Por qué aumentan su membresía con los traficantes de información y guardan silencio con los mercaderes del periodismo? ¿Se censura o se autocensuran los periodistas? Hay innumerables escritos, conferencias, denuncias y libros de intelectuales como Ramonet, Chomsky, Estefanía, Rubiales, Moore, Galeano, Verbisky, entre otros, que no guardan silencio sobre el abandono o entrega placentera, cómplice y asquerosa que, los seudo periodistas, hacen de tan delicada tarea. Para quienes en Panamá nutrimos la esperanza de que otro periodismo es posible, leemos con avidez y aplaudimos los señalamientos que estos maestros le hacen a periodistas y medios responsabilizándolos de las inequívocas muestras de corrupción en la profesión, de sus silencios cómplices, de su coquetería, seducción y entrega con el poder, del divorcio que mantienen con la función fiscalizadora del poder, de no constituirse en críticos de ellos, de olvidar, ex profeso, su obligación con la verdad y de la cobarde traición que hacen a la lealtad inquebrantable que le deben a la ciudadanía.
Así por ejemplo, hoy el mundo periodístico discute el último libro del Dr. Francisco Rubiales, La Democracia Secuestrada, donde señala que el periodismo no está cumpliendo con el deber que pactó con los ciudadanos cuando nació la democracia moderna en el siglo XVIII y que permitió el surgimiento del Estado moderno. Para Rubiales el medio o periodista, que no cumpla con el ejercicio riguroso y permanente de fiscalizar al Estado a través de la información, la investigación y la generación de opinión, no está ejerciendo periodismo. El presidente del grupo Euromedia, denuncia que los medios han traicionado sus orígenes cayendo en la tentación de ser el cuarto poder, cuando eran mucho más que eso, eran la emancipación de los ciudadanos… eran el poder supremo por encima de todos los otros. Los medios se constituyeron en un poder más, establecieron alianzas con los políticos y los grandes poderes mercantiles y, esas alianzas, han coartado la libertad; como consecuencia, las redacciones han perdido el poder, la objetividad y la independencia. Los directores han dejado de ser directores de equipos de periodistas para convertirse en una especie de aliados de las empresas destinadas a pastorear a periodistas (Periodista Digital, 30/3/05). Sentencia Rubiales que los medios de comunicación se han mercantilizado vendiéndose al poder que les proporciona publicidad e influencia en los partidos políticos. En el pacto existente entre el periodismo y los sectores económicos/políticos, el gran perdedor es el ciudadano, quien no tiene a su servicio un periodismo democrático, independiente, objetivo y veraz (Revista Fusión, 2005).
¡Ah… cuánta falta nos hace en Panamá contar con intelectuales del periodismo que tengan la integridad y compromiso de estos maestros! Con ellos nutro mi esperanza y fortalezco mi utopía de que, a pesar de quienes hoy deshonran esta profesión, hay quienes sabemos que otro periodismo ¡es posible!
Maribel Cuervo de Paredes
La autora es comunicadora social
La Prensa

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