El fantasma de Buneau Varilla sigue vivo pero peor!

Estimado amigo Fernando Prieto.

Ha dado en el clavo. No es el fantasma, es el espíritu de los padres de la patria que se sintieron obligados a firmar el tratado después que lo firmara el señor Buneau Varilla. Varilla defendía sus intereses, y actuó como buen bucanero capitalista. Pero digamos que su espíritu era regalar el país con el principio de la perpetuidad. Entretelones de la excusa del tratado que ningún panameño firmó que pudo darse con un «cubranos Ud. la espalda y déjenos a nosotros defendernos como sabemos», con un paso adelante para convencer al señor Hay…

Hoy, los padres de la patria en ejercicio se han decidido a vender el país, con menos encubrimiento y más descaro…Como dice la canción que veinte años no son nada, han multiplicado el tiempo de las ganancias. Cuantas generaciones pasarán después de haber perdido todo? tres, al menos. Afortunadadamente hubo panameños que pensaron, y entre regatear y negar ese principio, se ha llegado a lo que hoy tenemos.

Desafortundadamente, ha renacido el mismo espíritu, y eso que ya no se trata únicamente de personas que pertenecen a la élite. Muchos tienen raíces, pero solo raíces, en el pueblo. Apenas recibieron el primer vaho de la especulación y del oportunismo, se han sentido como los otros, sin ningún reparo.

La ley (si es sancionada por Martín) debe ser revisada. Hay oportunidades para introducir elementos de control en la reglamentación pero si hay un trabajo planificado y concertado. Y además, es conveniente analizar aquellos elementos que creemos pueden pecar de inconstitucionalidad, como la negación del principio del fuero municipal para decidir respecto a sus esferas, entre otras cosas. Hagámosle la ganancia difícil a estos señores.

Francisco Herrera
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*EL FANTASMA DE BUNEAU VARILLA , LA LEY 132 Y EL AMBIENTE

FERNANDO PRIETO

Son necesarias las inversiones y la creación de empleos, pero esto no puede ser excusa, para justificar cualquier proyecto, como bueno y positivo. No debemos crear o modificar leyes a velocidades supersónicas, teniendo en cuenta el impacto tanto social, como para la naturaleza , que estos pretendidos desarrollos acarrearan; en la rapidez por aprobar, como ley de la república el proyecto 132, es altamente probable, que el producto final , solo beneficie a un pequeño grupo de personas; a costa de dañar la biodiversidad y el modo y calidad de vida de los costeños.

Muchas preguntas y pocas respuestas, existen en torno a esta futura ley. ¿porque los periodos tan extensos de 60 a 90 años de las concesiones? ; pareciera que el fantasma de Buneau Varilla**, disgustado, porque el tratado que firmó y daba , una parte de nuestro territorio a perpetuidad, fue eliminado, y ha aparecido del más allá y se ha posesionado de ciertos diputados, este proyecto tal como está, es peligroso para los intereses y la seguridad nacional, ya que el mismo trata, sobre el control de zonas costeras e islas.

Una ley justa y moral, debería facilitar a los moradores originales, de estas codiciadas tierras, de mecanismos rápidos y trasparentes, para que obtengan sus títulos de propiedad. Lo que se vaya a aprobar, tiene que ser un facilitador en este sentido y no un mecanismo de destierro en la práctica para humildes agricultores y pescadores, convirtiéndolos de pobres en miserables, sin tierras ni modo de ganarse la vida ; poniendo en peligro la herencia natural de paso.

Las consultas, no pueden ser solo, para llenar un formalismo , tienen que ser un método efectivo , para que se escuche la voz de los ciudadanos , que el resultado de todo esto, sean leyes , para beneficio de las grandes mayorías , si no, estaríamos , ante la privatización de hecho de la asamblea nacional, en la cual se harían leyes, a la medida de los grandes intereses extranjeros y de sus socios locales, y en contra del pensar y futuro de los votantes.

*El artículo de Fernando Prieto fue publicado en El Siglo, el 22 de diciembre de 2005
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**Ver Tratado Hay-Buneau Varilla firmado en 1903 y que le concedió a perpetuidad la hoy antiguamente conocida, zona del Canal a los E.U.
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Diputado Pedro M. Gonzales
Puede ser definido como un nuevo Phillipe Buneau Varilla, pero del patio, específicamente representante del pueblo de Veraguas. Él fue el principal artífice en la Asamblea Nacional, como presidente de la Comisión de Hacienda y otros menesteres, para que este proyecto de venta de islas y costas se aprobara a como diera lugar, obedeciendo ciegamente órdenes e intereses del Ejecutivo.


Ubaldino Real, Ministro de la Presidencia 2004-hasta la fecha.

Es considerado del Círculo Intimo de Martín. Además es considerado una mano que mece la cuna. Al parecer es socio de Martín en muchos negocios particulares y fue en su ministerio que se gestó el proyecto de Ley 132 que vende las islas y costas de Panamá.

Puede ser considerado sin lugar a dudas otro Phillipe Buneau Varilla, 100 años después.

Piden no sancionar proyecto de las islas

Piden no sancionar proyecto de las islas

SOLICITUD. La Asociación para la Conservación de la Biósfera pidió al presidente de la República, Martín Torrijos, que no sancione el proyecto de Ley 132 que regula las concesiones de territorio insular y costero. En carta enviada al mandatario panameño, la asociación señala que la Asamblea Nacional aprobó una iniciativa que no tuvo un estudio económico ni financiero previo que demostrara sus ventajas. «Carece totalmente de cifras, montos de inversión, número de beneficiarios y ni cantidad probable de habitantes desplazados», alegaron los ecologistas.

Rafael Pérez G./ Prensa 24 de diciembre de 2005