Las islas de Panamá: Recurso natural para regalar y destruir

La Calzada de Amador es el brazo de un cuerpo. Es una extensión
única y especial que siempre se pensó como un atractivo para
turistas y nacionales. Desde que se recuperó este territorio para la
soberanía nacional, los ciudadanos y ciudadanas se toman cada día el
malecón para practicar deporte, pasear o, simplemente, gozar de la
impresionante vista que hay a lado y lado.


Haga click en la imagen para agrandar la foto donde se puede ver completamente la isla Naos, antes de los fuertes cambios que se le han hecho recientemente y que le afectan grandemente. Fuente original de esta foto: ACP .
Nótese la vegetación existente en el lado oeste de la isla Naos ahora pelado por el desprorcionado proyecto Naos Harbour Island. Nótese también las playas que tenía la isla y que han sido sistemáticamente rellenadas por el Sr. Virzi. Y la pregunta: Dónde están las autoridades? Justificando esta hecatombe para quedar bien con sus patrones. Qué tristeza! Ya es hora de detener este exabrupto ambiental.
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Pestilencia

Ahora la cosa ha cambiado. A partir de cierto punto hay que taparse
la nariz, como en plena bahía, porque el olor es pestilente. Hay que
saltar entre obstáculos puestos por gracia y obra de las diversas
obras de inversión que se acometen en la zona y, si alguien es osado
y entra en carro, no sabrá con certeza cuándo podrá salir.

Inversionistas sin escrúpulos han contado con la diligente
colaboración de funcionarios que aprueban informes de impacto
ambiental y dan permisos para obras que ningún panameño pensante
autorizaría. Pero no pasa nada.

La isla Naos es ya un monte pelado y ahora un relleno amenaza a ese
oasis llamado Punta Culebra.

Los casos que se han denunciado esta semana en Amador tienen
relación con la batalla ciudadana que evitó la construcción del paso
elevado de Multicentro o de una urbanización de lujo sobre el Camino
de Cruces, o con la pelea, hasta ahora perdida, en contra del
teleférico al cerro Ancón.

La Autoridad del Ambiente, si le queda autoridad, y el Ejecutivo en
general se debería tomar estos problemas en serio. Nadie está en
contra de las inversiones, pero sí en contra de las invasiones
dañinas y agresivas.

Panamá es una ruta por descubrir, según el Instituto Panameño de
Turismo. Ojalá que no acabemos con ella antes de ser descubierta.

Paco Gómez Nadal
fgomez@prensa.com
La Prensa, 26 de febrero de 2006