"Es necesaria una conciencia nacional del valor que tienen las islas"

HOY X HOY de La Prensa, 4 de marzo de 2006

El mayor patrimonio de Panamá es Panamá: nuestra tierra está repleta de sorpresas naturales, paisajes desbordantes y recursos naturales únicos.

Pero el patrimonio es riqueza y, como siempre, la riqueza se puede gestionar bien o mal. Las islas con las que contamos en los dos océanos son las perlas de este tesoro que se está repartiendo a trocitos, sin criterio y sin pudor. No parece que la nueva Ley de Islas pueda frenar este desenfreno de compra-venta y especulación, aunque comience a poner algo de orden sobre lo que se puede hacer en las islas y cómo se debe hacer.


Dendrobates pumilio de Cayo Nancy/Solarte, Archipiélago de Bocas del Toro
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Para no perder el tesoro hace falta algo más que una ley. Es necesaria una conciencia nacional del valor que tienen las islas; una actitud de protección de las mismas de cada ciudadano; unas instituciones firmes en la defensa medioambiental; unos empresarios nacionales que no estén dispuestos a hacer negocios con inversores dudosos, y unos promotores extranjeros que potencien lo que tenemos en lugar de depredar lo que no tiene recambio.

Fraude en la venta de islas y costas de Panamá

Fraude en la venta de islas y costas
En la red se pueden comprar dos islas en Bocas del Toro por 3 millones de dólares.

Mario A. Muñoz y Angel Santiago Pimentel

panorama@prensa.com

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Las islas y zonas costeras de Panamá son objeto de deseo de un gran número de inversionistas, sobre todo extranjeros, que pretende desarrollar proyectos turísticos en el país, pero que también pueden ser presa de millonarios fraudes, según informaron fuentes del sector.

La principal herramienta de mercadeo de los promotores son páginas de internet, en las que se ofrecen islas a precios exorbitantes, lo que genera inquietud entre los corredores de bienes raíces, ambientalistas y autoridades.

En el archipiélago de las Perlas, por ejemplo, se venden 100 hectáreas a 2.1 millones de dólares; dos islas en Bocas del Toro valen en la red 3 millones de dólares; y en Veraguas se ofertan terrenos de 378 hectáreas con vista al mar por 18 millones de dólares.

Elda Sanzón, presidenta de la Asociación Panameña de Corredores y Promotores de Bienes Raíces, advirtió que los interesados deben asegurarse que los vendedores cuenten con la debida licencia en el Ministerio de Comercio e Industrias, ya que pueden ser objeto de fraude.

Igualmente, el director de Catastro y Bienes Patrimoniales, Benjamín Colamarco, dijo que la Junta Técnica de Bienes Raíces ha estudiado la proliferación de ofertas sobre islas panameñas, muchas de las cuales son ficticias.

El funcionario agregó que la Junta no cuenta con el personal para investigar las denuncias de fraude, ni tampoco con el respaldo legal ya que el comercio electrónico carece de reglamentación en el país.

En el archipiélago de Bocas del Toro se encuentran varios proyectos de urbanismo en construcción que, según denuncian los moradores, no respetan la vocación de santuario natural. Asimismo, el técnico en recursos naturales Hubo Binns dijo que ecológicamente se están subdividiendo los hábitats y afec- tando el ambiente.

(Vea Crece interés por comprar islas paradisiacas en el país)

Crece interés por comprar islas paradisiacas en el país
Mario A. Muñoz
andresm@prensa.com

Cada día aumenta el número de anuncios en la internet y avisos clasificados que ofrecen en venta islas panameñas con playas hermosas, arena fina y sol espléndido.

Las ofertas promocionan islas completas o fracciones de ellas, tanto en el Pacífico como en el Atlántico, en diversas provincias a lo largo del territorio nacional.

«Vendo hermosa isla de 54 hectáreas en Bocas del Toro, a un millón 80 mil dólares, buen clima». «Compre 150 hectáreas dentro de la isla de Boca Brava, en Chiriquí, a siete millones 500 mil dólares». Y «tengo en oferta 20 hectáreas en la isla de Taboga, a dos millones de dólares», son algunos de los anuncios que circulan en los medios locales .

Los promotores de estos «paraísos» destacan el agua cristalina, los refugios para aves, la vegetación virgen y la lejanía de los centros urbanos.

Los anuncios subrayan que los lugares en venta son ideales para proyectos turísticos, inmobiliarios y resorts, con facilidades para atracaderos, pistas de aterrizaje e, inclusive, exóticos campos de golf.

Librada de Beseler, una vendedora de estos terrenos, explicó que en estos momentos hay un auge y una fuerte demanda por parte de inversionistas, que en su mayoría son extranjeros y no solo procedentes de Estados Unidos, sino de Canadá y Europa.

También se ha destacado el interés de inversionistas centroamericanos, sobre todo de Costa Rica.

«Me tocó atender a una pareja de italianos que residió por 10 años en ese país, y ahora quiere venir a Panamá porque busca mayor seguridad», cuenta la promotora.

Los empresarios panameños que compran este tipo de propiedades solo lo hacen para revenderlas.

Pero los ambientalistas no ven con buenos ojos la creciente demanda de terrenos costeros. «Nosotros estamos muy preocupados porque se está produciendo un despojo generacional de recursos que le pertenecen a todos los panameños», expresó el biólogo Ariel Rodríguez.

El especialista advierte que se puede destruir paulatinamente la biodiversidad, que es justamente lo que los inversionistas buscan, porque las islas son sistemas naturales delicados y aislados.

Rodríguez recomienda promover la inversión en infraestructura turística para uso público, pero no la de «emporios privados a espaldas de las comunidades que han residido tradicionalmente allí».

Entre las islas amenazadas mencionó El Rey, Escudo de Veraguas, Bastimentos, Solarte y Colón.

Arenas blancas, intactas, sin huellas de neumáticos de four wheels

COSTAS – El pueblo de Coclé del Norte está en las orillas del Atlántico. Sus habitantes sólo ocupan unos escasos kilómetros de las playas que lo rodean. Son un espectáculo de arenas blancas, intactas, sin huellas de neumáticos de four wheels. Las olas que las acarician son inmensas, ya que vienen del mar abierto, ideales para el surf.




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Ojalá este artículo de La Prensa «A cayuco en Colón«, no le abra los ojos a los especuladores y piratas que son capaces de expatriar a los lugareños de estos prístinos lugares por un puñado de monedas.

¿Para qué y para quiénes se está desarrollando Amador?

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¿Quiénes son los dueños de Amador?
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Por: Fernando Prieto- Tapia –El Siglo, 3 de marzo de 2006

Fuerte Amador, en el lado pacífico del Canal, por su privilegiada ubicación en la entrada de la vía interoceánica, fue designada sitio de defensa del mismo, a pesar de esta situación, estaban también en él, las instalaciones del laboratorio marino del Instituto Smithsonian, de gran prestigio internacional, el U.S. Army, además, permitía por lo regular el ingreso de todos los panameños, los cuales podían gratis, trotar, pasear en familia e incluso pescar y disfrutar de las áreas verdes, de la preciosa vista, de la agradable brisa marina. Con la entrada en vigencia de los tratados Torrijos-Carter, siempre hubo la aprensión por parte de la ciudadanía, que este maravilloso lugar, con mucha historia y con un ambiente natural frágil, se convirtiera en una piñata para los políticos de turno en el poder y para sus amigos, a costa del pueblo panameño y de las arcas públicas.

¿Para qué y para quiénes se está desarrollando Amador? ya, incluso, se intentó hacer una garita, con excusas muy pobres, que en la práctica pretendía, establecer un aparthied social, la mayoría del humilde pueblo, no podría disfrutar de su herencia natural, ya que el tránsito del lugar, sólo era potestad de los que eran clientes de los caros establecimientos cercanos, aunque no apoyo el proceder de los universitarios, que demolieron la caseta, es comprensible su indignación, los mártires del 9 de enero, pagaron con 21 vidas, el boleto perpetuo para que todos los nacidos en esta tierra, sin distingos de tipo alguno, entraran al lugar, los comerciantes tienen que estar agradecidos con estos humildes nacionales, sin ellos no tendrían negocios allí.

Al pasar del tiempo, en vez de un desarrollo sostenible del lugar, le han caído como pirañas, los especuladores de siempre, que amenazan con saturar la capacidad de carga de este sitio amenazado. Los nuevos zonian (que son mucho peores que los antiguos) andan exigiendo, ampliar la calzada a 4 carriles, para agilizar sus entradas económicas, nunca será suficiente, cuando esto no les baste, querrán ampliarlo a 6, luego a 8 carriles, cuando lo más lógico, barato y limpio es un tranvía y más seguro para todos; ya habido accidentes de tránsito incluso con carros en el agua, también atropellos de personas y muchos animales por conductores ebrios e irresponsables.

El último y no por esto menos dañino atentado al lugar, es el relleno de una marina en isla Naos en la Península de Culebra por parte de la Empresa Agroganadera S.A., la cual amenaza la ecología del lugar y las instalaciones del Smithsonian, que estudian nuestros mares y educan a los istmeños sobre sus riquezas y en la importancia de protegerlos; debería ser tema de Estado incentivar que esta institución científica del primer mundo, pueda hacer su trabajo con todas las facilidades, para beneficio de la Humanidad y de la ciencia; pero parece que es más importante vender licor, comidas y anclar yates, para que unos pocos ganen a costa de casi todos. Así no hacemos patria.

La acción de la ANAM es tímida, se escuda detrás de la frase «cumple todos los requisitos y cuenta con todos los permisos», necesitamos una verdadera defensa del medio ambiente y la biodiversidad, no un ente burocrático, que se limita a expedir permisos. Se comenta que los directivos de la compañía que devasta culebra, son allegados al gobierno y al PRD, ¿será que ahora sí se puede dañar el futuro y la naturaleza? ¿se olvidó que las áreas revertidas tenían que tener el mayor uso posible?