No permitamos que nos roben a Bocas del Toro

ALCALDE DENUNCIA.
Bocas del Toro se vende ‘sin orden ni justicia’

Paco Gómez Nadal
fgomez@prensa.com –La Prensa, 1 de julio de 2006

Eligio Bins, Alcalde de Bocas del Toro.

El alcalde de Bocas del Toro, Eligio Bins, teme que el «paraíso» que es hoy ese archipiélago se convierta en un conjunto de «pueblos de élite cercados por miseria».

Su denuncia tiene que ver con el modelo de turismo residencial que está llenando «de casas y marinas» las islas de Bocas, «sin un plan de desarrollo que garantice un bajo impacto ambiental y puestos de empleo».

«Desde Panamá se habla de Bocas como si fuera un paraíso donde todos vivimos felices, pero no es así», explica Bins, quien asegura que el archipiélago se está vendiendo «al mejor postor».

En entrevista con este diario, Bins ha pedido al Ejecutivo que se implique en un esfuerzo para elaborar un plan de ordenamiento que fomente los eco-hoteles y el turismo «de verdad».
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Proyecto como este denominado Sonset Point son proyectos que enajenan territorio nacional para beneficio de entranjeros y privilegiados, que bajo un concepto que no es turismo, se apropian y destruyen ricos lugares de belleza escenica y riqueza biologica. Observe los enormes canales que han realizado y que han tenido que destruir a la entrada arrecifes de Coral.
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ENTREVISTA. ELIGIO BINS, ALCALDE DE BOCAS DEL TORO.

‘No hay desarrollo si se olvida a la gente’

‘Se necesita un plan de ordenamiento que evite que las islas solo sirvan para construir casas y marinas’.

El mandatario local vaticina una grave crisis social si no se hace un alto para pensar el modelo de desarrollo.

LA PRENSA

Paco Gómez Nadal
fgomez@prensa.com

«La naturaleza fue generosa para derramar belleza en esta región. Sus playas de plateadas arenas forman magníficos balnearios». Así se describe ahora al archipiélago de Bocas del Toro en una de esas revistas que promocionan a Panamá entre gringos y europeos que buscan paraísos a precios asequibles.

El alcalde de ese municipio, Eligio Bins, no es tan optimista: «Se están utilizando las islas para construir casas, para hacer mero urbanismo y ese no es un desarrollo que beneficie a la población».

Bins está en ciudad de Panamá para contarle sus pesadillas a quien lo quiera escuchar, aunque se queja de la sordera del Gobierno central cuando se cuestiona el actual modelo de desarrollo urbanístico y turístico de Bocas. «Parece que desde acá [la capital] se mira a Bocas como si fuera un bosque donde no viven 10 mil personas, pero ¡hombre! debería al menos cuidar ese bosque».

El mandatario local se debate entre el pesimismo actual y el sueño de un plan de ordenamiento que frene la canibalización de Bocas.

¿turismo residencial?

En este momento se proyectan cientos de residencias y hasta 12 marinas, pero Bins sueña con un desarrollo hacia el ecoturismo que levante hoteles y no casas. «Los gringos construyen sus residencias y entonces tenemos empleo para un jardinero y un vigilante seis meses al año…. ¿qué ocurre con la otra gente?».

Bins está seguro de que «se pueden hacer las cosas bien», pero, si todo sigue como ahora, vaticina una grave crisis social que puede incluir violencia en «seis o siete años» y Bocas acabada en «unos 12 años».

No hay que esperar tanto. Los conflictos están saltando en cada isla conforme avanzan los proyectos urbanísticos -Bins se niega a aceptar que el llamado turismo residencial sea turismo real-. En Isla Tigre la comunidad ya está amenazando con violencia; en Bluff Centro el Banco de Desarrollo Agropecuario ha vendido a dos inversionistas una finca (la 692) donde viven 240 personas; en Bahía Honda, la omnipresente empresa Red Frog ha construido sobre el camino que utilizaban los niños para ir a la escuela, y en muchas áreas ya no se puede pescar caracol o langosta porque aparecen propietarios de «concesiones» que impiden el acceso.

«No sé si nosotros pensamos al revés o es el Gobierno central el que está mal, pero esto es una bomba de tiempo», insiste Bins, quien cree que sus alertas se escuchan menos porque no es de ningún partido y porque se opuso a la Ley 2, que regula la venta de islas y costas.

«Están sacando a la gente sin siquiera darles 10 dólares para el pasaje», explica el alcalde. Los problemas que vive ahora Bocas están comenzando a aflorar en otras regiones, pero en el archipiélago la situación ya es grave, con enfrentamientos que contradicen los anuncios que invitan a los gringos a vivir en este «paraíso barato» o de los pronósticos que definían a Bocas como el Galápagos del siglo XXI.

PUNTOS A TENER EN CUENTA

.POLÉMICA: La Ley 2 de 2006 regula la venta de islas y franjas costeras de Panamá. Según los ambientalistas, la ley «sacrifica el patrimonio natural», las autoridades aseguran que con el texto se garantiza el orden en estas transacciones.

.DESARROLLOS: Algunos de los proyectos de mayor impacto son Red Frog Beach, Banana Bay, Solarte o Sunset Point.

.AMBIENTE: Las autoridades de Bocas denuncian que la Anam está aprobando estudios de impacto ambiental sin rigurosidad.

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