Turismo residencial es un negociado y no es turismo

Estudios. Advierten sobre peligro del acelerado auge inmobiliario.

BID cuestiona política turística

El organismo internacional considera urgente el diseño de planes de ordenamiento territorial.Dice que la ley incentiva el turismo residencial, ‘actividad inmobiliaria’ que va contra el turismo convencional.

Paco Gómez Nadal –La Prensa 30 de julio de 2006
Nadalfgomez@prensa.com

Incentivos que llegan a quien no los necesita, ausencia de una imagen turística que promueva la oferta de Panamá, inexistencia de planes reguladores urbanísticos y territoriales, falta de coordinación entre diferentes entidades del gobierno… La lista de fallas en la política turística del país es larga. Así lo consigna el último informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que fue entregado al Gobierno Nacional el pasado 30 de marzo y que, aunque se centra en Bocas del Toro y Chiriquí, aborda problemas generales.

La misión técnica del BID, que debe aportar a la formulación de un Programa de Desarrollo Sostenible para el país, insiste en sus conclusiones que es un error incentivar el llamado turismo residencial ya que, según explica, en realidad es una actividad inmobiliaria que “agota el territorio de mayor valor turístico” y genera un “espejismo” de prosperidad con graves consecuencias sociales. Recomienda apoyar el turismo convencional que, a mediano plazo, impulsa un desarrollo sostenible.

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DESARROLLO. especialista alerta sobre los peligros del ‘boom’ inmobiliario.

El ‘espejismo’ del turismo residencial

Consultor del BID internacional considera que se debe desacelerar el sector inmobiliario.
La Asamblea Nacional y el BID piden con urgencia planes de ordenamiento para Bocas y Chiriquí.

Los especialistas recomiendan una desaceleración del sector inmobiliario en todo el país para evitar un agotamiento rápido del territorio de más valor turístico y un “posible estallido de la ‘burbuja’ inmobiliaria”.

Paco Gómez Nadal
Nadalfgomez@prensa.com

Panamá puede estar siendo víctima del “espejismo del aumento súbito de la riqueza”. La afirmación no es de ningún grupo opositor ni de un ecologista ni de un sociólogo crítico con el modelo de desarrollo actual. Se trata de la conclusión a la que llega un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que analiza el fenómeno del turismo en Chiriquí y Bocas del Toro.

El espejismo tiene nombre y apellidos y se llama turismo residencial: “un término de por sí contradictorio y además ambiguo (…) un cajón de sastre”, indica el consultor español Josep Ros Santasusana, quien durante 12 días del mes de abril, visitó estas dos provincias y constató cómo detrás del llamado turismo residencial hay poco de turismo y mucho de actividad “inmobiliaria”.

Confusión institucional

El informe asegura que hay una confusión en el país a la hora de distinguir ese turismo residencial -basado en la construcción de casas- del turismo convencional -más orientado a los servicios- y que las últimas leyes -como la Ley 2 de 2006, la Insular- no ayudan a diferenciarlos ya que los mete “en el mismo saco” a la hora de dar incentivos a inversores.

“Las leyes han estimulado la actividad que requería de menos incentivos: el turismo residencial. Ello ha desencadenado un boom de la construcción y un proceso especulativo que, por su intensidad y velocidad, y por la carencia de normativas de regulación (…), puede producir un rápido agotamiento del suelo de mayor interés y valor económico y ambiental”, insiste Ros en sus conclusiones.

Según el experto, el llamado turismo residencial encarece el precio del suelo -haciendo inviables otras actividades, como la agricultura, la industria o el turismo convencional-; encarece la vivienda a la población local; acostumbra a los municipios a basar su financiación en impuestos derivados de la actividad inmobiliaria; obliga a incrementar el gasto público para responder a las necesidades de servicios públicos de las nuevas urbanizaciones; crea guetos residenciales, y hace que las plusvalías del negocio queden en manos de extranjeros.

preocupación en asamblea

Las conclusiones de este estudio del BID no se alejan mucho de las que alcanzaron los siete miembros de la Comisión de Población, Ambiente y Desarrollo de la Asamblea Nacional que visitaron Bocas del Toro entre el 3 y el 5 de abril.

En la Resolución 001 del 5 de abril, los diputados aseguran que “los desarrollos turísticos [residenciales] están cercando playas, quebradas, servidumbres públicas y vías de comunicación”, “que muchos residentes del archipiélago, con más de 40 años de residir en el área y que no cuentan con títulos de propiedad o derechos posesorios, están siendo desalojados por los nuevos propietarios”, y que la falta de control por parte de las autoridades está facilitando la extracción de recursos marinos.

La comisión legislativa, en vista de ese panorama nada alentador, recomienda la redacción de un plan de ordenamiento para el archipiélago de Bocas del Toro -en línea con lo solicitado por el alcalde de la isla, Eligio Bins-, pide a la Dirección de Catastro una investigación sobre la procedencia de la documentación de los nuevos propietarios, exige a la Autoridad Marítima y a la Autoridad Nacional del Ambiente un plan de zonificación que garantice el acceso público a las playas, sugiere la ampliación del Parque Natural Bastimentos, y recomienda la concesión de tierras a los indígenas del archipiélago.

Las propuestas del BID

Si las propuestas de los diputados eran concretas y, muchas, políticas, las del informe del BID tienen que ver con la orientación de las iniciativas públicas sobre turismo.

Los especialistas insisten en reservar los incentivos al turismo convencional, que a mediano plazo trae más beneficios aunque no genere la sensación de boom del residencial.

Consideran, además, que sería recomendable una desaceleración del sector inmobiliario en todo el país para evitar un agotamiento rápido del territorio de más valor turístico y un “posible estallido de la ‘burbuja’ inmobiliaria”.

El BID también considera que, en estos momentos, “Panamá carece de imagen turística (en turismo convencional)”. Por eso recomienda que el nuevo Plan Maestro de Desarrollo Turístico defina el portafolio de productos y los elementos diferenciadores que posicionen al país en el mercado internacional.

Planes de ordenamiento ya

El asunto que figura como número uno en la lista de prioridades entronca con los reclamos de la Asamblea Nacional y del alcalde de Bocas: “Planes reguladores territoriales y urbanísticos”. Si no se hace con urgencia “se corre el peligro de llegar demasiado tarde y tener que asumir la irreversibilidad de algunos proyectos”.

En ese mismo sentido, se pide que no se abra acceso a nuevas zonas hasta que no existan planes de ordenamiento y, por último, no confiar toda la responsabilidad del desarrollo de estos sectores al Instituto Panameño de Turismo (Ipat).

El informe del BID fue entregado a los responsables del Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible y Socializado en un taller en el que participó el propio Rubén Blades, gerente del Ipat, y representantes de Catastro, Migración, Aeronáutica Civil y una decena de instituciones más.

El espejismo debería estar conjurado, pero, según el informe, el borrador que se está manejando para la Ley de Régimen Especial para el fomento de la inversión turística cae en los mismos errores.

LA SITUACIÓN DE BOCAS DEL TORO

LO ACTUAL: Funcionan con éxito pequeños y medianos desarrollos de turismo convencional de bajo impacto ecológico y altos beneficios sociales.

OFERTA: A febrero de 2006, Bocas ofrecía 528 habitaciones de las cuales 467 están en Isla Colón.

EL FUTURO: ‘Todo está a punto de cambiar’ con proyectos inmobiliarios de entre 500 y 700 casas. El único que ya está en desarrollo es Red Frog.

LA AMENAZA: El turismo residencial ‘consume mucho territorio’, daña el ecosistema y exige costosas infraestructuras.

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‘La gente de Bocas debe fiscalizarnos’

El mayor proyecto residencial de Bocas, Red Frog, defiende su ‘modelo de desarrollo’.

Este último mes ha sido duro para el proyecto de turismo residencial Red Frog (www.stopredfrogbeachclub.com) recibió críticas duras del alcalde de Bocas del Toro, ha visto nacer un sitio en internet que cuestiona el proyecto (www.stopredfrogbeachclub.com) y, ahora, el informe del BID. Quizá por eso los responsables del proyecto inmobiliario han insistido en dar su versión de la realidad.

Una etapa de Red Frog Beach Club en construcción. Al fondo de la foto está Bahía Honda, sitio donde pretenden establecer un club de yates para los residentes.

Red Frog vende entre 600 y 800 lotes para construir viviendas de lujo cuyos precios comienzan en 237 mil dólares y llegan a los 699 mil dólares. Además, se incluye una marina, campo de golf y otras facilidades. Todo ello en la Isla de Bastimentos.

Cuando se aterriza en Isla Colón se siente de inmediato la presencia de Red Frog. Cuando se arriba a Bastimentos se pueden ver algunos tinacos que llevan la marca de la fundación Rana Roja, la institución paralela de esta empresa.

Aaron Jones, encargado de la fundación, asegura que Red Frog está tomando todas las medidas ambientales y sociales necesarias. “Nosotros hemos creado una reserva privada en el 70% de nuestro terreno y solo vamos a desarrollar el 30%”, explica Jones, quien reconoce que los proyectos turísticos “sin conciencia social son aterradores”.

Por eso, ellos creen que la solución es que todos los desarrolladores creen fundaciones que ayuden a las comunidades. “El 0.75% de todas nuestras ventas y el 2% de los ingresos por administración se van a dedicar a la fundación”.

“La gente está preocupada y lo debe estar, debe fiscalizar a las empresas que estamos en la zona. Cuando la gente critica a Red Frog yo les digo: háganlo, pero sobre hechos”, concluye.

Los voceros de Red Frog aseguran, además, que el proyecto va a generar de 600 a mil puestos de empleo directos en construcción, y unos 8 mil 800 puestos indirectos, más que lo que generará la ampliación del Canal en su mejor año.
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Nuestro mensaje al final de esta nota:

Ahora quiero ver que dice Rubén Blades. O hable ahora o calle para siempre. Patria son tantas cosas bellas en manos ajenas.

Ver este blog más información sobre el falso concepto de turismo residencial que los empleados de los empresarios del mercado inmobiliario le dieron luz verde con la Ley Insular, que vende nuestro país al mejor postor para que haga negocios con nuestros recursos y riqueza natural a través del negociado inmobiliario.

Queremos dar la bienvenida a este sitio del nuevo sitio de internet que denuncia al nefasto proyecto Red Frog Beach Club y le instamos a seguir su denuncia nacional e internacional de esta afrenta clavada en el Reserva de la Biósfera en Bastimentos

Entra a este sitio y entérate de los negociados con nuestro patrimonio escénico y riqueza natural único.

URBANISMO O TURISMO O NEGOCIADO

Evidentemente este proyecto es tan nefasto como el megapuerto propuesto frente a Farfán. Esta propuestas de residenciales en áreas revertidas costeras es otro intento de robo más del patrimonio nacional de todos los panameños.

No podemos permitir que nuestras playas, costas e islas sean engullidas por los insaciables empresarios de los bienes raíces. Turismo es turismo y desarrollo inmobiliario y venta de casas es otra actividad o negocio.

Instamos a las autoridades y a quienes nos representan en el Estado, si no han perdido todo el control, a defender el patrimonio de todos los panameños.

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URBANISMO
Empresa contempla marina y villa residencial en área de megapuerto
Se trata de una inversión de 65 millones de dólares en 26 hectáreas, 12 de las cuales son fondo de mar.

Wilfredo Jordán Serrano –La Prensa, 22 de julio de 2006.
wjordan@prensa.com


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Industries Work Corporation parece ser la primera víctima de la propuesta para desarrollar una terminal de contenedores o megapuerto en el área de Farfán, entrada pacífica del Canal de Panamá.

En medio de la promoción que le hace el Gobierno al megapuerto, surge la queja de este consorcio inmobiliario, que está compuesto por una serie de empresarios extranjeros, algunos de los cuales ya tienen inversión en Panamá.

El Gobierno empuja la construcción del megapuerto entre Farfán y Palo Seco, pese a la fuerte oposición de los promotores del turismo y Panama Ports Company, que opera el puerto de Balboa.

El proyecto de Industries Work Corporation ya recibió el visto bueno de la desaparecida Autoridad de la Región Interoceánica, pero ahora ha quedado en un mar de incertidumbre, dijo Luis Nieves, gerente del consorcio.

Se trata de una inversión de 65 millones de dólares para desarrollar 26 hectáreas, 12 de las cuales son fondo de mar. Piensan construir una marina con 300 espacios para yates y una villa de 37 exclusivas residencias para captar la demanda del turismo residencial.

Mientras ello ocurre, cinco empresas –APM Terminals, Cosco, Marine Terminals Corp., PSA Corp. y Hutchinson Port Holdings – presentaron sus propuestas de precalificación para construir el megapuerto el pasado martes. La precalificación se hará a finales de julio.

El Gobierno justifica la terminal de contenedores con base en una serie de estudios que indica que el mercado de América Latina crecerá más rápido que el promedio de la industria portuaria. Sin embargo, los hoteleros se oponen al proyecto portuario porque toda el área de Farfán y Palo Seco está destinada al desarrollo turístico y urbano, según el plan maestro de uso de suelos.