Carta a Magistrada de la Corte Suprema sobre Ley Insular demandada (2)

GRUPO PARQUES NACIONALES PANAMA

Panamá, Agosto 2, 2006

Magistrada Presidenta
Graciela Dixon
Corte Suprema de Justicia
E.S.D.

Por este medio deseo expresarle enfáticamente nuestra objeción a la
Ley No. 2 de 7 de enero de 2006, o Ley Insular, Para la Enajenación
y venta de las áreas insulares y costeras y el desarrollo
del “turismo Residencial”

• El desarrollo propuesto por la Ley 2, debido a su extensión,
dañaría irreparablemente las comunidades indígenas y el frágil eco-
sistema de las islas y zonas marino costeras de características
bióticas muy especiales.

• Las comunidades afectadas por esta Ley no tienen un plan de
ordenamiento territorial ni un inventario de sus bienes y servicios
ambientales y se deja en manos del desarrollador extraño estas
importantes labores.

• La Ley 2, está basada en un falso concepto de turismo que lo único
que intenta es apropiarse de tierras para el negocio de la bienes
raíces, que de paso arrebata cultura, caminos reales y territorios
nativos ancestrales.

• La Ley 2, aumentará la alta “fuga” del cambio de moneda
extranjera – generada por el turismo – la gran mayoría del dinero
generado por éste proyecto no se quedará en el país, y menos en
éstas zonas.

• Este proyecto beneficiará mayormente a negocios de extranjeros y
no de ciudadanos Panameños.

• La explosión masiva de población en estas zonas destruirá no
solamente el ambiente natural, sino que también sofocará la cultura
local en áreas que sirven de buffer en Parques Nacionales y otras
áreas protegidas.

• Le recordamos que en estas áreas existen hábitat de muchas
especies endémicas y mamíferos y aves migratorias y también son
nicho de anidación de tortugas marinas que evidentemente serán
afectados por el nivel de las infraestructuras y actividades
permanentes en estas áreas.

• El daño ambiental y social que está provocando esta Ley en sus
primeros meses, ya ha sido denunciado por el BID como una practica
nociva para la economía nacional y el medio ambiente. Lo que
eventualmente podría llevar al país a perder fuentes de
financiamiento internacional.

• Ningún panameño con un mínimo de criterio, avalaría la destrucción
causada, ni mucho menos puede avalar la destrucción planteada en la
Ley 2 de 2006.

• Esta ley que es contraria al turismo de Panamá y al viajero
responsable; y que podría dañar para siempre el potencial de Panamá
como líder en el floreciente mercado de eco-turismo.

Por la razones anteriores, por el futuro de la patria y la vida de
sus habitantes,

Le solicitamos derogar por inconstitucional La Ley 2, del 7 de Enero
de 2006, por ser lesiva al interés nacional y al patrimonio natural.

Jorge G Conte B
Fundador-Director
Grupo Parques Nacionales Panamá
Miembros del Pacto Global

Carta a Magistrada de la Corte Suprema sobre Ley Insular demandada (1)

No te preocupes Francisco. Si se hicieron llegar por lo menos 8 misivas a la Corte Suprema.

No es mucho, pero creemos que son suficientes, dado la idiosincracia panameña y el aprendizaje de participación democrática que nos falta.

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Esta fue la nota enviada a la Presidenta de la Corte Suprema de Justicia. Espero que los aspectos formales no afecten la atencion a los contenidos de todas las notas enviadas. De hecho, fueron pocas las notas recibidas. La secretaria de la recepción hizo un gesto como de decepción, pues comentó que hasta ese momento casi no había llegado nada. Yo llegué diez o quince minutos antes del cierre. Es lamentable que no hayamos podido motivar a otras organizaciones y estimular un papel más activo. Insisto en que es un déficit que debemos poner atención si se desea que el papel nuestro de vigilantes y correctores de procesos negativos sea eficiente. No obstante, espero que los comentarios de todos contribuyan a despertar la atención de los magistrados para que se pronuncien al menos hacia propuestas reguladoras de este caos.

Panamá, 3 de agosto de 2006

Honorable Magistrada
Graciela Dixon
Presidenta de la Corte Suprema
Panamá

Señora Magistrada
De la Corte Suprema de Justicia

E. S. D.

La presente nota tiene por objeto alegar en contra de las disposiciones de la ley No. 2 que establecen un régimen mediante el cual las islas y costas del país son objeto de compra y venta en el mercado de tierras. Los argumentos que a continuación presentamos, motivados por la oportunidad que ofrece la ley a los ciudadanos, intentan sustentar la demanda interpuesta por el Licenciado José H. Santos, abogado, en torno a la ley y a la necesidad de su revisión y mejor ordenamiento. Entendiendo que el propósito de esta ley es incentivar la inversión en infraestructura turística e incentivar el turismo, nuestro comentario y alegato intenta llamar la atención a hechos y condiciones que afectarán la supuesta intención de crear condiciones para un desarrollo sustentable de la economía panameña a través del turismo.

1. Las costas e islas en zonas tropicales son ambientes vulnerables a cambios rápidos de sus regímenes ecológicos. Estos son argumentos que pueden encontrarse en cualquier estudio sobre los efectos del turismo y crecimiento de las poblaciones humanas en las islas. Recomendamos la lectura de un reciente estudio en Scientific American, del mes de Julio, 2006, en el que se analiza las condiciones deplorables de las costas e islas sometidas a presión de los proyectos turísticos en los Estados Unidos. Hay pocos estudios en sobre islas y costas de Panamá, pero lo que sabemos hasta ahora, es que sus condiciones requieren atención especial, a riesgo de exponer sus ecosistemas a mayores presiones de las que pueden soportar. Recordemos que una parte de los ingresos de este país dependen de las especiales condiciones que proveen las aguas del Pacífico en la Bahía de Panamá, especialmente tanto para la pesca de camarones como para otras especies que se han convertido en los últimos años en fuente de divisas para el país y de sustento para muchas familias.

2. Las ley provee facilidades y condiciones a los inversionistas que niegan derechos a los residentes sin título de propiedad. Debe estudiarse recientes denuncias de los moradores de las islas de Bocas del Toro, especialmente en relación al proyecto Red Frog, y a Boca del Drago, esta ultima formada por una comunidad de indígenas Ngobe. Debe estudiarse el proceso de previa adquisición de estas tierras desde los años noventa, cuando empezaba el proceso de fomento del turismo en Bocas del Toro. Existen condiciones para pensar que ese proceso no fue transparente y menos consistente con los objetivos de respetar los derechos de uso previo por los habitantes allí establecidos. Estos hechos han puesto en peligro la supervivencia de las familias allí asentadas, proceso que amenaza con repetirse en la mayor parte de las islas.

3. La ley provee condiciones que contradicen el principio del desarrollo sustentable. Si se toma en cuenta que el turismo, como supuestamente ha sido planteado es la industria a la que el país se acoge para incentivar el desarrollo en el menor tiempo y con la menor inversión, los hechos de los puntos 1 y 2 parecen contradecir este objetivo. Estamos incentivando condiciones donde la riqueza se exportará y se expoliará a la gente que en principio era uno de los recursos humanos, empezando con sus culturas. El turismo residencial pareciera atraer gente que no esta interesada en la cultura del país, sino de apropiarse de bienes que pertenecen a la sociedad panameña. Llamamos la atención a reciente informe del Banco Interamericano de Desarrollo sobre los efectos de esta ley, cuyos argumentos reflejan una preocupación sobre los efectos a largo plazo de una ley hecha con propósitos incompatibles con los intereses del país. En este informe se denuncia el problema de la densidad de las nuevas áreas residenciales en la que cada proyecto puede alcanzar hasta más de 800 unidades, con todo el aparato de infraestructuras que se han diseñado para la comodidad de los nuevos habitantes, los cuales afectan todo el ecosistema de las costas de las islas. Fenómenos parecidos amenazan las el archipiélago de Las Perlas, si no se previenen los controles debidos.

4. Actualmente, en zonas como la región insular y costera de Bocas del Toro ocurren procesos de expulsión de tierras de comunidades y residentes históricos, que son contradictorios con el supuesto de mejorar el ingreso de esas poblaciones, reforzando la pobreza y la negación de derechos a esos habitantes. Estos ejemplos se están recreando en las costas del pacífico, en las costas de Costa Arriba y Costa Abajo, Colón, en las islas de Las Perlas, y podría pasar igualmente en la región de Kuna Yala, si los kunas ceden su ancestral concepto de aislamiento cultural y dominio de sus posesiones históricas.

5. En la misma región de Bocas del Toro hay propuestas de desarrollo de proyectos parea la explotación de recursos marinos que son amenazas latentes para el ecosistema marino. Una reciente propuesta aprobada de jaulas marinas cuyas dimensiones son extraordinarias para la crianza de peces, amenazaría todo el ecosistema insular y costero, amen de convertir el espacio marino en territorio privado en los cuales sería imposible para el habitante tradicional usar esos espacios para los usos más cotidianos a los que ha estado acostumbrado por generaciones.

6. Las estructuras de viviendas en construcción amparadas bajo el concepto de turismo residencial es una contradicción con el manejo inteligente de los ecosistemas marinos, ya afectados por procesos de explotación no regulados debido a demandas exageradas del mercado de recursos marinos (langostas y peces).

7. El articulo 30 de la Ley Insular señala que “ninguna autoridad municipal tendrá facultad para impedir o dilatar el inicio de obras que hayan sido autorizadas”. Esta disposición viola a nuestro entender el fuero municipal, pues excluye de sus funciones a las autoridades municipales, cualquiera que fuese nuestra opinión personal de cómo se administra dicho fuero al nivel municipal. Como Uds. deben saber mejor, este es un principio constitucional, que al ser obviado, crea un precedente peligroso para el mismo funcionamiento de la figura del municipio, ahora cuando el mismo Estado hace esfuerzos por la descentralización. Si la intención es hacer expedito el trámite burocrático, entonces debe buscarse otra alternativa, precisamente tomando en cuenta el fuero municipal. Recomendamos también la lectura de las denuncias públicas del Alcalde del Distrito de Bocas del Toro, Lic. Eligio Bins, quien como profesional de la biología marina también tiene razones para sentirse preocupado por los eventos que ocurren en su área de administración, con la impotencia que le impone la ley.

8. La ley provee condiciones que facilitan la destrucción de principios jurídicos como el de las mismas áreas protegidas. Los estudios de impacto ambiental se han convertido en recursos políticos para aprobar proyectos millonarios sin las debidas consultas públicas.

Agradeceremos que además de tomar en consideración los mismos, también provea la oportunidad para ampliar los argumentos si fuera posible y necesario.

Atentamente,

Francisco A. Herrera
Ciudadano
8-152-83
Tel. 261-7164
francherrera@yahoo.com

Magnífica Isla Bastimentos –Playa Wizzard

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Panamá tiene bellezas excepcionales, que son el atractivo y el gran valor natural.

Turismo para el desarrollo

Estimado Señor Nordstrom:

Si el IPAT, Usted y Rubén Blades saben lo que es turismo, por qué no se ha actuado en el sentido que ustedes parecen estar completamente claros, tal y como lo dice el párrafo de su artículo:
El IPAT ha intentado esclarecer ante la opinión pública que existe una diferencia entre turismo y oferta inmobiliaria para segunda vivienda o vivienda de uso mixto (habitación para alquiler y residencia). Es más, el ministro Blades ha insistido en el hecho de que el término “turismo residencial”, tan utilizado por los medios, constituye un oxímoron, es decir, una figura retórica formada por términos contradictorios. En Panamá, la condición migratoria legal del turista es distinta a la del residente.

Quién nos puede defender ante el negociado instaurado que pretenden establecerse sobre el recurso para negociarlo?

Recuerd que en la Ley Insular, nuestros magníficos diputados asesorados por lo libertarios incrustados en el gobierno, incluyeron el nefasto término.
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HACE FALTA UN ORDENAMIENTO TERRITORIAL.

Turismo para el desarrollo
Carl-Fredrik Nordström

En la primera plana de la edición de La Prensa del domingo 30 de julio, aparece una nota periodística que hace referencia a un informe del consultor español Josep Ros Santasusana, como parte de un proyecto de asistencia técnica del Banco Interamericano de Desarrollo, para el turismo en las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro.

El Ipat conoce del proyecto y sus recomendaciones, y entiende que su propósito no es criticar, sino contribuir a la mejor planificación y toma de decisiones, por parte del Estado, en los asuntos relacionados con el turismo.

Las autoridades comparten la mayor parte de los conceptos y recomendaciones emitidas en el informe. Es más, desde el inicio de su gestión en el Ipat, el ministro Blades ha seguido una dirección muy similar a la que se propone en dicho informe.

Por ejemplo, desde el 2004, el Ipat ha intentado esclarecer ante la opinión pública que existe una diferencia entre turismo y oferta inmobiliaria para segunda vivienda o vivienda de uso mixto (habitación para alquiler y residencia). Es más, el ministro Blades ha insistido en el hecho de que el término “turismo residencial”, tan utilizado por los medios, constituye un oxímoron, es decir, una figura retórica formada por términos contradictorios. En Panamá, la condición migratoria legal del turista es distinta a la del residente.

Por otro lado, ni el Ipat, ni el ministro Blades, han propuesto que se anteponga la oferta inmobiliaria de segunda vivienda, mal llamada “turismo residencial”, en detrimento del turismo tradicional.

El desarrollo habitacional es una actividad y el turismo es otra, aunque pueden ser algunas veces complementarias.

La oferta inmobiliaria para segunda vivienda representa, en efecto, una oportunidad para el desarrollo económico del país, pero tiene sus limitaciones en tiempo y espacio. El turismo, por otro lado, es una oportunidad para el desarrollo económico de grandes sectores sociales, en distintas regiones del país, y es sostenible a largo plazo.

En cuanto a la imagen turística, es necesario distinguir entre la promoción del país como destino turístico, y el posicionamiento de Panamá en el mercado internacional con una imagen propia y diferenciada, que es a lo que se refiere el informe específicamente.

El Ipat ha mantenido durante el 2005 y 2006 una campaña promocional del país como destino turístico, que ha dado excelentes resultados atrayendo visitantes, y está en marcha el proceso público de contratación de la publicidad para los próximos cinco años. El posicionamiento del país es un proyecto más complejo y a largo plazo, pero tanto el Ipat como el Gobierno Nacional consideran que su desarrollo es necesario.

Finalmente, es prudente aclarar que el auge del turismo, junto al de las inversiones para segunda vivienda, ha puesto en evidencia la necesidad de un ordenamiento territorial de las áreas en que se desarrollan estos proyectos. Esa es una tarea delicada y de grandes dimensiones, en la que intervienen distintas entidades. El Ipat trabaja, desde hace meses, junto a las otras instancias gubernamentales e instituciones, en un sistema de reuniones interinstitucionales que deberán crear las bases para el ordenamiento integral de las áreas turísticas, así como las de desarrollo inmobiliario, una práctica que no se había hecho antes. El ordenamiento territorial es necesario para que las actividades turísticas se puedan desarrollar de manera óptima, aportando el máximo beneficio económico y social para el desarrollo de las distintas regiones de nuestro país.

El autor es gerente general encargado del IPAT

La Prensa, 3 de agosto de 2006

Nos están destruyendo Bocas

CONTRA LA ECOLOGÍA.

Nos están destruyendo Bocas

Eligio Binns –Alcalde de Bocas del Toro

Quienes hemos vivido siempre en Bocas del Toro confiábamos en que llegaría el día en que, en armonía con nuestra rica naturaleza, lograríamos niveles de desarrollo que nos permitieran vivir mejor. Lo que ha terminado llegando, no obstante, es un modelo que no solo destruye la incomparable riqueza natural, sino que amenaza con acabar con cualquier oportunidad de desarrollo sostenible para los bocatoreños y arrebatar a Panamá uno de sus lugares más valiosos ecológicamente.

Por años y años los bocatoreños convivimos con toda la riqueza natural del Archipiélago de Bocas del Toro, especialmente con uno de los principales recursos del país: el parque marino Isla Bastimentos. Se trata de un lugar muy importante para la anidación de las tortugas marinas, compuesto por numerosos islotes de manglar, corales y de fondos arenosos cubiertos por praderas de hierbas marinas. Podemos decir que nuestra riqueza conserva la mayor extensión de manglares caribeños del país, así como los arrecifes de coral mejor conservados.

No solo eso: cada año vienen más turistas a disfrutar de las bellezas de archipiélagos, dejando importante ingresos económicos producto de esta actividad.

Toda esta riqueza está en peligro. Desde hace alrededor de tres años y medio comenzaron a perpetrarse grandes proyectos de infraestructura con el llamado turismo residencial, inversionistas que compran grandes cantidades de terreno y que se dedican a la construcción de barriadas enormes para viviendas de alto valor. Se trata de una actividad más que nada constructora-urbanística de efectos cortos que riñe con las formas de turismo necesarias para lograr un desarrollo sostenible y conveniente para la población.

Este tipo de actividad se basa en la construcción de villas, campos de golf y marinas; tiene un mínimo componente hotelero, por lo que genera escasos empleos y sin embargo ocupa grandes extensiones de tierra. Estas infraestructuras representan serios peligros y amenazas para la posibilidad de que los bocatoreños alcancemos un desarrollo sostenible y competitivo de largo plazo debido a que precisamente esas posibilidades se basan en la riqueza de nuestros recursos naturales. Si esto sigue así, nadie va querer visitar Bocas de Toro si en lugar de encontrarse con en archipiélago vivo y diverso se topa con complejos residenciales, con una Miami mediocre.

En Bocas del Toro no tenemos un Canal, tampoco un centro bancario ni una Zona Libre. Lo único que tenemos es nuestra riqueza natural, la biodiversidad inigualable, el paisaje asombroso. Esa riqueza hasta ahora nos ha permitido vivir y en ella siempre hemos puesto nuestras esperanzas de un futuro mejor.

Desde la capital nos llegan noticias entusiastas sobre las grandes inversiones turísticas en Bocas del Toro. Se habla de millones y millones y de prosperidad por doquier. Falso. Falso porque en realidad se está promoviendo la construcción de enormes infraestructuras privadas con las cuales se está devastando severamente lo único que tenemos: la naturaleza.

Actualmente avanzan proyectos sobre miles de hectáreas de valiosa fauna y flora. Ya casi perdimos Isla Bastimentos; se proyectan más construcciones (densas viviendas) por doquier bajo la mirada del Gobierno que no es capaz de ver más allá de los empleos temporales que este desarrollo de barriadas genera; y mientras tanto los pueblos cada vez más sumergidos en la pobreza.

Nuestros padres y abuelos vivieron allí. Nosotros vivimos allí y nadie nos ha consultado, nadie nos ha preguntado cómo queremos desarrollarnos. Lo que nos está llegando en cambio son estos grandes enclaves en los que la gente no puede ni caminar.

¿Cómo es posible que cuando un panameño transita por una playa es amedrentado por sujetos armados? ¿Acaso somos ciudadanos no aceptables para caminar a través de un sitio que siempre ha sido nuestro? ¿Cómo es que ahora gente que siempre se ganó la vida del mar no se le permite bucear en ciertas áreas? ¿Será que los millones alcanzan para comprar cultura, herencia, vidas?

Que quede muy claro: no nos oponemos al desarrollo. Los bocatoreños aspiramos a desarrollarnos. Queremos solventar nuestros problemas sociales con un desarrollo bien orientado. Urge hacer un llamado de atención a los panameños: en Bocas del Toro las cosas no son color de rosa. Nos estamos quedando al margen de todo. El falso desarrollo está sembrando pobreza y desesperanza. Seguimos sin servicios básicos; nuestras carreteras están deterioradas, ni siquiera tenemos un médico especialista.

Lo que los bocatoreños proponemos es un desarrollo basado en turismo de naturaleza, que privilegie el establecimiento de eco-hoteles, de tal manera que no se dañe para siempre esta gran riqueza natural, parte importante y única de nuestro país. Este tipo de actividad, conocida como turismo puro, tiene efectos más duraderos sobre la producción bruta y el empleo, e implican una menor ocupación de territorio y de los recursos por lo que se reducen drásticamente los peligros de insostenibilidad tanto ambiental como económica.

En este sentido, estamos convencidos de la imperiosidad de diseñar y garantizar la implementación de un plan de ordenamiento territorial que nos asegure el desarrollo económico, la protección de la naturaleza, y nos permita mejorar la condición de vida de la población.

El autor es alcalde de Bocas del Toro (independiente)
La Prensa, 3 de agosto de 2006
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Vea además UN PARAÍSO EN VENTA

Bocas, el archipiélago de contrastes

Bocas del Toro y otros archipiélagos de Panamá, están bajo la mira de los especuladores inmobiliarios, por tanto, están muy amenazados.

Panameño: aporta esfuerzo ciudadano para denunciar estos abusos y este robo frente a nuestros ojos. No te quedes callado o callada.

Las futuras generaciones lo agradecerán.

A continuación en medio de tanto cosas no tan buenas, un poco de prosa e imágenes de nuestro archipiélago de Bocas del Toro
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El primer sitio que visitó Cristóbal Colón en uno de sus viajes por tierras istmeñas fue Boca de Drago. Allí se pueden admirar las cristalinas aguas de la playa de las Estrellas.


En la Bahía de Los Delfines, los amistosos cetáceos juguetean con las olas que producen las lanchas. Los visitantes, atraídos por su jugueteo, solo tienen comentarios favorables de la zona
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A unas 300 millas de la ciudad de Panamá –a 10 horas de viaje por carretera– se encuentra la provincia de Bocas del Toro, en el litoral Atlántico.

En su archipiélago se percibe la vida y el movimiento, la riqueza de su fauna marina y la faena constante de sus habitantes que utilizan las balsas o lanchas como medio de transporte: el mar es su “carretera”.

También es evidente el contraste que hay entre el pujante desarrollo turístico de algunas zonas, como en Isla Colón, y la carestía de otras, como en Boca de Drago, que en su área rural no cuenta con electricidad y que aún toma agua de una quebrada.

En el Parque Nacional Marino de Isla Bastimentos, al lado norte de Isla Colón, está ubicada la playa Red Frog. En este lugar habita la rana roja, exótica y venenosa especie que mide un centímetro de largo.

Red Frog abarca 68 hectáreas, de las cuales 33 están destinadas para levantar un proyecto residencial dirigido al mercado de compradores extranjeros.

Las 35 restantes se mantendrían bajo reserva ecológica. Sin embargo, el tema preocupa a los grupos de ambientalistas que defienden el frágil ecosistema de la isla. La construcción del proyecto continúa, aunque esta semana 400 obreros afiliados al Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Similares paralizaron la obra.
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En Bocas del Toro es común que los lugareños se
transporten por la vía marítima, ya sea a través de ríos o de las lagunas. Los
bocatoreños se dedican a la pesca, agricultura, ganadería y a la granja de
subsistencia
.


Cuentan los bocatoreños que la diminuta rana roja era atrapada por los indígenas para obtener su veneno y aplicarlo a las puntas de las flechas para cazar. En la actualidad es uno de los principales atractivos de la playa Red Frog.

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La Prensa, 5 de agosto de 2006

Pescadores artesanales de la Comarca Gnobe se oponen a concesión de Isla Escudo de Veraguas

Turismo al día
Pescadores se oponen a concesión de isla
Ronald Scott, Roberto Samudio y Ofilio Cuevas pertenecen a la sociedad que se ha interesado por la isla.

Dendrobates pumilio, morfo endémico de la Isla Escudo de Veraguas. Actualmente a nivel mundial se trafica ilegalmente todos los morfos de ranas exóticas tropicales. Denuncia a cualquiera persona sospechosa de ser colectora o traficante de vida silvestre.

Beneficio. La isla ocupa el primer lugar entre la fauna marina del país, según grupos ambientalistas.

Ángel Santiago Pimentel
CHANGUINOLA, B. del Toro
negocios@prensa.com

Unos 400 buzos, en su mayoría indígenas agrupados en la Asociación de Pescadores Artesanales del distrito de Kusapin, se pronunciaron también en contra de una solicitud de concesión de un globo de terreno en la Isla Escudo de Veraguas, solicitado por dos sociedades anónimas.

Los pescadores artesanales exigieron la nulidad de la petición de concesión 06-254 y 06-255 al Ministerio de Economía y Finanzas y la Dirección Regional de Catastro y Bienes Patrimoniales en la provincia de Bocas del Toro.

La Ley 10 del 7 de marzo de 1997, que crea la Comarca Ngöbe Buglé, en su artículo 58 y en la carta orgánica dice que la Isla Escudo de Veraguas no puede se objeto de apropiación privada, por ser patrimonio histórico de la República.

La isla es uno de los sitios más visitados por los turistas, por su fauna silvestre y marina.

Lea además, Escudo de Veraguas: Paraíso Insular