Protejamos el paisaje costero con riqueza natural, histórica y cultural


Foto: A. Rodríguez. Parte de las ruinas del que fue el Fuerte de San Fernando en la Bahía de Portobelo, Provincia de Colón.

La conservación de nuestras costas incluye conservar el paisaje histórico natural. En la Bahía de Portobelo esto es completamente evidente.

Para visitar este castillo y sus tres estructuras principales se debe pasar en bote o panga desde el pueblo de Portobelo.

La herencia cultural es otro gran valor que debemos conservar y defender.


Esta es otra vista del Fuerte de San Fernando hacia la boca de la Bahía de Portobelo

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La biodiversidad,el tesoro de las islas

De casualidad estabamos alimentando de información este blog con información valiosa parta todos ustedes y justamente me encuentro con un artículo aparecido hace 365 días que hoy sigue igual de importante y vigente para todos. En este mismo blog si buscas en la seccion buscador verás este articulo desde el año pasado.


Tortuga cabezona, Caretta caretta.

Las tortugas marinas y otras criaturas marinas de alta prioridad de conservación serán fuertemente impactadas y diezmadas si no protegemos las islas de urbanizaciones y otras actividades que acaban con sus sitios de anidación y de paso nos quitan las playas a todos los panameños, ya que las enajenan y nos prohiben el acceso.

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Para tener paisajes insulares equilibrados se necesita un plan que regule o controle el desarrollo urbanístico.

Alejandro Balaguer
Especial para La Prensa
vivir+@prensa.com

Las islas panameñas son los territorios más vulnerables y frágiles, advierte el Dr. Héctor Guzmán, investigador del Instituto Smithsonian en biología marina.

En ellas, la extinción de especies es muchísimo más alta que en tierra firme, debido al mal uso de sus recursos y la destrucción o la intervención traumática de sus ecosistemas. Por lo tanto, “me preocupa la implementación del llamado turismo residencial en sistemas insulares de Panamá, ya que se ha demostrado que causa enormes desequilibrios ambientales“, concluye.

Imaginemos paisajes insulares equilibrados. Algunas islas destinadas al desarrollo hotelero y otras mantenidas con su naturaleza virgen y exuberante.

En las últimas semanas, el proyecto de ley 132 que incentiva el desarrollo turístico en las islas haciendo concesiones de tierra ha generado polémica.

Algunos defienden la tesis de que traerá la oportunidad de ingresos a un sector de la sociedad bajo en recursos.

Agregan que la ley, aprobada en segundo debate esta semana, “cumple con las expectativas, tanto de los inversionistas como de los residentes permanentes, al respetar el derecho posesorio”.

En contrapartida, otros alegan que no se contempla lo más elemental, que es un estudio de capacidad de carga de cada isla y la ejecución de un inventario de flora y fauna que dé las bases para controlar el nivel de biodiversidad y de sus especies endémicas. Advierten que, de no ser así, este progreso sería fugaz.

Queda claro que la polémica llama a la reflexión y a una toma de decisiones que tendría que ser democrática y al servicio de las futuras generaciones.

Panamá, sábado 17 de diciembre de 2005.