Unen fuerzas contra la explotación residencial

BOCAS DEL TORO. 40 ONG´s PIDEN AL GOBIERNO FRENAR LA DESTRUCCIÓN DEL ECOSISTEMA.

Unen fuerzas contra la explotación residencial

Ángel González, experto en buceo, asegura que proyectos como Red Frog atentan contra la naturaleza.Encargado del Smithsonian confirma que se registran daños a los humedales, pastos marinos y arrecifes.

ESPECIAL PARA LA PRENSA/B. Gómez

QUEJA. Los residentes señalan que la construcción de canales en medio de corales y manglares, es un ‘severo crimen ecológico’ y solicitan la intervención de la Autoridad Nacional del Ambiente.

Boris Gómez
ISLA COLÓN, Bocas del Toro

Los bocatoreños están contra el tiempo. Sienten que los gobiernos han sido demasiado permisivos con los inversionistas extranjeros y han dejado que ellos cambien el paraíso natural del archipiélago de Bocas del Toro por complejos residenciales de cientos de casas lujosas.

En general los lugareños, e incluso algunos de los extranjeros que todavía pueden disfrutar del paraíso, se agruparon para detener el denominado «turismo residencial», figura a la que consideran como una enemiga.

Las más de 40 Organizaciones No Gubernamentales (ONG), cuyos miembros están convencidos de que esa actividad amenaza el futuro social, ecológico y cultural de la provincia, se enfrentarán hoy a una comisión gubernamental integrada para promover el ordenamiento insular.

En el archipiélago los proyectos Red Frog Beach y Sunset Point impulsan la construcción de cientos de casas en Isla Bastimentos. Red Frog enfrenta quejas porque sus promotores quieren construir 750 residencias a lo largo de una cancha de golf. Este proyecto, además de talar los bosques, tiene consecuencias para la zona de amortiguamiento del Parque Marino Bastimentos.

El empresario y especialista en buceo Ángel González Díaz asegura que el desarrollo de estos proyectos ha provocado un grave daño a la naturaleza. «Hemos visto la construcción de canales en medio de corales y manglares, lo que es un severo crimen ecológico, y pedimos a la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) que intervenga».

González dice que en los 13 años que tiene de vivir en la zona ha visto cómo se han destruido valiosos bancos de coral, lo que merma la vida marina. «Antes yo buceaba y si quería podía escoger la langosta más simpática, pero ahora no las encuentro», relató.

PEDIDO SIN RESPUESTA

El municipio del distrito de Bocas del Toro pidió al Estado que suspenda, por los próximos seis meses, la aprobación de nuevos residenciales enclavados en las islas del archipiélago.

«Le pedimos que declararan esa moratoria desde hace dos meses, debido a los graves delitos ecológicos que se están cometiendo en la región, pero no nos han contestado. Por eso la reunión de hoy es vital», declaró el alcalde de Bocas del Toro, Eligio Binns.

Las ONG que respaldan el pedido de Binns se agruparon en una denominada Alianza Bocas, que reúne desde representantes de organizaciones indígenas hasta grupos ambientalistas extranjeros, que además tienen el apoyo de los dueños y conductores de botes y de propietarios de restaurantes y hoteles.

Voces internacionales

Los bocatoreños no se conforman con que los técnicos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) hayan cuestionado duramente el año pasado al llamado «turismo residencial».

El viernes y sábado pasado, los representantes de las ONG recibieron la visita de Alejandro Yáñez , miembro de la Comisión de Manejo de Ecosistemas de la Unión Internacional para la Naturaleza.

El mexicano Yáñez explicó que en Cancún se produjo una explotación turística exagerada, que colocó en una situación de alto riesgo el futuro del paradisíaco lugar.

«Lo mismo puede pasar aquí si no se toma en cuenta la filosofía ecoturística en Bocas del Toro y el factor cambiante del clima mundial», advirtió.

En abril del año pasado, Josep Ros Santasusana, del BID, recorrió Chiriquí y Bocas del Toro y advirtió que el turismo residencial encarece el precio del suelo (haciendo inviables actividades como la agricultura, la industria o el turismo convencional), eleva el costo de las casas para el resto de la población, acostumbra a los municipios a basar su financiación en impuestos derivados de la actividad inmobiliaria, obliga a incrementar el gasto para responder a la demanda de servicios públicos de las nuevas urbanizaciones y hace que las ganancias del negocio queden en manos de extranjeros.

Habla Smithsonian

Javier Jácome, director de la base de investigación que tiene el Instituto Smithsonian en Isla Colón, asegura que ya se registran daños severos a los humedales, pastos marinos y arrecifes. «Estamos hablando de una conexión entre todos estos elementos y advertimos que se deben tomar medidas para su protección».

Javier Luis López, miembro de Alianza Bocas, en representación de los estudiantes universitarios, señala que la juventud teme que los proyectos de desarrollo se planifiquen por encima del respeto a los ecosistemas.

Actualmente funcionan 56 hoteles o centros de hospedaje en el distrito de Bocas del Toro. La cantidad de habitaciones se estima en 560.

El empresario Ángel González explica que por cada habitación se generan dos empleos directos permanentes. Sin embargo, explicó que el turismo residencial solo ofrece empleos temporales. «Por eso, no entiendo cómo ve el negocio el Gobierno».

Aunque en esta ocasión no fue posible contactar a los promotores de ambos proyectos, en el pasado el presidente de Red Frog Beach, Joe Haley, se ha defendido de las críticas de los ambientalistas, alegando que se han tomado las medidas de mitigación. «Por el hecho de que el proyecto está próximo a las áreas del parque, la empresa ha puesto en ejecución las medidas necesarias para minimizar los impactos en el medio ambiente».

El alcalde Eligio Binns, quien encabeza la cruzada contra los proyectos residenciales, aclaró que ni las autoridades ni la población están en contra del desarrollo, pero reclaman su derecho a decidir hacia dónde va su región y qué herencia les deben dejar a sus hijos. «O les dejamos un turismo controlado, que respete a la naturaleza y un paraíso natural, que es el verdadero atractivo de la región, o un sitio devastado, con barriadas arropadas por cinturones de pobreza».

Fuente: La Prensa, 22 de enero de 2007/Nacionales 10-a