Isla Viveros, especulación inmobiliaria que nos despoja de un paraíso

ISLA VIVEROS. SANCIÓN POR $50 MIL.

Destruyen legado histórico
Viveros Development destruyó ocho yacimientos arqueológicos situados en el área del proyecto turístico.

La sanción impuesta por el Inac el 19 de enero pasado, es la segunda que recibe la empresa, por la misma obra.

Eliana Morales
Juan Luis Batista
panorama@prensa.com

La Dirección de Patrimonio Histórico del Instituto Nacional de Cultura (Inac) impuso una sanción de 50 mil dólares, el viernes 19 de enero, al consorcio Viveros Development Inc., por la destrucción de ocho yacimientos arqueológicos localizados en el área de impacto directo del proyecto turístico que se desarrolla en la Isla Viveros, en el archipiélago de Las Perlas, a un costo de unos 100 millones de dólares.

 

La empresa apeló la decisión el pasado lunes tras considerarla “inmerecida”.

 

Esta no es la primera sanción que recibe Viveros Development. En marzo de 2006 la Autoridad Nacional del Ambiente le impuso una multa por 39 mil 900 dólares por empezar a desarrollar el proyecto sin contar con el Estudio de Impacto Ambiental.

 

Isla Viveros forma parte del área arqueológica conocida como Gran Darién, una de las menos estudiadas en el istmo. Pero investigaciones del arqueólogo sueco Sigvald Linne de 1929 detallan que en el lugar se encontraron cerámicas que sugieren conexión cultural con la región de Coclé y acumulación artificial de conchas marinas.

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ISLA VIVEROS.UNA DE LAS PERLAS DEL PACÍFICO EN MEDIO DE LA POLÉMICA.

El otro lado del paraíso
Una sanción de 50 mil dólares por daños arqueológicos pone bajo la lupa un lujoso proyecto.

Aunque la Anam también impuso una sanción, ha dado luz verde a un desarrollo que los ambientalistas objetan.

Juan Luis Batista
Eliana Morales Gil
panorama@prensa.com

Un paraíso y una pequeña ciudad cosmopolita. Así se vende el proyecto turístico de Isla Viveros en todo el mundo (www.islaviveros.com). No es para menos. Allí se contempla la construcción de lujosas villas, un club marino, un aeropuerto, canchas de golf, áreas comerciales y residenciales conectadas por un sistema de calles de primera clase. Todo esto en un poco más de 100 hectáreas ubicadas en el codiciado archipiélago de Las Perlas, desde donde se pueden observar aves marinas y hasta ballenas jorobadas.

A simple vista todo es perfecto. Sin embargo, desde que se empezaron a derribar los primeros árboles para construir la fase uno del proyecto (una pista de aterrizaje) se empezó a ver la cara fea del paraíso.

 

El biólogo Ariel Rodríguez, por ejemplo, sostiene que el proyecto es “antiecológico” por el daño ambiental en un lugar tan preciado.

 

El abogado Juan R. Sevillano, fue más allá y demandó al proyecto porque se excedió en la quema y tala de árboles.

 

Sin embargo, las alarmas no lograron que Viveros Development, liderado por los franceses André Belamina y Jean Peare, desistieran de la construcción de este ensueño en medio del Pacífico.

Hasta que una inspección de la Dirección Metropolitana de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), en marzo de 2006, determinó que el proyecto violaba las normas ambientales porque no contaba con un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) y les impuso una sanción por 39 mil 900 dólares.

 

Viveros Development, canceló la multa en diciembre y sometió a consideración de la Anam otro EIA para la ejecución de la segunda fase del proyecto que contempla la construcción de un club del golf. Bolívar Zambrano, director de Evaluación Ambiental de la Anam, dice que la empresa ha cumplido con las exigencias.

Ahora se enfrentan con la sanción de 50 mil dólares impuesta por la Dirección Nacional del Patrimonio Histórico que ha determinado que el proyecto destruyó ocho sitios de gran valor arqueológico. Por lo tanto, ordenó la suspensión inmediata de toda obra civil o arquitectónica que se esté ejecutando en la pista de aterrizaje hasta tanto sea cancelada la multa y hayan sido rescatados los restos arqueológicos. Fotografías obtenidas por este diario sugieren que será poco lo que se pueda recuperar.

 

Pero la abogada del proyecto, Anarkalis Rodríguez, dice que no ha habido una destrucción de los sitios arqueológicos por lo que ha pedido una reconsideración, ya que tuvieron contratiempos para contratar un arqueólogo.

 

Raisa Banfield, activista ambiental, cree que hay que tomar decisiones en favor del ambiente y del patrimonio histórico: “Hay que suspender las obras y redefinir el proyecto”.