El Depredador de Islas en Bocas del Toro

Panamá, viernes 23 de febrero de 2007

DAÑOS A LA ECOLOGÍA.

El depredador de islas

Óscar Sogandares Guerra

Estuvimos en días pasados por la Isla Colón, Bocas del Toro, transportando mercancía. Se hallaban en huelga los trabajadores de “Red Frog” proyecto urbanístico de alto impacto ecológico en la Isla Bastimentos y quien un viejo residente extranjero denominó “Dead Frog” por la devastación nunca vista. Por eso el ferry a Bastimentos (con material de relleno) se cancelaba y nuestro regreso se retrasaba hasta el día siguiente. Aquello nos daría tiempo para un tour por la isla en nuestro vehículo. Pasamos los predios de la Feria del Mar, la Playa, La Pista de Lazo y el Smithsonian y avanzamos por los serpenteantes 18 km. de la única carretera isleña.

Por doquier se veían los anuncios inmobiliarios “Se vende” y For sale y otros de “Propiedad privada” y “No entrar”. Casi siempre en manos de extranjeros y algunos proyectos de reforestación de teca (lástima que no fueran especies nativas) auspiciadas por la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam). Nos llamó la atención un lugar llamado “La Gruta” y nos encontramos una iglesia al aire libre. Al fondo una quebrada que manaba aguas cristalinas desde una caverna subterránea digna de un espeleólogo. Su entrada quedaba resguardada con la figura de la Virgen. Ciertamente un lugar de sublime comunión con Nuestro Creador. Sin embargo, esta tranquilidad fue perturbada por ruidos incesantes de excavadores y volquetes que extraían material desde una cantera cercana. Un signo inequívoco del denominado “progreso”. Finalmente hallamos la comunidad nativa de Boca del Drago. No sabemos si eran gnöbes o teribes cuya tradición de Rey proviene del temible Rey Miskito, quien tuvo su sede en la isla el siglo XIX y fuera desalojado a Nicaragua por una fragata norteamericana. A pedido de sus pobladores. También nos recuerda que el año pasado, a la comunidad nativa de Bluff Centro se la quiso desalojar para acomodar a rentistas extranjeros. Situación que se repite en las demás islas como Isla Tigre, Cayo de Agua, Isla Popa. San Cristóbal.

Arribamos al otro extremo de la isla hasta Boca del Drago con sus playas de aguas esmeraldas. Visitamos el Instituto de Ecología Tropical el cual imparte clases para estudiantes extranjeros. Luego nos dispusimos para un refrescante chapuzón. Desde allí se divisaba la Isla de los Pájaros. En el horizonte sobrevolaban bandadas de aves migratorias que seguían el contorno isleño. Ahora veía con claridad la brutalidad que una vez se quiso hacer conectando esta bellísima playa con tierra firme, bloqueando las vitales corrientes marinas y asfixiando los arrecifes de coral mediante un grotesco relleno; acabando con el encanto natural del sitio, “matando la gallina de los huevos de oro”. Algo similar se proyectó con un relleno marino para acomodar a aeronaves del exterior, sepultando hectáreas de formaciones coralíferas, aquello que el viajero hubiera querido disfrutar en primer lugar, en un claro afán mercantilista. O la idea descabellada de traer basura industrial de Estados Unidos para depositarla en la idílica isla de Escudo de Veraguas, que a propósito se vende por $2 millones en la Internet – y por ley pertenece a la comarca Gnöbe Buglé. En las aguas se divisaba una pequeña embarcación de vela en una tarde soleada llevando los surfistas, navegando por este incomparable estrecho marino que una vez navegó Colón

En nuestro recorrido nos encontramos con numerosas parcelas privadas. Sin embargo, todos respetando el medioambiente. No todo puede ser parque nacional. En lo que sí no estamos de acuerdo es con la depredación salvaje del que se ha hecho presa la una vez prístina Isla de Bastimentos. Lugar donde se ha descumbrado la mitad de la isla, destruyendo hectáreas de manglares y arrecifes coralinos en un equivocado afán desarrollista, propiciado por la inconsulta Ley de Islas y como mudo testigo el silencio cómplice de la Anam. Por último les deseo suerte a los trabajadores en sus justas aspiraciones. Ciertamente necesitamos más grutas y santuarios para exorcizar al demonio depredador que se ha hecho presa de estas encantadoras islas.

El autor es comerciante y ambientalista

La Prensa, 23 de febrero de 2007

2 comentarios

  1. Tu articulo es muy bueno. >Espero las autoridades tomen reglas en el asunto. Lo malo es que el dinero es el que manda y todos se compran sacrificando lo que pertenece a todos.
    Tu amigo
    David

  2. la isla de bocas desde cuando fue reconstruida

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