SOBRE DELFINES, ÉTICA Y TEMAS AFINES

A raíz del artículo aparecido este jueves 31 de enero de 2007 en El Panamá América, titulado, Delfines en Cautiverio, una Actividad Incivilizada, el viernes, poco antes de regresar a casa, recibí de regalo de fin de semana un correo que envió un colega, del cual no sabía que me tuviera tanta rabia por efecto de las cosas que digo o escribo cotidianamente. Su enojo parece emanar del último artículo que fue publicado en el Panamá América, donde escribí sobre la incivilidad del cautiverio de los delfines para fines comerciales o circenses. El escrito que me envío era tan desagradable y de tan mala vibra que lo leí entre líneas, para no contaminarme de este lenguaje procaz, atrevido y sobre todo injusto.

Me dijo que él no sabía que yo sabía de todo y que podía opinar de todo. Me dijo que le tenía sorprendido por mis destrezas y conocimientos! Confieso que en un principio creía que era un cumplido o elogio al artículo, tal y como había estado recibiendo de gente muy valiosa, justamente por haber escrito el artículo sobre la captura y esclavización de los delfines y sus connotaciones éticas. El primer comentario que recibí hace una semana fue el siguiente: “Hermoso artículo. Envíaselo al foro de Parques Nacionales!” (Para que muchas más personas lo puedan leer). Otro correo recibido, me indicaba. “Gracias por escribir este tipo de artículos”. Otro mensaje recibido desde Puerto Vallarta, México, en reacción al artículo me decía: “Que te escuche el Todopoderoso. Siempre dije que si fuera un animal quisiera ser un delfín… Siempre he pensado que las aves y los grandes animales marinos deben de vivir libres. Me ha encantado la perspectiva que le pones a este ensayo, pensando en cómo actuarían ellos respecto a los humanos y la ética que tendrían. Este es uno de los ensayos tuyos que más me ha gustado. (El de las mariposas Urania también). Sigues sorprendiéndome con la gran ética, sensibilidad y entereza que tú tienes…”

La mayoría de los comentarios positivos los recibí directamente y todos eran muy positivos, incluso de personas que pudiera pensar que no lo compartían. Otro amigo, también se tomó la molestia de llamarme para felicitarme por el artículo. En fin, creo, ahora más que nunca que el mundo está llena de gente buena, muy buena en valores y principios.

Seguí leyendo rápidamente el correo del colega y a renglón siguiente me percato que no es un cumplido, son insultos, son improperios, son cuestionamientos. Sniff! En fin era veneno puro que salió de esa prolija mente, que afinó las teclas y calculó sus palabras y las envío por este mágico medio de comunicación: el (la) internet. En su despotricamiento no sólo atacó el artículo, sino que también arremetió contra una intervención que había realizado ocho días atrás en el programa de TV, Debate Libre de los comentaristas Renato Pereira y Milton Henríquez. Dijo que hice el más grande de todos los ridículos que alguien puede hacer frente a las cámaras! Sniff. Qué me perdone, pero a veces, hacer el ridículo es parte de nuestro aprendizaje. Por suerte, algunas personas me comentaron que nuestra intervención estuvo excelente, pues el mensaje quedó claro. A pesar que fui a este programa, por forzoso cumplimiento, ya que esta tarea le correspondía a otros activistas que han estado manejando este tema desde hace mucho tiempo, pero justamente, nadie podía ir ese día. Recuerdo que para ir al programa recibí por lo menos, siete llamadas y un mensaje, tratando de convencerme de la importancia de ir al programa, de lo contrario, el punto de vista de los ambientalistas panameños, no estaría de contraparte y contrapeso a la versión oficial que había sido invitada. Tuve que suspender mi reunión social para regresar temprano a casa para asistir al programa. Así fue.

Siguiendo con el infausto correo recibido, que no lo tengo a mano, pero creo que es mejor. Así podré escribir lo que recuerdo de dicho correo, que obviamente no puede ser ignorado, dado que es un hecho inusual, que mis escritos, causen tanta aversión a una persona. Quizás nunca he tenido el parecer de los aludidos en mis artículos! Jejeje. Hago la salvedad que mis escritos no siempre aluden a alguien en particular, usualmente aluden o confrontan al sistema establecido y sus concepciones, si así lo consideramos necesario. Confieso que he escrito artículos “malos”, pero nunca errados o mal enfocados, ni mucho menos desinformantes. Como “malo” usualmente me refiero a que son muy “light” para mi estilo. De hecho los artículos de opinión en una sección de opinión de un diario, es eso, una opinión y no un artículo académico que puede ser evaluado en el contexto formal de la academia, valga la redundancia.

Justamente el artículo de delfines cuestionado, confronta el sistema establecido de creencias y valores de nuestra sociedad acerca del uso de mamíferos acuáticos, especialmente los delfines, en espectáculos circenses. En el artículo argumentamos con suficiente claridad la razón de por qué consideramos que esta actividad es incivilizada. No es casualidad el crecimiento a nivel mundial de la conciencia sobre este delicado tema de humanismo, más allá del contexto de la raza humana. Recuerdo en este punto que un funcionario me dijo, que compartía nuestras preocupaciones, más no comprendía por qué no nos preocupábamos por la suerte de otras personas en vez de la suerte de animales. Sí amigos, así andan de mal nuestros funcionarios! De todos modos esperamos que las autoridades superen positivamente esta coyuntura.

El colega me cuestiona que porqué yo no he dicho nada en contra de los zoológicos de aquí y del mundo. Entonces, “todos los zoológicos deben ser cerrados”, argumentó con cinismo y obvia ignorancia, pero que, al fin y al cabo, desnudan lo que él cree o sabe que sufren los delfines en cautiverio. Obviamente trata de argumentar con otros temas lo injustificable. Peras son peras y olmos son olmos. Un delfinario no es un zoológico, ni similar en fines, propósitos y actividades. Los zoológicos civilizados del mundo no son el Summit, que esperamos que pronto mejore con la administración que tiene. Los zoológicos serios y modernos son fundamentales en las gestiones mundiales de conservación e investigación de alto nivel, que va más allá del acto circense y el lucro como meta. Eso todo biólogo debe saberlo en este momento!

Siguió sus argumentos cuestionándome que por qué no he dicho, ni he hecho nada por las tortugas marinas que tienen algunas instituciones en acuarios mal diseñados…donde se lastiman las aletas, etc. Me cuestiona que por qué con los delfines que no están en —peligro de extinción– ahora yo sí digo algo! Al leer esta parte me dije, él no leyó mi artículo y se atrevió a confrontar mi posición, con sus hepatocitos y no con sus neuronas reflexivas, respetuosas e informadas que se amerita de un profesional de las ciencias naturales. ¿Por qué lo digo? No hay comparación entre mantener en cautiverio a una o dos tortugas marinas, probablemente rescatadas de una red de pesca, para promover educación ambiental, que promover la captura y cría en cautiverio de cetáceos para fines circenses y lucro personal o ¿eso no es lo que se quiere? No me vengan con el cuento que ahora pretenden fines científicos con delfines en Panamá! Es casi como decir que Panamá en vez de comprar ambulancias para sus pocos hospitales, decidiera ingresar a la carrera espacial. Por favor!

También me cuestionó que si yo ahora era experto en delfines o era experto en todo? Aludiendo a que yo opino y escribo sobre muchas cosas. Aclaro, no es cierto que yo opino y escribo sobre todo. De hecho, me avergüenzo de ignorar, muchos temas delicados, justamente porque no tiempo para abordarlos y segundo, porque para eso existe una masa formada que debe igualmente intervenir para beneficio de toda la sociedad. De hecho le instamos a todos a ser líderes científicos y líderes ciudadanos en los temas que uno conoce y maneja. El día que los hagamos nuestro país será mejor. Igualmente instamos a formar opinión de temas de los cuales tenemos derecho a opinar como ciudadanos y no como expertos. Nadie debe abrogarse el derecho a expedir licencias para que los ciudadanos opinemos. Mucho ojo con el fascismo científico o político. De acuerdo a este principio, nadie que no sea académico o experto puede opinar sobre el tema. Habrase visto semejante atrevimiento!

Nosotros por principio, nos oponemos a los delfinarios aquí y acullá y mantenemos esperanzas y ese es el mensaje final de mi artículo que indica que esperamos que los delfinarios muy prontamente se conviertan en una historia pasada, como lo fueron los campos de trabajo forzado del régimen nazista o del régimen soviético y ahora del régimen de Bush. Justamente lo dije porque sabemos que existen delfinarios o gulags de delfines en decenas países, pero que renace en nosotros la esperanza que prontamente, la humanidad comprenda que esta actividad es anti-ética, como lo fue la esclavitud de humanos en el mundo, que de hecho en algunos lados todavía existe! La idea es lograr que nuestra civilidad no permita que aquí se instale campos de trabajo forzado para criaturas tan evolucionadas y gráciles.

También he dicho públicamente que la captura de delfines para ingresarlos a acuarios de diversión o de investigación, no es un problema ecológico per se, es por sobre todas las cosas un problema ético y por lo tanto debe ser manejado en este contexto. Sin embargo, la captura (que no me consta que sea así) de tortugas marinas, por ejemplo, tiene otras connotaciones, comenzando que la connotación ética que es totalmente diferente a la que se debe tener con los delfines y eso también lo dije en mi artículo. Los delfines son seres inteligentes más allá de la inteligencia normal de otros organismos superiores marinos o terrestres e hice paralelismos para explicarlo. Evidentemente no me leyó o simplemente por asuntos viscerales no le da la gana de comprender.

Finalmente le aclaro que nosotros sí estamos interesados en la conservación de la biodiversidad, incluyendo las tortugas marinas. Para ello hemos visitado modelos de manejo de sitios de anidamiento en Costa Rica. Hemos tomado cursos formales de conteo, marcaje de tortugas y otras técnicas científicas. Hemos organizado seminarios científicos sobre tortugas marinas en Isla Caña. Hemos visitado el proyecto de investigación y conservación de tortugas canales en Playa Soropta y San San. Hemos promovido el reclutamiento por parte de investigadores en tortugas de estudiantes de tesis de Biología y ya son varios los que se han enrolado y son las nuevas camadas de investigadores que requiere el país en este tema. Ahora la pregunta es: qué ha hecho él por las tortugas y la conservación de los cetáceos.

Lo dejó allí por ahora. Ya se me quitó la inspiración de explicar mi artículo que creo estaba lo suficientemente claro para cualquier persona que no me tiene prejuicios.

Panamá, 4 de febrero de 2007.

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