¡No al circo de delfines en Panamá!

YA BASTA DE DESATINOS.

¡No al circo de delfines!

Susana A. Serracín Lezcano

Los desatinos en las decisiones ambientales continúan. Esta vez les tocó a los delfines, esas adorables criaturas inteligentes, sensibles y sociales.

El proyecto de acuario de delfines en San Carlos, tiene a la comunidad ambientalista muy preocupada y con justa razón. Organizaciones de protección animal y científicos advierten que la vida de un mamífero marino en cautiverio es miserable. La Sociedad Humana de Estados Unidos (HSUS), la Sociedad Mundial para la Protección de Animales (WSPA) y People for the Ethical Treatment of Animals (PETA), sustentan con fuerte evidencia científica que la captura de mamíferos marinos para la exhibición pública debe ser rechazada totalmente.

Con la cuestionable aprobación del estudio de impacto ambiental por la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), sumado al oscuro interés de la recién creada, Autoridad de Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), de atribuirse el derecho de dar los permisos para la captura de mamíferos marinos para cautiverio y modificar la ley del parque Coiba para autorizar la pesca de atún cerca de la isla, se le está dando un duro golpe a la naturaleza.

Los delfines son seres de una gran inteligencia, al nivel, de los grandes primates y quizá hasta de los niños pequeños, ya que tienen auto-conciencia y manejan el pensamiento abstracto. Jean-Michel Cousteau dijo que “instalar a un delfín o una orca en un estanque es como ponerlo en prisión”.

The Dolphin Project, organismo experto en delfines, señala que los delfinarios no tienen ningún valor social, ni educativo, ni científico, pues no se puede aprender acerca de la verdadera naturaleza de estos animales bajo condiciones extrañas, cuando a cambio de alimento deben desarrollar trucos circenses o nadar con personas que pagan por ello, promoviéndose una falsa educación, al ocultar las condiciones de captura, cautiverio y entrenamiento. El mensaje que se envía es que es normal explotarlos y torturarlos en pos de la diversión humana.

En cautiverio, los comportamientos de los delfines resultan distorsionados, se tornan agresivos, dejan de utilizar su sistema de comunicación por sonar, ya que la respuesta de este sistema (eco) es devuelto en todas direcciones, aturdiéndolos. La búsqueda de comida y la alimentación de forma natural se pierden por completo, con frecuencia se les dañan los dientes en busca de alimento inexistente en los fondos de las piscinas e ingieren objetos extraños, nadan en círculos repetitivos o se automutilan. Los químicos y el cloro les provocan severos daños en la piel e incluso ceguera. Se aburren irremediablemente y muchos mueren o enferman por el estrés. El establecimiento de jerarquías, el apareamiento y el cuidado maternal, se ven alterados.

Su tasa de mortalidad es elevada y se debe al shock y trauma de su captura y al ambiente donde viven con estrés y hambre permanente. Hay casos de suicidio.

Al ser especies de gran movilidad y que habitualmente cruzan las fronteras marítimas, están clasificados bajo la categoría de especies migratorias cuya presencia es compartida por más de una nación y regulada por la Convención de Especies Migratorias (CMS).

Inglaterra, Noruega, Austria, Brasil y Polonia han cerrado sus delfinarios. Israel prohibió la importación de delfines para ser usados en parques y Carolina del Sur clausuró las exhibiciones con ballenas y delfines.

Nuestra Constitución establece que el Estado y todos los habitantes del territorio nacional tienen el deber de propiciar un desarrollo social y económico que prevenga la contaminación del ambiente, mantenga el equilibrio ecológico y evite la destrucción de los ecosistemas.

El artículo 4 de la Declaración Universal de los Derechos del Animal establece que todo animal perteneciente a una especie salvaje tiene derecho a vivir libre en su propio medio ambiente natural y a reproducirse. Toda privación de libertad, incluso aquella que tenga fines educativos, es contraria a este derecho.

Panamá se coloca en un deshonroso lugar, al actuar contrario a los tratados, convenciones y normas que exigen cumplir con la conservación de la fauna y flora silvestres, como la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), de la que es signataria desde 1978.

¡Ya basta de desatinos! Como abogada y ambientalista panameña, me opongo a este circo de delfines, por ser contrario a los criterios de conservación, a las normas jurídicas pertinentes y al respeto que le debemos a la naturaleza.

La autora es abogada ambientalista

Activistas ambientales viajan a Puerto Rico

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 •  Protesta desde las alturas  
 •  Grupo ecologista satisfecho por protesta  

3:14 p.m. – Panamá, (ACAN-EFE). -Los dos activistas puertorriqueños que protestaron en Panamá por el paso de un buque con material radiactivo viajaron hoy martes a San Juan de Puerto Rico, luego de pasar la noche en un recinto policial del área del Canal.

Los ambientalistas, identificados como Indira Marrón (de 29 años) y Alberto de Jesús Mercado (49), dijeron a Acan-Efe, vía telefónica, que los objetivos que tenían al subirse ayer al Puente de las Américas, que pasa sobre el canal, se cumplieron de manera satisfactoria.

“Despertamos conciencia y estamos seguros de que en el futuro seremos más los que protestaremos por estos hechos”, dijo Mercado desde el Aeropuerto Internacional de Tocumen de esta capital.

Marrón y Mercado fueron detenidos por la Policía luego de 12 horas de estar en la parte superior del Puente de las Américas, y en la mañana de hoy fueron puestos en libertad.

Pacific Sandpiper pasó, muerto de la risa, por la protección del gobierno panameño, que no le importa el grave riesgo mundial de estos tránsitos

 
Pacific Sandpiper pasó por el Canal

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 •  Protesta desde las alturas  

10:47 a.m. – Panamá, (ACAN-EFE). -El buque con carga radiactiva Pacific Sandpiper transitó hoy el Canal de Panamá sin ningún incidente, informó la Autoridad del Canal da Panamá (ACP), luego de concluida una protesta pacífica de ambientalistas puertorriqueños.El buque Pacific SandPiper, perteneciente a la flota de la British Nuclear Fuels Ltd (BNFL), “transitó bajo estrictas medidas de seguridad luego de cumplir con las inspecciones previas y todos los requerimientos de seguridad establecidos”, apunta la ACP.El tránsito del buque ocurrió un día después de que dos activistas puertorriqueños, Alberto de Jesús Mercado e Indira Marrón, fueron apresados tras subirse al Puente de las Américas para protestar contra el paso de la nave por el peligro que representa una eventual fuga de la carga radiactiva.

“La travesía se dio en el marco de un operativo especial de seguridad en el cual tomaron parte todos los estamentos correspondientes del Estado”, añade la ACP.

Grupo ecologista satisfecho por protesta

4:27 p.m. – San Juan, (EFE). -El grupo ecologista “Amigos del mar” expresó hoy martes su satisfacción por el eco que ha tenido la protesta de varios de sus miembros por el paso de un barco con carga radiactiva por el Canal de Panamá.

Carmen Chazulle Rivera, portavoz de la organización ambientalista “Amigos del Mar”, dijo a Efe que el grupo está “complacido” por la protesta realizada el lunes. Seis activistas, cuatro de ellos jóvenes universitarios panameños y los puertorriqueños Alberto de Jesús Mercado, conocido como “Tito Kayak”, e Indira Marrón, fueron detenidos el lunes tras realizar una protesta sobre el Puente de las Américas contra el barco Pacific SandPiper.

El grupo, que bajó de manera voluntaria, fue arrestado y llevado después a una comisaría donde permanecieron detenidos hasta que el barco cruzó completamente el canal, indicó Chazulle Rivera.

“Nuestro objetivo era alertar a los gobiernos sobre el impacto ambiental que tienen estos contaminantes sea por aire o agua”, agregó Rivera.

Fuente: La Prensa Digital, 27 de febrero de 2007

Ambientalistas se quedan 10 horas sobre el Puente de las Américas

Alberto Mercado e Indira Marrón, luego de bajar del Puente de las Américas / Foto cortesía Defensoría del Pueblo

Irma Rodríguez Reyes
periodistas@estrelladepanama.com

Una vez más, la posibilidad del paso por el Canal de material radioactivo, provocó reacciones de militantes ambientalistas, en este caso se trató de dos extranjeros.

Alberto Mercado de 49 años, puertorriqueño y la cubana Indira Marrón, de 29, ambos miembros del movimiento ambientalista “Amigos del Mar” en horas de la mañana de ayer decidieron subir al arco del puente de las Américas para protestar en contra del paso por el Canal de Panamá, del “Pacific Sandpiper”, buque inglés que transporta residuos nucleares con destino a Japón.

A las 6:30 de la tarde, después de casi 10 horas de protesta, los dos ambientalistas accedieron a colaborar con las unidades de seguridad que allí se encontraban y bajaron del puente. Las medidas de seguridad, incluyendo las del tránsito, tuvieron consecuencia en el tráfico cotidiano. Mientras ayudaban a los manifestantes a bajar del puente, se paralizó el paso de autos por varios minutos.

La defensora del Pueblo, Mónica Pérez, que se desempeñó como mediadora entre las autoridades y los manifestantes, dijo que los ambientalistas fueron llevados a una revisión médica para verificar la normalidad en sus niveles de presión arterial y salud en general. Por su parte, fuentes de la Autoridad del Canal de Panamá dicen desconocer el día y la hora precisa en que pasará el “Pacific Sandpiper” por el Canal de Panamá.

Fuente: La Estrella de Panamá Digital, 27 de febrero de 2007