Analysis of the population structure of the squirrel monkey, Saimiri oerstedii, in Panamá

Between June of 1998 and January of 1999 I determined 257 living troops of squirrel monkeys – Saimiri oerstedii, in the southwest of the Isthmus of Panama with a population of 4755 individuals within an occurrence area of 2613 km². I modeled the 257 geo–positioned troops position with a ”buffer area” function of ARC VIEW 3 software, resulting 23 hypothetical metapopulations containing 34 hypothetical subpopulations: Burica – with one big subpopulation, Renacimiento –five, Alanje – four, Boquerón –three and David –with a subpopulation. The remnant population were isolated troops. Only Burica and Renacimiento have more than 800 individuals (adults, subadults and young). The remnant hypothetical population structures have less than 500 adult individuals. The density population are the following: Burica –8,37 individuals/km², Renacimiento –4. 30, Guarumal –3,90, Gariché –3,58, Boquerón –3,46, Alanje –3,33, David –3,29, Concepción –3,18, Jacú –2,81 individuals/km² respectively. My theoretical analysis of the probable structure and dynamics I identified eighr hypothetical metapopulations in Panamá. I considered Burica metapopulation as a typical “continent” metapopulation; Renacimiento like “continent–island”; Alanje like “subcontinent–island”, Boquerón like “subcontinent–island”, David like “subcontinent”, Concepción like “island–island”; Gariché like ” island-island “, Jacú like “semi-island”, Guarumal like “island” and the isolated troops as “nonequilibrium metapopulation”. The development of this population model allows to emphasize and to prioritize efforts of conservation and management of the squirrel monkey in Panama.

 

Ver detalles en el siguiente archivo:

 

 Estructura poblacional de mono ardilla (en español)

 

Metapoblaciones de monos ardillas (Saimiri oerstedii) en Chiriquí, Panamá

 

 

 

Ariel R. Rodríguez V.

Centro de Estudios de Recursos Bióticos, Universidad de Panamá, Panamá

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Héroes y villanos

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Esta foto recoge la escultura de los héroes del 9 de enero de 1964, pero detrás recoge un feo edificio con diputados que son el antítesis de los héroes, que contradicción.

Fuente de la foto: Panamá América, 5 de marzo de 2007

Preservando la historia en Chiriquí

CULTURA | Restaurando antiguas instalaciones

Chiricanos quieren preservar su historia

Las autoridades locales sostienen que falta más educación y conciencia sobre patrimonio cultural.
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La torre que está en la Catedral de David es una de las estructuras más antiguas de la provincia. [ Foto: Miguel Santamaría / EPASA ]

Miguel Santamaría

PANAMA AMERICA

CHIRIQUI, DAVID. La ciudad de David es la tercera en importancia a nivel de la República, por el desarrollo económico y comercial que ha registrado en los últimos años.

Esta urbe, es la capital de la provincia de Chiriquí y es el punto de referencia para los visitantes que se dirigen a otros distritos de esta productiva región del país.

Ante el reto de convertirse con el paso del tiempo en una ciudad moderna, David posee, al igual que otros poblados del país y el mundo, una identidad y un patrimonio que revelan los inicios de esta sociedad desde el período colonial.

Esto se aprecia en el conocido Barrio Bolívar, cuna de las tradiciones folklóricas y de los más representativos monumentos e inmuebles históricos que son un icono de la chiricanidad.

En la actualidad existe el interés de rescatar, cuidar y promover en la ciudad la parte sociológica, material y económica de sus orígenes.

José Arcenio De Obaldía, presidente de la Fundación Gallegos, organismo no gubernamental, informó que desde hace mucho tiempo se han gestado varios proyectos de la preservación de los monumentos al igual que su historia.

En la actualidad esta fundación, en coordinación a la Junta de Planificación del distrito y el Instituto Nacional de Cultura (INAC) diseñan un plan de desarrollo y conservación de importantes infraestructuras que datan del período colonial y de los siglos XVIII y XIX.

De Obaldía indicó que en este proyecto, en primer lugar, está la conservación de la Torre de la Iglesia Catedral San José de David, que fue construida a fines del siglo XIX por el arquitecto italiano José Belli.

Además la restauración de la vereda Rafael Benítez Palacio, que lleva el nombre del precursor de la educación en Chiriquí.

Esta vereda tiene su origen en los tiempos de la colonia y era utilizada por los lugareños para trasladarse a varias partes de la ciudad.

La idea de este Casco Viejo de la ciudad es crear un bloque, todo un aparato histórico, turístico y social que preserve los valores, añadió.

INDICIOS DE RESCATE
Desde de la década de los 80, se iniciaron los intentos para preservar estas infraestructuras de la historia chiricana.

Para ese entonces, se logró la reconstrucción de dos casas antiguas en Barrio Bolívar.

A finales del 2006, iniciaron las gestiones para restaurar la Torre de la Iglesia Catedral, como primer referente del casco antiguo de la ciudad.

Para ello, funcionarios de distintas entidades evaluaron las condiciones en la que se encontraba la infraestructura.

RESTAURACION
Hace 25 años, la Fundación Gallegos inició la reconstrucción de algunas estructuras históricas.

Entre ellas, el Museo José De Obaldía, en el que actualmente reposan importantes piezas históricas de antaño.

Además, la casa donde se ubica la fundación construida por don José Lorenzo Gallegos Estribí.

Se apaga el croar de las ranas

La extinción de anfibios en América Latina adquirió dimensiones alarmantes: 209 especies en Colombia y 198 en México están en peligro de desaparecer.

En la gráfica un ejemplar de la llamada “rana transparente”, una de las especies que actualmente está en peligro de extinción. [ Foto: EFE. ]

Internacional

AGENCIAS DE NOTICIAS

RANAS Y otros anfibios se extinguen rápidamente en todo el mundo, sobre todo en países de América Latina. En el Caribe hasta 80% de especies está en peligro de desaparecer, mientras Colombia registra 209 especies amenazadas y México 198.

La degradación ambiental, junto con la pérdida de hábitat, la radiación ultravioleta, las enfermedades y el cambio climático son todos factores involucrados en estas pérdidas sin precedentes.

Por lo menos 43% de los anfibios va en declive en el planeta. Se calcula que 170 ranas, sapos y salamandras pueden haberse extinguido en las últimas dos décadas.

“Los anfibios nos están diciendo que hay algo mal con nuestros ecosistemas”, dijo a Tierramérica Robin Moore, encargado de Conservación de Anfibios en la no gubernamental Conservación Internacional, con sede en Estados Unidos.

Los anfibios tienen pieles muy porosas, que los vuelven más vulnerables a los cambios ambientales que los mamíferos, los pájaros y los reptiles. Algunos científicos los consideran una suerte de barómetro de la salud de la Tierra.

Según la Evaluación Anfibia Global, que analizó el estatus de los casi seis mil anfibios conocidos, la situación más acuciante tiene lugar en el Caribe, donde más de 80% de los anfibios están amenazados en República Dominicana, Cuba y Jamaica, y un sorprendente 92% en Haití. Ecuador también registra un panorama preocupante con 163 especies amenazadas.

“Hay enormes cantidades de anfibios que ni siquiera conocemos”, declaró Moore.

Terminada en 2004, la Evaluación Anfibia Global es el mayor esfuerzo jamás hecho para determinar el estatus de los anfibios. Pese a este esfuerzo, regiones como América Latina pueden tener dos o tres veces más especies no descritas de anfibios que las científicamente reconocidas, dijo el experto.

Los anfibios son importantes particularmente en zonas tropicales, donde son tan numerosos que cumplen un rol esencial en el control de insectos causantes de enfermedades en humanos.

Varias especies de ranas son investigadas por su potencial medicinal. Durante mucho tiempo, las ranas venenosas (Dendrobatidae) proporcionaron a cazadores de América Central y del Sur una toxina que ahora es convertida en nuevos calmantes.

El año pasado, científicos y organizaciones conservacionistas exigieron crear una Alianza de Supervivencia de Anfibios, una red global para frenar la disminución de ejemplares antes que se extingan otros cientos.

El esfuerzo incluiría realizar investigaciones, programas de campo, cría en cautiverio y protección del hábitat. Insumiría cinco años y costaría 400 millones de dólares. Pero todavía tiene que despegar.

La Alianza, que es coordinada por Conservación Internacional y el Grupo Especialista en Anfibios de la Comisión de Supervivencia de las Especies de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), espera contratar a un director ejecutivo de tiempo completo en las próximas semanas.

“Recaudamos algún dinero, pero de ningún modo lo que se necesita”, señaló Moore.

Hace unos días expertos en anfibios reunidos en la sudoriental ciudad estadounidense de Atlanta llamaron a los zoológicos, acuarios y jardines botánicos del mundo a crear un Arca Anfibia.

Pidieron a las instituciones que ingresen por lo menos 500 ranas de una especie amenazada para protegerlas de hongos quitridiales, de impacto mortal en los anfibios. Cada rana será limpiada para asegurarse de no introducir esa enfermedad en el área protegida.

La organización calcula que completar el proyecto costará entre 400 y 500 millones de dólares.

PREOCUPACION
La disminución de los anfibios es un problema mucho mayor que un hongo peligroso., porque al agregarse el cambio climático, se alteran procesos ecológicos complejos, incluyendo la dinámica de las enfermedades.

En Panamá y según reportes de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), en febrero de este año se encontró cerca a El Valle las primeras ranas muertas por causa del hongo, siendo la más afectada la Rana Dorada (Atelopus zeteki).

Fuente: El Panamá América, 7 de marzo de 2007

Comentario de Burica Press:

No creemos en la expatriación del territorio nacional, ni de sus hábitat de las poblaciones de ranas.

Creemos que algunos científicos coleccionistas están pescando ranas en río revuelto.

Nos siguen engañando con espejitos.

Delfinario: sí o no

Este párrafo aparece en La Estrella de Panamá Digital.  El párrafo nos parece sospechoso y podemos comenzar a intuir el muñequeo a los medios por parte de Ocean Embassy, una empresa que pretende torcer la voluntad, por el medio que sea, de quien sea, con tal de lograr sus innobles propósitos mercantiles con el uso de delfines y otros mamíferos marinos.

Este discurso parece muy parecido al de un radiocomentarista local, que apoya esta vileza y que desde su computadora se han confeccionado documentos que permiten bajo argumentos supuestamente técnicos, capturar los delfines panameños para circos.

Los animales sí tienen derecho y el Hombre no es dueño del planeta tierra, es un ser más.

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Un delfinario es un asunto para pensarlo bien. Bajo el argumento de la protección del delfín, que todos miramos con simpatía, pueden sostenerse tesis tanto a fa-vor como contrarias al delfinario. Ninguna evidente. Los que se oponen aducen criterios científicos, los que lo apoyan también. Debemos mirar, además, si tras estos argumentos no se esconde la eliminación futura de todos los zoológicos, circos, rodeos, y tantas cosas que han formado por tiempo parte de la cultura universal, pero que hoy son perseguidas por sectores basados en determinadas filosofías no universales. Nuestra propia humanidad nos exige un trato racional con los animales, que le permita al hombre servirse de las criaturas incluso para su diversión, y le exige cuidarlas también. Y no lesionarlas sin necesidad, utilidad y proporción. Pero esto no deriva de un supuesto “derecho de los animales”, que no existe en realidad, sino del derecho del ser humano sobre la naturaleza, que establece también su responsabilidad con las criaturas.

Hay 14 áreas protegidas bajo amenaza

Ohigginis Arcia

UNAS 14 áreas protegidas que representan 675, 775 hectáreas en las provincias de Herrera, Los Santos, Veraguas, Coclé y Chiriquí, presentan fuertes amenazas a la integridad de sus ecosistemas.

No obstante, el Proyecto Corredor Biológico Mesoamericano del Atlántico Panameño (CBMAP), ejecutado por la Autoridad Nacional del Ambiente destinará B/.18.1 millones para afrontarlo.

En la actualidad, estos ecosistemas están siendo amenazados por el avance de la frontera agrícola, la migración hacia la región atlántica, la apertura de vías de comunicación que aumentan la presión sobre los bosques aledaños y propician la introducción de nuevas actividades productivas.

Por ello, se pretende incrementar los niveles de producción para mejorar la disponibilidad de alimentos, la seguridad alimentaria y los niveles nutricionales de las familias e incorporarlos progresivamente al mercado.

Los tres componentes del proyecto incluyen el apoyo de pequeñas inversiones y oportunidades productivas, el fortalecimiento de los mecanismos de co manejo de las áreas protegidas y la supervisión del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

Fuente: Panamá América, 7 de marzo de 2007