Ambientalistas panameños forman frente para la defensa de los delfines

Los ambientalistas panameños preocupados por el bienestar de los mamíferos en vida silvestre han conformado un frente de lucha para defenderlos del cautiverio, de trata del nuevo Frente para la Defensa del Delfín (FREDEDEL).

Los ambientalistas agrupados en este frente, argumentan que en el año 2005, se estableció el Corredor Marino de Panamá para la protección y conservación de los mamíferos marinos, promover la investigación de estas especies, impulsar el avistamiento, la recreación, la educación, la investigación y la terapia a campo abierto, así como programas de concienciación ambiental y de vigilancia ciudadana, pero que a pesar de ese avance significativo en materia de conservación ambiental, pero que Panamá ha retrocedecido a pasos agigantados frente a la comunidad internacional, cuando la recién creada Autoridad de los Recursos Acuáticos (ARAP), aprueba la Resolución ADM/ARAP No. 02 de 29 de enero de 2007, por la cual se norma la recolección de mamíferos marinos en las aguas jurisdiccionales de la República de Panamá para el cautiverio en confinamientos.

Además los ambientalistas argumentan que la citada reglamentación constituye a todas luces una burda manipulación de las normas administrativas, tanto en la forma como en el fondo, para que en Panamá se legitimen las actividades de la empresa Ocean Embassy, la cual tiene proyectado construir tres delfinarios en nuestro país. En otras palabras, una vez hecho el vestido a la medida de Ocean Embassy, no corresponda responsabilidad penal ambiental a la empresa ni a los funcionarios públicos involucrados, en semejante atrocidad de capturar y mantener en cautiverio a los delfines, esos seres maravillosos, inteligentes y sociales, a fin de entrenarlos para hacer piruetas y actos circenses con el propósito de satisfacer el lucro de unos cuantos en desmedro del ambiente.

Lo anterior se agrava toda vez que Ocean Embassy presiona a las autoridades y manipula la opinión pública, exigiendo rapidez inusitada para obtener permisos de captura

Como bien advierte un número plural de científicos y organismos expertos en mamíferos marinos, el cautiverio y esclavitud del delfines no educa y más bien promueve un negocio inmoral que ha sido superado en muchas latitudes, en lugares que hoy son ejemplos en materia de conservación y trato ético a los animales.

En Panamá, el rechazo a la captura y cautiverio de delfines es muy amplio, por lo cual el FREDEDEL solicita el más firme respaldo internacional a las acciones emprendidas en defensa de estos seres maravillosos, basados en el Principio Precautorio y el respeto que le debemos a la naturaleza, para que nuestras autoridades rectifiquen sus decisiones y avancemos en la construcción de un mundo mejor y civilizado.

Burica Press, 9 de marzo de 2007

La ANAM está a tiempo de rectificar su error

Panamá, 8 de marzo de 2007

Dra. Ligia Castro

Administradora General

Autoridad Nacional del Ambiente

C/o: Ing. Bolívar Zambrano

Director Nacional de la DINEORA

Dirección Nacional de Evaluación y

Ordenamiento Ambiental de la ANAM

República de Panamá

E.         S.         D.

Estimada Doctora Castro:

El motivo de la presente nota es dejar constancia de nuestra preocupación, debido a la ilegalidad que se comete contra el ambiente, al permitir la que la empresa Norberto Odebrecht, inicie la construcción del proyecto de Autopista Panamá a Colon, con base a una evaluación ambiental de vieja data.

El objetivo de todo EIA es ser una herramienta de gestión para la prevención de los impactos ambientales adversos que se presenten por las actividades del hombre sobre el ambiente.  Por lo tanto, mal puede un evaluación ambiental de 1996, representar un documento valido que identifique científicamente todas las medidas que el promotor del proyecto va a realizar a fin de mitigar los impactos ambientales negativos,

El artículo 49 del Decreto Ejecutivo No. 209, establece que la resolución administrativa que apruebe el EIA tendrá una vigencia de hasta dos anos para el inicio de la ejecución del proyecto. No comprendemos como la ANAM autoriza el inicio de una obra o actividad, pasando por alto que es la entidad rectora del Estado en materia de recursos naturales y el ambiente, y que debe asegurar precisamente el cumplimiento y aplicación de las leyes, los reglamentos, la política nacional del ambiente y la observancia de la consulta publica, a fin de que se puedan hacer las observaciones y recomendaciones pertinentes.

Estamos aspirando a un nuevo país, a un cambio de visión.   Estamos buscando ganarle la carrera al tiempo porque es mucho lo que se ha destruido, pero esto puede empeorar si no se asume con responsabilidad el manejo del ambiente y nuestros recursos en Panamá. 

La ANAM esta a tiempo de rectificar su error y tener presente que la definición de derechos implica el establecimiento de responsabilidades a los individuos y las instituciones y  que el Estado juega un papel importante en la definición y protección de dichos derechos.

Atentamente,

Susana A. Serracín Lezcano

Abogada y ambientalista

Tel. 66212122

¿Quién protege a los delfines?

EN DEFENSA DE LA VIDA.

¿Quién protege a Flipper?

Gilberto Arosemena

Lastimosamente, la nueva polémica con los Flipper panameños no me sorprende. Si hacemos un breve resumen de lo que se trata la vida en este país, es solo cuestión de preguntarse, ¿qué especie será la próxima? Después de leer lo subsiguiente, se darán cuenta de que tiene una explicación muy sencilla.

Todos los ciudadanos somos testigos de que los gobernantes de nuestra pequeña nación aún no descifran cómo salvaguardar la vida y la salud, tanto la de nosotros que le damos los votos, como de la fauna y flora que nos rodea. A veces hasta pienso que la culpa la tenemos nosotros. Me pregunto, ¿seremos nosotros los que somos tan ignorantes que no sabemos votar por el bien del país?

De lo que sí estoy seguro, es que a mi joven edad, los gobiernos que he visto entrar y salir del mandato no han sabido proteger la vida en general. No saben proteger a los usuarios del transporte, no saben proteger a los dependientes del Seguro Social, no saben proteger al águila arpía, no saben proteger a las ballenas, y ahora sabemos que tampoco saben proteger a los delfines.

Panamá es un país rico en fauna y flora. Tenemos playas, montañas, ríos, lagos, archipiélagos, corredores marinos y terrestres, Atlántico, Pacífico, tapires, guacamayas, osos hormigueros y osos perezosos.

Por otro lado, desafortunadamente, tenemos políticos incapaces, cazadores abusivos, pescadores inconscientes y personas comunes que simplemente son demasiado egoístas como para que les importe con el país. Estos dañan todo lo principal. Y sin lo principal, Panamá no es Panamá, y todos sabemos el origen y significado del título de nuestra nación; sin embargo, si siguen las cosas así, nos tendremos que volver a presentar al mundo con otro nombre… ¡qué vergüenza!

Me parece que todos los que están a favor de la caza, cautiverio y exportación, entre otros, de los delfines, deberían montarse en una lancha y pasear por el archipiélago de Las Perlas, el Parque Nacional Coiba o montarse en un avión y visitar la isla de San Cristóbal, en Bocas del Toro. Estos hermosos y fantásticos mamíferos marinos son un espectáculo inigualable en alta mar, su lugar en el mundo escogido por la naturaleza y la madre tierra. Ni el mejor acuario del mundo podría reproducir lo que es ver a un grupo de amigos de Flipper jugar y nadar en su hábitat natural. Cualquier persona que viva esa experiencia, no sería capaz de hacerlos prisioneros después de ver la felicidad de estos intelectos mamíferos y disfrutar de sus audaces acrobacias marinas.

Se trata de un animal tan noble, del cual existen historias que delatan su instinto de colaborador de vida, al salvar en numerosas ocasiones seres humanos en peligro de ahogarse. Ahora nosotros, como siempre, ¿los vamos a traicionar y los vamos a meter en una tina para lucrarnos? No me parece, ya es hora de que pongamos un alto a estos abusos, porque al final, la vida es muy corta, y ya estamos sufriendo los abusos que le hacemos a la naturaleza. Si no frenamos de manera firme esto, solo nos queda preguntarnos: ¿qué especie será la próxima?

 

El autor es abogado
Fuente: La Prensa, 8 de marzo de 2007

¿Donde están nuestros árboles?

LOS FIELES ESPECTADORES DEL TIEMPO.

Juan Raúl Díaz González de Mendoza

El otro día manejaba mi auto por la Avenida Israel hacia Panamá para visitar a mi hermano que vive en San Francisco y en mi sentido de orientación me decía: <después de los árboles tomo a mano derecha>, pero abrumado en pensamientos me di cuenta que me había pasado la calle. <Ya me estoy poniendo viejo> me dije, dando la vuelta, pero al regresar a la calle que debí tomar, me percaté de que los árboles solo eran un recuerdo y lo que antes fue un hermoso paraje, es ahora un peladero abriendo paso a otra una nueva edificación en San Francisco.

Así como a mí, estoy seguro que esto le ha pasado a muchos panameños que parece que ya no podemos utilizar los frondosos árboles de referencia porque los están desapareciendo y, lo que es peor aún, se ha cambiado la zonificación en detrimento de las áreas verdes. Panamá era el término indígena para indicar la abundancia de peces, mariposas y, por qué no decirlo, de árboles. En mi sentido común los árboles son parte de nuestra cultura autóctona y son nuestra conexión con la madre naturaleza. Nadie puede negar que el verde de un árbol le inspire tranquilidad o que el susurro de sus ramas y hojas movidas por el viento relaje la vida misma y esto es porque el viento, lluvia y sol trabajan en armonía con la madre naturaleza. Por esto debe existir un equilibrio en todo lo que hacemos y logramos; el fin no justifica los medios y, por tanto, no debemos cambiar el verde de nuestros árboles por el verde de los dólares.

Debemos comprometernos y buscar retos para conservar los árboles que quedan en nuestro ambiente citadino. Panamá es una de las ciudades más modernas de América Latina y ser una ciudad en progreso no significa que debamos convertir todos los lotes de baja densidad por alta densidad perdiendo el verdor que caracteriza nuestra querida ciudad. Desde el punto de vista de infraestructura esto no se puede hacer sin la debida planificación que involucra la inversión en mejoras a los sistemas pluviales, sistema de agua potable, recolección de aguas negras, tratamiento de aguas servidas, recolección de basura, nuevas redes de distribución eléctrica, teléfono y cable.

El progreso va acompañado de una estructuración de crecimiento que el Estado debe implementar, pero que incluye todos los aspectos hasta los de preservación del hábitat natural dentro de la misma ciudad. Cada vez que cortan un árbol, nosotros no solo perdemos un instrumento natural de sombra, asombro o “recobijo”, se pierde el hábitat de todos los animales e insectos que lo utilizan, entre ellos: hormigas, mariposas, lagartijas, iguanas, ardillas y pájaros que todavía nos acompañan en nuestro ambiente capitalino. Claro, la vana respuesta a esto es que si talas un árbol aquí debes sembrar varios en otro sitio, pero es precisamente el lugar donde cortas el árbol que realmente lo necesita. Nadie protesta por ellos, no hay defensor de los árboles, ya que todo se reduce a que hay que darle paso al modernismo, pero la realidad tras esto es que hay que sacarle el máximo al terreno para dar buenos dividendos.

Es absurdo que un lote de alta densidad pueda ser construido en sus límites de propiedad con paredes ciegas hasta 5 pisos de altura. Un edificio no debería estar pared con pared de otro, ya que dependiendo de sus dimensiones pueden, bajo los efectos de un sismo, vibrar de tal forma y darse el caso de que ambos se impacten. La zonificación en San Francisco se regulaba bajo la resolución 112-2003 del 22 de julio de 2003, la cual indicaba que el 35% del área del lote se debe reservar para áreas verdes, sin embargo, en la Gaceta Oficial del 31 de agosto de 2005 se resolvía derogar lo relativo al área verde, es decir a nada. ¿Como es posible esto? Quiere decir que un promotor que obtiene un lote de baja o alta densidad no está obligado a dejar nada de área verde. Esto es inconcebible y esto no es ni progreso ni modernismo, sino un acto bárbaro donde se cambian leyes sin tener en cuenta lo que se está perdiendo.

Las leyes deben ser para proteger y no desbastar. Por eso debemos ver con lupa esto del área verde permitida en algunas zonificaciones, en donde en el pequeño porcentaje de área verde asignado se le permiten construir las aceras, cordones, terrazas, tanque de basura, transformadores, etc. y lo poco que sobra lo asignan para grama y jardines. Esto está siendo mal interpretado o convenientemente aprobado como un estándar.

Los promotores deben ser más conscientes y los arquitectos más creativos, ya que el reto no solo es hacer un proyecto de mayor rentabilidad, sino uno donde en lo posible se combinen las fachadas preservando los nobles árboles que por decenas de años nos han acompañado. La actitud debe ser de ganar-ganar, pero para todos y no solo para algunos.

El Estado está a tiempo de revisar ciertas leyes de zonificación y hacer cambios fundamentales para preservar nuestra capital tal como la recordamos en estos momentos. Los árboles son nuestros amigos, fieles espectadores del tiempo y los mejores aliados a la hora de un caluroso sol. Si no hacemos algo ahora, en un futuro no lejano me podría preguntar: y ¿dónde están nuestros árboles? En mi imaginación solo quedarán.

El autor es ingeniero civil

Fuente: La Prensa, 8 de marzo de 2007

Carta a Administradora General de ANAM sobre EIA de autopista a Colón

Panamá, 8 de marzo de 2007

Dra. Ligia Castro de Doens

Administradora General

Autoridad Nacional del Ambiente

C/o: Ing. Bolívar Zambrano

Director Nacional de la DINEORA

Dirección Nacional de Evaluación y

Ordenamiento Ambiental de la ANAM

República de Panamá

E.         S.         D.

Estimada Doctora Castro de Doens:

Nos dirigimos a usted para objetar por ilegal el supuesto estudio de impacto ambiental del proyecto de carretera o autopista de Panamá a Colón, que ha sido concesionada a la empresa Norberto Odebrecht, localizado en las provincias de Panamá y Colón.  Nuestra objeción radica en que no se puede utilizar un EIA de la década de 1990, cuando no había una normativa taxativa establecida, y que fundamente la validez del mismo.  El estudio presentado, por tanto, no se ajusta a ninguna normativa ambiental existente, situación que de primer plano invalida la evaluación y por ende aprobación de este estudio.

Este supuesto EIA del proyecto vial en cuestión, por la concesión realizada y las modificaciones realizadas al proyecto que se había planteado en la década de 1990, hace obligatorio por sentido común y por respeto, que sea nuevamente realizado, levantando nuevamente una línea base física, biótica y social, para determinar impactos ambientales y alternativas.  No hacerlo es violar flagrantemente la Ley General de Ambiente, ya que han pasado más de 10 años y las circunstancias sociales, ambientales son evidentemente diferentes y todo debe ser reevaluado.

No es cierto que un EIA puede tener vigencia permanente y mucho menos cuando dicho estudio realizado tiene más de 10 años de haberse presentado.  Al haber otro concesionario, las responsabilidades cambian y no se traspasan.  El nuevo Decreto Ejecutivo No. 209 de 2006 que regula el proceso de evaluación de impacto ambiental, indica lo mismo que el anterior, que los EIA de un proyecto, tienen caducidad a los dos años de haber sido aprobados, si la obra o proyecto no se ha hecho o no se ha completado.

Estimada señora Administradora, le instamos a no caer en errores graves de violar la Ley General de Ambiente, ya que ello le puede acarrear consecuencias legales hacia su persona como funcionaria, cosa que no queremos que ocurra con usted, a pesar de no compartir la estrategia de administración que su despacho lleva a cabo, especialmente en el tema de los Estudios de Impacto Ambiental, donde se olfatea mucho tráfico de influencias y deficiencias obvias en la evaluación de muchos EIA a lo largo y ancho del país, especialmente los relacionados a hidroeléctricas, residenciales de alto costo, minería y temas afines, que como profesionales, los hemos investigado y nos hemos decepcionado grandemente de cómo la ANAM ha sido capaz de aprobar semejantes documentos altamente deficientes.

Le instamos a intervenir, dentro del marco de la ley, para detener definitivamente este proyecto, hasta tanto presenten un EIA de este sector y que además los EIA reevalúen la forma de no afectar al maltrecho Parque Nacional Soberanía, cada día más amenazado.

Muchas gracias.

Atentamente,

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Ariel Rodríguez Vargas, M. Sc.

Alianza para la Conservación y el Desarrollo

Tel. 223-9170 & 6675-2547

correo: ariel.rodriguez@acdpanama.org