Avistamientos de cetáceos en Estrecho de Gibraltar

Whale Watching

Uno de nuestros barcos
Uno de nuestros barcos

De marzo a octubre realizamos excursiones diarias de aproximadamente 2 horas. Antes de la salida les daremos informaciones interesantes sobre los delfines y ballenas en el Estrecho de Gibraltar. En esta charla también tienen la oportunidad de informarse sobre los fines y avances de nuestra fundación. Desde luego nuestros guías estarán a su disposición para aclarar dudas durante toda la excursión.

[PDF] Download Info-Flyer

Delfines y ballenas

Cuatro especies de delfines se pueden observar durante todo el año: delfines comunes, delfines listados, delfines mulares y calderones comunes. De los últimos, entre 12 y 15 familias vienen al Estrecho de forma regular. Desde abril hasta julio podemos encontrar cachalotes. Durante su viaje migratorio pasan unos días en las aguas más profundas del Estrecho. Las orcas vienen en julio y agosto para cazar el atún que regresa desde el Mediterráneo tras su desove anual. En excursiones un poco más largas podemos observar como las orcas acechan los atunes cerca de los barcos pesqueros. También es posible el encuentro afortunado con rorcuales comunes, pero sus avistamientos son menos frecuentes.

Es importante para nosotros tratar con respeto a los animales minimizando cualquier molestia. Así, nuestro Patrón está especializado en acercarse a los animales con el máximo cuidado.

Reservas

Para realizar reservas es suficiente llamarnos 2 o 3 días antes. Nuestro número de teléfono en Tarifa es 956 62 70 08 Como de vez en cuando fuertes vientos no permiten salir en barco recomendamos confirmar la salida poco antes de partir hacia Tarifa.

firmm® España
Pedro Cortés 4 (Café Central)
11380-Tarifa
E-Mail: firmm98@aol.com

Precios:

mayores: EUR 30,-
niños (hasta 14 años): EUR 20,-
niños (hasta 6 años): EUR 10,-

Ted Turner de Ocean Embassy hace lobby en los medios

Los señores de Ocean Embassy insisten en hacer ver que en Panamá somos ignorantes de lo que ellos quieren hacer y además nos ven muertos de hambre, que a cambio de su innoble propósito de capturar delfines panameños para un circo, nos darán pan y circo.

Sabemos perfectamente que esta actividad es inescrupulosa y por ello han intentado desacreditar a toda persona que se ha opuesto a esta crimen ecológico.

Panamá va a demostrar que no somos un país incivilizado y le instamos a hacer su hotel, pero olviden el uso de delfines para el cautiverio.  Allí es donde ocuparían más del 95% del personal del cual hablan.  No en el delfinario.  Les gusta jugar con el hambre y la necesidad de lugareños y si esto es así, que abusos no podemos esperar hacia los nobles delfines capturados en aguas panameñas!

Por cierto, mienten descaradamente, al decir que ya tienen un EIA del delfinario.  Por favor, a quién creen que van a engañar?

Las preguntas que se desprenden de todo este asunto son las siguientes:  Si esta actividad es tan buena, educativa, científica, ética y lucrativa y con público garantizado todo el año y con alto poder adquisitivo; entonces porqué no hacen ese delfinario en EEUU?  Allí no tendrían ningún problema dado sus buenas intenciones y sus excelentes prácticas, que por cierto, a nadie de Panamá les consta!

No les parece a todos sumamente sospechoso este inusitado interés de imponer como si fueramos colonia, sus caprichos e intereses, torciendo voluntades y torciendo leyes de Panamá? A qué juegan?

La Dra. Naomi Rose, desnudó quien es Ocean Embassy y qué quieren hacer en Panamá y qué podemos esperar de esta empresa que tiene una madre empresa de pésima reputación en el respeto hacia la vida de delfines. 

Aquí en Panamá, no son bienvenidos para esa antiética actividad que explotará a los más gráciles y evolucionados seres del mar: los delfines.

Burica Press.

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Proyecto del delfinario promete crear mil 400 plazas de empleo
El proyecto culminará en siete años, el cual tiene una inversión de $300 millones
Renan Palavicini  rpalavicini@estrelladepanama.com
(IMP)
El vicepresidente de Operaciones Internacionales de Ocean Embassy, Ted Turner y la directora ejecutiva, Alyssa Simmons explicaron que analizan, junto a las autoridades, los procedimientos de recolección. / Foto Camilo Jipsión

Renán Palavicini
rpalavicini@estrelladepanama.com

Al adoptar la idea de que Panamá se convierta en uno de los 45 países que contará con un delfinario o acuario para la exhibición de delfines en el mundo, surgen reacciones sobre cómo se colectarán las especies marinas y cómo se cuidarán.

Las voces en contra sobre este tipo de proyectos no se hicieron esperar, principalmente de ambientalistas quienes aducen que un delfinario propiciará la captura de los cetáceos.
La punta de lanza de Ocean Embassy, una empresa norteamericana con experiencia en delfinarios que propuso la construcción del acuario en el distrito de San Carlos, será el turismo.

Según los directivos de la empresa, se estima que al finalizar este proyecto, se generarán más de 1,400 plazas de empleo y un impacto económico de $100 millones anuales, ($1,000 millones en diez años) producto del movimiento comercial de hoteles, transporte y agencias de viajes y el incremento de visitantes de todas partes del mundo.

Para Ted Turner, vicepresidente de Operaciones Internacionales de Ocean Embassy Inc., invertir en un delfinario en Panamá es garantía de éxito, ya que presenta condiciones tales como lugares para la recolección, estudio y preservación de especies marinas, infraestructura y representa el punto de intercepción de los dos océanos más importantes del mundo

“Al norteamericano le gusta Panamá porque entiende su cultura y es el líder en la región para estos trabajos, ya que contiene la infraestructura y la base cultural para que se pueda dar una buena relación”, manifestó.
Si bien el delfinario ha provocado duras críticas, por esto de la captura de cetáceos, Ted Turner tiene como norte culminar antes de que finalice el año la primera fase del proyecto, que consiste en la terminación de las instalaciones y las lagunas a un costo de $11 millones de dólares.

El experto aseguró que la construcción cuenta con el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) aprobado por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM).

“El éxito obtenido en todos los delfinarios que hemos construido alrededor del mundo, se basa precisamente en que ponemos especial énfasis a la conservación del medio ambiente, el estudio y preservación de especies marinas como los delfines”, apuntó.
Agregó que “nosotros no propiciamos la caza o captura de animales, ni mucho menos realizamos actividades ilegales que vayan en detrimento de la vida salvaje marina.

Recolectamos animales marinos con la debida tecnología, cuidado, protección y conservación desarrollado por expertos con experiencia y lo mismo se aplicará en Panamá”.
Mientras organizaciones ambientalistas han montado una campaña en contra del proyecto y la supuesta captura de delfines, Ocean Embassy trabaja junto con la Autoridad de los Recursos Acuáticos (ARAP) y el Comité Marítimo para presentar su propuesta sobre cómo se realizará la recolección de las especies marinas, para la obtención del permiso que dará luz verde a la exhibición educativa de los delfines en el acuario, explicaron los promotores del proyecto.

Frente a las críticas, Turner se defiende asegurando que actualmente se discute cómo técnicamente, se recolectará el delfín. La empresa presentó documentación al respecto y todavía están en el proceso de análisis dentro del Comité Marino, que es la instancia que velará porque se cumpla la reglamentación aprobada para la recolección de especies marinas.

“Todos los permisos se han revisado meticulosamente. Cada detalle se ha basado en la experiencia en el manejo de este tipo de instalaciones de vida marina. Básicamente nuestro norte es ir mejorando nuestras propias instalaciones y tenemos una experiencia acumulada en estos trabajos.

Esto es algo que los ambientalistas no comprenden por el momento, pero es algo que queremos comunicar”, dijo Turner.

Ríos para la vida

Susana A. Serracín Lezcano*

Aflicción e incertidumbre se refleja en la mirada de los moradores de la comunidad de Ojo de Agua en Coclé, igual que en muchas comunidades locales que son afectados por la embestida de los proyectos hidroeléctricos y la amenaza que representan. Con sus rostros curtidos por el sol y el trabajo en el campo, comentan cómo en todos los proyectos está presente el mismo cuento de siempre, “sacarlos de la pobreza”, pero, ¿a costa de qué? y angustiados se preguntan, qué futuro les espera a ellos, a sus hijos y nietos, quienes viven del agua y de su tierra.

El debate sobre las hidroeléctricas es intenso y polémico.Aunque algunos la consideran una fuente de energía renovable y limpia, sin embargo, la realidad es que las represas permiten la producción y comercialización de energía eléctrica a gran escala, beneficiando a unos pocos empresarios e inversionistas y ocasionando graves impactos a las comunidades locales, por el obligado desplazamiento poblacional y la injusticia social que ello genera.

Las represas constituyen una de las principales causas de pérdida de bosques y deterioro de ecosistemas. En la actualidad, más de 45,000 grandes represas, con muros de embalse que superan los 15 metros, están obstruyendo los ríos del mundo y sus depósitos cubren más de 400.000 kilómetros cuadrados de suelo. Se estima que entre 40 y 80 millones de personas han sido desplazadas en el mundo a causa de represas y que un 60 % de los ríos se han visto afectados negativamente por represas o desvíos.

Está demostrado que estos proyectos hidroeléctricos no obedecen a las necesidades energéticas de los pueblos, sino que proponen la privatización de los recursos, especialmente el agua y la energía, basados en desequilibrados procesos de negociación, para satisfacer mercados externos y el lucro empresarial, en desmedro de ecosistemas y pueblos originarios.

En el III Foro Mesoamericano Antirepresas 2004, “Ríos para la Vida, no más Represas”, realizado en El Salvador, los países mesoamericanos mostraron su preocupación ante la creciente invasión de proyectos de represas que vienen imponiendo las grandes transnacionales y organismos multilaterales en alianza con los gobiernos.La experiencia regional demuestra el mismo denominador común: Falsas promesas de desarrollo y empleo, manipulación y engaño, desalojo, daños a la salud de la población, contaminación ambiental, transnacionales que se apoderan de los recursos, pérdida de la identidad cultural, corrupción, gran presión por privatizar tierras, una enorme inequidad y pobreza extrema.

En Panamá, los movimientos campesinos e indígenas de Río Cobre, Tabasará, Santa María, Narices, Ojo de Agua, Naso-Teribe, y otros movimientos que inician esta resistencia, como los poblados ribereños ubicados en la Cuenca Hidrográfica del Canal y el Río Indio, manifiestan su preocupación debido a la poca seriedad de los promotores de estos proyectos quienes tienen el aval de la ANAM, a pesar de incumplir abiertamente la Ley General de Ambiente y el Decreto Ejecutivo No. 59 de 2000, que reglamenta los Estudios de Impacto Ambiental (EIA).Al respecto, los EIA presentan datos sesgados, falsos e inexactos que atentan contra el respeto a los pueblos, su inteligencia y dignidad; sumado al incumplimiento del Foro Público, que debe realizarse de cara a las comunidades y que representa la expresión máxima de la participación ciudadana en la toma de decisiones que les concierne.

Mientras tanto, el injusto sistema de propiedad y gestión que obedece a la explotación y privatización inmediata de los recursos naturales, continúa preocupando y perjudicando al hombre y la mujer del campo.En definitiva, una visión que prioriza la rentabilidad económica, a cualquier costo y por encima de sus justas demandas.

Por lo pronto, el futuro que se proyecta para Ojo de Agua, no es precisamente el desarrollo, ya que con o sin hidroeléctrica, seguirán sin luz.Además, con la construcción de una hidroeléctrica, perderán sus recursos naturales y su modus vivendi. ¿Y la ANAM?… ¡pintada en la pared!

*Abogada ambientalista

Fuente: Buscando Camino, Año V, No. 125, 6 al 12 agosto 2006

Barcos de la muerte transitan por el Canal de Panamá

Tránsito nuclear por el Canal, ¿hasta cuándo?

Susana A. Serracín Lezcano

Desde hace muchos años el riesgo por contaminación radiactiva está presente en Panamá. Verdaderos “barcos de la muerte” han transitado por el Canal de Panamá. Recientemente el barco de bandera británica Pacific Sandpiper, de la flota de Pacific Nuclear Transport Limited (PNTL), navegó sigilosamente por el Canal, sometiéndonos a un inaceptable e innecesario riesgo y demostrando una vez más, que el actual Gobierno se muestra indiferente, manteniendo restringida la información concerniente a este tipo de actividad y la peligrosidad a que se expone al país y la región.

La historia documenta incidentes catastróficos de contaminación radiactiva: la Isla de las Tres Millas en Pensilvania, Estados Unidos (1979), Tokaimura en Japón (1999) y el ampliamente documentado Chernobyl (1986), que fue el escenario de una fuga radiactiva querecorrió Europa, provocando daños enormes e irreversibles a la salud humana y el ambiente. A partir de esa fecha se ha intensificado la reflexión crítica sobre el tema y diversos grupos ambientalistas y de derechos humanos, tanto locales como internacionales, han hecho vigilias, protestas, conferencias de prensa y denuncias contra el paso de estos barcos.

A pesar del rechazo de la comunidad internacional en cuanto al transporte de estos desechos, es lamentable que en Panamá se desconozca el principio de precaución, el cual enfocado al caso que nos ocupa, es fundamental en la prevención de daños transfronterizos al ambiente y la salud humana.

El riesgo debe ser calculado, valorado, manejado, comunicado y no ignorado.

Los panameños deben saber que el tránsito de estos barcos cargados de escoria radiactiva, viola el Régimen Ecológico consagrado en la Constitución y en especial el artículo 17, que señala que las autoridades de la República están instituidas para proteger la vida, honra y bienes de los asociados. Otros instrumentos legales orientados a la protección de la vida están siendo desconocidos sistemáticamente a través de varias administraciones gubernamentales: La Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Convenio de Basilea, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y las normas internacionales del Organismo Internacional de Energía Atómica, OIEA, entre otros.

Se está incumpliendo el artículo 23 de la Ley General de Ambiente, que establece que toda obra que genere daños y riesgos ambientales requiere de la presentación de un estudio de impacto ambiental (EIA) previo.

La Autoridad del Canal de Panamá, asegura que un accidente de un barco que transporte este material es una posibilidad remota y avalan lo que señala la PNTL en cuanto a las medidas de seguridad y estar preparados para cualquier incidente; pero la realidad es que no hay EIA, ni medidas preventivas ni presupuestarias, ni planes de contingencia, ni garantías financieras que nos protejan.

El argumento favorito de la ACP es que el cumplimiento del Tratado de Neutralidad ordena el derecho al tránsito abierto, pacífico e ininterrumpido y sin discriminación de los barcos del mundo. Paradójicamente, y lo hemos sostenido en muchas ocasiones, el tránsito de estos barcos desvirtúa la letra y espíritu del propio tratado, pues el problema no es el pabellón o bandera del barco, sino la naturaleza intrínsecamente peligrosa de la carga.

Por su parte, la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar, en el artículo 17, regula el “paso inocente” de los barcos por aguas internacionales, la zona económica exclusiva y el mar territorial. Nosotros cuestionamos seriamente que el paso de estas naves sea “inocente” por el alto grado de riesgo, pues los accidentes ocurren y la amenaza sería directa a la vida de millones de habitantes, ocasionando graves daños al ambiente, al agua, a la flora y la fauna, la agricultura, la economía y el turismo. La situación se agrava al existir la posibilidad de actos de toma de control de un barco o un ataque terrorista.

En otras rutas de tránsito como el Canal de Suez, se exige garantías ilimitadas de compensación contra daños, lo que no se pide en Panamá. En el Cabo de Buena Esperanza y el Cabo de Hornos, las protestas de Brasil, Uruguay, Chile y la prohibición de Argentina, han detenido el peligroso tránsito de estas embarcaciones.

En el 2004, presentamos el caso ante el Tribunal Centroamericano del Agua, el cual responsabilizó al Gobierno de Panamá por no haber prohibido el tránsito de estos barcos. Nuestra siguiente acción es demandar al Gobierno panameño ante el Tribunal Latinoamericano del Agua, una instancia internacional, autónoma e independiente, de justicia ambiental, en su Audiencia Pública Regional de Juzgamiento.

La realización de esta audiencia será en el contexto del IV Foro Mundial del Agua, que se celebrará en México DF, en el mes de marzo. Panamá tiene la facultad de prohibir estos tránsitos.

La autora es abogada ambientalista

Fuente: La Prensa, 9 marzo de 2006.

Corrupción en ANAM afecta transparencia de la gestión ambiental

ANAM certificó estudio ambiental para autopista

 AMPLIAR 

El tiempo que tomó el estudio ha sido muy cuestionado.

Grisel Bethancourt

PANAMA AMERICA

ANTE LAS denuncias contra el Estudio de Impacto Ambiental para la construcción de la autopista Madden-Quebrada López, en Cativá, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) certificó que el procedimiento utilizado es legal y no existe ningún elemento extraño, afirmó el secretario general de la entidad, Harley Mitchell.

El funcionario de la ANAM explicó que la confusión proviene de lo contemplado en el Decreto Ejecutivo 209 de 2006, donde se regula la evaluación de los estudios de impacto ambiental.

“La ANAM ha hecho que se siga con la ley y la comunidad puede estar tranquila”, aclaró Mitchell.

En los estudios presentados, la empresa Norberto Odebrecht debe cumplir con el rescate de la flora y fauna y las medidas de mitigación.

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Esta actuación de ANAM le hace un grave daño a la institucionalidad democrática y de transparencia en la gestión ambiental.  Deja a un lado el principio precautorio por el principio de la fuerza.