“Es una lástima que lo estemos regalando a los extranjeros”

El atraco de los parques de Punta Pacífica

Rodrigo Mejía-Andrión
aseviviendas@cableonda.net

OPINIÓN. Hace semanas escribí que Punta Pacífica era el único barrio al cual se le había permitido realizar una urbanización sin construir un parque. Me imaginaba que se debería a que, seguramente, sus propietarios pertenecerían al grupo panameño de “extrema pobreza”, por lo que el Ministerio de Vivienda los habría eximido de esa obligación. Yo ya estaba dispuesto a organizar una colecta en el barrio para ayudar a esa “pobre gente”, tan necesitada. Hoy, conocedor de otras “nuevas”, he comenzado a comprender el pastel.Cuando un muy joven periodista investigador de La Prensa, vino a visitarme con una serie de planos, para conocer mi opinión, me puse a examinarlos con detenimiento.

El primero que recibí, tenía como propietario a la empresa ICA, de la cual no tengo ni un pequeñísimo aprecio. Me asombró que el plano hubiera sido obra del arquitecto urbanista Antonio De León, distinguido profesional de todo mi aprecio, por lo que no podía comprender cómo la urbanización carecía de parque. Al mirar con más detalle, descubrí que las áreas de “uso público” estaban distribuidas en medianos y relativamente pequeños espacios que pasaban desapercibidos. También el plano tenía la firma de los ingenieros especializados en ingeniería sanitaria, Laurencio Guardia y Julia Guardia, otros profesionales de renombre y seriedad.

Todo estaba muy claro. La urbanización sí disponía, y muy claramente identificados, de los espacios públicos que exige la ley. La cosa se ponía “color de hormiga” y empezaba a apestar.Luego se me mostró otro encerramiento de diversos tipos de viviendas, “un poquito” más costosas que las que vemos en Boca la Caja, otro encerramiento que se apropió de los espacios públicos con la “excusa” de que su diseño mostraba una garita. Menos mal que la ministra de Vivienda ha tomado el caso como debe ser y ha exigido el derribamiento de las murallas que protegerían las casas de alguien que osara penetrar el espacio para disfrutar de un parque que se suponía público.

En estas últimas semanas, veo que se le ha caído la máscara a más de uno. Parece que el ejemplo del “señor” Figali se está popularizando. ¿Será que estos señores también tendrán su magistrado “amigo” que les tenderá la mano? Parece que nuestra ciudad tiene más enemigos de los que suponíamos. Ha resultado oportuna la creación del grupo Alianza Pro Ciudad, donde nos estamos agrupando e identificando los que estamos preocupados por la ciudad, su comunidad y por la gente de a pie, tratando de establecer un poco de balance ante el atraco generalizado que pretende apoderarse de todo el país.

Es una lástima que lo estemos regalando a los extranjeros. ¿Dónde viviremos los panameños, los que estamos perdiendo la batalla contra don Dinero? Una opción podría ser con los ngöbe buglé, que parecen más civilizados. Otros tenemos planes diferentes, una idea que estamos estudiando para crear una nueva comunidad, una que no solo tenga parte de los que venimos perdiendo, sino una mejor organización espacial y especialmente, una garantía de que existirá el respeto por lo que construyamos. Ya comentaremos.

El autor es arquitecto y representante de la SPIA en la Junta de Planificación.

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