Las águilas arpías son padres excepcionales

El majestuoso rey del dosel del bosque

Un equipo japonés filmó un nido de águilas arpía por un año, permitiendo conocer un poco más sobre la crianza y desarrollo de esta especie rapaz, protegida por la ley panameña y declarada el ave nacional.

Tamara Del Moral
tdelmoral@prensa.com

El polluelo blanco de pico negro -de una semana de vida y 10 centímetros de alto- se tambaleaba dentro del nido de una pareja de águilas arpía, en lo alto de un árbol frijolillo de más de 40 metros, en el Parque Nacional Chagres.

“Parece un pollito gigante”, exclamó un estudiante que asistió a ver el video de 35 minutos, presentado en el Centro Earl Tupper del Instituto Smithsonian, en Ancón.

En 2004, y con el permiso de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), el fotógrafo de vida silvestre de la Corporación de Radio y Televisión de Japón (NHK), Masahiro Iijima, filmó al pichón por un año. Su cámara, instalada en una plataforma en otro árbol de la misma altura, a 80 metros del nido, fue testigo de la dedicación de las águilas por su cría: cuando el sol era intenso, el polluelo respiraba con el pico abierto y la madre le traía ramas para brindarle sombra. Cuando llovía, la hembra permanecía inmóvil, protegiendo con su cuerpo al aguilucho, como si fuera un paraguas.

Otras dos cámaras completaban las tomas desde el suelo.

“Es la primera vez que se hace una filmación así en Panamá”, explicó la bióloga especialista en esta ave rapaz Karla Aparicio, y añadió que llegar hasta el sitio no fue sencillo. Había que andar una hora en auto, tres horas navegando en cayuco y caminar cinco horas.

EN LAS ALTURAS

El águila arpía anida en lo alto de árboles como frijolillo, cuipo y ceiba, en los bosques húmedos tropicales de tierras bajas. La destrucción de su hábitat es su mayor amenaza.

Una pareja solo se reproduce cada tres años y cría un solo pichón, que permanece en el nido, al menos, hasta los dos años. Cada miembro de la pareja tiene su función en la crianza del pichón: la hembra permanece con él, mientras que el macho sale a cazar y les provee alimento a ambos.

Las arpías utilizan su aguda visión y audición para detectar a sus presas. Los perezosos constituyen un tercio de su alimentación. Otro tercio son monos, pero también cazan aves. Tienen la costumbre de arrojar los huesos y uñas de sus presas fuera del nido.

El video japonés captó momentos en los que el macho se aproximaba sigilosamente a sus presas, moviéndose entre las ramas de los árboles, para no ser visto en vuelo.

Si el macho no aparece en varios días con comida, la madre sale a cazar.

A los seis meses, el pichón comienza a alejarse del nido, mientras la madre lo observa. Salta entre las ramas y hace sus primeros intentos de vuelo, pero sus movimientos son muy torpes. Las imágenes mostraron que aunque llegaba a tener a un perezoso frente a él, no lo podía cazar. A esa edad, practica aferrándose a una rama con una pata, y con la otra sostiene una planta. Pero le toma, al menos un año, antes de que pueda atrapar una presa.

falta más investigación

Se creía que las arpías formaban parejas de por vida. Sin embargo, dijo Aparicio, en Panamá hay dos casos reportados de reemplazo de pareja, cuando uno de los dos muere. Existe, además, un caso de un padre soltero: “en Bocas del Toro, un macho se hizo cargo solo de la crianza del pichón, cuando a la hembra la mataron”, explicó la bióloga.

También se piensa que las ramas que la hembra deposita en el nido sirven como insecticida, pero hace falta probarlo.

Se han reportado águilas juveniles cerca de nidos donde una pareja cría un polluelo, y se piensa que luego de independizarse, las águilas jóvenes regresan a “visitar” a sus padres. “Pensamos que es así, pero nos falta hacer más trabajo de campo”, añade Aparicio.

CRÍAS EN CAUTIVERIO

En la década del 90, la Organización The Peregrine Fund empezó un proyecto de cría de arpías en cautiverio en Estados Unidos. Obtuvieron nueve pichones en casi 10 años.

En 2001, las parejas reproductoras fueron trasladadas a Panamá, cuando se estableció el Fondo Peregrino-Panamá y el programa continuó hasta principios de 2006. Aquí nacieron 34 pichones entre 2002 y 2006. De estos, aún faltan cuatro por ser liberados.

Según la bióloga Saskia Santamaría, del Fondo Peregrino, antes de liberar a las águilas, se les colocan dos radiotransmisores. Primero, viven una “liberación controlada” en el Parque Soberanía, donde los asistentes de campo las siguen diariamente para tomar notas sobre su desarrollo. Cuando ya están cazando, se les atrapa para cambiarles el transmisor por uno satelital y reubicarlas en áreas más remotas; esta es la “liberación final”, que también se realiza en Belice.

Cuando se les cambia el transmisor, sus coordenadas son enviadas cada tres o cuatro días por e-mail y así se registran sus movimientos. De las águilas liberadas en Belice, unas han cruzado a México y Guatemala, para luego regresar a Belice.

Ahora, el Fondo Peregrino analiza cómo se desenvuelven las águilas liberadas, antes de decidir continuar el proyecto de cría. “Las que liberamos en 2002 pronto deben encontrar pareja, establecerse en un territorio y reproducirse”, dice Santamaría, quien destaca la importancia que tiene Panamá para la especie, pues es su último refugio en el área centroamericana.

Estudiantes con una misión protectora

El grupo “Misión Águila Arpía”, del Colegio Brader, se fundó en 2004. Sus miembros, que se integran desde el séptimo grado, se dedican a dictar charlas y hacer presentaciones en escuelas para divulgar información sobre el ave nacional de Panamá. También confeccionan manualidades para vender y obtener fondos para continuar con su labor. Los alumnos también colaboran con el Fondo Peregrino y este año nuevamente participarán en el evento Festi Arpía, que se realizará en el Parque Summit mañana 15 de abril. Allí presentarán juegos didácticos basados en el águila arpía, incluyendo un “bingo”.

“La misión de estos estudiantes es causar un cambio en la sociedad, para que se preocupen de conservar el águila, pero también el bosque tropical, el hábitat donde anida y los animales que le sirven de presa”, dice la profesora Ileana Cotes, coordinadora del grupo.

La Prensa, 14 de marzo de 2007.

3 comentarios

  1. Hola,

    soy un apasionado de las aves y en principal de las rapaces, como es la majestuosa Águila Harpía

  2. your program sucks

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