Edificios de vidrio en Panamá ‘imbéciles, definitivamente imbéciles’

Plano urbano
Extranjeros se expresan sobre Panamá

Rodrigo Mejìa-AndrióN

OPINIÓN.

Del arquitecto Andrés Duany tengo algunas “joyas” expresadas en público. En la recepción inicial que dio la familia Eleta para presentarlo, dijo. “en el poco tiempo que llevo aquí y con lo poco que he visto, les expreso mi preocupación por esta ciudad. Desde este hotel, lo primero que puedo decir, es que jamás debió ser construido. Puedo añadir que es este un hotel para suicidas, ya que si se pretende cruzar la calle es difícil que se llegue vivo al frente. Panamá tiene un urbanismo que imita lo peor del urbanismo americano, que en general es muy malo. Son ciudades que no se pueden caminar, no están hechas para la gente, sino para el carro. Una ciudad se calibra desde el suelo, los dos primeros pisos son los que dan la tónica, aquí recibirían muy mala nota”.

En la charla de la Universidad, Andrés añadió: “esos edificios de puro vidrio que veo aquí, los califico como edificios ‘imbéciles, definitivamente imbéciles’. Son para tierra siempre fría, no habrá energía para tanto consumo”. Eso me recordó lo que me dijo un colega dominicano, en mi último viaje a Santo Domingo. “Gracias a Dios, ya no tenemos apagones, ahora tenemos encendones” Un arquitecto argentino experto en vidrio comentó: “he estado viendo fenomenales edificios con enormes paños de vidrio solamente templado, de caerse se convertirían en proyectiles mortales. También comentó que en Buenos Aires, la altura máxima de un edificio es catorce pisos, pero, ¿será que Panamá, le puede dar lecciones a Buenos Aires, sobre como construir (o destruir) una ciudad? Un gringo residente en Boquete, de paso en Panamá, me preguntaba cómo en Panamá se permitían edificios forrados en vidrio sin varias ventanas que se abrieran en cada piso. Increíble, pero cierto.

El arquitecto urbanista de Medellín, Luis Alberto Muñoz, quien ha dictado importantes conferencias en Panamá, incluyendo el foro Panamá 500, menciona que la invasión del espacio público llama la atención de todos los turistas, ya que no encuentran aceras por donde caminar.Inversionistas norteamericanos dijeron que era la primera vez que veían como una ciudad se “suicidaba”. Sobre Bella Vista y La Exposición, muchísimas personas, panameñas y extranjeras, me escribieron para expresar su extrañeza de que aquí se permitan derrumbar edificaciones con un claro valor arquitectónico que, en otros países, los ciudadanos adinerados pagan fortunas por vivir en esas viviendas de calidad. Alguien aseguró que una empresa extranjera, con muchos fondos, está ofreciendo bastante dinero por cada permiso de demolición. No creo que hayamos llegado al extremo de corrupción de que esos ofrecimientos sean aceptados, pero en el pasado hemos visto de todo en este, nuestro paisito de opereta. Si vendemos los parques, ¿cómo pretender que respetemos la historia?

El autor es arquitecto y asesor en bienes raíces.

La Prensa, 19 de mayo de 2007.

4 comentarios

  1. Este artículo del Arq. Mejía Andrión, me parece contundente y muy acertado. Es lamentable lo que vemos a diario en esta ciudad, en la cual la toma de decisiones por parte de las autoridades revela un gran desprecio a todo lo que tiene que ver con el bienestar común.

    Podemos mencionar muchos tristes ejemplos de desaciertos en cuanto al diseño y el ordenamiento de la ciudad y lo peor de todo es que las autoridades ya ni siquiera quieren escuchar opiniones sabias de los expertos, pues se dan el lujo de negar cortesías de sala a Alianza Pro Ciudad, el cual es un grupo organizado e integrado de expertos en la materia de urbanismo.

    La ignorancia, la codicia y la avaricia sin límites, están acabando a un ritmo alarmente joyas arquitectónicas, la memoria histórica de Panamá, nuestros parques, nuestro derecho a tener servidumbre de vista, de aire y de paso.

    En todo este intolerable disparate, la gran perdedora es la ciudad, que está siendo despojada de su gracia y sus recursos.

    Parece que algunos han olvidado que si la ciudad pierde, perdemos todos.

    Susana A. Serracín Lezcano
    Abogada ambientalista

  2. La construcción sostenible se erige en senda “imprescindible” de Construmat

    – sábado, 19 de mayo

    Barcelona, 19 may (EFE).- El salón Construmat, que se clausura hoy en Barcelona tras seis días de actividad y una afluencia de unas 260.000 personas, ha hecho de la construcción sostenible uno de sus principales compromisos, ya que, según ha indicado su presidente, Bruno Figueras, se trata de una vía “imprescindible” y “urgente”.

    La construcción sostenible es entendida como “aquella que está perfectamente integrada en los ciclos vitales de la naturaleza”, según ha explicado a Efe el arquitecto valenciano Luis De Garrido, que en esta edición de Construmat ha presentado dos prototipos de vivienda bioclimática.

    De Garrido ha señalado que lo que distingue a este tipo de arquitectura es que consume una menor cantidad de energía en todo el proceso de fabricación, optimiza al máximo los recursos naturales, consigue una disminución de residuos generados en el proceso de construcción y garantiza el máximo bienestar de las personas.
    El arquitecto ha insistido además en que la construcción sostenible es mucho más fácil de mantener y más barata que la convencional, y ha asegurado que “si una arquitectura es más cara, no puede considerarse sostenible”.

    Figueras, por su parte, ha explicado a Efe que la construcción sostenible es un ámbito que ha preocupado en Construmat desde su edición de 2003 y que, pese a que en un primer momento los proveedores mostraron “poco interés”, en 2005 éste fue en aumento, llegando en esta edición de 2007 a cuadruplicar el espacio destinado a este tipo de proyectos.

    En 2005 la superficie expositiva contratada para este fin fue de 1.200 metros cuadrados y en 2007 ha llegado a los 4.800, una evolución que Figueras espera que continúe, abriendo la posibilidad a que en el futuro se llegue a un “Construmat sostenible”.

    El presidente del salón ha recalcado también la importancia de este mercado, que hay que “aprovechar a fondo”, y ha señalado que las empresas que ahora se posicionen tendrán mejores oportunidades de futuro.

    La concienciación sobre la necesidad de una arquitectura y una construcción respetuosa con el medio ambiente ha quedado patente en el gran número de actividades que han tenido lugar dentro de Construmat, que para ampliar los conocimientos sobre este tema ha dedicado dieciocho conferencias a la construcción sostenible y diez a la arquitectura de este tipo.

    Además, se han ofrecido 32 charlas destinadas a dar a conocer las novedades técnicas y constructivas y las modificaciones en la legislación que han llevado a cabo tanto el gobierno español como el catalán.

    En España, el próximo mes de noviembre entrará en vigor la Certificación Energética de Edificios, cuyo objetivo es medir la cantidad de energía que consume un edificio y la cantidad de CO2 que emite.

    A partir del próximo noviembre, cuando una persona compre o alquile una casa de nueva construcción, recibirá esta certificación, que distingue cuatro categorías diferentes -A,B,C,D- en función del gasto energético del edificio, medido en base a características arquitectónicas como su orientación y su diseño.

    En Cataluña, además, la Generalitat aprobó en agosto de 2006 el decreto de coeficiencia del Departamento de Vivienda y Medio Ambiente, que establece los requisitos mínimos que un proyecto debe cumplir en cinco ámbitos diferentes que determinan la eficiencia de un edificio para obtener la licencia de obras.

    Para explicar el funcionamiento y los requisitos que establece este decreto, el gobierno catalán ha dispuesto de un espacio en esta edición de Construmat, sumándose así a los más de 170 expositores que han presentado novedades en este ámbito de la construcción.

    Durante el salón se ha intentado definir qué empresas practican realmente la sostenibilidad mediante la presentación del Directorio Nacional de Arquitectura Sostenible, en el que se establece un listado minucioso que puede servir de referencia a constructores y arquitectos.

    Estas empresas tendrían así un aval sobre su rigor en este campo, pues, según De Garrido, hay compañías que por cuestiones de ‘marketing’ se anuncian como sostenibles y en muchas ocasiones no es cierto que cumplan los requisitos.

  3. Es obvio lo que se dice.

    Lo que de verdad me sorprende es cuantos proyectos lofts hay. Lofts son perfectos para nueva york donde se necesita todo el sol que se puede conseguir en los meses del frio.

    Pero en Panama? Yo veo gente poniendo persianas y cortinas y corriendo con su aire acondicionado todo el dia solo para no sentirse en un horno.

    Definitivamente no tenemos personas capacitadas para hacer decisiones en posiciones de poder. Tenemos el primo, el amigo, el donante y el tio de quien sea que esta en gobierno.

  4. Esto no es lo más grave que se le ha hecho a Panamá. Yo como Ingeniero Estructural, mi opinión con respecto a los rascacielos que se han construido en Panamá, se han cometido profundos errores, ya que no se han tomado en cuenta los criterios estructurales y antisísmicos adecuados, pués los edificios están plagados de ineficiencias como: efecto de columna corta, no incorporaron los parámetros de ductilidad adecuados, por lo que la vida útil de los edificios es un desastre, ya que los dejaron tan dúctiles que, por los movimientos provocados por los asentamientos, producen levantamiento de las baldosas de piso, grietas en paredes, deformación de Marcos de ventanas, rotura de tuberías, etc. Provocando filtraciones. Esto está ocurriendo prácticamente en todos los edificios nuevos construidos en Panamá desde el año 2007. Los promotores y constructores, se salen del problema aduciendo que son problemas por la mala calidad de los materiales, dando la garantía de un año (Garatía por daños ocultos), la cual vence en un año después de entregada la obra, aprovechándose de la inocencia de los propietarios que les han comprado sus viviendas, los cuales no saben que los daños de deben a la mala construcción de la estructura del edificio, la cual, su garantía, legal, tiene un vencimiento de 10 años.

    No hablemos de la cantidad de muestras de concreto preparadas en las obras para sus debidos ensayos de resistencia, las cuales nunca llegaron a los laboratorios, ya que se ven por todas las calles de la ciudad, abandonadas, adornando jardines, utilizándolas para bloquear el paso de los vehículos en las aceras, etc. Les hablo de aquellos cilindros pequeños de concreto que se preparan con el concreto que se vacía en cada uno de los elementos estructurales construidos en los edificios y deben pasar por la adecuada inspección de preparación y envío a los laboratorios de estructuras para ser analizada la resistencia que debe cumplir para la necesidad del soporte de la estructura de cada edificio. Con esto quiero decir, que el aval de la resistencia de cada elemento estructural que se vació a la hora de la toma de la muestra de cada uno de estos cilindros, no es real, porque nunca se hizo.

    En pocas palabras no quisiera estar en la ciudad de Panamá a la hora que, mi Dios no lo quiera, ocurra un evento sísmico importante.

    En resumen, creo que los constructores, se ahorraron el dinero en muchas de las especialidades de la ingeniería.

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