El clima es tema político en EE.UU.

El clima es tema político en EE.UU.

Lourdes Heredia

Lourdes Heredia
BBC, Washington


Al Gore

El ex vicepresidente de EE.UU. Al Gore dirigió el documental “Una verdad inconveniente”, cuyo eje es el calentamiento global.

Estados Unidos estaba poco interesado en el cambio climático hasta hace muy poco. Tan sólo en el 2001, el presidente George W. Bush pudo repudiar el protocolo de Kyoto, sin perder la confianza de sus conciudadanos.

El mandatario fue reelegido en el 2004 y durante la campaña presidencial el medio ambiente no fue una prioridad.

Sin embargo, esta actitud ha cambiado. El propio presidente habló de la importancia de combatir el calentamiento global y disminuir la dependencia del petróleo importado.

Este viraje refleja la preocupación de los estadounidenses que comienzan a notar el cambio climático en su vida cotidiana, con nevadas en lugares inesperadas o falta de lluvias.

Según explicó a la BBC David Sandolow, analista del Brookling Institute, también el presidente esta buscando caminos comunes con los demócratas, quienes prometieron cuidar más el medio ambiente.

“El cambio del control en el congreso por los demócratas tras las elecciones del 7 de noviembre es uno de los factores. También vemos que hay republicanos cada vez más preocupados por el tema”, señaló Sandolow, quien ayudó a negociar el Protocolo durante el gobierno de Bill Clinton.

La ecología en campaña

Uno de ellos es el senador republicano John Mccain, quién será uno de los candidatos para competir por la presidencia en el 2008.

Nevada.

Los estadounidenses están viendo los efectos del cambio climático en su cotidianidad.

Pero no es el único. Estrategas de ambos partidos notaron el cambio en la opinión pública y ahora casi todos han tomado la bandera ecologista en sus campañas.

La pregunta es: ¿conllevará esta tendencia a cambios concretos en los EE.UU.?

Según David Sandolow es muy probable que los congresistas presionen cada vez más al presidente, pero el camino hasta llegar a una legislación, que sea aprobada por el mandatario, es aún lejano.

“Primero hay que oir lo que Bush dice y luego ver lo que hace. En el pasado el presidente ha hecho muchas promesas, pero luego no las cumple”, señaló Sandalow.

¿Términos prohibidos?

Por el momento, el Congreso ha comenzado varios debates sobre el cambio climático. Uno de los más importantes es la investigación que lleva a cabo para ver si la Casa Blanca presionó a los científicos para que quitaran la palabra “calentamiento global” de sus informes.

Nevera con mensaje ecologista.

La preocupación por el cambio climático se está abriendo espacio dentro de la opinión pública estadounidense.

“Parece que podría haber un esfuerzo orquestado por engañar al público sobre la amenaza del cambio climático global”, señaló en las audiencias el demócrata Henry Waxman, que preside el Comité de Supervisión y Reformas de Gobierno en la Cámara de Representantes.

De acuerdo con un sondeo la organización Unión de Científicos Preocupados, el 46 de los científicos entrevistado, que trabajan en agencias financiadas por el gobierno estadounidense, se vieron presionados por la administración Bush para “suavizar” sus resultados.

Cómo el tema está de moda, incluso un legislador llevó un automóvil “ecologista” a las puertas del congreso para que sus colegas vieran de primera mano la nueva tecnología que cuida el medio ambiente.

Pero, además de estas muestras de interés, la pregunta sigue siendo la misma: ¿EEUU, ya sea el Congreso o la Casa Blanca, tomará medidas concretas para reducir la contaminación y la emisión de gases que produce el efecto invernadero?

Presión empresarial

La que fue la primera jefa de la Agencia de Protección Ambiental del gobierno de Bush, Christine Todd Whitman, y quién renunció frustrada por los pocos avances, le dijo a la BBC que ahora si se podría lograr algún progreso debido a la presión de las empresas.

Contaminación

Las empresas estarían jugando un rol clave para que se promulguen medidas ambientalistas.

“Son las empresas las que le han pedido a Bush una legislación federal. Ahora las compañías se encuentran con que los estados están imponiendo sus propias reglas, eso conlleva a 37 distintas leyes, y eso es muy costoso para las empresas”, explicó la ex funcionaria.

Ciertamente, un día antes del discurso sobre estado de la Nación, varios gerentes ejecutivos de las mayores empresas de Estados Unidos hicieron un llamada al presidente Bush para que proponga un límite obligatorio a las emisiones de gases de carbono.

Pero más que la reducción de emisiones – Bush rechazó porque “afecta a la economía”- lo que la Casa Blanca quiere es que se de prioridad a las nuevas tecnologías.

“Tenemos que ser contundentes en la financiación de nuevas tecnologías para capacitarnos para diversificar (las fuentes de energía) más allá del petróleo”, explicó el mandatario.

El mandatario propuso reducir en un 20% el consumo de gasolina hasta el año 2017 y utilizar combustibles alternativos como el etanol. El problema, opinan algunos, es que estas medidas no son suficientes.

“Debemos actuar ahora para encarar el calentamiento global”, prometió la nueva presidenta del comité de medio ambiente del Senado, la demócrata liberal, Barbara Boxer.

Estados Unidos tiene sólo 4% de la población mundial, y emite por lo menos 20% del dióxido de carbono que se produce en el mundo.

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Sigue especulación de tierras en Bocas del Toro

Bocas a la venta
Amigo de Martín adquiere tierras


El Siglo, 25 de mayo de 2007

Horacio Trottman, Carmen Boyd y Jahiro Polo

CAYO DE AGUA, Bocas del Toro. El corregimiento de Punta Laurel es una maravilla de la naturaleza, ya que está formado por cayos, estuarios, arrecifes e islotes de manglares. Forman  un ecosistema rico en diversas especies marinas. Esto fue un atractivo para los nativos indígenas y negros de las regiones costeras de Punta Valiente y la Isla Cayo de Agua forma parte de este paraíso, donde los nativos se radicaron en pequeñas comunidades. Para llegar a esta comunidad abordamos una lancha desde la Bahía de Almirante, atravesando la laguna del archipiélago de Bocas del Toro, luego la Laguna de los Delfines, la Isla Popa,  la Loma Partida y el objetivo, tras una travesía de aproximadamente dos horas.

Dueños extranjeros
Durante dos días en la isla, El Siglo corroboró que a cada 150 metros, aproximadamente, a lo largo de las playas de la citada isla, hay letreros que indican: “Propiedad Privada McSween”.

Se trata del inversionista Cirilo McSween (hijo), de nacionalidad norteamericana, quien había realizado una transacción con la familia Backer, comprándole los derechos posesorios de 88 hectáreas de terreno en la Isla Cayo de Agua, por un millón de dólares.
Cirilo McSween (padre) fue el hombre a quien el fallecido general Omar Torrijos Herrera le confió la educación de su hijo y actual mandatario, Martín Torrijos. McSween (padre) es un próspero empresario, quien regentaba la cadena de restaurantes McDondal’s, en Illinois y quien nombraría a Martín Torrijos como gerente administrativo de uno de sus restaurantes en Chicago.

El sábado, 12 de mayo, Torrijos llevó a cabo una visita privada a Chicago (Illinois), para visitar, según conoció El Siglo por fuentes políticas, a Cirilo McSween (padre), quien sufre quebrantos de salud.

Mucho interés
Los indígenas inicialmente se opusieron a la creación del Reordenamiento en las áreas insulares, porque con ella se beneficiarían a los del poder económico y los nativos serían desalojados de sus terrenos.

Detrás de todo
Hay un descontento generalizado por los miembros de unas once familias de los Backer. Gilberio Jal, nieto mayor de Aurelio Backer, mostró su descontento y aseguró que “los vendieron”.  Sentado sobre un banco de madera, explicó la transacción de las tierras.
Precisó que su abuelo era el único dueño de esas tierras y la venta fue inconsulta, ya que se debió llevar el tema a una reunión familiar y no fue así. “Sólo vendió y nos reubicaron a las once familias en estas dos hectáreas, en donde el señor McSween acordó construir once casas de madera-zinc con todas las extras, pero no fue así”, apuntó.

Promesas incumplidas 
La venta estuvo condicionada a la reubicación de las once familias, la construcción de once viviendas con dos cuartos, sala, cocina-comedor, baños con letrinas, acueducto y además la lotificación en once partes.
Según Jal, la venta mantiene divida a la familia Backer, ya que sólo fueron algunos los que recibieron remuneración de su abuelo.
Se notaba un hermetismo con los Backer sobre el tema y los familiares nos referían a donde Lubio Backer, con quien no pudimos conversar, pero a juicio de Jal, hubo algo más que negociación, ya que él compara los precios por hectáreas y pregunta  cómo es posible que 40 hectáreas se lo compraran a 250 mil dólares a su abuelo.

Se conoció que Juan Conquet fue buscado por los Backer para ser intermediario en la venta de las tierras con el estadounidense.
No obstante, en el edicto número 263-2006 del 23 de mayo del 2006, del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y la Dirección General de Catastro, McSween solicita al gobierno comprar estos terrenos.

Además se agrega el edicto número 25, 585 de la gaceta oficial, en la cual aparecen las generales del proceso, donde queda plasmado que el estadounidense pide los terrenos que miden 88 hectáreas más 911.65 metros cuadrados. (Los derechos posesorios  adquiridos a los Backer).
El terreno es colindante al norte: Mar Caribe, servidumbre. Sur: quebrada sin nombre. Este: terrenos nacionales ocupados por el hotel Limbo. Oeste: Mar Caribe, servidumbre.
Pero lo que aún no han dicho los compradores de esas tierras es que planifica construir un hotel resort con lujosas habitaciones, piscinas y otras infraestructuras para el turismo estadounidense y europeo.

Catastro
Según el director de Catastro de Bocas del Toro, Roberto Prestán,  la transacción realizada por McSween con la familia Backer es sólo por los derechos posesorios.
Prestán reveló que no se puede hablar de una compra, ya que la institución que él preside no ha presentado documento alguno sobre la compra de tierras en     la isla.
El funcionario dijo que McSween deberá presentar el mega proyecto turístico que pretende desarrollar en la isla en Panamá, mientras que Catastro de Bocas del Toro realiza los avalúos y cuantifica la escala económica del proyecto y poder entregar la concesión de las tierras.

Más hectáreas
El Siglo conversó con Carmen Sosa, quien explicó que su cliente adquirió los derechos posesorios de 363 hectáreas, divididas en la siguiente forma: 100 hectáreas a Julián Morales, 90 hectáreas a Gin Morales, 88 a la familia Backer, 70 a la familia Chuito y 15 a la familia Taylor.
Sosa dijo que a los Backer se les pagó la suma de un millón de dólares por las tierras, pero no explicó cuánto pagó el extranjero a las otras familias.
La letrada del Derecho sostuvo que su representado deberá presentar un plan maestro al Instituto Panameño de Turismo (IPAT) y que será evaluado por el MEF, la Contraloría General de la República, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM). Agregó que funcionarios del MEF de la ciudad de Panamá deben viajar a la isla para evaluar el terreno y hacer un informe catastral. La isla cuenta con una extensión aproximada de mil 400 hectáreas.

Quiere invertir
El Siglo contactó a Cirilo McSween (hijo), quien confirmó su interés por adquirir algunos terrenos para, en un futuro, abrir un hostal turístico. No obstante, explicó que aún no hay nada en concreto, pues aún no tiene una respuesta del Estado panameño en torno a la concesión que éste debe otorgarle sobre la tenencia de los terrenos en cuestión y tiene en su poder los derechos posesorios.
“En lo que estoy interesado es invertir en Bocas del Toro y mi idea es adquirir una muy pequeña extensión de terrenos en una isla y para ello he negociado la compra de algunos derechos posesorios”, dijo.

Agregó  que a pesar de tener en su poder los documentos (los derechos posesorios) todavía no ha podido lograr la concesión del Estado, pues “entiendo que el proceso burocrático es muy largo y muy complicado”.
“Sé que no se le puede comprar directamente la tierra al gobierno, sino que parte del proceso es que se tiene que obtener permisos de varias autoridades y luego uno solicita una concesión, pero para ello, necesitas tener primero los derechos posesorios y eso ya lo tenemos”, manifestó.
Indicó que su abogada, Carmen Sosa, está a cargo de los trámites, y que él no ha tomado parte alguna en dichos trámites, salvo el de comprar los derechos posesorios, para lo cual ya invirtió “lo suficiente”.

“He comprado derechos posesorios a personas mayores que residen en Bocas del Toro y que estaban interesadas en vender”, afirmó.  Dijo que a pesar de la relación personal entre su familia y el mandatario Torrijos, él no ha recibido ayuda alguna del gobierno para llevar adelante la compra de estos terrenos.