Por el sendero de los quetzales, Volcán Barú

Trotamundos
Por los senderos del quetzal
Tan mítico como su nombre, este sendero chiricano tiene suficientes atractivos como para convertirse en uno de sus favoritos.
ABDIEL BARRANCO 
mosaico@prensa.com 

Rodeado de un atractivo sin igual, el reconocido sendero Los Quetzales ha sido centro de atención tanto por el vuelo de la majestuosa ave que le da nombre, así como por la intención de hacer de este un “camino ecológico” que, afortunadamente, quedó en el olvido, gracias a la lucha de grupos ambientalistas y pobladores del lugar, quienes defendieron, por encima de malos intereses, la pureza de la naturaleza.

Estamos ante la obra de la madre tierra, donde el ser humano logró conectar los poblados chiricanos de Cerro Punta y Boquete, atravesando la biosfera de Talamanca en medio de grandes árboles, sinuosos riachuelos y el cantar de variadas especies de aves.

¿Dónde empezar a caminar?

Como todo sendero que conecta dos puntos, este presenta una diferencia importante en inclinación y dificultad. Es recomendable empezar la caminata desde Cerro Punta, específicamente desde Respingo, punto donde se encuentra la caseta de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) y que presenta una vista increíble de las montañas que demarcan la zona limítrofe entre Panamá y Costa Rica, un área que es fácil de ver en los días despejados.

Desde el principio notará que, independientemente de la temporada, siempre encontrará algo de lodo en el suelo, esto gracias a la imperante humedad típica de los bosques nubosos, lo que ayuda a mantener el caudal de quebradas y riachuelos durante todo el año.

Los escalones y demás ayudas de madera que hay a lo largo del camino forman parte del reciclaje de las ramas y árboles que caen mayoritariamente en la temporada de verano, pero tome en cuenta, en el caso particular de los pasamanos, que estos pueden aflojarse por el uso continuo, por lo que es recomendable que siempre, antes de apoyarse, pruebe su resistencia.

Como complemento, las señalizaciones cubren todo el sendero, donde encontrará variados miradores que le permitirán apreciar una porción del río Caldera, específicamente la parte que marca la diferencia en tamaño y coloración de los árboles que fueron arrasados por las corrientes en las crecidas de inicios de los años 70, así como también descubrirá bancas donde un agradable picnic rodeado del cantar de las aves, la presencia de flores multicolores y el pasar de pequeños roedores que pueden aparecer muy fugazmente.

El tamaño, así como la circunferencia de algunos árboles que se ven en puntos clave del recorrido, será una impresión difícil de borrar de su mente, dado que afortunadamente buena parte de este bosque primario pertenece al Parque Internacional La Amistad, así como también al Parque Nacional Volcán Barú, ambas reservas protegidas que forman parte del extremo sur del área de anidamiento del quetzal.

A esta ave puede apreciarla con mayor facilidad en su época de celo, que va desde inicios de marzo hasta finales de mayo. El quetzal no es tan fácil de ver, entre otras razones, porque sus nidos los hacen en troncos o tocones, de donde salen esporádicamente. Eso sí, si logra verlos en su llamativo vuelo será una experiencia imposible de olvidar.

Regresando al sendero, dependiendo del paso y ritmo de cada quien, se puede recorrer en seis horas. Es un tiempo suficiente para tomar fotos del lugar, disfrutar de la vista y descansar en los diversos puntos habilitados para este fin.

Al final notará la diferencia del paisaje, dado que se pasa por la servidumbre de una finca, donde observará casitas de madera y un peculiar riachuelo, donde seguro caerá en la tentación de meter los pies, pero recuerde, el agua estará fría.

¿Qué debe llevar?

Indispensable, un buen capote, además abastecerse de suficiente hidratación, trekking poles, una gorra, pantalón largo, una camisa fresca, snacks y, por supuesto, su inseparable cámara fotográfica.

¡No olvide!

Ya sea que entre por Boquete o Respingo, debe siempre pagar el acceso al parque que es de un dólar para los locales y tres dólares para los extranjeros. Por otra parte, no olvide confirmar su salida, lo cual forma parte del protocolo de seguridad que debe mantener en todos los parques, para así informar a las autoridades en caso de que se extravíe.

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