La participación ciudadana en las decisiones urbanísticas

APRENDAMOS DE LA EXPERIENCIA.

El precedente del Andrés Bello

José Blandón Figueroa

El viernes 13 de julio, como diputado del circuito 8-8 participé de la reunión comunitaria realizada en el parque Andrés Bello, donde los ciudadanos presentes, mayormente residentes en la Vía Argentina, aprobaron por mayoría una resolución que adoptó el Ministerio de Vivienda para regular la altura de los edificios que podrán construirse en las fincas aledañas a dicho parque. Esta es quizá una de las primeras experiencias en materia de participación ciudadana, luego de la entrada en vigencia de la Ley 6 de 2006, “que reglamenta el ordenamiento territorial para el desarrollo urbano” y por ello, es importante analizar las enseñanzas de este proceso, en cuanto a lo positivo así como en cuanto a lo negativo.

Para comenzar, hay que destacar como algo muy positivo, el activismo de la comunidad que logró conformarse en un grupo de presión que, a través de volantes, mensajes por internet, notas dirigidas a las autoridades y otros mecanismos similares, logró que se convocara a un cabildo abierto al cual asistieron las autoridades locales y representantes del Órgano Ejecutivo, oportunidad en la que pudieron expresar sus inquietudes y sugerencias. Este grupo de presión tuvo además la disponibilidad de conseguir profesionales, tales como abogados y arquitectos, que sustentaran las mismas ante las autoridades presentes. De allí que se lograra un compromiso de buscar una solución a los peligros que acechan al parque Andrés Bello, única área verde y de uso social de toda la comunidad de El Cangrejo. Representantes del Gobierno y miembros de la comunidad se estuvieron reuniendo con tal propósito y llegaron a un acuerdo, que si bien no satisface todas las inquietudes de los vecinos del parque, por lo menos establece unas limitaciones que antes no existían y sienta un precedente para futuro. También es positivo que, al menos parcialmente, hubiese la voluntad de las autoridades de sentarse a conversar con la comunidad y los promotores, en búsqueda de acercar las posiciones encontradas.

Por el lado de las cosas que deben mejorar, debo señalar que es necesario definir mejor la metodología de consulta y participación, pues considero que no se dio mucha amplitud en esta ocasión para que todos opinaran ni se le ofreció a la comunidad toda la información disponible con claridad. Incluso, se politizó un poco el tema, pues el representante del corregimiento de Bella Vista no invitaba a las reuniones a las autoridades locales que no fueran de su partido (como es mi caso) e incluso, en lo que a mí respecta, me negó la palabra en las dos reuniones antes señaladas, a pesar de solicitar el uso de la misma en ambas.

Sin embargo, lo que más me preocupa es que, en la dinámica de la participación ciudadana, no se siga con rigurosidad lo que establece la Ley al respecto, dándole así un grado de informalidad a la misma, que a la larga puede resultar contraproducente. Me explico mejor. Tengo algunas dudas con respecto a legalidad de la resolución que emitió el Mivi como producto de este proceso de consulta ciudadana. Considero que la Ley establece una serie de mecanismos de planificación y habría sido más apropiado discutir y aprobar un plan de desarrollo parcial para el área contigua al parque Andrés Bello. Me inquieta que, como producto de esta resolución, se reinicien las construcciones que estaban temporalmente suspendidas, so pretexto de los derechos adquiridos, mientras que aquellos propietarios-promotores que se sientan afectados por la misma, la demanden ante la Corte y logren su suspensión o incluso peor, su anulación, dejando sin efecto todo el esfuerzo de los moradores del área.

Esperemos, sin embargo, que todo salga bien y que aprendamos de la experiencia, pues, sin lugar a dudas, es necesario que se incremente la participación ciudadana si queremos salvar nuestra ciudad de la gula de los especuladores en materia inmobiliaria. No olvidemos, sobre todo, la principal lección de todo este proceso: la fiscalización ciudadana de la labor de las autoridades en materia urbanística debe ser constante e incansable, sin parpadeos y sin cuartel.

 

El autor es diputado

La Prensa, 19 de julio de 2007

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