David en sus inicios

Total transformación Y que continuará.

David en sus comienzos

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Mucha agua debe haber pasado por debajo del puente, tal como nos lo dice una frase popular, cuando se quiere indicar que mucho tiempo ha transcurrido, en nuestro caso de hoy, desde que se tomaron estas fotografías y otras que poseemos de lo que fue la actual y activa capital chiricana en sus primeros tiempos. Creemos que fue en el siglo antepasado, o sea desde el XIX cuando fueron tomadas las vistas que les presentamos hoy. Ustedes, amables lectores, nos corregirán de no ser así. Además, estamos muy contentos, ya que en repetidas ocasiones les hemos manifestado que cómo nos gustaría, tener más material fotográfico de nuestro interior del país y en esa forma podernos escapar a ratos de esta capital. Cuando se inició, en el año de 1994, esta página, esa precisamente era la intención, publicar fotos y hablar de las raíces de todo nuestro país. Lo volvemos, pues, a decir, queremos extendernos por toda la nación que tanto aspecto interesante y precioso nos puede ofrecer. Otra vez, sírvanse comunicarnos si tienen fotografías pero de real interés. Acontecimientos de importancia, personajes que realmente han sobresalido, en fin, todo lo que nos pueda a ustedes y a nosotros, satisfacer. Las de hoy como es natural nos han presentado grandes dificultades, ¿de qué calles se trata? ¿Quiénes vivían por allí? ¿Eran calles comerciales solamente o de habitación? ¿Es realmente David? ¿Se puede asegurar el año que transcurría? Porque de otra manera no lo podremos satisfacer. Y a los davideños que acá en Panamá les hemos preguntado, es poco —y lo comprendemos— lo que nos han podido aportar. Muchas gracias anticipadas por vuestra colaboración y de nuevo pedimos excusas por tan poca información. Ah, y se me olvidaba. La población actual de David, según los datos oficiales, es de 141 mil 710 habitantes.

Me da mucha pena tener que comenzar este escrito con una queja, basada, ténganlo por seguro, en la realidad, ya que traté en varias oficinas oficiales de que me informaran en cuánto se calculaba aproximadamente la población de la ciudad de David. Como no pude obtener este dato, lo intenté acá en Panamá, pero las llamadas de larga distancia, que fueron bastantes, la cifra precisa de su costo ya la tengo en mi poder, al igual que el total de la población. Lo que también pude conseguir, ¡olé! fueron los antiguos nombres de las calles principales de esa ilustre capital, para ver si correspondían a los que aparecen en nuestras fotografías de hoy. Veamos: serían ¿Calle 4ª o 3 de Noviembre, Domingo Díaz, José Domingo de Obaldía, de la Trinidad o Calle 5ª actual? Esperemos la opinión de un experto en esas lides y gracias por anticipado por su posible colaboración.

Lo que sí encontramos gratificante es que en el Libro Historia de la ciudad de David, de Alberto Osorio, Gonzalo Salazar y Arnoldo Díaz Wong, podemos leer datos debidamente confirmados acerca de la fundación de esa capital.

Parece, para comenzar, que dudas no pueden caber que fue el portugués Juan López de Sequeira, gobernador de la antigua y extensa provincia de Veragua (así sin S) –la actual Chiriquí– el fundador en el año de 1602 de David y entre los meses de julio a octubre, parece que no hay más datos precisos acerca del día.

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Fue dicha fundación en los terrenos de una finca que se llamaba San José en donde existía una pequeña iglesia o ermita llamada también así y a una distancia de varias leguas de San Lorenzo. La ermita estuvo en pie hasta el año de 1837 cuando en el mismo sitio se construyó la iglesia de San José.

Fue por un decreto de 26 de mayo de 1849 cuando fue creada la provincia de Chiriquí, que originalmente estuvo conformada por dos cantones, el de Santiago y el de Chiriquí. Este decreto fue firmado por el presidente del Senado colombiano de esos tiempos José Ignacio de Márquez.

Volviendo a años atrás, debido a variadas acusaciones, Juan López de Sequeira fue sometido a un juicio acusado de ataques a los indígenas locales, utilizar su cargo para beneficiarse personalmente, persecuciones a otros ciudadanos locales y otros delitos más.

Por cierto, que esta situación llegó a tal punto que ahora a Sequeira se le conocía como “el portugués”, término en ese caso despectivo.

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El original Parque de Cervantes de David.

Independientemente de todo lo anterior, hay que leerse el libro citado porque tiene muchos otros datos de gran interés. Uno de ellos sobre qué implicaciones pudo haber tenido el hecho de que Sequeira fuera de origen judío en la fundación y nombre de la ciudad de David.

El amigo Mario Molina tiene también otra obra más que interesante acerca de la historia de esa capital, que hoy aun cuando en forma algo no muy ordenada nos ha llenado de alegría poder por lo menos citarla. Que los verdaderos conocedores nos sigan proporcionando muchos datos más.

Textos: Harry Castro Stanziola
Fotografías: Colección Ricardo López Arias
Comentarios: vivir+@prensa.com

Una visita a la Isla de Barro Colorado

NATURALEZA. AVENTURA EN EL BOSQUE HÚMEDO TROPICAL.

Visita a la Isla de Barro Colorado

La isla de Barro Colorado es una estación biológica desde 1923 donde científicos del mundo hacen estudios. Por su biodiversidad es también un atractivo ecológico, conocido más por extranjeros que nacionales.

Tamara Del Moral
tdelmoral@prensa.com

El sol tenía pereza de salir. El cielo gris estaba cubierto de nubes, a punto de reventar en llanto. Una bandada de loros verdes sobrevoló el muelle de Gamboa con mucho ruido, como advirtiéndole a todos los que iban llegando, que ya venía el aguacero.

‘Tigre’, un viejo perro de lento andar, acompañaba al guardia que verificaba la llegada de los visitantes que irían esa mañana a la isla de Barro Colorado, ubicada en aguas del lago Gatún. Mientras esperaban la hora de partir, a las 7:15, algunos escuchaban historias sobre los cocodrilos del lugar.

En la embarcación “Jacana”, la mayoría eran extranjeros, algunos científicos, otros visitantes. Entre ellos estaban dos brasileños, uno era arquitecto paisajista y su amigo un biólogo especialista en botánica que estaba muy interesado en conocer la flora de la isla.

A las 7:55 la nave disminuía la velocidad para detenerse en el muelle de la isla. Al llegar, una amable guía, que también es bióloga, le explicó al grupo cuál sería el itinerario. Primero tomarían café y fruta, luego verían una breve presentación con imágenes de la isla y lo que podían encontrar en ella durante el recorrido. Afuera del edificio, un ñeque distraía a los recién llegados.

La isla de Barro Colorado tiene mil 564 hectáreas. En ella habitan mil 369 especies de plantas, 335 especies de aves, 109 especies de mamíferos, 71 especies de reptiles, 35 especies de anfibios y 300 especies de mariposas, además de hormigas e insectos, por lo que es un punto de encuentro para científicos de todo el mundo, quienes realizan diversas investigaciones en ella desde hace más de 80 años.

Además, es un sitio ideal para el turismo ecológico y para los amantes de la naturaleza. Allí no hay lujos ni rumbas. El único lujo es el de apreciar la riqueza de la biodiversidad panameña.

DATOS CLAVES

PASEOS ECOTURÍSTICOS Y RIQUEZA NATURAL

GIRAS – El Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales coordina el programa de visitantes a la isla. Para información y reservación de cupos, puede llamar al 212-8169/8023.

EN TIERRA – Restos de frutas de membrillo y hongos de colores naranja y amarillo adornan el suelo.

ÑEQUES – Curiosos y sigilosos, los ñeques pasan frente a los visitantes y se esconden entre las plantas.

VUELO – Hay 300 especies de mariposas. Algunas revolotean entre las flores de colores y formas llamativas.

REPTIL – Después de la lluvia, apareció una serpiente entre las hojas. En la isla solo hay cinco especies venenosas.

viene de la 1b. caminata y encuentro con animales.

Ambiente

En busca del árbol grande

En la isla de Barro Colorado hay 42 km de senderos marcados. La flora es abundante y variada.

Cinco especies de monos habitan el bosque: los aulladores, capuchino, araña, tití y el nocturno.

LA PRENSA/Ana Rentería

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INSTALACIONES. Laboratorios y centro de visitantes.

Tamara Del Moral
tdelmoral@prensa.com

Antes de empezar a recorrer los senderos en la isla de Barro Colorado, los visitantes deben acomodarse las bastas de los pantalones por dentro de las medias. Los guías los llevan por el bosque por dos o tres horas, dependiendo de las condiciones físicas de las personas. Es común que mariposas azules (Morpho peleides) los reciban con su colorido aleteo. Para el grupo donde estaban dos brasileños y periodistas panameños, la primera hora del tour fue a paso suave.

Las arañas son abundantes y parecían posar para ellos en sus hogares tejidos. Entre las copas de los árboles voló un grupo de tucanes. En el dosel se puede ver el tucán swainson y el tucán pico iris, cuyo sonido parece el de una rana.

Shhhh… ¡una ardilla! El roedor correteaba en unas ramas, destacando su pelaje rojizo. Más adelante había otra ardilla roja escarbando y cambiando un fruto de escondite. También se vieron aves y monos capuchino.

LA PRENSA/Ana Rentería

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Moldes de huellas de animales.

La guía hacía pausas para describir las especies: lianas, palmeras, árboles ceiba, barrigón, cuipo, Panamá, espavé y “estranguladores”. Se observan plantas y árboles marcados con cintas, cámaras para el estudio de los mamíferos y unas casitas de avispas protegidas, para estudiar su comportamiento de crianza. Luego de una hora, se guardaron las cámaras y aparecieron los capotes. El terreno se volvió lodoso y los troncos caídos se convirtieron en piscinas de madera. Pequeñas moscas se escondieron debajo de las hojas. Los monos aulladores quedaron mudos ante el sonido de la lluvia. Pero el agua no detendría la aventura. “¿Quieren ver el Big Tree?”. La guía llevó al grupo a ver un árbol gigantesco, cuyas raíces se extendían varios metros por la tierra y su base parecía medir más de 15 metros de ancho. Un murciélago reposaba encima del obeso tronco. Era difícil calcular la altura, sobre todo si le llueve en la cara al mirar al cielo.

Hora de almorzar. En el camino hacia la cafetería, apareció el grupo de monos aulladores, que comían hojas en los árboles. Durante la comida, que es tipo buffet, hubo un show para los visitantes: justo enfrente de las ventanas, y con la vista del lago al fondo, una docena de ellos se exhibió y posó por largo rato, antes de quedarse dormidos. Las cámaras sonaban tic, tic, tic, mientras enfocaban a las estrellas en la “alfombra verde” del dosel.

LA PRENSA/Ana Rentería

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Exhibición para los turistas.

Luego de reponer energías y cambiarse las ropas empapadas, la siguiente parada sería el centro de visitantes, donde hay exhibiciones y una tienda con libros, artesanías y souvenirs.

En un sendero cercano había una diminuta rana negra con verde, una serpiente y un ñeque sigiloso que observaba a los turistas.

Al final del viaje presentaron un documental sobre la isla. Luego, cansados y llenos de pega-pega en los pantalones, pero con la experiencia del recorrido, los visitantes regresaron a Gamboa poco antes de las 5:00 p.m. Al parecer, ‘Tigre’, el viejo can, había terminado su guardia en el muelle.

TESORO ECOLÓGICO

Biodiversidad en la isla

PLANTAS: mil 369 especies

CHINCHES: mil especies

AVES: 335 especies

MARIPOSAS: 300 especies

HORMIGAS: 200 especies (14 son “soldados”)

MAMÍFEROS: 109 especies

CUCARACHAS: 100 especies

REPTILES: 71 especies (cinco serpientes venenosas)

EN LOS SENDEROS SE PUEDE VER: tucanes, pava crestada, ranita verdinegra, ranita hoja, arañas, hormiguero, monos, gatosolos y ñeques, entre otros.