Una visita a la Isla de Barro Colorado

NATURALEZA. AVENTURA EN EL BOSQUE HÚMEDO TROPICAL.

Visita a la Isla de Barro Colorado

La isla de Barro Colorado es una estación biológica desde 1923 donde científicos del mundo hacen estudios. Por su biodiversidad es también un atractivo ecológico, conocido más por extranjeros que nacionales.

Tamara Del Moral
tdelmoral@prensa.com

El sol tenía pereza de salir. El cielo gris estaba cubierto de nubes, a punto de reventar en llanto. Una bandada de loros verdes sobrevoló el muelle de Gamboa con mucho ruido, como advirtiéndole a todos los que iban llegando, que ya venía el aguacero.

‘Tigre’, un viejo perro de lento andar, acompañaba al guardia que verificaba la llegada de los visitantes que irían esa mañana a la isla de Barro Colorado, ubicada en aguas del lago Gatún. Mientras esperaban la hora de partir, a las 7:15, algunos escuchaban historias sobre los cocodrilos del lugar.

En la embarcación “Jacana”, la mayoría eran extranjeros, algunos científicos, otros visitantes. Entre ellos estaban dos brasileños, uno era arquitecto paisajista y su amigo un biólogo especialista en botánica que estaba muy interesado en conocer la flora de la isla.

A las 7:55 la nave disminuía la velocidad para detenerse en el muelle de la isla. Al llegar, una amable guía, que también es bióloga, le explicó al grupo cuál sería el itinerario. Primero tomarían café y fruta, luego verían una breve presentación con imágenes de la isla y lo que podían encontrar en ella durante el recorrido. Afuera del edificio, un ñeque distraía a los recién llegados.

La isla de Barro Colorado tiene mil 564 hectáreas. En ella habitan mil 369 especies de plantas, 335 especies de aves, 109 especies de mamíferos, 71 especies de reptiles, 35 especies de anfibios y 300 especies de mariposas, además de hormigas e insectos, por lo que es un punto de encuentro para científicos de todo el mundo, quienes realizan diversas investigaciones en ella desde hace más de 80 años.

Además, es un sitio ideal para el turismo ecológico y para los amantes de la naturaleza. Allí no hay lujos ni rumbas. El único lujo es el de apreciar la riqueza de la biodiversidad panameña.

DATOS CLAVES

PASEOS ECOTURÍSTICOS Y RIQUEZA NATURAL

GIRAS – El Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales coordina el programa de visitantes a la isla. Para información y reservación de cupos, puede llamar al 212-8169/8023.

EN TIERRA – Restos de frutas de membrillo y hongos de colores naranja y amarillo adornan el suelo.

ÑEQUES – Curiosos y sigilosos, los ñeques pasan frente a los visitantes y se esconden entre las plantas.

VUELO – Hay 300 especies de mariposas. Algunas revolotean entre las flores de colores y formas llamativas.

REPTIL – Después de la lluvia, apareció una serpiente entre las hojas. En la isla solo hay cinco especies venenosas.

viene de la 1b. caminata y encuentro con animales.

Ambiente

En busca del árbol grande

En la isla de Barro Colorado hay 42 km de senderos marcados. La flora es abundante y variada.

Cinco especies de monos habitan el bosque: los aulladores, capuchino, araña, tití y el nocturno.

LA PRENSA/Ana Rentería

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INSTALACIONES. Laboratorios y centro de visitantes.

Tamara Del Moral
tdelmoral@prensa.com

Antes de empezar a recorrer los senderos en la isla de Barro Colorado, los visitantes deben acomodarse las bastas de los pantalones por dentro de las medias. Los guías los llevan por el bosque por dos o tres horas, dependiendo de las condiciones físicas de las personas. Es común que mariposas azules (Morpho peleides) los reciban con su colorido aleteo. Para el grupo donde estaban dos brasileños y periodistas panameños, la primera hora del tour fue a paso suave.

Las arañas son abundantes y parecían posar para ellos en sus hogares tejidos. Entre las copas de los árboles voló un grupo de tucanes. En el dosel se puede ver el tucán swainson y el tucán pico iris, cuyo sonido parece el de una rana.

Shhhh… ¡una ardilla! El roedor correteaba en unas ramas, destacando su pelaje rojizo. Más adelante había otra ardilla roja escarbando y cambiando un fruto de escondite. También se vieron aves y monos capuchino.

LA PRENSA/Ana Rentería

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Moldes de huellas de animales.

La guía hacía pausas para describir las especies: lianas, palmeras, árboles ceiba, barrigón, cuipo, Panamá, espavé y “estranguladores”. Se observan plantas y árboles marcados con cintas, cámaras para el estudio de los mamíferos y unas casitas de avispas protegidas, para estudiar su comportamiento de crianza. Luego de una hora, se guardaron las cámaras y aparecieron los capotes. El terreno se volvió lodoso y los troncos caídos se convirtieron en piscinas de madera. Pequeñas moscas se escondieron debajo de las hojas. Los monos aulladores quedaron mudos ante el sonido de la lluvia. Pero el agua no detendría la aventura. “¿Quieren ver el Big Tree?”. La guía llevó al grupo a ver un árbol gigantesco, cuyas raíces se extendían varios metros por la tierra y su base parecía medir más de 15 metros de ancho. Un murciélago reposaba encima del obeso tronco. Era difícil calcular la altura, sobre todo si le llueve en la cara al mirar al cielo.

Hora de almorzar. En el camino hacia la cafetería, apareció el grupo de monos aulladores, que comían hojas en los árboles. Durante la comida, que es tipo buffet, hubo un show para los visitantes: justo enfrente de las ventanas, y con la vista del lago al fondo, una docena de ellos se exhibió y posó por largo rato, antes de quedarse dormidos. Las cámaras sonaban tic, tic, tic, mientras enfocaban a las estrellas en la “alfombra verde” del dosel.

LA PRENSA/Ana Rentería

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Exhibición para los turistas.

Luego de reponer energías y cambiarse las ropas empapadas, la siguiente parada sería el centro de visitantes, donde hay exhibiciones y una tienda con libros, artesanías y souvenirs.

En un sendero cercano había una diminuta rana negra con verde, una serpiente y un ñeque sigiloso que observaba a los turistas.

Al final del viaje presentaron un documental sobre la isla. Luego, cansados y llenos de pega-pega en los pantalones, pero con la experiencia del recorrido, los visitantes regresaron a Gamboa poco antes de las 5:00 p.m. Al parecer, ‘Tigre’, el viejo can, había terminado su guardia en el muelle.

TESORO ECOLÓGICO

Biodiversidad en la isla

PLANTAS: mil 369 especies

CHINCHES: mil especies

AVES: 335 especies

MARIPOSAS: 300 especies

HORMIGAS: 200 especies (14 son “soldados”)

MAMÍFEROS: 109 especies

CUCARACHAS: 100 especies

REPTILES: 71 especies (cinco serpientes venenosas)

EN LOS SENDEROS SE PUEDE VER: tucanes, pava crestada, ranita verdinegra, ranita hoja, arañas, hormiguero, monos, gatosolos y ñeques, entre otros.

 

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