Verde entre el cemento en la ciudad de Panamá

45% DE RESERVAS FORESTALES. TURISMO Y EXPLOTACIÓN.

Verde entre el cemento

La flora panameña se ve amenazada por la construcción, deforestación de los bosques y el mal uso de los suelos.

LA PRENSA/Archivo

URBANIZACIÓN. Vista aérea de Costa del Este y los manglares de Juan Díaz

Crisly Florez
cflorez@prensa.com

A Panamá se le puede considerar un “país verde” porque aún conserva en todo su territorio el 45% de superficie forestal.

No obstante, en el transcurso de los años y con el gigantesco boom de la construcción las zonas verdes están amenazadas.

Manuel Hurtado, del departamento de Desarrollo y Manejo Forestal de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), reitera que Panamá se considera “verde” porque conserva en casi la mitad de su territorio áreas boscosas, sin contar las zonas que se conocen como rastrojos, que son sectores que habían sido utilizados por ganaderos y que luego fueron abandonadas y donde se regeneró el bosque.

El funcionario señala que si se sumaran esas áreas que no son consideradas entonces, la superficie boscosa será de más del 60%.

Según el informe del Sistema Nacional de Áreas Protegidas 2006 de la Anam, del 45% de los bosques el 34.43% del territorio es considerado como área protegida o parque.

Sin embargo, Hurtado afirma que anualmente se destruyen aproximadamente 42 hectáreas de bosque.

Sobre este tema, el conservacionista y director del Grupo Parques Nacionales de Panamá, Jorge Conte, formula la siguiente pregunta: ¿hasta cuándo se podrá considerar así?

Las grandes edificaciones, la destrucción del ecosistema, las urbanizaciones, el deterioro de los suelos y los bosques por la tala y la quema son factores que amenazan con convertir a Panamá en un país de cemento en lugar de verde, señala.

Conte calcula que de pronto en 10 o 15 años lo único verde que pudiera quedarle a Panamá serían las 65 áreas protegidas, incluyendo los parques nacionales debido a los factores ya mencionados.

Pero esas áreas son amenazadas porque no están siendo bien cuidadas por la falta de presupuesto para su protección.

El presupuesto anual para los parques nacionales es de 700 mil dólares y unos 300 guardaparques vigilan esas extensiones tan grandes, señala Conte.

Otra gran amenaza sería la venta de algunos de sus terrenos bajo el mal llamado turismo residencial.

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