Claros oscuros de la venta de un Parque Nacional

DEPREDACIÓN.

Vendiendo el futuro

Raisa Banfield
La pretendida venta de 15.1 hectáreas de bosques del Parque Nacional Camino de Cruces por parte de los señores diputados, ha puesto de relieve los claros oscuros de los que está compuesta la sociedad panameña.

Llena de esperanza el despertar consolador de la ciudadanía que desde diversos campos, a través de distintos medios de comunicación y desde varios sectores del país, ha manifestado su repudio ante un acto vergonzoso de lesa patria. La promoción de la defensa de este bien natural, ha motivado a los panameños a formarse e informarse más en el tema ambiental y en la importancia de poder defender lo que se conoce y de aprender a amar lo que se defiende. Esta experiencia adquiere cada día más valor ante lo que vivimos de frente a la depredación de nuestros más importantes recursos naturales a lo largo y ancho del país.

Leía recientemente en una revista de circulación internacional que el millonario norteamericano Douglas Tompkins vendió sus empresas, dejó su país, se ubicó en la Patagonia y desde 1985 hasta la fecha se ha dedicado a comprar miles de hectáreas boscosas para destinarlas a áreas de conservación de la biodiversidad y aportar así a la mitigación del impacto del calentamiento global. Aunque a esta iniciativa muchos de sus amigos millonarios se han sumado, él siente que las medidas que se están tomando, a nivel particular y de gobiernos en el mundo, han llegado un poco tarde, el daño está hecho. En contraste con este desesperado acto altruista y de preocupación por el futuro de nuestro planeta de frente a la devastación de los bosques, leía en los medios panameños, la reiteración del diputado Elías Castillo, ante el recién declarado desierto acto público por el cual se vendían 15.1 hectáreas del PNCC, su pretensión de iniciar todo el proceso de venta nuevamente, “porque esas tierras le pertenecen a la Asamblea”. El diputado presidente no ha querido comprender que ese bosque le pertenece a todos los panameños de la presente y futura generación, y que no son la caja registradora del legislativo. Ahora a este hecho se le suma la impugnación de la sociedad compradora, que objeta la ilegalidad de la resolución que suspende el acto.

¿Empecinamiento?… ciertamente, ¿por desconocimiento del valor del bosque y su ubicación dentro de un área protegida o desesperación más allá de todo, por lograr el dinero necesario para reparar el palacio legislativo antes de que culmine este quinquenio presidencial? ¿exceso de interés por parte de los desarrollistas en lucrar del atractivo de “vivir dentro de un bosque”? Esto solo lo podrán responder quienes lideran la nefasta iniciativa de vender y comprar 15.1 hectáreas del Parque Camino de Cruces.

Son muchas las condiciones que hacen de Panamá una perla originalísima dentro de la riqueza natural del planeta, para mencionar algunas: es el único país en el mundo que cuenta con un bosque tropical húmedo en el corazón de su metrópolis. Estamos en la mira del mundo, entre otras cosas, por ser el puente que conecta forestalmente el Atlántico con el Pacífico con bosques de características realmente extraordinarias. Panamá, el país con una de las más altas tasas de biodiversidad de la región, lo que lo hace un país rico en recursos, también es -negativamente- inigualable, al tener una Asamblea de diputados, que en medio del debate mundial por la conservación y mejor aprovechamiento del recurso natural, pretende vender para su beneficio bosques protegidos… (mejor reír para no llorar).

Como panameños debemos preocuparnos de la depredación que sufre nuestro recurso natural y ser conscientes de su importancia para lograr un verdadero desarrollo sostenible y de calidad de vida para todos. No pierdo la esperanza en que los diputados, bajo la nueva presidencia legislativa, recapaciten y reorienten el camino hacia una acción más coherente con la realidad ambiental de nuestro país y sean actores ante esta posibilidad, que las circunstancias les brinda, de accionar, no solo con palabras, a favor del ambiente, respetando un patrimonio natural que no pertenece a individuos u órganos del Estado, pertenece a la Nación. Atentar contra la naturaleza es atentar contra nosotros mismos. Vendedores y compradores ¡recapaciten!

La autora es arquitecta y ambientalista
Publicado en La Prensa, 25 de agosto de 2007

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: