Edificios de primer mundo y realidad de cuarto mundo

Plano urbano
Grandes cambios en la ciudad

Rodrigo Mejía-Andrión
negocios@prensa.com

OPINIÓN. Estamos en la mira del mundo por los edificios altos que están compitiendo con los de países más ricos y avanzados. Nos destacamos en tecnología para la construcción en hormigón armado, y estamos construyendo el edificio mas alto del mundo con el sistema constructivo de “postensado”, tecnología que dio problemas que se han superado. Tenemos un perfil similar al de Manhattan, pero la gran diferencia la tenemos a nivel de calle, donde los peatones carecen del espacio para caminar y un excelente sistema de transporte masivo y público variado.

La moda de los edificios altos se inició en varios países latinoamericanos por los años 60, pero duró poco tiempo, pues los promotores pronto concluyeron en que construir un edificio de 50 pisos costaba bastante más que dos de 25. Marcaron los incendios del edificio Avianca en Bogotá y de dos enormes torres en Sao Paulo, como punto de retorno. Bien señala hoy el ingeniero Roberto Roy, destacado constructor local, que un edificio de 90 pisos tiene costos exponencialmente mayores que los de 30 pisos. Confío en que volveremos a edificios de menor altura, menos riesgosos en lo financiero y en la vida de los obreros. Deberíamos limitar los edificios altos a áreas rediseñadas, con la infraestructura requerida para no hacerlos en barrios de “chalets”, donde destruimos calidad de vida.

El administrador de empresas y columnista de La Prensa, Javier Arias, nos recordaba cómo la United Nations Conference on Environment and Development, (UNCED) estableció que el desarrollo sostenible dependen de tres factores: el económico, el social y el ambiental. Esto es lo que el Gobierno y las autoridades urbanísticas deben considerar como la meta más importante, como también el grupo de arquitectos de éxito y moda, que están diseñando lo que construye la ciudad. También deben superar a sus maestros en responsabilidad, pues aquí seguirán viviendo, cosechando lo que hoy siembran.

Un urbanista mexicano que estuvo varios días en Panamá, me comentaba que dábamos la impresión de tener más carros que gente y más anuncios que carros, porque cuando caminaba por el área bancaria, contaba más carros que caminantes, y no podía ver los edificios, pues los anuncios los tapaban. Proponía fundar una empresa municipal o mixta para construir aceras, tarea necesaria y, según él, hasta muy productiva, porque todo propietario puede costear una buena acera. También me cuestionó el transporte colectivo. Le confundió tal contradicción. Paisaje de Primer Mundo y realidad de tercero. Imposibilidad de andar en carro o a pie. Le gustó la vía Argentina, como la calle más amable de la ciudad. Se puede caminar y hay restaurantes y negocios en las plantas bajas de los edificios, que por su tamaño no parecen apabullar al peatón.Les comento que la SPIA me ha reemplazado como su representante ante la Junta de Planificación Municipal, por el arquitecto Humberto Echeverría, a quien deseo muchos éxitos.

El autor es arquitecto y asesor de bienes raíces.

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