Inseguridad alimentaria: las guerras por alimentos

Conflictos modernos: Las guerras por alimentos

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La seguridad alimentaria también sigue siendo un desafío en Colombia, donde las familias se ven obligadas a abandonar sus hogares a causa de los enfrentamientos, así como en varios países que salen de conflictos, entre ellos Serbia, Bosnia-Herzegovina y Tayikistán, con graves consecuencias para el futuro de esas naciones�.

Por David McKeeby

PARA PANAMA AMERICA

A lo largo de la historia el hambre ha sido tanto la causa como el efecto de las guerras. Por esa razón, según la antropóloga Ellen Messer y el científico político Marc Cohen, la mayoría de los conflictos modernos deben ser considerados “guerras por alimentos”, un concepto que plantea desafíos únicos para Estados Unidos, el principal proveedor de ayuda alimentaria del mundo.

“Los alimentos tienen un enorme peso moral en nuestra sociedad, y es correcto que así sea”, dijo Messer en una entrevista reciente con el Servicio Noticioso desde Washington. “Compartir los alimentos es parte de la historia de nuestra manera de vivir. Asegurarse de que todos tengan lo suficiente para comer es, sin duda, parte de todas las tradiciones religiosas que conforman a Estados Unidos”.

Para explorar el vínculo entre el hambre persistente y los conflictos armados, Messer, profesor de la Universidad de Brandeis, y Cohen, investigadora en el Instituto Internacional de Investigación de Políticas Alimentarias, con sede en Washington, han publicado en años recientes una serie de artículos que analizan las hambrunas, la pobreza y la distribución de los recursos alimentarios en las comunidades. Durante su investigación elaboraron el concepto de las “guerras por alimentos”: la práctica de bandos opuestos por el control del suministro alimentario para gratificar a sus partidarios y castigar a sus enemigos.

En un estudio realizado en el 2003, estos dos investigadores descubrieron que más de 56 millones de personas en 27 países afrontaban la inseguridad alimentaria, debido a interrupciones en el abastecimiento, escasez y desnutrición a causa de los conflictos, un porcentaje del 20 por ciento, aunque también comprobaron que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) halló niveles determinados de países que sufrían una inseguridad de hasta el 25 por ciento en Sudán, 43 por ciento en Tanzania, 49 por ciento en Haití, y del 70 por ciento, o más, en Afganistán, Burundi, la República Democrática del Congo y Somalia.

“Tomamos esto como el punto de partida para investigar el concepto de las guerras alimentarias, en las que el conflicto es una de las principales causas del hambre. Analizamos las numerosas maneras en que el conflicto interfiere con la seguridad alimentaria”, explicó Messer, quien citó, además, su impacto en los ingresos familiares y en la destrucción de granjas, mercados, escuelas y clínicas de salud. También examinaron el papel de la inseguridad alimentaria en la perpetuación del conflicto.

Las guerras alimentarias más importantes de hoy día, dijo Cohen al Servicio Noticioso desde Washington, se encuentran en la región de Darfur, en Sudán; en la región del Cuerno de África, que comprende conflictos en Etiopía, Eritrea, Somalia y la República Democrática del Congo; y en las interrupciones que sufren las familias desplazadas por los conflictos actuales en Iraq y Afganistán.

Agregó que la seguridad alimentaria también sigue siendo un desafío en Colombia, donde las familias se ven obligadas a abandonar sus hogares a causa de los enfrentamientos, así como en varios países que salen de conflictos, entre ellos Serbia, Bosnia-Herzegovina y Tayikistán, con graves consecuencias para el futuro de esas naciones.

Cómo romper el Vínculo entre el Hambre y el Conflicto

Según Messer, para romper el vínculo entre hambre y conflicto las iniciativas de ayuda exterior deben operar simultáneamente por dos vías distintas: por un lado, deben reducir la inseguridad alimentaria resolviendo la escasez con ayuda alimentaria de emergencia, y por otro, deben aumentar la seguridad alimentaria ayudando a los habitantes de la localidad a cosechar con más eficacia sus propios cultivos y a reforzar la economía de la región a fin de reducir la posibilidad de conflictos futuros.

“El alimento puede utilizarse como un gancho para reforzar otras capacidades, como por ejemplo los programas de salud, generación de ingresos y educación, que es otra manera importante en que se utilizan los alimentos”.

Según estos dos investigadores, al garantizar la seguridad alimentaria básica la ayuda alimentaria puede fomentar la estabilidad y ayudar a las comunidades a resistir los nuevos llamados a la violencia militante, o al reclutamiento por los terroristas, quienes se aprovechan de las quejas de una comunidad para justificar sus ataques.

Cohen indicó que después del tsunami de 2004 en el sudeste asiático, los esfuerzos de socorro conjuntos del gobierno y de los insurrectos en la provincia de Aceh (Indonesia), derivó en un acuerdo de paz en el año 2005, lo cual demuestra cómo la ayuda alimentaria puede unir a los combatientes.

Sin embargo, la seguridad alimentaria es sólo uno de los factores de la ecuación, reconoció, y señaló lo ocurrido en Sri Lanka, donde las hostilidades se reiniciaron luego de una breve pausa.

“Los esfuerzos para lograr la seguridad alimentaria pueden ser importantes a la hora de facilitar el proceso de paz, aunque evidentemente no son suficientes como para que ello ocurra” comentó Cohen. La consolidación de la paz exige un enfoque integral que combine diversos programas de ayuda alimentaria en las sociedades que salen de conflictos.

La ayuda alimentaria desempeña un papel particularmente importante en los difíciles primeros meses que siguen a un conflicto, aseveró Cohen, cuando las familias desplazadas y los ex combatientes regresan a sus hogares para aguardar las primeras nuevas cosechas.

“Evidentemente, ese es el momento en el que la ayuda alimentaria es el tipo apropiado de intervención. Y es aún más importante que esté vinculado al desminado, posiblemente a una reforma agraria y a la reconstrucción de la infraestructura”, declaró.

En su condición como principal donante de ayuda alimentaria humanitaria del mundo, Estados Unidos desempeña un papel importante, explicó, pero es preciso que haga más por medio de las Naciones Unidas y de las organizaciones no gubernamentales de ayuda, para integrar la ayuda alimentaria a la resolución de conflictos.

“Para promover las actividades alimentarias, es decir, consolidar la seguridad alimentaria donde haya sido destrozada por un conflicto, tiene que haber seguridad y ése es el meollo irresoluble con el que chocan tantos de los proyectos de reconciliación y reconstrucción después de un conflicto”, aseveró Messer.

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