El valor de nuestra madre tierra

El valor de nuestra madre tierra

“Sabemos esto: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra”, palabras sabias del gran Jefe Seattle en 1854.

A raíz de la avaricia y el mercantilismo inhumano que se da en cada rincón del planeta Tierra, me sirvo sólo copiar las reflexiones que hace más de 150 años cuestionaron la forma anti-ética como el hombre se apodera de la riqueza, de la belleza y del significado más profundo de la tierra.

Sé que muchos que leen este artículo desconocen al igual que yo, la historia de los pueblos nativos norteamericanos, por eso hoy intento en el plano de la concienciación ambiental transcribirle los sabios pensamientos de un gran lìder de una gran nación en un momento crítico para ellos. En 1854 el Presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envía una oferta al Jefe de Seattle (Sioux) de la Tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos, los que hoy forman el Estado de Washington, prometiendo a cambio crear una “reservación” para el pueblo indígena. El Jefe Piel Roja le responde en 1855 con la más hermosa carta que jamás se haya escrito sobre el medio ambiente y el futuro de la tierra , donde reflejaba la más profunda comprensión acerca de la relación entre la naturaleza y los seres humanos. He aquí el texto de la misma, que debería inculcarse en los corazones y las mentes de todas las personas en cada nación del mundo:

¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aún el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos, dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Cómo podrán ustedes comprarlos?

Cada parcela de esta tierra, es sagrada para mi pueblo, cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo.

La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas. Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas; en cambio, nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo, ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas: el venado, el caballo, la gran águila; éstos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

Por todo ello, cuando el Gran jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras; nos está pidiendo demasiado. También el Gran Jefe nos dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros, el se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos. Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil ya que está tierra es sagrada para nosotros.

El agua cristalina que corre por ríos y arroyuelos no es solamente el agua si no también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras deben recordar que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos y, por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesite. La tierra no es su hermana sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra a sus hijos. Tampoco le importa, tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorará la tierra dejando atrás sólo un desierto.

No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes, la sola vista de sus ciudades apena los ojos del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada.

No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, no hay sitio donde escuchar como se abren las hojas de los árboles en primavera o como aletean los insectos. Pero quizás también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido parece insultar nuestros oídos. Y, después de todo ¿para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras (aguaitacaminos) ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos.

El aire tiene un valor inestimable para el piel roja ya que todos los seres comparten un mismo aliento la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; Como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostienen. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.

Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré condiciones: El hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos s6lo para sobrevivir.

Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrirán los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, sé escupen a sí mismos.

Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos, todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.

Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida: él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo.

Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, no queda exento del destino común. Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizás el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que Él les pertenece lo mismo que desear que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco.

Esta tierra tiene un valor inestimable para El y si se daña se provocaría la ira del Creador. También los blancos se extinguirían, quizás antes que las demás tribus. Contaminen sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos.

Pero ustedes caminarán hasta su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.

Las visiones y sabias reflexiones del Indio Seattle predicen la destrucción progresiva de la naturaleza a manos de un hombre más civilizado , pero menos sensible a las bondades de la tierra. En 1884 habla ya de contaminación ambiental y sónica, destrucción de animales y árboles, la ruptura de la cadena ecológica y sus funestas consecuencias.

La advertencia dramática del Indio Seattle y su clamoroso llamado a la conservación de los recursos naturales renovables, nos mueve a divulgar tan importante documento por considerarlo un poderoso y vigente manifiesto de la supervivencia que debe llevar los hombres a la reflexión y participación decidida en las acciones tendientes a incrementar la calidad del ambiente y de la vida.

Autor: Ariel Rodríguez, Ecologista

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¿Por qué necesitamos a la historia ambiental?

¿Por qué necesitamos a la historia ambiental?
Donald Worster

Nunca prestes mucha atención a lo que está establecido como un dogma en el mundo académico. Esta es una lección que aprendí hace mucho tiempo durante mis estudios de licenciatura, y que he tratado de recordar desde entonces. Piensa por ti mismo. Préstale atención al mundo más allá de la universidad. Pregunta primero por lo que está yendo mal en el mundo y necesita arreglo, antes que por lo que está de moda en la academia. A menudo no son la misma cosa.

Durante el último medio siglo ha sido evidente lo que peor va en el mundo de hoy: no se trata del mero ciclo milenario de guerras y conflictos, construcción de imperios e injusticia social, sino de la relación vital entre los humanos y el mundo natural. De manera súbita e inesperada, nos encontramos en una ruta de colisión con los sistemas vitales de los que depende nuestra existencia. Estamos destruyendo la naturaleza a un ritmo feroz. Lo más serio del problema consiste en el inminente exterminio de quizás la mitad de las especies vegetales y animales, la mayor catástrofe ecológica ocurrida en los últimos 60 millones de años. En las universidades, son pocas las personas que prestan alguna atención a esta tormenta que se aproxima, y prácticamente todos nuestros políticos, sean de izquierda o de derecha, permanecen en la ignorancia o en la indiferencia.

Sin duda alguna, los profesores no son los principales responsables de la destrucción de la naturaleza. Sin embargo, al ignorar el mundo natural cuando estudian el pasado, los historiadores estimulan a otros a ignorar el mundo natural en el presente y en el futuro. Así, ofrecen poca ayuda para cualquiera de intente entender por qué ha estado ocurriendo esta destrucción, o por qué se ha acelerado con el paso del tiempo.

La idea de historia es un invento reciente en Occidente. Fue apenas en el siglo XIX que el conocimiento del pasado se convirtió en parte necesaria del equipamiento de una persona cultivada. Estar realmente educado vino a implicar tener un sentido de la historia. Ese sentido histórico, por supuesto, estaba atado en sus comienzos a la creencia en el progreso – progreso para los varones blancos europeos o norteamericanos. Como en una historia de mendigo que se convierte en millonario, se aseguraba a esos varones que se encontraban en la senda correcta hacia el mañana, que habían llegado muy lejos en virtud de su propia virtud y de su inteligencia.

El siglo XX ha sido muy duro con esa justificación del estudio de la historia. A partir de la I Guerra Mundial, la gente comenzó a poner en duda la idea de progreso universal, y los historiadores empezaron a buscar alguna idea más atractiva para sustituirla. A lo largo del siglo pasado, la historia cambió su propósito moral, y empezó a narrar el relato de los pueblos que alguna vez habían sido excluidos. Las mujeres, las minorías étnicas, las sociedades que no eran Occidentales empezaron todas a reclamar una historia que les hablara sobre sí mismas. Cuando comparamos lo que alguna vez fue llamado historia en el siglo XIX lo que la historia es hoy en día, la diferencia es sorprendente. Sin embargo, ese cambio está prácticamente culminado: la lucha de cada pueblo por escribir su propia historia e insertar su pasado en las narrativas globales ya ha triunfado, si no en cada esquina al menos en la corriente principal de la redacción de la historia. ¿Qué sigue ahora? La historia debe reinventarse continuamente a sí misma si aspira a seguir siendo relevante.

La crisis del ambiente problema será el problema más relevante del mundo a lo largo del siglo XXI. A menos que los historiadores empiecen a prestarle más atención, pueden tornarse irrelevantes, produciendo y leyéndose unos a otros ensayos y libros eruditos, mientras el ciudadano común y los responsables de formular políticas se alejan en otra dirección. Sin duda, los historiadores tienen otras responsabilidades distintas a la de correr detrás de cada problema que les llegue a la cabeza. Debe mantener en todo momento la objetividad, y ejercer el pensamiento crítico. Sin embargo, en algún lugar de sus empeños, deben empezar a encarar la crisis ambiental y, en el proceso, repensar de manera fundamental lo que entienden por historia.

Hay una pesada, densa tradición instalada en el camino. Los historiadores nunca han creído que su labor incluía tomar en cuenta a la naturaleza, ni al lugar de la humanidad en la naturaleza. Aun historiadores de los oprimidos han tendido a concentrarse exclusivamente en la especie humana, haciendo del “ser humano” una ideología de exclusión y superioridad. Por tanto, ha sido necesario salirse de la disciplina y escuchar lo que han venido diciendo los que no son historiadores, muchos de ellos científicos de la naturaleza que pueden abrir nuestros ojos al hecho inescapable de la interdependencia entre lo humano y lo natural. De gran importancia es el trabajo de Charles Darwin, quien demostró de manera concluyente hace casi un siglo y medio atrás que toda la Tierra tiene una sola historia integrada. Una vez que uno ha entendido realmente a Darwin, es imposible segregar los hechos humanos de los hechos de los bosques, los insectos, los nematodos del suelo y las bacterias.

Otra voz liberadora es la del forestal norteamericano, biólogo de la vida silvestre y conservacionista Aldo Leopold, que murió en 1947, pero que ya había atisbado el creciente desafío ambiental. Al examinar el estado de la tierra, Leopold pensó como un historiador, preguntando qué había existido antes y por qué y cuando había cambiado. Dado que los cambios ambientales que observó eran sobre todo los que habían sido ocasionados por los humanos, se convirtió en un proto – historiador ambiental. Sin embargo, su sentido del tiempo, enriquecido como estaba por la biología evolucionaría, fue más profundo y más amplio de lo que incluso los historiadores más ambientales han querido adoptar.

En 1935 Leopold viajó a Alemania a estudiar gestión forestal, en una jornada que le mostró más del lado oscuro de la violencia humana de lo que había previsto. Una noche, en un cuarto de hotel en Berlín, mientras las tropas de asalto nazis desfilaban por las calles, escribió una nota para sí mismo que me ha ayudado a redefinir lo que quiero decir por “asuntos humanos”.

Los dos grandes avances culturales del siglo pasado fueron la teoría darwiniana y el desarrollo de la geología. Comparado con tales ideas, toda la gama de la invención química y mecánica palidece en un mero asunto de modos y maneras corrientes. Tan importante como el origen de las plantas, los animales y el suelo es el problema de cómo operan como una comunidad. Darwin careció del tiempo para descubrir algo más que los comienzos de una respuesta. Esa tarea ha recaído sobre la ciencia de la ecología, que está develando a diario una red de interdependencias tan intrincada como para asombrar al propio Darwin, si estuviera con nosotros. Una de las anomalías de la ecología moderna consiste en que es la creación de dos grupos, cada uno de los cuales parece estar apenas consciente de la existencia del otro. Uno estudia la comunidad humana casi como si fuera una entidad separada, y llama a sus descubrimientos sociología, economía e historia. El otro estudia la comunidad de las plantas y animales, [y] cómodamente relega los enredos de la política a las “artes liberales”. La inevitable fusión de estas dos líneas de pensamiento constituirá, quizás, el gran avance del presente siglo. [2]

Estas líneas, escritas hace más de sesenta años, pueden haber sido demasiado optimistas en cuanto a la fusión venidera de la historia y la ecología – una fusión que aún no ha ocurrido en una amplia escala. Aun así, las palabras de Leopold resultaron proféticas. Bajo el impulso de la crisis global, unos pocos historiadores empiezan finalmente a acercarse a la ecología y otras ciencias naturales y a redefinir de manera radical lo que entienden por asuntos humanos. Se asume toda la gama de interacciones humanas, tanto intelectuales como materiales, con el mundo natural a lo largo del tiempo. Este concepto se pregunta cómo las fuerzas naturales o antropogénicas han cambiado el paisaje, y cómo han afectado estos cambios a la vida humana. Se concentra en el poderío tecnológico que los humanos han acumulado, y se pregunta cómo a afectado ese poder al mundo natural. La nueva historia ambiental se ocupa también de cómo han percibido los humanos el mundo natural, y cómo han reflexionado acerca de su relación con ese mundo más que humano.

Esta nueva historia puede ser útil de múltiples maneras a los científicos de la naturaleza y a quienes formulan políticas. En primer lugar, necesitamos una comprensión más plena del ascenso de la conservación y del ambientalismo en todo el mundo. Los humanos han venido pensando acerca de su papel en la naturaleza por decenas de miles de años, y cada sociedad, pasada o contemporánea, tiene una rica tradición de lo que podríamos llamar pensamiento conservacionista. La religión ha venido coloreando o influyendo esa tradición desde hace mucho: tanto el Islam, como el budismo y el protestantismo, por ejemplo, han dado forma a maneras en que las personas se comportan con respecto al mundo natural. Como se lo han enseñado la dura experiencia a todo aquel que ha intentado negociar un acuerdo internacional sobre especies en peligro o sobre los bienes comunes de los océanos, la gente se aferra a ideas conflictivas cuyas raíces se remontan a los orígenes mismos del complejo conjunto de religiones y visiones del mundo creadas por la especie humana.

La historia de los norteamericanos es más corta que la de muchos, pues se remonta apenas a algo así como dos siglos. Sin embargo, han escrito también una compleja tradición de pensamiento conservacionista, plena de reverencia, deleite, conocimiento práctico y pasión moral. Esa tradición, además de los escritos de Aldo Leopold, incluye los de Rachel Carson, George Perkins Marx, John Muir, Gifford Pinchot, Alice Hamilton y Henry David Thoreau. En su conjunto, estos escritores han dado al mundo un importante cuerpo de ideas acerca del mundo natural, ideas que ahora son objeto de estudio en lugares tan distantes como China, África, Rusia y América Latina.

Al igual que cualquier otro grupo de pensadores, el de los conservacionistas requiere escrutinio crítico y análisis riguroso. Cuando la gran mayoría de los norteamericanos le dicen a los encuestadores – como ocurre en otros países – que son “ambientalistas”, ¿qué quiere decir eso? ¿Entienden de dónde proviene el ambientalismo, o cuáles son las complejidades y contradicciones que incluye? ¿Están al tanto de la maraña de significados de expresiones como “naturaleza” y “zonas silvestres”? ¿Entienden por qué fueron creados nuestros parques nacionales a partir de 1872? ¿Están concientes de la forma en que anteriores generaciones pensaron acerca de los suelos, los ríos o la vida silvestre? ¿Algunos de nosotros entiende acaso a cabalidad cómo se vincularon en nuestro pensamiento la salud de los humanos y la salud de la tierra, y cuándo ocurrió eso? ¿Entendemos de qué manera influyen nuestras relaciones con el ambiente la raza, el género o las clases sociales? Si las personas estuvieran mejor informadas sobre la historia del ambientalismo, podrían pensar y actuar a partir de una comprensión más fuerte y sutil, y mejor razonada.

El ambientalismo es demasiado importante como para dejárselo a las calles y a los carteles de anuncios. Necesita ser sometido a la prueba del análisis en aulas de clase, periódicos y libros. Necesita una historia y necesita historiadores. Mi más reciente contribución personal a este proyecto fue una biografía del explorador y científico norteamericano del siglo XIX John Wesley Powell, llevada a cabo para entender su papel en el ascenso de movimiento conservacionista en los Estados Unidos. Fue posteriormente, sin embargo, que llegué a saber en realidad sobre las miles de organizaciones locales que han venido tratando de crear una nueva conciencia de cuencas hidrológicas en todo el mundo – exactamente aquello por lo que clamaba Powell hace más de cien años. Aquellos que buscan estimular esa nueva conciencia se beneficiarían mucho de la lectura de los escritos de Powell, y de la revisión cuidadosa de su concepto de democracia de cuencas. Para ellos, podría resultar instructivo aprender por qué los norteamericanos de aquellos días rechazaron su pensamiento, y cómo han cambiado desde entonces tanto las sociedades como las cuencas hidrológicas.

El rescate de esa tradición es, precisamente, lo que intenta hacer una parte de la historia ambiental. Intenta entender a alguien como Rachel Carson en el contexto de su tiempo, que va desde la Gran Depresión hasta la era de la bomba atómica. Los historiadores han trazado sus conexiones con el feminismo de posguerra, la Guerra Fría y el consumo de masas. La lectura de su libro Silent Spring sigue siendo gratificante, pero saber cómo llegó a ser escrito y bajo qué circunstancias, y cómo, reflejó grandes debates que discurrían en el entorno de la autora le otorga a esa lectura una riqueza mucho mayor. Podemos ver reflejada en su obra toda una cultura en proceso de cambio, enfrentada a ideas de riesgo y beneficio, preguntándose qué es la vida y por qué otras formas de vida podrían ser importantes para la sobrevivencia humana. Quizás tal escrutinio haga que algunos héroes del pasado luzcan un poco menos heroicos, pero a fin de cuentas el hecho de situar sus vidas y sus ideas dentro de la historia nos proporciona una perspectiva mucho mejor sobre los problemas de hoy. Después de todo, las principales preocupaciones de Carson con respecto a la presencia de pesticidas y disruptores endocrinos en el ambiente se han tornado más urgentes que nunca.

Para dar forma a mejores ideas y políticas sobre el ambiente necesitamos tanto pensadores como activistas. Necesitamos ideas, palabras e imágenes que sean ricas, atrayentes, y estén probadas por el tiempo y por el razonamiento. No basta con las consignas y la pasión. No basta con la capacidad técnica. Necesitamos pensar de manera profunda sobre nuestro lugar en la naturaleza, y necesitamos llevar a cabo ese pensar con la ayuda de la historia y de las humanidades.

En segundo lugar, la historia ambiental puede contribuir al desarrollo de la conciencia de sí en la ecología y en otras ciencias ambientales. Mi primer esfuerzo por escribir historia ambiental fue un libro titulado Nature’s Economy: A History of Ecological Ideas, publicado por primera vez en 1988 y ampliado en una nueva edición en 1996. Nadie, en el momento de la primera edición, había escrito una historia general de la ciencia de la ecología. Desde entonces, algunos científicos se han ocupado de esta tarea, aunque no suelen situar a su ciencia en el contexto de la historia cultural e intelectual, como los historiadores ambientales piensan que han intentado hacerlo. Sin embargo, una ciencia sin un sentido de la historia es una ciencia sin conciencia de sus limitaciones.

En la reunión de 2003 de la Sociedad Norteamericana de Historiadores Ambientales, la contribución de la obra de William Cronon Changes in the Land: Indian, Colonists and the Ecology of New England, publicada en 1983, fue evaluada en un encuentro interdisciplinario. Uno de los participantes, el ecólogo David Foster, director de la Harvard Forest en Massachussets, ofreció un impactante ejemplo de la necesidad de la historia ambiental por parte de los científicos. Debido en parte a la lectura del libro de Cronon, señaló, los científicos han cambiado su manera de pensar acerca de la ecología forestal. Ahora está mucho más dispuestos que hace veinte años a ver el papel de la mano de los humanos en la formación de los procesos forestales a partir de la Era Glacial, a ver el bosque como un proceso histórico y aun como un artefacto histórico. Los historiadores, en otras palabras, les han ayudado a reconceptualizar su objeto de estudio, a concentrar su investigación, e incluso a orientar sus esfuerzos de restauración y conservación de los bosques.

De manera similar, los historiadores ambientales podrían ayudar a los científicos a ver que sus modelos de la naturaleza – incluso sus modelos científicos de mayor complejidad -, son de algún modo productos de la cultura en la que se desarrollan. Los modelos científicos de la naturaleza tienen una historia que está indisolublemente ligada a la historia de la sociedad humana. No podemos separar fácilmente nuestras ideas sobre la naturaleza en una división llamada ciencia y otra llamada literatura, artes, religión o filosofía, porque ambas flotan juntas en un mismo flujo de ideas y percepciones.

Mi tercer argumento consiste en que la historia ambiental puede ofrecernos un conocimiento más profundo de nuestra cultura y nuestras instituciones económicas, y de las consecuencias de la mismas para la Tierra. Una de las ideas más difíciles de aprehender es la de que los problemas ambientales podrían tener causas económicas tan profundas como complicadas. Demasiadas personas, aun en la academia – incluso economistas – no desean realmente hablar acerca de causas raigales, o entrar en una discusión crítica de valores e instituciones económicas. No desean hablar acerca del origen de los sistemas económicos, de los valores que alojan o que expresan, o de cómo estos sistemas han cambiado las actitudes y los comportamientos. Se resisten a asumir a la economía como parte de la cultura, del mismo modo que los ecólogos se resisten a hacerlo con respecto a la ecología. Se tiende a asumir con frecuencia que la economía se ubica por completo más allá de la cultura, como una ciencia universal del comportamiento humano que ejemplifica en todas partes los mismos motivos y resultados, los mismos comportamientos, la misma lógica. Si tal cosa fuera cierta, si la economía fuera tan natural y ordenada de antemano, no habría nada que enfrentar críticamente. Pero cuando naturalizamos a la economía de esta manera, obscurecemos el hecho de que las economías humanas crecen a partir de períodos distantes, y reflejan al propio tiempo condiciones ecológicas desaparecidas hace largo tiempo.

De igual modo, cuando explicamos el cambio ambiental como si se debiera simplemente a patrones demográficos, la crecimiento y dispersión de la población, el análisis de políticas pierde complejidad. Los historiadores coinciden en que la fecundidad humana siempre ha tenido importancia. El problema está en saber cómo ha alcanzado sus niveles modernos. La actual población del mundo, ¿puede ser una consecuencia de la riqueza que los humanos han extraído de la naturaleza, o una consecuencia de formas de pensar acerca de la naturaleza, o una consecuencia de formas de pnesar acerca de los propósitos de la vida humana?

Durante el último siglo, la población humana creció por un factor de cuatro. La economía mundial, sin embargo, creció por un factor de 14, el uso de energía por un factor de 16, la producción industrial por un factor de 40. [3] Cada una de estas tasas de crecimiento fue significativa. Sin embargo, resulta en extremo difícil determinar con precisión cuál de ellas es responsable por cuál cambio ambiental. ¿Cuál es, exactamente, la manera en que estas tasas de crecimiento se traducen en la pérdida de biodiversidad, de agua pura, o de espacios abiertos? Aún no lo sabemos. Y, sin embargo, no cabe duda de que cualquier conjunto de políticas ambientales debería sustentarse en la búsqueda cuidadosa de respuestas para tales preguntas, respuestas qué únicamente pueden ser encontradas mediante el seguimiento de patrones de cambio a lo largo del tiempo.

Necesitamos también que los historiadores nos digan de dónde proviene el moderno imperativo del crecimiento económico. El crecimiento económico no constituía una fuerza impulsora importante hace algunos centenares de años, cuando no había profesionales o técnicos formados para hacer que el crecimiento ocurriera, ni políticos que hicieran del crecimiento su plataforma. ¿Por qué lo hacemos hoy, a pesar de las consecuencias ambientales negativas que el crecimiento usualmente acarrea? La idea de un crecimiento económico incesante fue un invento moderno, parte de la revolución capitalista de los siglos XVIII y XIX, una revolución que culminó en el libro famoso de Adam Smith, La Riqueza de las Naciones, publicado en 1776. Posteriormente, el crecimiento fue traspasado al principal adversario del capitalismo, el comunismo, y de esta manera el crecimiento se convirtió en un valor dominante en todo el planeta. Entender esta historia de invención y difusión es necesario para encarar el crecimiento y sus consecuencias contemporáneas.

Sobre todo, necesitamos revelar la historia ambiental del capitalismo, la cultura económica más poderosa y exitosa de los tiempos modernos. Necesitamos saber más acerca de lo que desplazó, de cómo cambió las actitudes de la gente respecto a la naturaleza, y cómo esto afectó a los recursos naturales, la comunidades biológicas, el aire mismo que respiramos. Todos sabemos que el capitalismo ha intentado promover el interés personal como el ethos rector de la sociedad moderna. Le ha enseñado a las personas a creer en la virtud de lo que Alan Greenspan, el jefe de la Reserva Federal de los Estados Unidos, ha llamado la “codicia racional”. Una tal transformación de creencias requiere nada menos que una revolución moral. Apenas hemos empezado a descubrir que esa revolución moral asociada al capitalismo transformó la faz de la Tierra. Cuando la historia ambiental del capitalismo, el comunismo y de otros sistemas económicos sea mejor entendida, cuando estas historias hayan sido finalmente comparadas de manera justa y completa, tendremos fundamentos para la labor de quienes formulan políticas mucho mejores que los que tenemos hoy.

Por último, la historia ambiental puede ofrecernos un conocimiento más profundo de los lugares donde vivimos – que son los lugares en los que debemos encontrar mejores maneras de vivir. A pesar del hecho de que hemos creado una economía global con problemas ambientales globales, seguimos construyendo nuestras casas y nuestros asentamientos en sitios muy particulares. La molécula promedio de alimento en los Estados Unidos viaja actualmente más de mil millas desde el lugar en que es producida hasta el lugar en que es consumida. A pesar de este cambio en la escala de la producción y la distribución, aún necesitamos saber acerca del carácter distintivo de los lugares. Toda esta charla actual sobre la globalización, ¿no nos está llevando a una ignorancia mayor que nunca antes acerca de los lugares en que nos levantamos en la mañana, y nos acostamos en la noche?

Los historiadores han escrito muchas biografías de personajes famosos, pero muchas menos biografías de lugares. Cualquier lugar incluye a la gente, pero es mucho más que la gente que ha vivido allí: es un compuesto de la gente y ese otro mundo, más que humano. Una breve lista de historias recientes de lugares norteamericanos podría incluir la de Whidby Island, Washington y el río Columbia, de Richard White; la de la costa de California, de Arthur McEvoy; la de Concord, Massachussets, de Brian Donahue; la de las Montañas Azules de Oregón, de Nancy Langston; la de Gary, Indiana, de Andrew Hurley, y la de la región de Dismal Swamp, Virginia, de Jack Kirby. Otras historias semejantes de lugar están apareciendo en Italia, Suecia y Africa. Todos estos historiadores están al tanto de que ningún lugar en la historia moderna ha estado completamente aislado de fuerzas nacionales e internacionales. Sin embargo, insisten en que cada lugar tiene una historia única que contar, en términos tanto ecológicos como humanos. Los lugares pueden resistir a las fuerzas externas, y aun cuando sucumben no son nuca absorbidos por completo en alguna abstracción global indiferenciada.

Empecé con algunas palabras acerca de por qué el estudio de la historia debe moverse con los tiempos y establecer conexiones entre su investigación y la crisis global del ambiente. Cuando la historia haya sido finalmente redefinida – no marginalmente o en sus bordes, como ocurre ahora, sino fundamentalmente redefinida como el relato de las personas en interacción con el mundo natural – habremos triunfado en la tarea de hacer a la historia profundamente relevante para el siglo XXI. Estamos muy lejos de ese punto. Sin embargo, como lo he señalado, esa nueva historia está emergiendo y está empezando a redefinir la disciplina.

El presidente norteamericano Harry Truman dijo una vez: “La mayor parte de los problemas que debe enfrentar un Presidente tienen sus raíces en el pasado”. Truman, en feliz contraste con algunos de sus sucesores, leyó mucha historia para prepararse para su trabajo. Sin embargo, no leyó, ni podía haber leído en su tiempo, ninguna historia ambiental. El campo no existía entonces. Pero si estuviera en el cargo hoy, podríamos darle una impresionante bibliografía, y decirle: señor Presidente, el destino de la naturaleza, como el destino de las naciones y de la Humanidad está en sus manos. Lea esta nueva historia, empápese en sus perspectivas, y actúe entonces con sabiduría y compasión.

Notas

[1] Donald Worster es profesor de la Universidad de Kansas. Su obra más conocida, Nature’s Economy. A history of ecological ideas (1988), ha sido traducida a todos los idiomas cultos de la Tierra – salvo el español -, y es considerada un libro clásico en el proceso de formación de la historia ambiental como disciplina. Traducción de este artículo al español: Guillermo Castro H., Panamá.

[2] Citado en Meine, Curt: Aldo Leopold: His Life and Work (Madison: University of Wisconsin Press, 1988), 359 – 60.

[3] McNeill, John: Something New Under the Sun: an Environmental History of the Twentieth – Century World (New York: W.W. Norton, 2000), 360.

Perfil Nacional de la Biodiversidad de Panamá

PERFIL NACIONAL DE LA BIODIVERSIDAD DE PANAMA

A continuación un extracto traducido del perfil nacional de la biodiversidad que incluye datos valiosos para tener de referencia.

Reseña

21 especies que sólo se encuentran en Panamá están amenazadas y requieren especial conservación.

Panamá protege cerca del 20% de su territorio; cerca de la cual la mitad está estrictamente protegida. Hay necesidad, sin embargo, de reforzar la protección de las tierras bajas muy húmedas, que son grandes zonas ecoflorísticas y bosques húmedos de manglar.

Panamá comparte un número de especies amenazadas, centros de ámbitos de distribución restringidos de aves y de zonas con gran diversidad ecoflorística con sus países vecinos, particularmente Costa Rica. Así hay oportunidades para estrategias de manejo bilateral y multilateral de la biodiversidad para ser desarrolladas e implementadas a una escala regional.

Acuerdos internacionales tales como la Convención sobre Diversidad Biológica y CITES, así como varios convenios regionales y tratados firmados por Panamá, deberán ser usados para further los objetivos de la conservación de la biodiversidad de Panamá.

La inversión nacional en las áreas protegidas es menor al promedio global y regional, lo que nos indica que los niveles de mando y decisión en las áreas protegidas también puede ser bajo.

Características de Panamá

Territorio: 75,648 km²; población (1993): 2,418,000 personas; tasa de crecimiento poblacional (1985-1990): 2.1%, PIB per cápita (1992): US$ 2,440.

Panamá es el país ubicado más al sur del istmo centroamericano que une a Norte con Sudamérica. Los bosques de Darién son uno de los menos perturbados y remotos del Continente Americano.

Temas ambientales

La destrucción casi total de los bosques lluviosos está incrementándose rápidamente, resultando en un significativa erosión de los suelos. Adicionalmente, un gran número de aves raras y otras especies de animales están bajo amenaza.

Los temas ambientales de Panamá son diversos y difíciles de tratar, de acuerdo a las expectativas de los gobernantes de turno.

BIODIVERSIDAD

La riqueza de especies es una de las más importantes a nivel global. Se ubica en el vigésimo octavo lugar de los paises con mayor diversidad absoluta de especies superiores y se ubica en el decimo lugar si tomamos en cuenta su tamaño territorial. En particular Panama tiene más especies de vertebrados que ningún otro país de Centroamérica o del Caribe.

Riqueza de especies superiores en Panamá

Taxa Riqueza total de especies Número de especies endémicas a Panamá Número de especies compartidas con otros países
Mamíferos 219 15 204
Aves 732 8 724
Reptiles 227 25 202
Anfibios 392 22 143
Plantas superiores 9,000 1,222 7,778
Total 4,479 1,450 2,802

PANAMA

Responsabilidades nacionales

Conservando las especies superiores

El alto número de especies y la proporción de especies endémicas sugiere que hay muchos habitat a un nivel sub-nacional. Cerca del 30% de estas especies son clasificadas como amenazadas, incluyendo 21 especies en peligro. Estas especies y sus hábitat deberán ser candidatas para medidas de conservación, tales como para la designación de áreas protegidas y esquemas especiales de manejo de la tierra.

Especies endémicas en Panamá

Taxa Especies endémicas
No. de especies No. amenazadas No. amenzadas en peligro
Mamíferos 8 1 0
Aves 25 1 0
Reptiles 0 0
Anfibios 22 0 0
Plantas superiores
Helechos 21 9 0
Gymnospermas 7 2 2
Dico/Monocotiledóneas 1,352 417 1
Total 1,450 430 21

Especies endémicas a Panamá

Taxa Especies Amenazadas
Plantas Adelobotrys jefensis Couepia scottmorii Meriania panamensis
Amphitecna spathicalyx Dorstenia panamensis Psittacanthus pusillus
Blakea elliptica Erythroxylum brennae Sievekingia butcheri
Chamaedorea correae Eschweilera garagarae Struthanthus panamensis
Chamaedorea verecunda Heliconia barryana Topobea cooperi
Cordia leslieae Heliconia bella Trichopilia leucoxantha

Centros de diversidad de Plantas exclusivamente dentro de Panamá

Centro de diversidad de plantas Evaluación
Región Cerro Azul-Cerro Jefe En riesgo
Provincia de Darién y Parque Nacional Darién Amenazada

Conservando los centros de diversidad con ámbitos restringidos de aves y plantas

Hay dos centros conocidos de diversidad de plantas que están completamente dentro de territorio de Panamá, aunque algunas partes están asociadas con parques nacionales, estos requieren especial atencion de manejo, específicamente para mantener la biodiversidad.

Mayores zonas ecoflorísticas describe la vegetación potencial

Las cuatro mayores zonas ecoflorísticas se encuentran dentro del territorio de Panamá. Las zonas de tierras bajas muy húmedas y húmedas premontanas juntas ocupan cerca del 80% del país. A pesar que las tierras bajas muy húmedas ocupan sólo el 14% del país, es más abundante en Panamá que en la mayoria de los países de Centroamerica y el Caribe y por lo tanto quizás merecen atención especial.

Mapa de las mayores zonas ecoflorísticas en Panamá

Bosques húmedos

El bosque lluvioso de tierras bajas cubre cerca del 48% del país. Aunque el área de manglar es pequeña, está bien representada en Panamá, mejor que en cualquier otro país de Centroamérica.

Areas protegidas

Actualmente cerca del 19.9% del territorio de Panamá se encuentra dentro de areas protegidas y más de la mitad de esta cantidad está altamente protegida (p.e. protegida de virtualmente cualquier de cualquier perturbación física). Estas representan un objetivo global de aproximadamente el 10%. El establecimiento de nuevas áreas protegidas y el fortalecimiento de los objetivos de manejo de las áreas protegidas existentes ofrece oportunidades de conservación para Panamá.

Conservando las mayores zonas ecoflorísticas

Todas las mayores zonas ecoflorísticas tienen algo de protección. Sin embargo, las zonas de tierras bajas con una prolongada estación seca requiere de protección adicional para equiparar niveles de protección similares en otros países de Centroamérica y los objetivos globales.

Conservando los bosques húmedos

La protección de los bosques húmedos de las tierras bajas, montanas y submontanas, actualmente reúne objetivos comunes. Es prioritario fortalecer los objetivos de manejo de las áreas de manglares protegidas existentes.

PANAMA

Oportunidades para la cooperación internacional

Conservando especies amenazadas

Panamá comparte la responsabilidad por la supervivencia de cinco especies globalmente en peligro (la más alta categoría de riesgo) con algunos de sus vecinos. Estas especies presentan oportunidades para enfocar estrategias bilaterales o multilaterales.

Especies en peligro compartidas entre Panamá y de 1 a 5 países

Taxa Especie amenazada Países que comparten la especie
Mamíferos Saimiri oerstedii Costa Rica
Plantas Chamaedorea brachyclada Costa Rica
Frezeira forerorum Colombia
Chamaedorea amablis Colombia, Costa Rica
Chamaedorea sullivaniorum Colombia, Costa Rica
Cybianthus magnus Colombia, Ecuador, Perú
Reinhardtia koschnyana Colombia, Costa Rica, Nicaragua

CONSERVANDO CENTROS DE ENDEMISMO Y DIVERSIDAD

Las áreas claves que son de importancia para mantener especies endémicas compartida entre Panamá y los países vecinos

Centro de aves de ámbito restringido Localización Prioridades para la conservación: critica>urgente>alta
Costa Pacífico del sur de Centroamérica Panamá, Costa Rica Crítica
Tierras altas de Costa Rica y Panamá Panamá, Costa Rica, Nicaragua Urgente
Norte del Chocó y tierras bajas de Darién Panamá, Colombia, Costa Rica Urgente
Tierras altas de Darién Panamá, Colombia Urgente
Vertiente Pacífico del sur de Centroamérica Panamá, Costa Rica Alta
Centros de diversidad de Plantas Localización Evaluación
Región de La Amistad Panamá, Costa Rica Amenazada

Conservación las mayores zonas ecoflorísticas

Las mayores zonas ecoflorísticas encontradas en Panamá también se encuentran en Centroamérica y el Caribe. Panamá puede compartir lecciones aprendidas y establecidas juntas a nivel de las estrategias de conservación de ecosistemas con sus vecinos. Costa Rica, junto con Panamá comparte una frontera y tres de las cuatro zonas ecoflorísticas, debería ser un fuerte candidato para desarrollar e implementar estrategias bilaterales.

Conservando los bosques húmedos

Los bosques de tierras bajas ocupan la mitad de Panamá pero son regionalmente más extensos a través de toda Centroamérica, especialmente en México y el Caribe.

REFERENCIA

World Conservation Monitoring Centre. www.wcmc.org.uk

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Traducción y edición digital para dominio público: Centro de Estudios de Recursos Bióticos, Universidad de Panamá

Fiebre del oro arrasa bosques, agua y fauna

PROYECTO MINERO.EL AMBIENTE LLEVA LA PEOR PARTE.

El costo de la fiebre del oro

El agua, los bosques y la fauna serán afectados por el avance minero en el área de Molejón, en Colón.

El vocero de la minera dice que garantizarán la extracción de minerales con las medidas de mitigación.

LA PRENSA/David Mesa

TALA. El 80% de las 160 hectáreas que se intervendrán perderá su cobertura boscosa.

Eliana Morales Gil
emorales@prensa.com

El estudio de impacto ambiental (EIA) que la empresa Consultores Ecológicos de Panamá S.A. elaboró para Minera Petaquilla S.A., deja en evidencia lo que las 21 comunidades campesinas que viven en el área – y que se oponen al proyecto– han denunciado en los últimos meses.

Que con el avance minero en el área de Molejón (en Colón) se perderá una buena parte de la cobertura boscosa, se contaminará el agua y se alterará la calidad de los suelos, entre otros aspectos.

El estudio que la minera presentó ante la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), en julio pasado, asegura que el proyecto propone la “intervención directa y drástica” en cerca de 160 hectáreas de tierra, de las que un 80% perderá la cobertura boscosa y el 100% perderá la capacidad para mantener la biodiversidad original durante la fase de construcción.

FAUNA AFECTADA

El EIA asegura, además, que habrá afectación en áreas vecinas del proyecto en donde se producirán cambios en la composición de la fauna, por las actividades intensivas que se darán. “Los peces del río Molejón y las quebradas aledañas quedarán aislados, al menos hasta que se estabilicen las canalizaciones y se controle el sedimento”, explica el documento.

EL AGUA

Mientras que el impacto en la calidad del agua en el río Molejón, según los especialistas, será “muy alto”, detallan que el agua de este río deberá ser potabilizada para el consumo humano y afirman que la principal fuente de riesgo ambiental lo representa el aporte de sedimentos por el movimiento de tierra para la construcción del proyecto.

José Gabriel Carrizo, representante legal de la empresa minera, ha dicho a este diario que la empresa tiene un departamento de hidrología y ambiente que se encarga de la re-vegetación y control de erosión, entre otros aspectos. Asegura, además, que la empresa garantizará la extracción de estos minerales con las medidas de mitigación y prevención.

En tanto, Bolívar Zambrano, director nacional de Ordenamiento Ambiental de la Anam, asegura que el estudio, de categoría III, aún está en proceso de evaluación. El documento está en la biblioteca de la Anam y cualquier ciudadano puede consultarlo.

Minera Petaquilla pretende extraer 893 mil onzas de oro en un período de 12 años.

El hambre y los biocombustibles

El hambre y los biocombustibles

 
Los biocombustibles pueden desatar el hambre en el mundo y Panamá no escapa de esta catástrofe. Los pronósticos hablan de un cambio radical en la producción de materia prima alrededor del mundo”.
 
Eduardo L. Lamphrey R.
mf@prensa.com

 

BLOOMBERG

La proliferación de los biocombustibles puede tener un grave impacto en la producción de alimentos, lo que puede incrementar aún más las alarmantes cifras de hambrientos, según alerta un informe elaborado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La rápida idea de convertir comida -como maíz, trigo, azúcar o palma en combustible es una receta para el desastre, señala el informe de la relatoría sobre el derecho a la alimentación de la ONU, que será presentado ante la Asamblea General el próximo 24 de octubre. Por ello, aunque el relator aplaude la producción de biocarburante como un método efectivo para limitar el cambio climático, al mismo tiempo considera “inaceptable” que ponga en peligro el derecho a la alimentación humana.

Para el futuro, se estima que para elevar el uso de biocarburantes Europa tendría que dedicar el 70% de su producción agrícola y Estados Unidos toda su cosecha de maíz y soja. Por tanto, los países industrializados están muy interesados en que sean las naciones del sur las que produzcan biocombustibles para que ellos puedan alcanzar sus objetivos. Estados Unidos debe pasar de producir 20 mil 400 millones de litros de etanol de maíz a 132 mil 400 millones en solo 10 años.

Esto supone, además de expandir la superficie cultivada de maíz, soja y caña de azúcar, invertir en investigación para aumentar la productividad, crear granos genéticamente modificados para producir etanol, crear infraestructuras para la comercialización como los “alcoholductos” con el objetivo de crear un mercado de commodities energéticas. Para cumplir estos objetivos, Brasil debe pasar de los 4 mil millones de galones de etanol que exporta actualmente a 35 mil millones en 2017. Se construirán 77 usinas de etanol antes de 2012, con una inversión de 2 mil 500 millones de dólares. En los próximos años, Brasil impulsará en los países vecinos los cultivos extensivos, la construcción de usinas, ductos y redes de transporte financiados con los abultados fondos con los que cuenta el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).

Tenemos 80 millones de hectáreas en la Amazonia que van a transformarse en la Arabia Saudí del biodiésel, afirmó el ingeniero químico brasileño Expedito Parente, quien es propietario de la primera patente registrada en el mundo para producir biodiésel a nivel industrial. Definitivamente la alianza Estados Unidos-Brasil puede jugar un papel destacado para estimular la producción de etanol en América Central y el Caribe, donde ya existen importantes cultivos de caña, en asociación con capitales privados.

La energía puede ser un factor de competitividad y desarrollo para América Latina, en un mundo en que la futura escasez de petróleo ya elevó los parámetros de costos energéticos y los biocombustibles aparecen como una alternativa económica. En ese sentido, Guatemala, Perú y Colombia, grandes cultivadores de caña de azúcar en la región, podrían beneficiarse del boom en la demanda de etanol. Los tres, considerados productores muy eficientes, extraen más azúcar por hectárea que Brasil, cuyos productores a su turno son ocho veces más eficientes que los productores estadounidenses de etanol de maíz. Colombia también, como el quinto principal exportador de aceite de palma, podría convertirse en fuente de biodiésel.

En América Central y el Caribe, Guatemala, El Salvador y Costa Rica son considerados los países más preparados para recibir inversiones y expandir la industria de biocombustibles.

Otros países con potencial son Honduras, Panamá y Nicaragua, que están un poco menos avanzados en infraestructura y legislación adecuada. En el Caribe, Jamaica tiene un rol importante en el mercado de etanol y República Dominicana y Granada muestran potencial. La ONU identificó potencial para biodiésel en Haití.

Para el caso Panamá, se sabe que un grupo de inversionistas brasileños está interesado en desarrollar la producción de etanol, utilizando como materia prima la caña de azúcar. El proyecto intentará poner en producción 70 mil nuevas hectáreas de caña. El proyecto contempla la producción de etanol para el mercado interno y para la exportación, aprovechando los buenos precios que se ofrecen por este combustible.

El precio del maíz en el mercado internacional mantiene una tendencia alcista, situación que se refleja en Panamá, y los expertos prevén que esta situación irregular en el mercado se mantenga hasta el 2015. Una de las razones de este abrupto incremento obedece a la decisión de Estados Unidos de utilizar el maíz para la producción de etanol. Los panameños consumen unos 600 mil quintales de maíz al año, pero para la alimentación de los animales se utilizan 7 millones de quintales. El maíz ahora tiene un tercer uso que es la elaboración de etanol, lo que ha registrado algún nivel de desabastecimiento en el mercado internacional.

Como consecuencia del aumento de los granos y sus derivados, Colombia, España, México, Guatemala, Uruguay, República Dominicana, Estados Unidos, Inglaterra, Chile, Costa Rica, Bolivia, Panamá, entre otros, han sufrido el encarecimiento del pan, la arepa, las empanadas y las tortillas. También la oleada de incrementos está golpeando a los productores de carne, puerco, pollo y huevos que utilizan maíz para alimentar a estos animales. “Tenemos capacidad considerable para la plantación de caña de azúcar (materia prima para producir etanol) y de palma aceitera (para biodiésel), y está a estudio un proyecto de ley para incentivar la contrucción de usinas de etanol”, afirma el presidente Torrijos.

Así mismo, Panamá hará obligatoria la mezcla de 10% de etanol en la gasolina que se consume en el país, que suma 160 millones de galones anuales. El Gobierno panameño también apuesta a su potencial logístico, como base de exportaciones hacia mercados asiáticos y Estados Unidos. En Panamá, a pesar de que no se comercializan biocombustibles, el maíz aumentó en el último mes de 2.30 dólares por quintal (45 kilogramos), un alza de 13% respecto al mes pasado.

BLOOMBERG

La producción de etanol en Panamá utilizando caña de azúcar alcanzaría un rendimiento de mil galones por hectárea, en otros países la producción supera las mil 500 toneladas por cada hectárea, además de que el costo por galón sería de 1.60 dólar, muy por encima del que presenta Brasil de 0.70 centésimos.

A pesar de las dudas sobre una producción rentable y eficaz en el país, sugerida por un estudio encomendado por el Gobierno a la firma Intracorp, dueños de los cuatro ingenios azucareros ya fueron a Brasil a conocer el proceso y pidieron ofertas de plantas.

Según cifras de la industria, en Panamá se siembran 26 mil hectáreas de caña y para producir etanol sería necesario añadir otras 15 mil, pero todavía se discute si la productividad es baja. No obstante, aunque el costo de una destilería de 250 mil litros diarios es de 20 millones de dólares y se corre el riesgo de que para alimentar a los autos falte azúcar, los empresarios panameños parecen embriagados por la idea de vender etanol a Estados Unidos.

El auge del etanol, sumado al inestable precio del petróleo ha motivado un encarecimiento de los alimentos en el mundo, y Panamá no escapa a esta situación. Solo en el mes de agosto incrementaron sus costos al consumidor el arroz, el queso amarillo, el aceite vegetal y la leche grado A. Otro rubro que experimentó alza fue la carne, con un incremento de 0.15 centésimos la libra. Pero la situación es aún más delicada para los panaderos y pasteleros, quienes anunciaron que en los próximos días solicitarán un aumento del 10% en los precios del pan, ya que las ganancias se han reducido en un 50% en comparación al año pasado.

Definitivamente, no solo la Organización Estados Americanos (OEA) y todos sus países miembros tienen que estar vigilantes, no podemos permitir que para garantizar la producción de biocombustibles se vaya a atentar contra la producción de alimentos, y menos aun destinar los suelos americanos para producir etanol en vez de producir alimentos, ya que esto puede poner en riesgo el futuro de nuestras sociedades. El panorama mundial hace prever a los expertos que el precio de la comida continuará aumentando, debido al crecimiento económico , el aumento de la producción de etanol y la inestabilidad del mercado petrolero.

  • El autor es economista.
  • Publicado en Martes Financiero,9 de octubre de 2007–La Prensa

CREHO ofrece becas para evaluación ambiental para el manejo de humedales

El Centro Regional Ramsar para la Capacitación e Investigación sobre Humedales para el Hemisferio Occidental ofrece

Becas para participar del Curso Internacional

de Evaluación de Impacto Ambiental y

Evaluación Ambiental Estratégica

para el manejo de Humedales

 

Noviembre 19 – Diciembre 5 de 2007

Convocatoria a partir de: viernes 28 de septiembre de 2007

Cierre de recepción de documentos: lunes 22 de octubre de 2007

Es un curso intensivo de 17 días que se dictará en idioma español, en Ciudad de Panamá, del 19 de noviembre al 5 de diciembre de 2007, como parte del Programa Regional de Capacitación sobre Humedales para el Hemisferio Occidental del Centro Regional Ramsar para la Capacitación e Investigación sobre Humedales para el Hemisferio Occidental-CREHO.

OBJETIVO

El curso tiene como objetivo proveer a los participantes con el conocimiento y las destrezas necesarias tanto analíticas como metodológicas para usar y aplicar herramientas de evaluación de impacto ambiental y evaluación ambiental estratégica en la conservación y uso racional de humedales. El currículo fue diseñado con base en los lineamientos y legislación referentes a EIA y EAE para planeación territorial y procesos de toma de decisiones de licenciamiento ambiental bajo la Convención Ramsar.

PERFIL DEL SOLICITANTE

  • Profesionales o técnicos del sector privado, gubernamental, organizaciones no gubernamentales, profesionales independientes vinculados al tema de humedales o toma de decisiones en ecosistemas de humedales.
  • Tres años de experiencia profesional en el sector ambiental o áreas relacionadas preferiblemente con impacto ambiental.
  • Responsables del desarrollo de políticas, manejadores de sitios (áreas protegidas, reservas privadas o propiedades con humedales) asesores o consultores.
  • Se valorará la capacidad de transmitir conocimientos.

REQUISITOS GENERALES.

Enviar la siguiente documentación a través de correo electrónico a: info@creho.org o vía Fax: (507) 317-0876. Atención: Aplicación a becas para Curso EIA y EAE 2007

1. Formulario de solicitud. El formulario y más información sobre el curso se encuentran disponibles en la página web www.creho.org o vía e-mail a info@creho.org

2. Hoja de vida con la educación formal y experiencia en el área de recursos naturales y/o humedales.

3. Un resumen de una cuartilla con los intereses específicos de participación en el curso.

4. Una carta oficial de la institución para la cual trabaja el candidato autorizando que asista al curso si es el caso.

5. Nacional de un país miembro de la Convención Ramsar en el Hemisferio Occidental

6. Dominio hablado y escrito del idioma español.

7. Pasaporte vigente.

CONDICIONES GENERALES

1. Las becas otorgadas serán exclusivamente para participar del Curso EIA y EAE para manejo de Humedales, el cual es organizado por el Centro Regional Ramsar para la Capacitación e Investigación en Humedales para el Hemisferio Occidental (CREHO) y la Convención Ramsar.

2. Se otorgarán 10 becas. La selección se hará entre las aplicaciones recibidas dentro del periodo estipulado.

3. Es indispensable poseer pasaporte con validez mínima de 6 meses.

4. Solicitud de una sola beca por persona.

5. No se cubrirá ningún gasto que no haya sido establecido en forma expresa previamente.

6. Completar en buena y debida forma, enteramente en español, el formulario. Las aplicaciones incompletas serán anuladas del proceso de selección.

7. Cumplir con los requisitos específicos indicado en el perfil de los solicitantes.

8. Indicar una dirección de correo electrónico permanente, personal e intransferible a efectos de notificaciones.

9. La selección de los participantes se hará con base en el perfil profesional, la potencialidad de uso de lo aprendido en forma periódica y continua, la existencia de conocimiento previo que permita igualmente al participante realizar aportes y mantener una discusión técnica sobre el tema durante el curso.

10. Las actividades académicas serán de carácter obligatorio y el participante deberá dedicarle tiempo completo.

 

11. El idioma oficial del curso será español y todos los materiales, charlas y sesiones serán en este idioma, no obstante se contará con traducción simultánea para las sesiones con expertos internacionales angloparlantes.

12. El equipo de instructores estará integrado por expertos con amplio conocimiento y experiencia internacional en el manejo de humedales, estudios de impacto ambiental y entrenamiento de la Convención Ramsar y otras instituciones reconocidas internacionalmente.

 

13. La selección de los posibles becarios estará a cargo de un panel de selección que realizará una pre-selección de los participantes con base en una matriz de evaluación, con la cual se calificará a los postulantes.

14. Si como resultado de la preselección son pocos los candidatos, se realizará la apertura de un segundo llamado, para una nueva selección.

 

15. En caso de contar con un alto nivel de candidatos se realizará una nueva selección en términos de costos, a fin de procurar utilizar los recursos de modo que se permita un mayor número de participantes. Los criterios que se considerarán en esta etapa son: capacidad de financiamiento, co-financiamiento, costos de traslados aéreos, distribución geográfica, multidisciplinariedad.

16. El resultado emitido por el Panel de Selección será inapelable y se dará a conocer el 31 de octubre de 2007.

 

17. Cualquier asunto no previsto en la presente Convocatoria será definido y resuelto por el Panel de Selección

CONDICIONES ECONOMICAS

1. Los merecedores a la beca se beneficiarán con la cobertura de los siguientes gastos:

  • traslado aéreo (ida y vuelta)
  • traslados hotel / aeropuerto
  • inscripción al curso
  • materiales
  • giras a campo
  • seguro médico
  • hospedaje y alimentación (desayuno, almuerzo, cena y refrigerios)
  • Traducciones simultáneas en las sesiones con expertos internacionales

2. La beca no cubre los gastos de:

  • cambios de fecha en tiquete de avión
  • prolongación de la estadía establecida
  • visas e impuestos
  • actividades turísticas
  • llamadas telefónicas
  • Internet
  • lavandería
  • ningún otro gasto que no haya sido establecido en forma expresa previamente.

3. Es recomendable que cada participante traiga consigo fondos para emergencias, llamadas telefónicas, taxis, lavandería, compras personales etc.

CALENDARIO

1. Lanzamiento de Convocatoria. Viernes 28 de septiembre de 2007

2. Fecha tope para aplicar. Cierre de recepción de documentos. Lunes 22 de octubre de 2007

3. Inicio del proceso de selección. Martes 23 de octubre de 2007

4. Notificación de resultados. 31 de octubre de 2007

  • Se informará a los participantes inmediatamente que han sido seleccionados.
  • Se iniciarán los arreglos de trámites para viaje.
  • Sólo nos comunicaremos con los candidatos seleccionados.

Para mayor información. Persona de contacto.

Cristina Tzanetatos

Asistente de Comunicaciones

Centro Regional Ramsar para

la Capacitación e Investigación sobre

Humedales para el Hemisferio Occidental

Ciudad del Saber Casa 826 A, Panamá

Tel (507) 317 12 42 / Fax (507) 317 08 76

info@creho.org / www.creho.org

El deshielo y el Canal de Panamá

He leído con asombro la pobre calidad del editorial “El deshielo y el Canal”, publicado el 5 de octubre del 2007. No pude menos que recordar los sabios y bien documentados editoriales del pasado, escritos por el Dr. Harmodio Arias Madrid y otros distinguidos maestros de la pluma. El autor escribe sin fundamento alguno.

Chile, Argentina y Brasil representan un pequeño porcentaje de los ingresos del canal. El autor no menciona la Costa Este de los Estados Unidos que representa más del 50% de esos ingresos. Ese mercado va a tener una ruta más corta hacia Asia. A Venezuela sí le importa que se despeje el hielo; son 12,000 millas náuticas menos de navegación a Asia.

El editorialista no exhibe conocimientos serios sobre el tema. Revela una cultura cinematográfica más que un reflejo de la realidad actual. Se nota que no se ha tomado el trabajo de investigar. Pienso que está muy relacionado con la ACP, porque ningún empleado de la ACP (y los hay muy inteligentes), puede apartarse de su librito ni tiene derecho a sacar conclusiones. Es como los religiosos ortodoxos: lo que no está en la Biblia o el Corán, ni mencionarlo. La propuesta de la ACP, para ellos, no puede cuestionarse.

Tampoco ha oído hablar de las naves modernas (azipod), que navegan económicamente con hielo o sin hielo. La reaseguradora Lloyds de Londres ha celebrado ya dos conferencias sobre navegación ártica. Están interesados. Los científicos dicen que el deshielo ártico es irreversible. Los doctores Lawson Brigham y George Newton, abundan actualmente en predicciones y opiniones sobre el futuro de la navegación ártica, tal como puede verse en Internet.

“Las compañías comerciales sienten la picazón de usar el Pasaje del Noroeste como ruta preferida entre la Costa Este de los Estados Unidos y Asia”, ha dicho George Newton, presidente de la Comisión Artica de EE.UU.. (Junio 15, 2006).

Una historia muy diferente a la que dice la ACP que ellos contaron aquí, en enero de 2005.

Panamá América, 9 de octubre de 2007