Por los verdaderos americanos, hoy 12 de octubre

CONMEMORACIÓN.

Luto por los indios de América

Horacio Bustamante

Cuando todos los años se celebra con gran estruendo la epopeya más grandiosa que ha conocido la humanidad con el descubrimiento de América no faltan palabras para glorificar a España y hacer resaltar la heroica hazaña de aquel grupo de conquistadores que, con Cristóbal Colón al frente, le dieron al mundo un nuevo continente.

Hoy día aún es difícil entender la extraordinaria valentía de esos hombres quienes, enfrentando la bravura del inmenso océano y las inclemencias del tiempo en pequeñas carabelas que hoy nos parecen de juguete, decidieron zarpar hacia lo desconocido, hacia unas supuestas Indias o, quizás, hacia la muerte.

No sabían esos hombres aún que aquellas costas que aparecerían un día desoladas no serían las Indias sino selvas y montañas llenas de grupos de seres humanos pertenecientes a culturas viejas como el mundo, de arcaicas costumbres y viviendo felices y en paz a su manera.

Su riqueza era la abundancia del oro y esto constituiría su desgracia y haría que esta maravillosa empresa se convirtiera en uno de los genocidios y violación de los derechos humanos más grandes que ha conocido la historia.

De poco sirvieron los crucifijos que en lo alto de una vara portaban los sacerdotes precediendo a capitanes y soldados, ni su deseo de cristianizar a una población desconocida y supuestamente salvaje.

Sin embargo, la religión nos ha dejado un legado que el mundo no puede ignorar sobre los sucesos trágicos que vivió América en el transcurso de su descubrimiento. Estos son los numerosos escritos de un sacerdote conocido por sus dotes de historiador, de filósofo, de humanista y testigo visual de las atrocidades que ocurrieron en los territorios descubiertos.

Se trata del padre Fray Bartolomé de Las Casas, dos de cuyos tantos libros son verdaderos testamentos. Estos, Historia de las Indias y Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias (Ref: Biblioteca Nacional de Panamá). La lectura de este último es difícil de soportar.

Por sus estudios, sus viajes en el Nuevo Mundo y sus escritos, Fray Bartolomé de Las Casas se convirtió durante medio siglo en defensor de las comunidades indígenas y en una de las figuras más relevantes de la época más gloriosa que España ha conocido.

He aquí solo algunos extractos escalofriantes que contiene la obra de quien fuera llamado el «Apóstol» de los indios sobre lo presenciado en sus recorridos por la isla Española, Cuba, Jamaica, Centro América, México y otras regiones. Cuenta los martirios que padecieron los indios para que dijeran dónde estaba el oro, aunque muchos de ellos lo ignorasen.

Los siguientes y muchos más son hechos atroces a los que asistió Bartolomé de Las Casas en los territorios descubiertos.

«Entraron los españoles como lobos, tigres o leones hambrientos… Durante 40 años mataron y quemaron vivos a seres humanos con una crueldad nunca vista. Las tierras que conquistaron las saquearon a sangre y fuego llevando tras la Santísima Cruz intenciones de tortura y muerte».

«Yo vi, más de una vez, meter a todos los indios en casas de paja e incendiarlas… quemándolos a todos vivos… A las preñadas les abrían el vientre y las hacían pedazos… apostaban sobre quién de una cuchillada abría a un indio por el medio o le cortaban la cabeza de un solo golpe de espada… arrancaban por las piernas a las criaturas de las tetas de sus madres y estrellaban sus cabezas contra las peñas… para quemar vivos a los indios hacían varias parrillas juntas donde los acostaban atados y prendían luego fuego por debajo… amaestraban perros para que devoraran a los indios vivos… estos perros hicieron grandes carnicerías».

«La recolección de perlas por los indios en el fondo del mar era de lo más inhumano que se pueda imaginar… los verdugos los tenían sumergiéndose el día entero. La piel se les caía a pedazos quemada por el sol y solo les permitían alimentarse con pescado crudo… estas inmersiones sin resuello a grandes profundidades eran ejercicios del infierno… cantidad de cadáveres cubiertos de salitre y echando sangre por la boca quedaban flotando sobre el agua… Violar a las mujeres y a las niñas de los indios era el pan de cada día atando a estos para que presenciaran tan salvajes actos… A las mujeres que quedaban encintas tras estas violaciones les sacaban «la leche para que murieran las criaturas… los indios mutilados que lograban sobrevivir a estos horrores gesticulaban como queriendo preguntar en su incomprendida lengua si «este era el camino que les conduciría al Dios de los cristianos…».

El 12 de octubre es el Día de la Raza en Hispano América, pero sobre todo el de una raza que fue en gran parte sacrificada. Además de celebrar esta gloriosa fecha se debe conmemorar también como un día de luto, de respeto y de oración por los mártires de esa noble raza de la que hoy día millones de americanos descienden y llevan algo de su sangre en las venas.

 

 

El autor fue Embajador de Panamá

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