Nueva Reserva Hidrológica en Los Santos, Panamá

ACUERDO MUNICIPAL NÚMERO VEINTIUNO (21)
Del 27 de agosto de 2007

Por medio del cual se crea la Reserva Hidrológica de la Micro-Cuenca del Río Cacao, distrito de Macaracas, provincia de Los Santos y se dictan algunas medidas para proteger y conservar las Aguas de dicha Reserva.

EL CONSEJO MUNICIPAL DEL DISTRITO DE MACARACAS

En uso de sus facultades legales y.
CONSIDERANDO

1. Que el Corregimiento de Macaracas, del Distrito de Macaracas se provee del agua del Río Estivaná, río éste en el que actualmente se encuentra la toma de agua del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN).
2. Que mediante estudios y análisis realizados por el Ministerio de Salud (MINSA) se ha determinado que las aguas del Río Estivana poseen un alto grado de contaminación.
3. Que debido a lo expuesto en el considerando anterior, y a solicitud de la comunidad de Macaracas, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), ha iniciado los cambios de la toma de agua para el Río Cacao.
4. Que se hace necesario y urgente dictar algunas medidas para la conservación de la potabilidad de las aguas en la Micro Cuenca del Río Cacao.
5. Que es nuestro deber y de los conciudadanos, por disposición constitucional propiciar el desarrollo socio económico, con la debida protección al medio ambiente evitando así la contaminación.
6. Que la conservación y uso del agua es de interés social, por mandato legal.
7. Que es competencia de los Consejos Municipales dictar medidas para proteger y conservar el medio ambiente.
8. Que la Ley No .41 de 1998 General del Ambiente en su artículo 66, señala que las áreas protegidas se establecerán por leyes, decretos, resoluciones o acuerdos municipales.

Por las consideraciones de hecho y derecho anteriormente señaladas, el Honorable y Respetable Consejo Municipal de Macaracas, ACUERDA:

Artículo Primero: Declarar como Reserva Hidrológica la Micro Cuenca del Río Cacao, que comprende una superficie de 5,532 hectáreas, entre las coordenadas UTM siguientes: extremo Norte 853778 Norte y 551380 Este, extremo Sur 841641 Norte y 562163 Este, extremo Este 846106 Norte y 559455 Este, y extremo Oeste 844642 Norte y 554588 Este y demás coordenadas del perímetro indicadas en el Mapa adjunto.

Artículo Segundo: La Reserva Hidrológica de la Micro- Cuenca del Rió Cacao tendrá los siguientes objetivos:
1. Garantizar a la comunidad de Macaracas y lugares vecinos, agua en calidad y cantidad suficiente para el consumo humano.
2. Conservar la potabilidad del agua y proteger la capacidad hídrica de la Micro-Cuenca del Río Cacao.
3. Restaurar, proteger y conservar la vegetación en los cauces de los afluentes de la Micro-Cuenca del Río Cacao.

Artículo Tercero: Quedan prohibidas dentro de la Micro Cuenca del Río Cacao las siguientes actividades:
1. El uso de agroquímicos que contaminen las aguas de los afluentes de la Micro- Cuenca del Río Cacao.
2. Las quemas.
3. La tala, anillamiento y envenenamiento de árboles, extracción y procesamiento de productos y sub productos forestales, al igual que rozas de rastrojos de cualquier edad.
4. La alteración de los bosques en un radio dentro de una franja de 50 metros a ambos lados de la línea de ribera del Río Cacao y demás afluentes de la Micro-Cuenca.
5. El establecimiento de ganado estabulado, porcinocultoras, vertedero de desechos sólidos u otro tipo de depósito de sustancias, productos o actividades contaminantes que puedan contaminar las aguas superficiales y subterráneas de la Micro- Cuenca del Río Cacao.
6. La extracción de cascajo, piedras, tierra, arena y tosca, en forma comercial.
7. Cualquier otra actividad que a juicio del Municipio del Distrito de Macaracas e Instituciones y Autoridades competente con base en el plan de manejo, pudiese afectar la potabilidad de las aguas de la Micro-cuenca del Río Cacao.

Artículo Cuarto: Con la debida autorización de las Autoridades competentes quedan permitidas las siguientes actividades en la Micro-cuenca del río Cacao:

1. La Ganadería y la Agricultura sostenibles y amigables con el Ambiente.
2. El establecimiento y el manejo de plantaciones forestales
3. Establecimiento de zoocriaderos de animales silvestre
4. Las infraestructuras comunitarias acordes con el Medio Ambiente.
5. La extracción de cascajo, arena, tierra, piedra, y tosca para obras de interés social.
6. Cualquier otra actividad que no atente con la conservación y protección de los recursos naturales de la micro-cuenca del río Cacao.

Artículo Quinto: El Municipio del Distrito de Macaracas coordinará con la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) la elaboración y ejecución de un Plan de Manejo para la Reserva Hidrológica de la Micro-Cuenca del Río Cacao, que contendrá propuestas de acciones a corto, mediano y largo plazo, para el logro de los objetivos perseguidos por su creación. Hasta tanto se elabore el Plan de Manejo, el Municipio del Distrito de Macaracas, con la colaboración de la Autoridad Nacional del Ambiente e Instituciones Públicas nacionales y organizaciones no gubernamentales, llevará a cabo un plan de acción a corto plazo.

Articulo Sexto: El Municipio de Macaracas, con el apoyo de las entidades públicas y organizaciones no gubernamentales gestionarán fondos para implementar el plan de manejo y las acciones en la micro cuenca.

Artículo Séptimo: Solicitar el apoyo de la Autoridad Nacional del Ambiente, el Ministerio de Salud, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, Ministerio de Comercio e Industria, Instituto de Acueducto y Alcantarillados Nacionales, Ministerio de Educación, la Fuerza Pública, las Organizaciones no Gubernamentales , Sociedad Civil y otras entidades con presencia en la Micro-Cuenca, para hacer efectivo este Acuerdo.

Artículo Octavo: Las infracciones a las regulaciones establecidas en este Acuerdo Municipal se remitirán a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), a fin de que dicha institución imprima el procedimiento que corresponda de acuerdo a las leyes vigentes.

Artículo Noveno: Este Acuerdo entrará a regir a partir de su promulgación en la Gaceta Oficial.

Dado y aprobado a los veintisiete (27) días del mes de agosto de 2007.

HR. Ramón Rodríguez Solís
Presidente

Benilda de Nicosia
Secretaria

ALCALDÍA MUNICIPAL DEL DISTRITO DE MACARACAS

Sancionado
Roger P. Brandao Peralta
Alcalde

Ejecútese y cúmplase
Midalys Vergara
Secretaria

Agua y guerra

Agua y guerra… Una opinión

Leopoldo E. Santamaría
lesant@cwpanama.net

Muchos sostienen que, en todas las guerras, la primera víctima es la verdad; el martes 9 de octubre, en un programa sobre el agua, promovido como de interés público, ya que “se aclararían las dudas sobre un supuesto proyecto de privatizar el agua”, la conductora presentó a los invitados, dos miembros de la ANAM; un diputado suplente, miembro de la Comisión de Población, Ambiente y Desarrollo, donde se discutirá el proyecto de ley presentado por la ANAM; y un abogado ambientalista; ingenuamente pensé que éste último, aunque en desventaja numérica, ilustraría a la audiencia sobre las intenciones reales del nefasto proyecto; lamentablemente fue el defensor más entusiasta, quien, además, recomendó no confundir las cosas, porque no hay tal privatización, se trata de simples concesiones! Frente a la posibilidad de guerra por el agua, el Estado debe actuar para prevenir peores consecuencias, sostuvieron.

En efecto, cada vez hay menos agua, porque la devastación de los bosques y los residuos químicos han contaminado los ríos y las fuentes subterráneas. Muchos coincidimos con la delegada de la ANAM, en cuanto a las guerras por el agua; sólo que, a nuestro criterio, ya se están escenificando, pero por lo pronto, no son convencionales, con soldados y municiones; sino a través de inversionistas interesados en nuestro desarrollo, los misiles llegan en primera clase y el Comando Central está en Washington, en las sedes del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional; así es como, en los años recientes, han privatizado el agua en más de 15 países de los más pobres, como Mozambique, Ruanda, Yemen, Tanzania, Benín, Camerún, Níger, Honduras, Nicaragua, y ahora, pretenden hacerlo en Panamá.

Atendiendo las recomendaciones del Banco Mundial, mediante una inofensiva concesión por 30 años, en Sudáfrica, para ordenar el suministro y ayudar a los pobres, los concesionarios subieron las tarifas hasta en 150%, lo que condujo a imposibilidad de pago y a que la población tomara agua de cualquier charco, lo que produjo una epidemia de cólera, con varios cientos de miles de infectados y una sobrecarga para el sistema de salud.

Estos empresarios, sedientos de riquezas y dispuestos al sacrificio para ordenar el suministro del agua, se han interesado en el vital líquido, pero no como fuente de vida, sino como mercancía; y como otra de las armas, tan poderosa como efectiva, son los medios de comunicación, están haciendo todo lo necesario para lograr sus protervos fines. Pero se puede entender que medios privados apliquen las viejas técnicas de guerra psicológica; lo increíble es que un medio público, como el servicio estatal de radio y televisión pueda prestarse para tan deleznable propósito. Cómo es posible que el programa sobre tan funesto proyecto, transmitido por el servicio estatal de radio y televisión, el 9 de octubre 2007, fuera un diálogo de yo conmigo; si la misión de este servicio informativo, es “ejercitar una cultura democrática”, ¿por qué no programaron un debate con igual número de panelistas, a favor y en contra; que hubiera propiciado la confrontación de ideas, es que acaso no hay personas serias, profesionales conocedores del tema u organizaciones cívicas o de consumidores, opuestos al proyecto? Así es imposible contribuir a transformar la sociedad y máxime, a generar cambios que eleven la autoestima de los panameños, como reza el texto de la misión de Canal 11. En todo caso, debieron anunciar dicho programa como promoción publicitaria. No es posible lograr una programación educativa e informativa de calidad utilizando recursos del Estado para tratar de uniformar el criterio de la audiencia. Merecemos respeto.

El problema no está en los recursos naturales, sino en el modelo económico que privilegia el canibalismo comercial, donde impera la ley del más fuerte; tampoco el tamaño del mercado, sino la codicia infinita de empresarios asociados con quienes deberían impedir sus abusos. Si continúan en su irrefrenable afán de apoderarse de nuestros recursos, con un súper pitufo probablemente no alcancen a impedir el estallido de otra bomba social… ¿Usted qué opina?

Publicado en La Estrella de Panamá, 17 de octubre de 2007.

-El autor es médico.

La bruta densidad en la ciudad de Panamá

REALIDAD URBANA.

La bruta densidad

Álvaro González Clare

Hace algunos años, hablar de densidad bruta de ocupación poblacional (DBOP), particularmente en el tema urbano, era asunto de poco interés y comprensión. Sin embargo, en la actualidad, dado el evidente auge inmobiliario en la capital y especialmente por la “siembra” de torres en el sector central de la ciudad, todos los ciudadanos están muy enterados de su significado y expuestos a las consecuencias que este evento urbano le impone a los habitantes.

DBOP es la cantidad de habitantes que proporcionalmente se instalan en un territorio. Esta herramienta de medición de la ocupación poblacional es muy conveniente y práctica para cuantificar y conocer la intensidad de uso en un territorio urbano. La intensidad de uso medido en personas por metro cuadrado es vital para relacionar el suelo y el espacio urbano a la infraestructura (agua, electricidad, desagüe, vialidad, parques, etc.) necesaria para garantizar los servicios básicos y consecuentemente la calidad de vida en la ciudad.

El Ministerio de Vivienda (Mivi), es la institución que por ley le corresponde asignar las zonas de uso urbano y la cantidad de personas que pueden ser asentadas en los territorios dentro del área urbana, respetando criterios de calidad como son usos residenciales, comerciales, industriales, públicos, etc. Para los efectos de referencia cuantitativa en este artículo, el uso residencial exclusivo tiene 100 personas por hectárea y el habitacional multifamiliar más alto tiene mil 500 personas por hectárea, aprobado en las normas vigentes. La Ingeniería Municipal del distrito es a quien le corresponde aplicar la norma y zonificación asignadas por el Mivi y velar por su fiel cumplimiento.

En cambio, el término “bruta densidad”, título de este artículo, es la ocupación poblacional exagerada a la que se somete el territorio urbano, sin que este disponga de la infraestructura mínima para soportar la carga y los servicios básicos requeridos. Es preciso que aclare que este término es de mi autoría y obviamente no aparece en el glosario de términos de las normas de desarrollo urbano del Mivi.

En la última década la ciudad de Panamá ha sido sometida a un crecimiento inmobiliario sin planificación, descontrolado e incoherente, dirigido exclusivamente por los impulsos epilépticos del mercado. La DBOP a que se somete el sector central, particularmente San Francisco, Punta Paitilla, Punta Pacífica, El Cangrejo y especialmente Avenida Balboa, no está adecuada a la capacidad instalada de la infraestructura existente y particularmente a la vialidad. Los edificios ya existentes, más los centenares de torres que se están construyendo, exceden en su gran mayoría, el límite teórico de mil 500 personas por hectárea, porque se le permite aplicar a los arquitectos que se dedican a complacer la gestión inmobiliaria, mecanismos de bonificación y tolerancia, para aumentar la densidad de los proyectos.

Existen proyectos aprobados que pueden llegar hasta 5 mil personas por hectárea en urbanizaciones que no están preparadas para soportar esta carga poblacional, debido a la implantación de los mecanismos de explotación del uso de suelo permitidos por norma, que legaliza esta práctica profesional ausente de toda ética y moral. Excluyo de esta condición a la urbanización Costa del Este, la única que está diseñada y se construye con un alto criterio profesional y el balance adecuado entre el DBOP y la infraestructura de la urbanización.

La explotación del territorio urbano en los últimos cuatro años es brutal y, por lo tanto, el término “bruta densidad” es consecuente con la realidad urbana, indistintamente si le complace o no a los arquitectos que abanderan y defienden el crecimiento urbano (contrario a desarrollo urbano) en la ciudad y las justificaciones que el negocio inmobiliario sostiene como pilar básico en el crecimiento del producto interno bruto (PIB) del país. Si este crecimiento inmobiliario urbano ha sido parte importante en el aumento del PIB en los últimos años, lo único que ha producido en términos de calidad de vida es la pérdida significativa de servicios, seguridad y especialmente de tranquilidad social ocasionado por el insoportable tráfico.

Esta ciudad no está preparada para aceptar el impacto negativo del exagerado crecimiento urbano a que está siendo sometida, especialmente en los sectores donde se ha permitido las brutales densidades de uso poblacional. A no ser que se tomen las medidas apropiadas para adecuar la infraestructura y/o detener las cargas de uso de los sectores ya saturados, vamos a ver a corto plazo problemas muy serios en el negocio inmobiliario y aún peores para los habitantes de esta ciudad.

 

El autor es arquitecto