Excusas sobre inminente colapso de la infraestructura energética

HIDROELÉCTRICAS.

La primera piedra de la ignominia

Osvaldo Jordán

Muy bien dice el adagio que una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad. Tal vez deberíamos empezar por aceptar que el suministro de electricidad se acerca a un nivel crítico. De allí podríamos deducir que el uso del petróleo contribuye al calentamiento atmosférico y que no se espera que los precios del crudo disminuyan en un futuro previsible.

El problema energético exige del análisis de nuestras mejores mentes, y cualquiera que sea la propuesta, producirá impactos ambientales y no satisfará por completo las aspiraciones de las partes interesadas: gobierno, productores, distribuidores y consumidores.

Hasta aquí creo que la mayoría de los panameños estamos de acuerdo. Lamentablemente, estas nobles intenciones están muy lejos de lo que hace el Gobierno. Cuando se violentan los procedimientos debidos, cuando se ignoran los comentarios ciudadanos, cuando se hacen negocios en base a la necesidad de la gente y, lo más importante, cuando se niegan los derechos de los más pobres entre los pobres de nuestro país, el tema deja de ser el suministro energético y el calentamiento global y se convierte en el estado de derecho, la protección de los ciudadanos y la visión del país que queremos construir.

Es difícil aceptar que Estados Unidos haya lanzado una cruenta guerra, en la que han muerto miles de personas, con tal de saciar el apetito voraz de sus automóviles; pero más difícil sería pensar que estaríamos dispuestos a permitir que un grupo de especuladores de la industria hidroeléctrica, en conjunto con autoridades corruptas e incapaces, maltrate a la población ngöbe y naso de Bocas del Toro, practicando la más abierta discriminación y engañando a quienes ni siquiera saben hablar español, para que nosotros en la ciudad podamos refrescarnos todos los fines de semana en los aires acondicionados de nuestro centro comercial preferido.

Como este no es el país que queremos ser, tenemos que desenmascarar lo que se esconde detrás de los anuncios publicitarios y de la primera piedra que todavía nadie ha podido ver ¡Y es que la misma debía colocarse en un sitio localizado a escasos kilómetros del lugar escogido! Que se escondería en algún promontorio cercano para que los invitados de honor, en vez de colocar una piedra para edificar, terminaran cavando un hoyo para sepultar el pasado de trabajo y dignidad de la población local.

Quisiéramos que alguien nos explicara lo que ha sucedido en la comunidad de Charco de La Pava, en la Reserva de la Biosfera de La Amistad, tal vez la Gobernadora de Bocas del Toro, la Administradora de la Anam, o el Presidente de la República… pero como no hay verdad que al final no salga a la luz, solo miremos con cuidado el rostro de los enterradores y recordemos que así como en Bayano los difuntos siempre volverán a pedir cuentas, allí no valdrán las excusas del calentamiento global, ni del inminente colapso de nuestra infraestructura energética.

El autor es presidente de la Alianza para la Conservación y el Desarrollo.

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