Se derrite el planeta tierra, guerra por el agua

CUMBRE DEL CLIMA EN BALI.

A la guerra por el agua

Rafael Méndez

Imaginemos que Bali fracasa, que no hay un acuerdo pos Kyoto, que, dado que no hay ningún régimen mundial que limite las emisiones, los países olvidan las energías renovables, el ahorro y la eficiencia. La concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera –que ahora está en 381 partes por millón, la más alta en más de 650 mil años– se dispara por encima de las 450 partes por millón que los científicos consideran asumible. ¿Qué mundo tendríamos entonces a finales de siglo?

La pregunta no es solo retórica y ya se la han hecho el Pentágono y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El lunes, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) replicó en Bali con el primer informe sobre los conflictos y el cambio climático.

“Si no se controlan las emisiones, la temperatura puede llegar a subir cinco grados de media. El deshielo de los glaciares dejaría a millones de personas sin agua y aumentaría las migraciones y los conflictos. Tendríamos en ese caso un mundo multipolar, con nuevas potencias como China e India acusando a Estados Unidos de no haber hecho nada para resolver el problema. El peor escenario posible, que puede acabar en una guerra civil mundial”, explicó el lunes el profesor Hans Schellnhuber, de la Universidad de Oxford, coautor del documento, que no señaló cómo una guerra puede ser civil y mundial a la vez.

Por el contrario, si el mundo ve la amenaza del calentamiento y lo frena, reforzará la cooperación a través de Naciones Unidas, sostiene el texto. A corto plazo no dice que habrá nuevas guerras por el calentamiento global, sino que éste, al elevar los problemas de falta de agua o alterar las cosechas puede disparar conflictos latentes y crear nuevos flujos migratorios. “La subida del nivel del mar obligará a desplazar a millones de personas. Eso sí que es una amenaza para la seguridad”, declaró Achim Steiner, director de UNEP.

LAS ÁREAS MÁS AFECTADAS

En el norte de África el cambio climático puede “aumentar la presión migratoria por el aumento de la población, las frecuentes sequías y el descenso en las cosechas”. Aunque el CO2 es bueno para las plantas y en muchas partes del mundo puede aumentar las cosechas, en África y en las zonas ya secas los científicos prevén aún más sequías y desertización, ya que las lluvias se desplazan hacia los polos. “Uno de los efectos del cambio climático será la mayor emigración de las zonas rurales a las ciudades y la migración hacia la Unión Europea” a través de España.

Schellnuber afirmó que si en algún lugar se ve ya que el cambio climático agrava las guerras es en el Sahel, donde Somalia, Chad, Sudán y Níger viven en permanente conflicto. “Las cosechas son muy vulnerables al cambio climático. Incluso un calentamiento menor de dos grados respecto a niveles preindustriales la dependencia del exterior aumentará”.

En Asia central ya se observa una reducción en el agua disponible. El agua es estratégica no solo por la producción agrícola, sino también porque en la zona es una gran fuente de electricidad y el texto prevé que aumenten las disputas por el agua necesaria para plantar algodón y que ya desecaron el Mar de Aral.

El cambio en el patrón de lluvias puede “afectar seriamente” a los agricultores de India y Pakistán, lo que reducirá su capacidad de autoabastecimiento. Con el aumento de las inundaciones “es probable que aumente el flujo migratorio hacia India y los conflictos ya existentes (como Cachemira) se verán exacerbados”. La subida del nivel del mar desplazará a millones de personas del delta del Ganges.

En China aumentarán las inundaciones en el sur y las sequías en el norte, y subirá el mar en la costa. Los que más lo sufrirán serán los campesinos, lo que puede aumentar aún más las migraciones hacia las ciudades, aumentar las tensiones étnicas, la pobreza y acabar “teniendo un efecto desestabilizador en todo el país y en los vecinos”.

El texto prevé un aumento en la intensidad de los huracanes, lo que afectará principalmente a Centroamérica, algo que aumentará las migraciones hacia Estados Unidos. Además, la vulnerabilidad de las instalaciones de petróleo del Golfo de México ante estos huracanes “puede suponer un problema político y económico a gran escala”.

El informe plantea que la Amazonia se venga abajo por el aumento de la temperatura y la disminución de las lluvias, lo que impediría no solo mantener los bosques sino seguir cultivando soja, algo que debilitaría el papel de líder económico de Brasil en la región.

 

El País de España

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