El Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Panamá

El Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Panamá

Humedales de Bocas del Toro

Humedal de Importancia Internacional San San Pond Sak en Bocas del Toro. También es parte de la Reserva de la Biósfera La Amistad-Panamá

 

El Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) de Panamá está formado por 65 áreas protegidas (AP’s), lo que equivale a unas 2,600,018.050 hectáreas que representan, aproximadamente, el 34.43% del territorio nacional. El SINAP se creó en 1992 con el propósito de fortalecer las áreas protegidas, mediante la Resolución de Junta Directiva 022-92, del entonces Instituto Nacional de Recursos Naturales Renovables (INRENARE), en la actualidad, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM).

Posteriormente, según la Resolución de Junta Directiva 09 de 1994, se definen 17 categorías de manejo de Áreas Protegidas en Panamá; sin embargo, en la práctica se han utilizado 27 denominaciones distintas para referirse a dichas áreas. Finalmente, la Ley 41 de 1 de julio de 1998, en su artículo 66, reafirma la creación del SINAP y determina a la ANAM como ente rector del mismo.

De acuerdo a la Estrategia Nacional del Ambiente, en términos generales los parques nacionales mantienen superficies boscosas por encima del 80%. Se exceptúan los parques nacionales Sarigua y Altos de Campana, con coberturas aproximadas de 23% y 41%, respectivamente; en estos casos, las condiciones naturales de los ecosistemas que albergan dichas áreas protegidas, tales como albinas y llanuras volcánicas, no son aptos para el desarrollo de formaciones boscosas masivas.

La riqueza biológica y cultural que albergan las áreas protegidas en Panamá ha sido reconocida a nivel internacional en diversas categorías. Así, en el SINAP se cuenta con dos Reservas de la Biosfera, dos Sitios de Patrimonio Mundial Natural, dos Sitios de Patrimonio Mundial Cultural (fortificaciones de la costa caribeña de Panamá: Portobelo-San Lorenzo) y tres Sitios RAMSAR. Un caso importante en este sentido es el Parque Nacional Coiba, que ha sido elevado a su máxima jerarquía legal, al aprobarse la Ley 44 de 2004 como la norma de creación del mismo y al ser declarado como Sitio de Patrimonio Mundial.

Esta área protegida está incluida en la Lista Indicativa de los Bienes Naturales de la UNESCO y forma parte del Corredor Biológico Marino del Pacífico Este Tropical, que incluye a las islas Galápagos (Ecuador), las islas Gorgona y Malpelo (Colombia) e isla Cocos (Costa Rica), lo que ubica al Parque en escala de importancia internacional.

De las áreas protegidas declaradas, 19 cuentan con planes de manejo y 36 con planificación estratégica, planes operativos y planes de control y vigilancia. En estas 36 áreas se aplica el Programa de Monitoreo de la Efectividad del Manejo de las Áreas Protegidas de Panamá (PMEMAP). En la actualidad este Programa se encuentra en proceso de revisión para hacer a esta herramienta de medición las modificaciones necesarias para hacerla más eficiente, luego que han pasado cinco años desde que se levantó la línea base.

Antecedentes

En Panamá, las iniciativas para la protección del patrimonio natural se materializaron a partir del año 1918 cuando se estableció, en la provincia de Los Santos, el Bosque Municipal “El Colmón de Macaracas”, con el propósito de proteger fuentes de agua y promover el aprovechamiento racional de madera para leña. Esta área protegida existe en la actualidad.

En 1923, se reconoce como Monumento Natural a la isla de Barro Colorado, ubicada en el lago Gatún en el centro del Canal de Panamá. Posteriormente, la isla fue amparada bajo la Convención para la Protección de las Bellezas Escénicas Naturales de América, de la OEA. En Barro Colorado se realizan un sin número de estudios e investigaciones que han sido de singular importancia para el conocimiento científico de los trópicos americanos.

A partir de 1960, se dio inicio a la declaración de las primeras reservas forestales, entre éstas, la Reserva Forestal La Yeguada, en la provincia de Veraguas; la Reserva Forestal de Chepigana, en la provincia de Darién; y la Reserva Forestal Tonosí, en la provincia de Los Santos.

El Parque Nacional Altos de Campana (PNAC) se creó en 1966 y constituye el último eslabón de la cordillera Central, proveniente de los macizos volcánicos centroamericanos.

En el año 1972, con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se propuso el establecimiento del Sistema de Parques Nacionales y Reservas Equivalentes, donde se identificaron las siguientes áreas: los parques nacionales Volcán Barú (PNVB), Altos de Campana (PNAC) y Portobelo (PNP); el Bosque Protector Alto Darién (BPAD); y, los propuestos parques marinos de Bocas del Toro y del archipiélago de Las Perlas. De las áreas mencionadas, las cinco primeras se crearon entre 1976 y 1984.

En la década de los 80, ante las perspectivas de la reversión de territorios silvestres de la antigua Zona del Canal de Panamá y la necesidad de proteger la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá, se establecen las siguientes áreas protegidas: el Parque Nacional Soberanía (PNS), el Parque Nacional Chagres (PNC), el Parque Natural Metropolitano (PNM) y el Área Recreativa Lago Gatún (ARLG).

También en la década de 1980, y con el apoyo de grupos conservacionistas, en la región de Azuero se desarrollaron esfuerzos que llevaron a la creación del Parque Nacional Sarigua, el Refugio de Vida Silvestre El Peñón de la Honda, el Refugio de Vida Silvestre Isla Iguana, el Refugio de Vida Silvestre de Laguna Las Macanas y el Cenegón del Mangle.

Asimismo, se declararon los parques nacionales de mayor extensión: el Parque Nacional Darién (PND), en la frontera con la República de Colombia; y el Parque Internacional La Amistad (PILA), limítrofe con la República de Costa Rica y dentro de la estrategia de manejo de los llamados Parques Fronterizos. La creación de estas áreas protegidas en las regiones fronterizas contribuyó a fortalecer las iniciativas para la consolidación del Sistema Centroamericano de Áreas Protegidas (SICAP).

El inicio de la década de los 90 se caracterizó por la incorporación de ecosistemas marinos-costeros, como fueron el Refugio de Vida Silvestre Isla de Cañas, el Parque Nacional Coiba, el Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí; los Sitios RAMSAR Humedal Golfo de Montijo, Humedal Punta Patiño y Humedal San San Pond Sak; los Refugios de Vida Silvestre Playa La Barqueta Agrícola y Playa Boca Vieja; el Humedal Lagunas de Volcán y, el PN Camino de Cruces en el área revertida de Panamá. También se establece el Área Silvestre Corregimiento de Narganá 1, en la Comarca Kuna-Yala.

Es importante señalar que dentro del Plan de Ordenamiento y Uso de Suelos de las Áreas Revertidas de la antigua Zona del Canal, liderizado por la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), a través de la Ley 21 de 2 de julio de 1997, se consideraron aproximadamente 24,000 hectáreas destinadas para la conservación de los recursos naturales. Esta extensión incluye el Bosque Protector y Paisaje Protegido

San Lorenzo y el Paisaje Protegido de Isla Galeta.

Al inicio de la década de 2000, la cual se caracterizó por una intensa participación e iniciativa comunitaria, se declaran el Monumento Natural Cerro El Gaital, en la provincia de Coclé y el Parque Nacional Santa Fe, en la provincia de Veraguas.

En la actualidad, el SINAP está constituido por 65 unidades de manejo representando para Panamá aproximadamente el 34.43% del territorio nacional. Este porcentaje puede incrementarse al incorporar pequeñas superficies de áreas protegidas declaradas a través de otras iniciativas municipales.

Número y tamaño de las áreas protegidas terrestres y marinas legalmente declaradas

El SINAP cuenta con un total de 65 áreas protegidas. Éstas representan, aproximadamente, el 34.43% del territorio nacional; lo que equivale a 2, 600,018.050 hectáreas.

En cuanto al tamaño de las áreas protegidas, la tendencia actual radica en procesos de revisión de límites para evaluar la viabilidad de ampliación y/o reducción de dichas áreas, de acuerdo a las características de los ecosistemas y su estado de conservación. Estos procesos se evalúan en la actualidad para las siguientes áreas protegidas: Reserva Forestal Chepigana, PN Chagres, Reserva Forestal de Tonosí, PN Cerro Hoya, Reserva Forestal La Tronosa y PN Coiba, entre otros.

Recientemente, mediante Ley 44 de 26 julio de 2004, se eleva el fundamento legal que crea el PN Coiba, que es declarado Sitio de Patrimonio Mundial en el 2005. Actualmente, se está revisando y actualizando el plan de manejo de ésta área protegida. En el Parque Nacional Marino Isla Bastimentos también se realiza un proceso de ampliación de límites, con el objetivo de proteger y manejar importantes áreas, en conjunto con los grupos organizados que realizan actividades de pesca de subsistencia.

 

 

Categorías de manejo del SINAP según la Resolución JD-09-94 de 28 de julio de 1994

Reserva Científica: Es un área con ecosistemas sobresalientes, especies de flora y fauna de importancia científica nacional. A menudo contiene ecosistemas frágiles, posee áreas con una diversidad biológica importante para la conservación de los recursos genéticos. El tamaño está determinado por el terreno requerido para asegurar la integridad del área a fin de alcanzar los objetivos del manejo científico y asegurar su protección.

Parque Nacional: Es un área terrestre o acuática relativamente grande (más de mil hectáreas), que contiene muestras representativas sobresalientes de las principales regiones, rasgos o escenarios de importancia nacional e internacional, donde las especies de plantas y animales, sitios geográficos y hábitat son de especial interés científico, educativo y recreativo. Contiene unos o varios ecosistemas completos que no han sido materialmente alterados por la explotación y ocupación humana.

Monumento Natural: Es un área que contiene uno o más rasgos sobresalientes, únicos de importancia nacional, tales como las formaciones geológicas, sitios naturales especiales, hábitat o especies de plantas o animales que debido a su singularidad, pueden estar amenazadas y requieren de su protección. El tamaño está determinado por el rasgo específico y el área necesaria para asegurar su protección.

Refugio de Vida Silvestre: Un refugio de vida silvestre provee la protección de sitios o hábitat específicos para la existencia o bienestar sostenido de las especies de flora y fauna migratorias o residentes de importancia nacional o global. El tamaño del área y el manejo especial requerido, en ciertas circunstancias estacionales, dependerá de los requerimientos de hábitat o características específicas de las especies que serán protegidas. En todo caso estas necesidades no requerirán zonas amplias; podrían ser relativamente pequeñas: área de anidamiento, pantanos, lagos esteros, bosques o pastizales.

Paisaje Protegido: El paisaje protegido por lo general representa dos tipo de áreas: aquellos paisajes que poseen cualidades estéticas especiales que son un resultado de la interacción armoniosa del hombre y la tierra, y aquellos que son áreas naturales de un atractivo estético manejados por el hombre con fines recreativos y turísticos.

Área Natural Recreativa: Extensión relativamente amplia. Área natural escénica con atractivos para uso recreativo, ya sean naturales o artificiales. De fácil acceso desde los centros importantes de población.

Con potencial para el desarrollo de una variedad de actividades recreativas al aire libre. Mantiene una alta calidad de paisajes y trata de evitar la degradación de los recursos naturales.

Sitio de Patrimonio Mundial: Área con rasgos naturales y culturales de significación internacional, que contiene muestras de los períodos evolutivos de la tierra, procesos geológicos significativos, rasgos o comunidades naturales singulares o en peligro, con gran valor artístico, científico, cultural, social o tecnológico, o de gran antigüedad.

Reserva de la Biósfera La Amistad Panamá

Reserva de la Biósfera La Amistad-Panamá, la Isla Colón en Bocas del Toro es parte del área de transición

Reserva de la Biósfera La Amistad Panamá

Reserva de la Biósfera La Amistad-Panamá, las montañas de Palo Seco representan el área de amortiguamiento y la Cordillera Central con el PILA representan el área núcleo.

Reserva de la Biosfera: Áreas que contienen muestras representativas de biomas importantes, rasgos naturales singulares, pautas armónicas y estables de uso de la tierra. También puede tratarse de ecosistemas modificados susceptibles, especialmente para estudios de referencias, control ambiental y educación.

Áreas de Uso Múltiples: Son áreas terrestres y marinas que además de contribuir a la protección de los recursos naturales y los sistemas ecológicos, contribuyen en forma significativa a la economía social como fuente de otros recursos. La multiplicidad de funciones de estas tierras o aguas, representa una fuente importante de productos naturales (agua, madera, vida silvestre, pastos, tintes, etc.) y de servicios permanentes, bajo un manejo integral sustentable.

San San Pond Sak, desembocadura del R�o Changuinola

Humedales de Importancia Internacional: Áreas designadas por la “Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional”, especialmente como hábitat de aves acuáticas, que comprenden extensiones de marismas, pantanos y turberas o superficies cubiertas de agua, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o aguas marinas, cuya profundidad no exceda de 6 metros.

Corredor Biológico: Zonas naturales o en recuperación que conectan áreas protegidas con el objetivo de mantener el movimiento de especies de la vida silvestre y así conservar la diversidad biológica.

Área Silvestre ubicada dentro de Comarca o Reserva Indígena: Se trata de cualquier categoría de manejo definida por esta resolución, ubicada dentro de las Comarcas y Reservas Indígenas legalmente establecidas, que haya sido declarada área silvestre protegida a través de los Congresos Generales de cada Comarca o Reserva, de acuerdo a la regulación vigente para cada una de éstas.

Reserva de los Recursos: Categoría de manejo transitoria, generalmente consta de una zona extensa, inhabitada y de difícil acceso. El área se encuentra casi siempre con recursos naturales, todavía sin explotar ni desarrollar.

Reserva Forestal: Es un área de uso múltiple en donde el manejo adecuado conlleva el aprovechamiento racional de los recursos forestales contenidos.

Reserva Hidrológica: Área generalmente boscosa escarpada y quebrada, cuyo valor primordial es conservar la producción hídrica en cantidad y calidad adecuada para las actividades humanas y productivas de la región.

Parque Nacional Marino: Área que posee una muestra representativa de los ecosistemas marinos, costeros o insulares, también contribuye al reestablecimiento y mantenimiento de especies de faunas marinas, para su aprovechamiento sostenido de los pobladores de las áreas vecinas al parque. Ofrece oportunidades educativas, científicas y recreativas.

Zona de Amortiguamiento: Franja de tierra que rodea los recursos o hábitat especiales, y que actúan como una barrera a las influencias externas. Esta franja debe ser lo suficiente ancha para absorber los disturbios químicos y físicos, tales como la contaminación del aire, suelo, agua, fuego, caza furtiva, y turismo incontrolado, y estará ubicada rodeando el perímetro del área protegida y proyectándose de los límites del área hacia el exterior.

Categorías descritas por la UICN

Categoría Ia – Reserva Natural Estricta: Área protegida manejada principalmente con fines científicos.

Categoría Ib – Área Natural Silvestre: Área protegida manejada principalmente con fines de protección de la naturaleza.

Categoría II – Parque Nacional: Área protegida manejada principalmente para la conservación de ecosistemas y con fines de recreación.

Categoría III – Monumento Natural: Área protegida manejada principalmente para la conservación de características naturales específicas.

Categoría IV – Área de Manejo de Hábitat/Especies: Área protegida manejada principalmente para la conservación, con intervención a nivel de gestión.

Categoría V – Paisaje Terrestre y Marino Protegido: Área protegida manejada principalmente para la conservación de paisajes terrestres y marinos, con fines recreativos.

Categoría VI – Área Protegida con Recursos Manejados: Área protegida manejada principalmente para la utilización sostenible de los ecosistemas naturales.

Las categorías representan diversos grados de intervención humana. Las Categorías I a III tienen que ver fundamentalmente con la protección de áreas naturales en las cuales la intervención humana directa y la modificación del medio ambiente han sido limitadas; las Categorías IV, V y VI incluyen a las áreas en las cuales dicha intervención y modificación han sido mucho más apreciables.

Fuente: ANAM. 2006. Sistema Nacional de Areas Protegidas. Informe. Autoridad Nacional del Ambiente, República de Panamá. 60 pp.

Edición digital para dominio público: Centro de Estudios de Recursos Bióticos, Universidad de Panamá.

Consultar: https://burica.wordpress.com/2007/08/01/resolucion-no-j-d-09-94-que-crea-el-sistema-nacional-de-areas-protegidas/

 

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Pepino de mar contra la malaria

Pepino de mar contra la malaria

Redacción BBC


Pepino de mar

Los pepinos de mar viven en el suelo del océano.

Los pepinos de mar podrían convertirse en una poderosa arma para bloquear la transmisión del parásito que causa la malaria, según un nuevo un estudio.

La criatura de apariencia babosa produce una proteína llamada lectina, que afecta el desarrollo de los parásitos.

Un equipo integrado por expertos de diferentes países manipularon genéticamente mosquitos, que poseían el parasito de la malaria, para producir la misma proteína en sus tripas al momento de alimentarse.

El estudio de la revista especializada PLoS, de la Biblioteca Pública de Ciencias de Estados Unidos, halló que la proteína interrumpía el desarrollo de los parásitos dentro del estómago de los insectos.

La malaria es una enfermedad que causa la muerte de más de un millón de personas cada año en todo el mundo y afecta a 500 millones de individuos en el planeta.

Se estima que el 40% de la población mundial corre el riesgo de contraer la enfermedad.

Manipulación genética

Para estimular la producción de lectina en los mosquitos, los investigadores fusionaron un gen del pepino marino, el que produce la proteína, con un gen del insecto.

Imagen de un mosquito sobre la piel

La Organización Mundial de la Salud ha calificado a la malaria como una de las asesinas del siglo XXI.

Los resultados demostraron que la técnica fue efectiva al combatir varios de los parásitos que causan la malaria.

La lectina envenenó a los parásitos en una etapa temprana de su desarrollo, llamada oocineto.

Generalmente, los oocinetos migran a través de las paredes del estómago de los mosquitos, y producen miles de células hijas que invaden las glándulas salivales e infectan a la persona cuando le sustraen sangre o lo pican.

Sin embargo, una vez expuestos a la proteína lectina, los oocinetos mueren antes de que puedan empezar a movilizarse.

Trabajo por hacer

Un investigador del Imperial College de Londres, Reino Unido, Bob Sinden, dijo: “Estos resultados son muy prometedores y muestran que mosquitos manipulados genéticamente de esta manera tienen un claro impacto en la capacidad de los parásitos para multiplicarse dentro del mosquito-huésped”.

Sin embargo, el científico señaló que todavía queda mucho trabajo por hacer, antes de que la técnica pueda ser usada para frenar los brotes de malaria.

Es un paso muy importante para desarrollar un potencial método para controlar la infección
Profesor Sanjeev Krishna, experto en malaria del St. George Hospital, Londres

“Aunque la proteína del pepino de mar reduce significativamente el número de parásitos en los mosquitos, no los elimina totalmente de todos los insectos”, dijo Sinden.

“En la fase actual de desarrollo, los mosquitos genéticamente modificados podrían seguir siendo peligrosos para los seres humanos”.

“El objetivo del proceso de investigación es encontrar la forma de modificar genéticamente mosquitos para que el parásito que produce la malaria no pueda desarrollarse dentro de ellos”, explicó Sinden.

El profesor Sanjeev Krishna, un experto en malaria del St. George Hospital, en Londres, dijo que los nuevos tratamientos para combatir la enfermedad son vitales, pues hay evidencia de que los parásitos que la provocan están desarrollando resistencia a los actuales medicamentos usados para combatir la malaria.

“Es un paso muy importante para desarrollar un potencial método para controlar la infección”, dijo el docente.

Por su parte, el doctor Ron Behrens, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de la capital británica, señaló que la técnica es prometedora desde la perspectiva teórica, pero advirtió que introducir mosquitos genéticamente modificados podría acarrear dificultades prácticas.