Emberá Wounaan crearon una empresa forestal

Indígenas toman la delantera
Para evitar la devastación del bosque en el que habitan, cinco comunidades de la comarca Emberá Wounaan crearon la primera empresa forestal comunitaria en el país, y están a la espera de recibir la certificación internacional de manejo sostenible de sus recursos
Zoraida Chong
zchong@prensa.com 

RECURSOS. Para los emberá wounaan, la selva es mucho más que una oportunidad de negocio, pues de ella obtienen alimento y materias primas para la creación de artesanías que fortalecen su identidad.
LA PRENSA / Archivo

La junta directiva de la empresa forestal comunitaria del río Tupiza, integrada por representantes de cinco comunidades indígenas de la comarca Emberá Wounaan, decidió este año no repartir dividendos entre los socios, sino invertirlos en activos que les permitan ampliar sus actividades comerciales e incrementar sus rentabilidad en el mediano y largo plazo.

El objetivo inmediato de la empresa, que tiene dos años de estar operando y que se dedica a la venta de madera procedente de la selva, es obtener las certificación internacional de buen manejo de los bosques que otorga el Consejo Mundial de Bosques (FSC, por sus siglas en inglés).

Con estas certificaciones esperan conseguir mejores precios en el mercado local e internacional y proyectar una imagen socialmente responsable, pues serían los primeros bosques en el país en contar con estas garantías.

Todo esto puede sonar a utopía, pero es la realidad que viven las comunidades Nuevo Belén, Punta Grande, La Pulida, La Esperanza y Barranquillita, en la cuenca del río Tupiza, en Darién.

Estos grupos se dieron cuenta hace varios años de que la tala desmedida de la selva darienita estaba acabando con sus recursos y causándoles más problemas que beneficios.

Su método de explotación consistía en vender los árboles en pie a madereros que se encargaban de talarlos y comercializarlos. No obstante, los procedimientos que aplicaban no tenían ningún fundamento ecológico y más de una vez fueron sancionados por las autoridades, de manera que buscaron alternativas y encontraron la ayuda del Fondo Mundial para la Naturaleza WWF (por sus siglas en inglés).

“El director de recursos naturales de la comarca tuvo la oportunidad de participar en un evento donde estaba WWF y le solicitó que por favor se hiciera algo en sus comunidades”, explica Carlos Espinosa, oficial del programa forestal de WWF Centroamérica.

La organización internacional acogió la solicitud de los panameños e inició, con el Congreso General Emberá Wounaan, las autoridades locales y otros organismos no gubernamentales, una serie de estudios para determinar la situación de los bosques de Darién.

Luego se desarrolló un plan que tiene como base un modelo de manejo forestal sostenible que WWF ha aplicado exitosamente en países como Guatemala, Nicaragua, Honduras, Bolivia, Ecuador y Brasil, entre otros.

A través de este proyecto se capacitó a los miembros de la comunidad tanto en los procedimientos técnicos, como en habilidades gerenciales y de administración.

“Hemos decidido hacer podas anuales, pero eso requiere de una planificación forestal, entonces hacemos un censo para determinar cuáles son las zonas óptimas para ser aprovechadas, porque en la naturaleza también pasa que si no se usan los recursos, estos maduran y se pierden”, explica Franklyn Mezúa, gerente de la empresa.

Además de conocer y aplicar los métodos de menor impacto, los miembros de la comunidad que participan directamente en el proyecto han recibido cursos de contabilidad y administración, que les han permitido presentar informes a la junta directiva de la empresa y a las comunidades.

Carlos Espinosa
La Prensa/ Gabriel Rodríguez

Resultados y proyecciones

En 2004, cuando WWF empezó a trabajar con la comarca Emberá se analizaron los resultados económicos de la explotación del bosque. En un año la cifra rondaba los 5 mil dólares, que es similar a los ingresos que obtienen actualmente otras comunidades en las que no se han aplicado metodolo-gías de manejo sostenible.

En contraste, el verano pasado la empresa Tupiza obtuvo ingresos brutos cercanos a los 100 mil dólares, y aún espera mejorar sus resultados.

“En 2008 nosotros mismos queremos hacer la operación de extracción y más adelante, también queremos adecuar los caminos y los puentes, y rentar camiones para entregar el producto en Panamá”, explica Mezúa.

Aunque este año no se repartieron dividendos, el gerente de la empresa asegura que las comunidades esperan poder invertirlos en resolver sus necesidades básicas.

“Como la comunidad tiene muchas carencias, la estrategia es que las inversiones tengan un enfoque colectivo, porque si nos repartimos el dinero de familia en familia nos vamos a acabar la selva y no vamos a lograr nada”, añade Mezúa, quien se alegra de que su etnia ya tenga una actividad económica que va más allá de la subsistencia y que le permitirá mejorar sus condiciones de vida “sin tener que esperar a que el gobierno venga y resuelva”.

Impacto indirecto

El volumen de madera que oferta Tupiza no es suficiente para cubrir la demanda de las distintas industrias, que según WWF requieren 20 veces más que los 5 mil metros cúbicos que se extraen de la zona del río Tupiza.

Con este escenario se hace evidente que el esfuerzo de estas cinco comunidades no es suficiente para preservar los bosques naturales panameños, la mayoría de los cuales se encuentra bajo la jurisdicción de las distintas comarcas indígenas.

Pero a raíz de los buenos resultados que se han obtenido en Tupiza con el proyecto de manejo y comercio forestal responsable, otros grupos indígenas se han mostrado más receptivos a este tipo de esquema, pues lo encuentran más acorde con sus tradiciones y necesidades.

“El tema económico y forestal es importante, pero no es lo único, porque de los bosques también salen la cacería y la pesca, además de las materias primas para el tallado de madera, la realización de tejidos y pinturas tradicionales, y otros complementos de la vida cultural”, explica Mezúa.

En la misma zona del río Tupiza ya está funcionando otra empresa comunitaria que aprovecha los recursos del bosque, pero en este caso los no maderables, como las fibras de una palma conocida como chunga y que se emplea en la fabricación de canastas, una actividad que hasta hace poco se estaba viendo afectada por la escasez de la especie a causa de la explotación descontrolada.

En la actualidad WWF trabaja con otras organizaciones no gubernamentales y entidades estatales para replicar el modelo en otras comarcas.

Con la Fundación Natura está iniciando un proyecto en la comunidad de Marraganatí, en la comarca Emberá Wounaan, y se está compartiendo información con otras comarcas para promover planes de desarrollo sostenible similares al de Tupiza.

Se necesitan nuevas regulaciones

Considerando que el control que ejercen las comarcas puede garantizar el uso sostenible de los recursos, algunas regulaciones han tenido que ser modificadas para adaptarse a las necesidades del nuevo modelo.

“Se hizo una modificación a la ley, aumentando la superficie que puede ser aprovechada. Antes sólo podían trabajarse mil hectáreas de permiso comunitario y ahora se extendió esa superficie a lo que se indique en el plan de manejo sostenible”, afirma Joaquín Díaz, técnico del departamento de Desarrollo y Manejo Forestal de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam).

Desde la Anam no descartan que los reglamentos y procedimientos relacionados con el manejo forestal puedan tener nuevas modificaciones, pues aseguran que el objetivo es que en el corto plazo el aprovechamiento de todos los bosques naturales tenga que sustentarse en planes de manejo sostenible.

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Panama vende sus islas al mejor postor (inglés)

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All is possible in a Banana Republic with people hungry of easy money and libertarian government!

Pedro Miguel Gonzales is a nationalist deputy, the current president of the Assembly. He claims to be nationalist, but he was the person who negotiated an act of islands for sale to the highest bidder. Which man more patriotic not!

Civilized nations never sell its islands. At most of the lease, since the sale is lost once the collective use and ancestral many islands had in the history homeland.

Buy an island for private use, in the full sense of the word, denied the right to the rest of Panamanians access to them, unless they pay a lot of money for their use.

Burica Press

Peligra riqueza histórica en Changuinola

PROYECTO HIDROELÉCTRICO.

Peligra riqueza histórica

José Arcia
jarcia@prensa.com

Un total de 16 yacimientos arqueológicos encontrados dentro del proyecto hidroeléctrico Chan 75, que desarrolla la empresa AES Changuinola, en Bocas del Toro, corren peligro.

A la fecha, la empresa no ha presentado ningún plan de rescate, y los trabajos de construcción de la hidroeléctrica avanzan.

La Alianza para la Conservación y el Desarrollo ha advertido sobre estas irregularidades a la Autoridad Nacional del Ambiente.

La empresa, a través de sus voceros, señaló que los trabajos que se realizan están fuera de los sitios donde se han encontrado los yacimientos. En tanto, la Dirección de Patrimonio Histórico pidió una modificación del diseño original del proyecto.

BOCAS DEL TORO. ENCUENTRAN TESOROS PRECOLOMBINOS.

Riqueza arqueológica espera por rescate

Estudios determinaron la presencia de 13 yacimientos en el área de construcción de las hidroeléctricas.

La empresa Aes Changuinola ha anunciado detonaciones. Los ambienta-listas están en alerta.

 

LA PRENSA/Gabriel Rodríguez
CONSTRUCCIÓN. La empresa realiza obras colaterales al proyecto donde se han encontrado yacimientos arqueológicos. Hasta la fecha no hay plan de rescate.

José Arcia
jarcia@prensa.com

Un letrero que anunciaba explosiones en el sitio de la presa del proyecto hidroeléctrico Chan 75, alertó a los indígenas de Charco La Pava. La empresa Aes Changuinola, que construye la obra, realizaría explosiones en el lugar como parte de los trabajos de construcción.

La Alianza para la Conservación y el Desarrollo (ACD) empezó a movilizarse entre los pasillos gubernamentales para confirmar si las explosiones que realizaría la empresa contaban con el aval de las autoridades. En el Sistema de Protección Civil y en el Cuerpo de Bomberos de Bocas del Toro les informaron que no tenían conocimiento de la situación.

“Fue como la gota de agua que derramó el vaso”, dijo Lucía Lasso, directora ejecutiva de ACD.

Hacía referencia a las protestas de los indígenas de la etnia Ngöbe Buglé que la semana pasada se atrincheraron en el sitio de la presa para evitar las explosiones.

En juego está su pasado y su presente, incluso su futuro, así lo considera el dirigente de Charco La Pava, Ernesto López. Luchan por conservar sus fincas y por preservar las riquezas arqueológicas que se han encontrado en las áreas de influencia del proyecto.

Los estudios del arqueólogo Álvaro Brizuela determinaron la existencia de 13 yacimientos arqueológicos de la época precolombina. Las prospecciones realizadas por Brizuela forman parte del estudio de impacto ambiental, aprobado por la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) en 2005.

Dos años después, en una carta fechada el 5 de octubre de 2007, Patrimonio Histórico del Instituto Nacional de Cultura hace saber de estos hallazgos a la Anam.

Patrimonio Histórico pide que el diseño constructivo original del proyecto sea modificado para no afectar o destruir esos recursos. “No obstante, de no ser posible esta medida se hace ineludible efectuar un rescate arqueológico de los sitios reportados”, indica.

Pero no son los únicos yacimientos arqueológicos que se han encontrado en el lugar. Otro estudio del arqueólogo Carlos Fitzgerald determinó tres yacimientos en los sitios donde la empresa construye la carretera de acceso al proyecto y los campamentos.

Aes Changuinola, a través de su empresa vocera Vox Comunicaciones, explicó que cuenta con los procedimientos, los permisos y la coordinación que se requiere con las autoridades locales para salvaguardar los sitios arqueológicos.

Además, agregó que se ha evitado construir en las áreas con potencial arqueológico.

Para el primer trimestre de 2008 continuarán con los estudios.

Fechas clave de un estudio

. 2005: Anam aprueba la evaluación ambiental y pide a Aes Changuinola que realice los estudios arqueológicos correspondientes.

. 2006: El arqueólogo Carlos Fitzgerald entrega los primeros estudios. En ellos se da cuenta de tres yacimientos.

. 2007: El arqueólogo Álvaro Brizuela presenta otro estudio con 13 yacimientos.