Benjamín, Norberto y Martín una historia de corrupción sin fin

Bitácora del Presidente


Ebrahim Asvat
easvat@elsiglo.com

Yo también quiero uno igual. Es lo que provoca decir cuando el gobierno nacional le monta un negocio a alguien para que se gane unos reales libres de polvo y paja y actúa como fiador de todas las obligaciones económicas. Esto es lo que el Gobierno Nacional ha hecho con la empresa constructora brasileña Oderbretch. Le ha encargado construir, bajo la vía de la concesión administrativa, una carretera que va desde Madden a Colón con derecho a cobrar peajes y garantizarse una rentabilidad cómoda con una garantía financiera del Estado. En otras palabras, el costo de la construcción de la carretera se hará con un financiamiento que conseguirá la empresa y el Estado actuará de fiador solidario.
¡Qué bonita forma de hacer un negocio redondo! Cuando se dictó la Ley 5 de 1988 sobre concesiones administrativas, la idea era trasladar a la empresa privada la posibilidad de realizar obras de infraestructura reembolsables con un derecho a cobrar peajes que garantizara un a rentabilidad satisfactoria al concesionario. Nunca se pensó que el Estado actuaría como fiador del concesionario. Es más, la razón primordial era la poca capacidad financiera del Estado para realizar las inversiones. Así fue como se lograron construir los corredores Norte y Sur. Si a esto le añadimos que el Estado resulta el fiador de los préstamos del concesionario, el negocio parece ser extremadamente bondadoso y atractivo.
Las estimaciones de la construcción de la autopista Madden-Colón fueron de 216 millones de dólares. El Banco Nacional le otorgará un financiamiento de 51 millones de dólares a Oderbretch. El otro tramo de financiamiento lo hará el Citibank de Japón por 165 millones de dólares. Ambos préstamos tendrá como fiador solidario al Estado Panameño. La pregunta del millón es qué aporta Oderbretch al proyecto. Solo su capacidad y experiencia en construcción de carreteras. Lo digo porque al final los fondos lo proveen terceros y con una garantía de Estado quién le va a decir que no. Pero a la hora de determinar la rentabilidad del proyecto, Oderbretch tiene derecho a percibir una ganancia. La pregunta del millón entonces es ¿por qué el Estado Panameño no se limitó a construir la obra por sí mismo?
Dar una concesión administrativa a un ente privado donde el financiamiento se obtiene con avales y garantías del Estado Panameño, deja mucho que decir de la transparencia que dice pregonar este gobierno.
Yo creo que los panameños merecemos una explicación. No es posible que una empresa constructora se beneficie de los avales y garantías del Estado por el total del valor de la construcción de una carretera y luego tenga también el derecho a percibir ganancias garantizadas. Esto me parece una aberración. Hay que exigir las explicaciones.

Una respuesta

  1. Solamente quisiera añadir que a todas luces, actos como el descrito sirvieron para haber recibido las pero derrota en las urnas del P.R.D., gracias a Dios que Balbina perdió, porque de lo contrario hubieramos tenido más de lo mismo, CERRO DE CORRUPCIÓN…..Se debería investigar cuanta plata tiene el ExPresidente Torrijos y su camarilla de amiguitos….

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