Militarización del territorio Ngobe para imponer “hidros” de AES

MILITARIZACION DEL TERRITORIO NGOBE PARA FORZAR LA CONSTRUCCION DE LA HIDROELECTRICA CHANGUINOLA I (CHAN 75) EN PANAMA

Changuinola –BURICA PRESS, 12 de febrero de 2008

Desde el pasado 3 de enero, el Sub-Comisionado José Manuel Ríos de la Policía Nacional ha ordenado la ocupación forzosa del Territorio Ngobe del Corregimiento de Valle de Riscó en la Provincia de Bocas del Toro, Reserva de la Biosfera de La Amistad, con la finalidad de permitir la construcción de la hidroeléctrica Changuinola I (Chan 75), propiedad de la estadounidense Corporación AES. Esta operación ha involucrado numerosas violaciones a los derechos humanos, incluyendo la persecución de dirigentes; el maltrato y arresto ilegal de mujeres, menores de edad y adultos mayores; la violación a las libertades de transito y de asociación de los moradores del área; y la destrucción masiva de los cultivos de subsistencia de varias familias indígenas de Nance de Riscó, Charco de La Pava y Valle del Rey. Todos estos abusos han sido cometidos con la anuencia y participación de personal de AES y de la empresa de capital danés Changuinola Civil Works (E. Pihl & Son y MT Hojgaard).

Ante la creciente militarización de las comunidades Ngobe del Rió Changuinola, los afectados han presentado quejas ante la Defensoria del Pueblo y ante la Dirección de Responsabilidad Profesional (DRP) de la Policía Nacional, sin que todavía hayan recibido ninguna respuesta. Además, el pasado 21 de diciembre también interpusieron un amparo de garantías constitucionales en la Corte Suprema de Justicia, el cual todavía no ha sido resuelto por la máxima entidad de justicia del país. A pesar de todos estos esfuerzos, las arbitrariedades y abusos de la Policía Nacional, bajo el mando del Sub-Comisionado Ríos, han continuado en aumento. Según el dirigente comunitario, Ernesto López, quien fuera perseguido por la Policía Nacional en el mes de enero, “nuestras comunidades se encuentran en un estado de sitio”.

La eliminación de cultivos de subsistencia; el control del ingreso a las comunidades indígenas y la instalación de un campamento permanente de la Policía Nacional entre Nance de Risco y Charco de La Pava son evidencias indiscutibles de que el Gobierno de Martín Torrijos ha optado por realizar un reasentamiento involuntario de la población Ngobe de la Reserva de la Biosfera de La Amistad, contraviniendo de esta manera lo establecido en el articulo 10 de la Declaración Universal de los Derechos Indígenas, que indica que “los pueblos indígenas no serán desplazados por la fuerza de sus tierras y territorios”. Según Osvaldo Jordán de la Alianza para la Conservacion y el Desarrollo (ACD), “nunca antes se había dado algo así en la historia de nuestro país. El Gobierno de Martín Torrijos pasara a la historia como el que mayores abusos ha cometido en contra de la población indigena”. Como ironía del destino, de acuerdo a una publicación de la antropóloga Francois Guionneau Sinclair, en 1964 el jefe regional de la Guardia Nacional y padre del actual presidente, Omar Torrijos Herrera, prefirió dialogar y buscar una resolución pacifica al levantamiento general de la población Ngobe en la Provincia de Chiriqui. Al parecer, ni el Sub-Comisionado José Manuel Ríos ni el Presidente de la República han aprendido nada de esta lección histórica.

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THE MILITARIZATION OF THE NGOBE TERRITORY IN ORDER TO CONSTRUCT THE HYDROELECTRIC DAM CHANGUINOLA 75 (CHAN 75) IN PANAMA

BURICA PRESS, Feb., 12, 2008

Even since January 3, 2008, the Sub-Commissioner of the Nacional Police, José Manuel Ríos, has ordered the forced occupation of the Ngobe Territory in the areas surrounding the town Valle de Riscó in the Bocas del Toro province, part of the annex of the international Biosphere Reserve La Amistad, in order to make concession for the construction of the hydroelectric dam Changuinola I (Cha 75), which pertains to the US American entity AES Corporation. This forced occupation has incurred a growing number of human rights violations, including but not limited to the persecution of community leaders; the mistreatment and illegal arrest of women, minors (including infants-in-arms), and adults; the obstruction of the liberty of transit and the freedom of assembly of the inhabitants; and the large-scale destruction of the cultivation of subsistence farming of a number of families in the towns of Nance de Riscó, Charco de La Pava and Valle del Rey. Such abuses have been commited with the full consent and participation of certain employees of both AES Corporation and the Danish investment company Changuinola Civil Works (E. Pihl & Son and MT Hojgaard).

To confront this growing militarization of the Ngobe communities along the Changuinola river, the affected persons have presented complaints to the Public Defense (Defensoria del Pueblo) as well as the Department of Professional Responsibility (DRP) of the National Police. However, these complaints have elicited no response from either entity. More urgently, the Supreme Court of Justice of Panama has yet to take action on the injunction of constitutional guarantees filed by the concerned persons on December 21, 2007. Despite the efforts of the affected communities, the number of irregularities and abuses executed by the National Police under the orders of Sub-Commissioner Ríos has continued to rise. According to community leader Ernesto López, who suffered harassment from the National Police in the month of January 2008, “our communities are under siege.”

The destruction of subsistence crops, the patrolling of the entrance and exit of persons to and from these indigenous communities, and the installation of a permanent National Police station between Nance de Risco and Charco de la Pava are undeniable proofs of the shortcomings of the current administration of Panama. It is clear that the administration of Martín Torrijos has chosen a policy of involuntary relocation of the Ngobe population of the international Biosphere Reserve La Amistad, in such a way violating Article 10 of the International Declaration of Indigenous Rights, which states that “indigenous peoples will not be forcefully displaced from their lands and territories.” According to Osvaldo Jordán of the Alliance for Conservation and Development (ACD), “There has never been anything like this in the history of our country. Martín Torrijos’s government will go down in history as the administration which committed the most shocking abuses against Panama’s indigenous population.” Ironically, according to a publication of anthropologist Francois Guionneau Sinclair, in 1964 Panama’s regional chief of the National Guard (and father of Martín Torrijos) Omar Torrijos Herrera, chose a path of dialogue and peaceful resolution to the general uprising of the Ngobe peoples in the province of Chiriqui. Apparently, neither Sub-Commissioner José Manuel Ríos nor the President of the Republic have learned anything from this critical lesson in Panama’s history.

 

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