El cobre no se come

El cobre no se come

Pedro Sittón Ureta

ABOGADO

Hace ya algo más de una década pude leer, pintada en una de las paredes de un restaurante popular en Buenos Aires, una frase que rezaba más o menos así: “Cuando se haya cortado el último árbol, contaminado el último rió y pescado el último pez, te darás cuenta que el dinero no se puede comer”.

Esa frase viene a mi memoria con claridad en estos momentos, ya que su fuerza me impactó positivamente y fue la chispa necesaria que me hizo entender que la naturaleza ha de conservarse y protegerse, no como una cuestión de moda sino de principios frente a los grandes intereses económicos y políticos que sólo piensan en sus ganancias y dividendos.

Traigo a colación la cita arriba transcrita, ya que en los momentos actuales observo la danza de millones que se está utilizando para comprar la conciencia ciudadana y crear con ello una atmósfera favorable a un proyecto manifiestamente riesgoso para el ecosistema panameño, como lo es la explotación de la mina de Petaquilla.

Lo más preocupante del caso se da cuando los defensores oficiosos y gubernamentales, sin moral alguna por carecer de principios éticos que respalden su actuar y a la vez con claros intereses personales, atacan con saña a los que de alguna manera expresamos nuestra preocupación en torno a los riesgos del mencionado proyecto.

Triste es ver cómo esa danza de millones está beneficiando a unos pocos en detrimento de los pobladores, la fauna y la flora de las comunidades aledañas al proyecto en cuestión y que pareciera poco importarle a las autoridades estatales que están más interesadas en ocupar cargos directivos dentro de la empresa explotadora de la mina y ver cuánto serán los “mameyes” que ganarán por permitir que la misma contamine el ambiente, que ejercer efectivamente sus funciones de servidores públicos en defensa del interés colectivo nacional.

“A la sombra de la ignorancia trabaja el crimen”, nos decía Bolívar, y pareciera ser que este es el lema que utilizan los allegados a la empresa explotadora de la mina que a través de mentiras y falsedades han tratado engañar a los diferentes sectores de la sociedad y atraer a los todavía indecisos.

Es sumamente despreciable la actitud de los abogados de la empresa explotadora de amenazar con presentar demandas temerarias en contra de los moradores para acallar la voz de un pueblo que sabe muy bien, por más que le quieran decir lo contrario, que el cobre como el dinero no se pueden comer.

Usted Decide, El Panamá América

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