El ocaso de la cuenca del Río Chilibre

MEDIO AMBIENTE. CUATRO EMPRESAS HAN SIDO SANCIONADAS Y SE INVESTIGA a DOS.

Contaminación en afluente del Chagres

El río Chilibre presenta un aspecto turbio, su color es blancuzco y expide un olor desagradable.

Juan Antonio Ducruet dice que las tomas de las potabilizadoras no presentan contaminación.

 

LA PRENSA/David Mesa
Río chilibre. En un recorrido de ocho horas se pudo apreciar pedazos de bicicletas, botellas plásticas y de vidrio, así como excretas de animales conducidas a través de canales que desembocan en el río.

Urania Cecilia Molina
umolina@prensa.com

La Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) hará una evaluación de la calidad del agua del río Chilibre, luego de que moradores de este sector denunciaran que “el afluente está contaminado”.

El río Chilibre es parte de la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá y desemboca en el río Chagres, que abastece de agua potable a Panamá y Colón. Sus aguas están turbias, blancuzcas y huelen mal.

Lizandro Arias, de Anam, dijo que cuatro de cinco porquerizas fueron sancionadas, e investigan dos empresas de asfalto y una cantera.

Diagnósticos ambientales de la Autoridad del Canal de Panamá revelan que estas aguas tienen “altos grados de contaminación microbiológica y que al lugar van a parar descargas industriales y de tanques sépticos”. Sin embargo, Juan Antonio Ducruet, director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, dijo que los monitoreos a las tomas de agua de las potabilizadoras de Panamá y Colón no muestran grados considerables de contaminación.

DAÑOS. AGUA NO ES APTA PARA ACTIVIDADES DOMÉSTICAS.

Contaminación, el ocaso de un río

Las aguas del Chilibre no han sido inspeccionadas por la Anam en los últimos tres años.

En ese sector se ha sancionado a porquerizas, canteras y asfalteras, entre otras industrias.

LA PRENSA/David Mesa
DECEPCIÓN. Los lugareños de Chilibre no tienen reparo en mostrar cada punto del río que dejó de ser un área para la recreación.

Urania Cecilia Molina
umolina@prensa.com

Piedras de hasta un metro de alto rompían el recorrido natural del afluente y en algunos puntos lo aprisionaban hasta convertirlo en pequeños lagos. Sitio ideal para tomar un chapuzón durante el verano.

Sin embargo, en el torrente de 80 kilómetros cuadrados de superficie del río Chilibre, solo los más osados (niños y jóvenes) se bañan, y lo hacen cuando logran escapar de la mirada de sus padres, quienes se lo tienen prohibido.

Isael Martínez, un lugareño de 45 años, dice que ahora nadie se puede bañar en el río, porque está contaminado.

Pero antes, cuando él era un niño que iba a la escuela primaria y aprendió a nadar con sus amigos, era otra cosa: la corriente era limpia y caudalosa.

Martínez hablaba de lo “bonito” que era el río, mientras efectuaba una travesía de ocho horas por la ribera de un torrente natural que ya no tiene peces ni aguas cristalinas.

El trinar de los pájaros se escucha entre una vegetación que se niega a sucumbir, ante el avance de la basura que amenaza con destruirla.

En sus orillas hay restos de bicicletas, llantas de carros, latas de soda, botellas quebradas, cartuchos de todos los tamaños y colores, además de ganchos de cabello y el típico olor nauseabundo de las aguas sucias.

Sí. El río hermoso y de cascadas cuyas piedras parece que las colocó el hombre, a propósito, está contaminado.

DEFENSA DE UN RÍO

El río Chilibre nace en Cerro Peñoncito del corregimiento Las Cumbres y desemboca en el río Chagres, fuente de agua potable para las ciudades de Panamá y Colón.

El director metropolitano de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), Lizandro Arias, mencionó que el torrente de agua no está dentro de los siete a los que hacen monitoreo; de hecho, hace tres años que no lo inspeccionan.

Aun así, las quejas de los moradores de la comunidad lo motivaron a acercarse al lugar y mirar el río.

Lo que vio no fue de su agrado: el agua corría, pero era blancuzca, con un bajo nivel y había pocas especies marinas. “El río, a simple vista, en forma muy general, refleja impactos”, dijo.

El efecto de los impactos (descargas) no ha sido medido, pero un diagnóstico de la División de Administración Ambiental – Sección de Manejo de la Cuenca – Unidad de Educación y Relaciones con la Comunidad de la Autoridad del Canal de Panamá sobre la subcuenca de Chilibre, de julio de 2006, detalla que las afectaciones directas van desde descargas de industrias hasta las provenientes de tanques sépticos.

El recorrido junto a Martínez continuó. El ruido de una culebra que serpentea rompe el silencio de los siete viajeros, cinco de ellos, de la comunidad.

El grupo, al que también acompañaban dos perros, sigue, y de repente encuentra un sitio donde el agua está negruzca y el mal olor es notable. En ese sector hay una porqueriza.

Martínez parece no estar afectado por las horas de camino. Su meta era mostrar los daños del río y llamar la atención de las autoridades para que se corrijan las fallas de las que culpan a los agentes económicos del área .

Por su parte, Arias dio a conocer que en Chilibre se ha sancionado a porquerizas, canteras y asfalteras, entre otras industrias.

Tanto Martínez como sus vecinos esperan que estas medidas contribuyan a devolverles el esplendoroso río.

DETALLES IMPORTANTES

. ENFERMEDADES: Trabajos realizados para medir el impacto de las descargas que llegan al río, han revelado la presencia de bacterias coliformes E. Coli.

. SIN VIDA MARINA: Anam, en una visita, advirtió la ausencia de peces.

. CHILIBRE: Moradores se han organizado para impedir la creación de nuevas industrias.

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