Fascistas panameños sueñan eliminar todas las comarcas indígenas

Este pensamiento no es único del autor del artículo expuesto.  Son muchos los políticos panameños que opinan igual, a pesar que las etnias indígenas han perdido desde la llegada de llos españoles hace más de 500 años, la mayor parte de su territorio original.
Burica Press
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SITUACIÓN

Comarcas indígenas vs Estado

Alfredo Arias

INGENIERO Y EX ADMINISTRADOR DE LA ARI

Se aprobó un proyecto, algunas de cuyas partes pesan negativamente, y deben ser motivos de una revisión a futuro.

Creemos en la preservación de las culturas indígenas y de la necesidad de contribuir con su educación, salud, y los beneficios de carreteras, electricidad, y de toda esa gama de comodidades, o facilidades que nos permite una vida mas cómoda y placentera. No queremos condenarlos, aún con su consentimiento, a que sean meras piezas de un museo viviente en este mundo globalizado. Hay que incorporarlos a la vida nacional, y también tienen el derecho y obligación de contribuir sin excepción alguna al desarrollo nacional, como todos los panameños.

Las comarcas indígenas ocupan 1,578,200 hectáreas, que representan el 21% del territorio nacional, y una población de 157,382 personas que igualmente representan el 5% de los panameños.

La Ley de las Comarcas dice que el subsuelo es del Estado, pero su aprovechamiento está sujeto a la aprobación de la población indígena.

A las comarcas les hemos adjudicado autonomía en gobierno, en el uso de las tierras, bosques y recursos naturales. No podemos construir escuelas, centro de salud y otras edificaciones o infraestructuras públicas si previamente no se ha concedido el permiso de uso de suelo.

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Destaque Jos� Corpas (c), se ha destacado en el Gast�n. (Foto: Miguel Cavalli / EPASA)

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La tenencia de la tierra es de carácter comunal, y se utilizan términos en la ley como de “Subsistemas Biocultural” para justificar el gobierno territorial que les da acceso a vivienda, caza, pesca, uso de plantas medicinales, y a la protección de fuentes de agua para la preservación de la vida. Esta filosofía no justifica la adjudicación del 21% del territorio nacional a favor de una comunidad que, además, no contribuye con impuestos.

En el presupuesto del 2008 se les asignó B/. 38 millones en inversión en educación, salud, asistencia social, carreteras y otros. Dinero que proviene de los que pagamos impuestos.

En Kuna Yala no es posible el desarrollo turístico que el país necesita porque sólo los indígenas pueden desarrollarlo bajo su “standard” de comodidad y sanidad, y en la región de los Ngöbe-Buglé los proyecto hidroeléctricos son rechazados bajo el pretexto del deterioro al medio ambiente. Existen mil formas de proteger la fauna, y flora; mitigar el posible daño ecológico y, a la vez, sacarle provecho a esas 1,578,200 hectáreas en beneficio de todos los panameños.

Los cambios a la presente legislación no los veré yo, ni mis hijos, pero algún día la comunidad panameña en un referéndum, democráticamente, dará marcha atrás en muchos de los aspectos de las concesiones otorgadas.

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