Urge debate de política energética

EN INTERÉS DE LA NACIÓN.

Agenda para el debate energético

Marcelo Antinori
opinion@prensa.com

El crecimiento de Panamá aumenta las necesidades de energía eléctrica del país, pero el debate sobre las opciones parece estar excesivamente polarizado. Uno de los elementos que puede estar llevando a esta situación parece ser la falta de una mayor comprensión de los aspectos técnicos del problema y de las visiones y opciones que tienen los distintos actores que en él participan.

Esto trae dos grandes peligros: primero, que la falta de información técnica y la excesiva polarización lleven a un debate politizado y pasional, donde es difícil identificar las soluciones más eficientes. Segundo, que este tipo de debate polarizado, politizado y pasional acabe por incentivar a que cada uno de los actores: gobierno, sociedad civil e inversionistas, pasen a tomar sus propias decisiones sin consultar a los otros actores, situación que podría llevar a decisiones que no sean las que mejor representen los intereses del país.

En nuestro diálogo con los actores, percibimos que las condiciones están dadas para que Panamá tenga el desarrollo energético que el país desea. Las autoridades gubernamentales están tomando decisiones correctas, la gran mayoría de las ONG tiene el deseo de defender los intereses del país y de la sociedad, y los inversionistas cuentan con la liquidez necesaria para financiar las inversiones. Lo único que tal vez haga falta es un mayor flujo de información y diálogo entre las partes. Con este criterio, el objetivo de esta nota de opinión es el de proponer, en base a la experiencia de debates similares en otros países latinoamericanos, que se organice una agenda para el debate energético en Panamá.

Una agenda que permita a las autoridades del ramo, a las autoridades ambientales, a las organizaciones de la sociedad civil, a los inversionistas y a los consumidores de energía eléctrica comprender mejor los problemas y opciones que se presentan.

Esta agenda para el debate energético debería permitir aclarar las cuestiones relacionadas con la demanda de energía eléctrica. ¿Cuánta energía necesita el país actualmente y cuánta energía necesitará el país en los próximos 10 años, si se sigue creciendo a razón de tasas superiores a 7% anual? También debería aclarar de dónde viene actualmente esta energía, cuánta es de fuentes termoeléctricas, cuánta de fuentes hidroeléctricas, cuánta de otras fuentes limpias como la eólica y solar y cuánta de importaciones.

A partir de la comprensión de la matriz energética actual, la agenda debe permitir la comprensión de las oportunidades y de los retos que se presentan en cada una de las opciones, para enfrentar el crecimiento esperado de las necesidades del país en este sector. ¿Cuál sería el costo económico, financiero y ambiental de seguir invirtiendo en generación termoeléctrica? ¿Cuáles serían las consecuencias económicas y ambientales de la opción de generación a partir del carbón? ¿Cuáles serían las consecuencias económicas, ambientales y sociales de la opción hidroeléctrica? y dentro de la opción hidroeléctrica, ¿cuáles serían los beneficios económicos de los grandes proyectos hidroeléctricos comparados con los beneficios ambientales y sociales de las pequeñas y medianas hidroeléctricas?

También debería aclarar ¿cuál es el potencial real de generación a partir de fuentes limpias eólicas y solares y sus costos comparados con otras opciones? ¿Cómo podría el país aprovechar mejor la cogeneración a partir del bagazo de la caña y cómo podría economizar utilizando de forma más eficiente la energía producida? Al igual que definir ¿cómo podría Panamá expandir la posibilidad de importar energía de otros países en caso de necesidad? Y, una vez definidas las inversiones prioritarias, es importante debatir mecanismos alternativos que permitan a todos los actores trabajar juntos para asegurar la sostenibilidad ambiental y social de los proyectos seleccionados.

Más allá de las opciones de generación, también es importante aclarar entre todos los participantes del debate cómo se financian las inversiones en transmisión de energía eléctrica, cómo se fijan los precios y remuneraciones para generadores, transportadores y distribuidores y cómo se fijan las tarifas para los consumidores; así también aclarar, cuáles serían las mejores alternativas para subsidiar a los que tienen mejores ingresos y para suministrar energía a los que aún no la tienen.

Estas cuestiones deben ser comprendidas por todos para que el país pueda debatir el tema energético sin politización, sin polarización, pero con una pasión nacionalista que una y no divida, pues ésta sería la mejor forma de identificar las mejores opciones e implementarlas conjuntamente de forma que atienda óptimamente los intereses de la nación.

El autor es economista y representante del Banco Interamericano de Desarrollo en Panamá

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